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Archive for the ‘Perfiles de directivos’ Category

Míster No

Nadie en el mundo vive aislado. Nos relacionamos unos con otros. Trabajamos con otros, descansamos con otros. Nos relacionamos con mucha gente. En las actividades profesionales y en la familia hay un perfil de personalidad que genera cierto rechazo. Les suelo llamar “Míster no”. Son personas que cuando acudes a ellas para tratar algún asunto siempre contestan de entrada que “no”. “Esto no se puede hacer”. “Esto no está previsto”, No, no, no…no

Suelen tener un perfil burócrata y el modo de tratar los asuntos con este tipo de personas es no llevarles la contraria, pues en ese caso se enrocan más en su actitud y entonces no hay nada que hacer. Hay que seguirles el juego. Hay que decirles algo así como, ya sé que en tales circunstancias esto es impensable, pero lo que te estoy proponiendo no es eso sino tal y tal y tal… y poco a poco, si hay suerte y se tiene mano izquierda pueden ir dándose cuenta que uno no pretende ningún privilegio ni que pone en peligro los procedimientos hiper-preestablecidos en la mente de este míster no.

Si quieres tener alguna probabilidad de éxito, tienes que ser muy amable con ellos y que no se sientan agredidos. Hacerles ver que gracias a ellos se va a poder solucionar tal asunto. Hacerles ver lo importantes que son. Sobre todo, mucha amabilidad, y quizá, aunque no siempre se tiene éxito, se puede conseguir algo.

Alguien puede pensar que esto es manipulación. Yo prefiero verlo de otra manera. Esto es una táctica para intentar, no siempre con éxito, quitar los obstáculos que innecesariamente alguien te esta poniendo en tu camino.

Míster no siempre se ajusta a las reglas y es muy consciente de las restricciones intraspasables que marcan estas reglas. Hasta el jueves que viene e intenta ser míster sí, de quien hablaré la semana próxima.

¿Qué opinan de mi los demás?

Menuda estupidez. Que opinen lo que quieran. Preocúpate más de ser una buena persona, un buen profesional, un buen miembro de tu familia, y los demás que opinen lo que quieran. Estamos en una cultura en donde lo que parece que vale es la opinión que tienen de uno en vez de quién uno es. A mí que un incompetente diga que yo soy un inútil es algo que me halagaría.

Esta obsesión por el que piensan los demás de uno esconde una gran inseguridad personal. Una falta de autoestima, que requiere la aprobación de los demás. Tú a lo tuyo ¿Quién quieres ser? Esfuérzate por llegar a ser quien quieras ser. De ti puede llegar a haber muchas opiniones tantas como opinadores hay en el mundo, que son muchos.

En todo caso busca la opinión que de ti tengan personas que te merezcan mucha confianza. Que sepas que no son frívolas y que quieran tu mejora. Lo que opine cualquiera que se asoma a las redes sociales es absolutamente irrelevante.

Esta obsesión por lo que opinan de uno está exacerbada por el uso de las redes sociales. Ten personalidad y evalúate tú a ti mismo. Y cada día intenta ser un poco mejor. Así se llega muy lejos. Hasta el jueves que viene.

Ser pacificadores o ser conflictivos

No hay ninguna persona que viva aislada de los demás. Todos nos relacionamos con otros. Y en estas relaciones con otras personas a veces surgen conflictos. Ante estos conflictos hay dos tipos de personas, las que echan leña al fuego y agrandan el conflicto y las que intentan pacificar las cosas.

Magnificando los conflictos no se resuelve nada, sino que se genera malestar y animadversión. Intentar solucionarlos es una actitud más positiva.

Qué tipo de persona uno es, pacificador o conflictivo, suele depender, entre otras cosas, de si uno es soberbio o humilde. El soberbio ve en todo agravios personales y tiende a hacer más grandes los conflictos. El pacificador suele ser una persona magnánima que sabe pasar por alto las diferencias que hay entre unos y otros

El ser pacificador no significa que uno tenga que aguantarse ante las injusticias. Todo lo contrario, un pacificador consigue que las relaciones entre unos y otros sean de justicia. Es precisamente el conflictivo el que se encuentra a gusto en las situaciones de injusticia. Ahí es donde encuentra justificación para sembrar discordia. El pacificador, ante la injusticia hace lo posible para revertir la situación.

Hay personas que caen bien a todo el mundo y personas que caen mal ¿por qué será? ¿Tú qué tipo de persona eres? Hasta el jueves que viene.

Esto es así

Se atribuye a Unamuno el haber dicho “lo sabe todo, absolutamente todo. Figúrense lo tonto que es”. Y no recuerdo quién dijo “Nunca discutas con un tonto. Tendrás que ponerte a su altura y ahí te ganará por experiencia”. Por último, una frase que se me ha ocurrido a mi “La cantidad de tonterías que una persona dice es directamente proporcional a la seguridad con que las dice”. De esto ya hablé hace pocas semanas.

Esto viene a cuento por la absoluta seguridad con la que algunas personas hacen afirmaciones. Recuerdo hace unos años, participaba en una mesa redonda con otras 6 personas. El moderador iba dando la palabra a uno y otro. Sobre un asunto, no recuerdo cuál, opinábamos todos lo mismo salvo uno que afirmaba rotundamente lo contrario, e insistía una y otra vez. El resto nos mirábamos sorprendidos.

¿Cómo en una cosa que es opinable se puede sentar cátedra? Uno puede tener una opinión distinta a la de otros, pero manifestarlo como opinión, no como verdad absoluta, y dejando siempre abierta la posibilidad de que se opine de modo distinto.

Verdades absolutas las hay, pero son pocas. Y en ese caso también hay que ser respetuoso con el que esté equivocado. Si uno piensa que dos y dos son cinco no hay que machacarlo. Se puede intentar sacarlo del error, pero siempre con respeto.

Yo me río de los que afirman con rotundidad. No les llevo la contraria porque tratar asuntos con un tonto es perder el tiempo. Consejo, sé pacificador. Intenta no hacer afirmaciones rotundas. Hasta el jueves que viene.

Desconocimiento absoluto de la realidad

Todas las personas tenemos cualidades y defectos. Nadie es ni perfecto ni miseria absoluta. A veces al relacionarnos con otros, si nos caen bien no surge ningún problema, pero si no acaban de caernos bien magnificamos el juicio subjetivo que hacemos de sus defectos y pasamos por alto sus buenas cualidades.

En cambio, cuando nos juzgamos a nosotros mismos no advertimos nuestros defectos y nos regodeamos en nuestras cualidades.

Es más, a veces somos inconscientes de nuestros defectos, e incluso un defecto lo apreciamos como una cualidad. Me lleva a escribir este post el haber visto esta actitud en dos personas con las que casualmente me he topado recientemente. Satisfechas de si mismas y con juicios duros e injustos hacia algún otro. Son personas que no tocan con los pies en el suelo y que creen que la realidad es la que ellos se imaginan. Un mundo en que ellos son perfectos y los que les caen mal un condensado de defectos.

Contra esta patología que acabo de describir solo hay una receta: humildad. El problema es que el que sufre esa patología, en su tergiversado juicio, también se piensa que es humilde, por lo que el asunto tiene mal arreglo. ¡Qué a gusto se está con una persona humilde!

En contraposición a todo esto, hay personas que son muy duras cuando se juzgan a si mismas. No ven sus cualidades y solo ven sus defectos. A estas personas hay que darles seguridad. Ayudarles. Intentar que mejore su autoestima. Que sientan que se aprecian y valoran sus muchas cualidades. Hasta el jueves que viene.

Profesionalidad

Solo un vago quiere a un mal profesional como jefe. El resto queremos jefes que sean buenos profesionales. Que nos exijan, sí. Pero que cumplan. Un jefe que no cumple sus compromisos, que es injusto, es un jefe nocivo para una organización, sin importar lo técnicamente competente que pueda ser. Un jefe que no cumple genera malestar entre su gente y no hay nada peor para una organización que el que la gente allí no trabaje a gusto.

Me parece que ya lo he dicho en alguna otra ocasión. Personalmente he llegado a la conclusión de que la variable más importante que determina la rentabilidad de una empresa es la productividad del empleado. Productividad entendida como el cociente de las ventas de esa empresa dividido por el número de empleados que tiene. Y la variable que más influye en la productividad del empleado es su compromiso con la organización. Empleados comprometidos sacan adelante la organización. Empleados poco ilusionados y poco comprometidos hacen que la ejecución de la estrategia sea mediocre.

Así que, jefe, céntrate en conseguir el compromiso de tu gente. Para conseguirlo es clave la ejemplaridad. Cumplir los compromisos, no ser injusto. Pensar en tu gente. Hasta el jueves que viene.

Diagnosticar bien

febrero 25, 2021 6 comentarios

Después de muchos años dedicándome a la toma de decisiones, he llegado a la conclusión de que una de las características más importantes, y quizá la más importante, para tomar buenas decisiones es conocer bien la situación sobre la que se decide. Este conocimiento puede ser equivocado, correcto pero superficial o correcto y profundo.

Si el conocimiento de la situación es equivocado, cualquier decisión que sobre ella se tome será una decisión errónea, aunque los resultados sean satisfactorios. Habrán sido satisfactorios por pura casualidad y suerte, no porque se haya decidido bien.

¿Qué diferencia hay entre un conocimiento superficial y uno profundo? El conocimiento superficial de una situación es cuando se conoce lo que está pasando, pero se desconocen sus causas. Veo que están aumentando las ventas. Veo que la relación en el matrimonio se está deteriorando. Veo que mi jefe me hace poco caso. Pero uno no sabe porque está pasando todo eso y ni se lo plantea. Solo observa.

El conocimiento correcto y profundo es cuando se sabe lo que está pasando y se diagnostican bien las causas. Esto es lo importante, diagnosticar bien las causas, porque entonces se puede poner el remedio oportuno. Si no se sabe porqué pasa lo que pasa, difícilmente se puede encontrar el remedio, y si se encuentra un remedio que es acertado también habrá sido por casualidad y suerte. Mal asunto.

Hay algo más que añadir. Hay personas con una incapacidad natural de diagnosticar bien la realidad. No se enteran de lo que está pasando. Ahora me estoy acordando de una persona que era así. Hay otras personas que pueden tener un conocimiento superficial de las cosas, pero no se plantean que es necesario indagar sobre las causas. Se sienten satisfechas, pero llegan poco lejos.

En cambio, otras no se quedan tranquilas hasta que captan las causas de lo que pasa. Hasta que captan porqué pasa lo que está pasando. Estas personas son muy valiosas y hay que retenerlas en la organización. Puede que en un momento dado no sepan porque pasa lo que pasa, pero son conscientes de que no lo saben y buscan encontrar un por qué. Saben que no saben en ese momento. Lo malo es no saber que uno no sabe, que es lo que les pasa a los que diagnostican mal una situación o a los que tienen un conocimiento superficial de lo que está pasando. Hasta el jueves que viene.

Tonto y terco

febrero 18, 2021 12 comentarios

Hace unos años me topé en la vida con un tonto terco. Aprendizaje, tratar lo menos posible con este tipo de personas. El individuo en cuestión se empeñaba una y otra vez que había una cosa que no se podía hacer porque tenía un inconveniente. Era incapaz de darse cuenta que los inconvenientes de las alternativas eran aún mayores y no se podía razonar con él y hacérselo ver. Era tonto y terco.

Al respecto tengo que decir dos cosas. La primera que a todas las personas hay que intentar ayudarlas. También a los tontos tercos. Pero llega un momento que si no se puede hacer más mejor no tratar muchos asuntos con esta persona para que no te complique la vida. Pero siempre después de haber intentado ayudarle.

La segunda cosa es que cuando vemos un defecto en una persona lo primero que hay que preguntarse si no tenemos nosotros también ese defecto. Preguntarse si no soy yo más tonto y terco que mi interlocutor. Y actuar en consecuencia. Así evitaremos ser injustos con las personas y hacer juicios equivocados.

Honradamente creo que esta persona de la que hablo era más tonto y terco que yo. Pero admito que puedo estar equivocado. Hasta el jueves que viene.

Miedo a la libertad

noviembre 5, 2020 6 comentarios

Hay mucha gente que le tiene miedo a la libertad. Prefieren que se les diga lo que tienen que hacer y así evitan tener que tomar decisiones y evitan la posibilidad de equivocarse. Eluden responsabilidades. Es el paraíso de algunos políticos, que así tienen a la gente controlada y pueden decidir ellos lo que hace todo el mundo.

Por eso hay políticos contrarios a la libertad de enseñanza. Quieren controlar el adoctrinamiento de la gente joven y así evitar que tengan la tentación de ejercer la libertad.

Los que tienen personalidad se niegan a ceder a otras personas el control de sus vidas. Hasta el jueves que viene. Breve me ha salido el mensaje de hoy porque breve es el contenido, aunque, me parece a mí, fundamental para nuestras vidas.

Tipología de tontos

octubre 22, 2020 6 comentarios

Dicen que hay dos tipos de tontos, los que prestan libro y los que los devuelven. Fuera de bromas, el otro día estuve reflexionando sobre algunos perfiles de personas con las que me he cruzado en la vida, me di cuenta que había personas no muy inteligentes y muy agradables y otras tampoco muy inteligentes pero insoportables. Por supuesto muchas personas inteligentes.

El ser más o menos inteligente no es mérito ni demérito de nadie, cada uno tiene la que Dios le ha dado. A esto no hay nada que decir. Pero entre los menos dotados los hay que son humildes y serviciales. Conocen sus limitaciones saben hasta donde pueden ser útiles y hasta donde no, y resulta que no son tan tontos. Con ellos se está muy a gusto.

Luego está el tonto terco. El que se empeña en una idea que es absurda, es incapaz de darse cuenta de lo absurda que es y además insiste e insiste. De este tipo de gente lo mejor es alejarse. Sin ninguna mala intención te puede meter en muchos líos.

Después está el tonto soberbio. El que se cree muy listo. Va dando lecciones. Está muy satisfecho de sí mismo. Los que le conocen poco quedan inicialmente deslumbrados por su empuje y su decisión. A la que se les conoce un poco más empiezan a dar pena y a ser el hazme reír de todo el mundo. De estos mejor mantenerse alejados, pues suelen ser avasalladores y generan malestar a su alrededor. No se les puede llevar la contraria, porque en su soberbia no admiten error alguno. Son perfectos. Los errores siempre son de los demás. Generan malestar.

Estés más o menos dotado de capacidad, seas más o menos listo, sé humilde. Es mi consejo, intenta ser útil, servir. Te ganarás muchas amistades y podrás hacer mucho bien, con independencia de lo más o menos inteligentes que podamos ser. Hasta el jueves que viene.

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