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Archive for the ‘Perfiles de directivos’ Category

Aportar o destruir

problematicoEn el mensaje de la semana pasada hablé sobre lo las bondades de tener una permanente actitud de ayudar a los demás. No hace mucho tiempo también hablé de ser pacificador y facilitar la vida a los demás. Hoy voy a hablar de la actitud contraria. Hay personas que tienen una actitud vital de destrucción. Lo que hacen y dicen en relación a los demás solo sirve para causar discordia. No están capacitados para captar los beneficios de ser pacificador.

Cuando una acción no aporta nada positivo y genera malestar en otros esa acción sobra. Evidentemente hay acciones que generan malestar a alguna persona pero que son necesarias para evitar un mal peor. Cuando corrijo a un colaborador mío porque ha hecho un trabajo chapucero, evidentemente le causo malestar, pero estoy intentando que sea un mejor profesional.

Pero no, hay personas que son destructivas. Que están habituadas a la crítica que no trae ningún beneficio y que causa malestar a su alrededor. En general son personas enfadadas consigo mismas, enfadadas con el universo y que proyectan sus amarguras fastidiando a los demás. Siembran cizaña, critican innecesariamente. Con estas personas no se respira un ambiente de paz.

Consejo, cuando actúes pregúntate, ¿lo que estoy haciendo es constructivo o es crítica sin más de la que no sale nada positivo? Crítica que lo único que consigue es sembrar cizaña, sin ningún beneficio para nadie. Saludos a todos y hasta el jueves que viene.

Otra vez elecciones en España

septiembre 26, 2019 17 comentarios

elecciones generalesEl pasado mes de abril, hace ya cinco meses, hubo elecciones en España para decidir quién nos iba a gobernar. Después de los resultados y tras 5 meses de negociaciones, los que resultaron elegidos no consiguieron que hubiera gobierno.

Si no son capaces es que son incapaces y si son incapaces de formar gobiernos deberían retirarse y no presentarse más a ejercer una función para la que se ve que no sirven. Que den paso a otros que sean más capaces.

Me da la impresión que los actuales parlamentarios tienen como prioridad conseguir volver a ocupar un puesto en el parlamento para los próximo cuatro años en lugar de procurar lo mejor para el país. Igual estoy equivocado, pero esa impresión da, al menos a mí.

Si uno se postula para gobernar, su principal preocupación es ocuparse de los interesas de sus ciudadanos, y dejarse de batallas que no tienen ningún impacto en el bienestar de la gente. ¿Con qué desfachatez van a presentarse a pedirnos su voto quienes durante 5 meses no han conseguido ponerse de acuerdo para gobernar? Que vengan otros. Y que nadie me diga que defiendo a unos colores en perjuicio de otro porque en el mensaje de esta semana estoy hablando de todos los colores. Hasta el jueves que viene.

Prudencia

septiembre 5, 2019 11 comentarios

incompetenteLa prudencia es una virtud muy importante y que se puede tratar desde diversas perspectivas. Voy a centrarme en una de ellas. A veces suceden cosas que nos producen una gran contrariedad. En seguida sospechamos la causa de lo que ha pasado y nos ponemos a bramar contra algo o contra alguien. Y resulta que tal persona no tiene ninguna culpa y la causa de nuestro mal es otra distinta.

Si bramamos contra alguna cosa, pues no pasa nada. Somos nosotros los únicos perjudicados. Ya se nos pasará el enfado. Pero si bramamos contra alguien y ese alguien no tiene la culpa podemos estar cometiendo una gran injusticia. Podemos hacer sufrir injustamente a alguien. Sobre todo, si uno es jefe y puede lanzar castigos y sanciones contra ese alguien, la cosa puede ser muy grave.

Cuando uno se da cuenta que ha culpado a quien no tenía la culpa, uno queda en evidencia. Si al cometer este error uno tiene categoría humana, pide perdón y rectifica. Pero si no se tiene esta categoría, uno se autojustifica y ante sí mismo queda bien parado. Lo que pasa es que ante los demás sufre un gran desprestigio, del que el protagonista no se da ni cuenta.

Prudencia. Antes de culpar a alguien estar muy seguros de que este alguien tiene la culpa. En principio es buena práctica, ante la sospecha de que alguien es culpable, pensar que es inocente y solo cuando se está seguro de su culpabilidad entonces actuar.

Este mensaje me ha venido a la cabeza por la grandísima injusticia que, hace muchos años, un buen amigo me comentó que había sufrido. Su jefe no se paró a pensar y cargó contra él. Era el jefe y por lo tanto tenía razón. Hasta el jueves que viene.

Solo buenas noticias

mensajeroA nadie le gusta que le lleguen malas noticias. Pero esta actitud, para un directivo es muy peligrosa. Para dirigir bien lo mejor es que a uno le lleguen las cosas negativas lo antes posible para poder ponerles remedio antes de que la cosa vaya a más.

Pero hay directivos que ponen mala cara cuando alguien le va con problemas que están surgiendo. Esto hace que la gente intente ocultarlos y solucionarlos como sea antes de acudir al iracundo jefe. Esto a veces funciona, pero otras no, y cuando las noticias llegan al jefe, el asunto tiene ya muy difícil solución.

Conocí a un directivo que cuando le venían con algún asunto a solucionar negaba que estuviese sucediendo lo que le estaban contando. Negaba la evidencia. Así no había manera de resolver los problemas. No se les hacía frente y la cosa iba de mal en peor. Un buen directivo lo que debería querer es que le llegaran cuanto antes las cosas que no funcionan, para poder ponerle remedio cuando todavía se puede remediar.

Una buena pregunta a hacerse, si eres directivo, es si eres accesible. Si facilitas que la gente acuda a ti. Si te tienen un respeto reverencial o miedo malo. No te estarás enterando de lo que pasa en tu empresa. Hasta el jueves que viene

De cómo se puede perder la autoridad

autoridadEn los dos últimos mensajes he hablado de la distinción entre poder y autoridad y en cómo se consigue tener autoridad. En el mensaje de esta semana voy a hablar de cómo un directivo puede perder autoridad. Cómo puede perder la confianza que la gente ha depositado en él. Tres son las maneras que pueden hacerle perder esta confianza.

La primera es cuando un directivo no tiene suficiente capacidad para hacer que la empresa funcione. Cuando no es capaz de que la empresa sea eficaz. En ese caso este directivo pierde su autoridad porque la gente deja de confiar en que pueda llevar la barca a buen puerto. No es que desconfíen de las intenciones de este directivo. Simplemente dudan de su capacidad. En este caso, el directivo lo que tiene que hacer es algo que está en su mano hacer, pero que es muy difícil que lo haga y muy pocos lo hacen: retirarse del puesto. Dejar paso a otros con más capacidad.

La segunda forma de perder autoridad es cuando un directivo está controlando continuamente a su gente. Cuando está diciéndoles en cada momento lo que tienen que hacer hasta el último detalle. Consigue hartar a su gente. Así es imposible que su gente se desarrolle como profesionales. Esto desanima a su gente porque ven que no pueden aportar nada a la organización. Este directivo no les deja espacio de actuación. Todo está planificado y controlado hasta el último detalle

La tercera forma de perder autoridad es cuando un directivo se comporta de modo injusto. Cuando perjudica a alguien por beneficiar a otro. Y no digamos si el beneficiado es él mismo. Este tercer modo hace perder la autoridad y la confianza de modo ipso facto. Hasta el jueves que viene que hablaremos de otra cosa.

Organizaciones que no aprenden

organizacionesHay empresas que el modo como están diseñadas les impide aprender. Son empresas altamente jerarquizadas, donde desde arriba se dice qué es lo que hay que hacer. En esas empresas casi todo está establecido cómo debe hacerse. En muchas de ellas los jefes animan a que se den ideas, pero en cuanto se sugiere algo distinto de lo que se ha establecido, aparecen las malas caras de los jefes.

Por esta razón, los cuadros intermedios de estas organizaciones, en vez de velar por los de abajo están preocupados porque sus jefes estén contentos con ellos. Los problemas se ocultan. No se quiere dar una mala impresión.

Cómo los altos mandos de esas empresas están muy seguros de lo que hacen, el cambio en esas organizaciones cuesta mucho, y solo se cambia cuando ya es evidente que lo que se está haciendo ya no lleva a ninguna parte. Siempre los cambios llegan tarde. Se pierden así muchas oportunidades. Los de abajo no sugieren posibles cambios. Todo está establecido. Los jefes están muy seguros de cómo hay que hacer las cosas.

En esas empresas, cuando algo no sale bien, la culpa la tienen las circunstancias externas. Nunca se investiga si hay algo que se ha hecho mal ¿Para qué? En esas organizaciones todo se hace bien. En definitiva, son empresas en las que no se aprende.

Directivo, empresario, mira si alguna de estas cosas pasa en tu empresa y rectifica. Hay que dar cauce al potencial creativo de tu gente, que es impresionante. No limites las posibilidades de tu empresa a tus únicas ideas. Facilita el aprendizaje. Hasta el jueves que viene. Os dejo otro video de una entrevista que me hicieron

Agotadores

diciembre 20, 2018 10 comentarios

trabajoEn la actividad empresarial los objetivos se consiguen mediante la coordinación de actividades de diversas personas. En estas actividades intervienen jefes y sus colaboradores. Y es aquí donde se cuece que el lugar de trabajo sea un entorno agradable o un verdadero infierno.

Hay jefes que marcan a su gente lo que hay que hacer y luego les dejan libertad para que con iniciativa estos resuelvan lo que tiene que resolver del modo que creen oportuno. Quizá recibiendo algunas indicaciones de los jefes. Esta gente puede emplear su creatividad y con iniciativa conseguir lo que tienen que conseguir.

Sin embargo, hay otro tipo de jefes que son inaguantables. Dan indicaciones hasta el último detalle. Una vez el trabajo está terminado indican cambios que hay que hacer, que contradicen las indicaciones dadas anteriormente. Estos cambios apenas mejoran el resultado, suponen un gran esfuerzo para el que lo tiene que realizar, y una vez hechos el jefe tampoco está contento y sugiere nuevos cambios.

Es agotador. Las personas que trabajan con semejante jefe acaban absolutamente hartas. Su trabajo deja de tener sentido. En vez de intentar realizar un buen trabajo lo que acaban haciendo es un sinfín de cosas sin sentido, contradictorias unas con otras para intentar ajustarse a los volátiles e impredecibles requerimientos de su jefe.

Si eres un jefe de este tipo quizá necesites ir al siquiatra. Confía en tu gente. Déjales trabajar. No estés continuamente dando indicaciones sobre cosa nimias y sin importancia. No exasperes a tu gente. Qué bien se está con lo jefes que confían en su gente. Que dan indicaciones y luego te permiten usar tu inteligencia para hacer del mejor modo posible lo que hay que hacer. Jefe, piensa que tu principal misión es desarrollar a la gente que trabaja contigo. Hasta la próxima semana. Feliz navidad.

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