Archivo

Archive for the ‘Perfiles de directivos’ Category

Agotadores

diciembre 20, 2018 10 comentarios

trabajoEn la actividad empresarial los objetivos se consiguen mediante la coordinación de actividades de diversas personas. En estas actividades intervienen jefes y sus colaboradores. Y es aquí donde se cuece que el lugar de trabajo sea un entorno agradable o un verdadero infierno.

Hay jefes que marcan a su gente lo que hay que hacer y luego les dejan libertad para que con iniciativa estos resuelvan lo que tiene que resolver del modo que creen oportuno. Quizá recibiendo algunas indicaciones de los jefes. Esta gente puede emplear su creatividad y con iniciativa conseguir lo que tienen que conseguir.

Sin embargo, hay otro tipo de jefes que son inaguantables. Dan indicaciones hasta el último detalle. Una vez el trabajo está terminado indican cambios que hay que hacer, que contradicen las indicaciones dadas anteriormente. Estos cambios apenas mejoran el resultado, suponen un gran esfuerzo para el que lo tiene que realizar, y una vez hechos el jefe tampoco está contento y sugiere nuevos cambios.

Es agotador. Las personas que trabajan con semejante jefe acaban absolutamente hartas. Su trabajo deja de tener sentido. En vez de intentar realizar un buen trabajo lo que acaban haciendo es un sinfín de cosas sin sentido, contradictorias unas con otras para intentar ajustarse a los volátiles e impredecibles requerimientos de su jefe.

Si eres un jefe de este tipo quizá necesites ir al siquiatra. Confía en tu gente. Déjales trabajar. No estés continuamente dando indicaciones sobre cosa nimias y sin importancia. No exasperes a tu gente. Qué bien se está con lo jefes que confían en su gente. Que dan indicaciones y luego te permiten usar tu inteligencia para hacer del mejor modo posible lo que hay que hacer. Jefe, piensa que tu principal misión es desarrollar a la gente que trabaja contigo. Hasta la próxima semana. Feliz navidad.

¿Eres un jefe predictible?

noviembre 29, 2018 4 comentarios

decisionesTipologías de jefes hay muchas, los hay muy serios y distantes, los hay cercanos, los hay controladores, los que facilitan la iniciativa de su gente, y así montones de posibles perfiles. Sea como sea un jefe, hay una característica necesaria para ser buen jefe: ser predictible. Qué la gente sepa cómo va a responder en las distintas circunstancias.

No hay cosa que aleje más a un jefe de su gente, que el que sea impredecible. Antes una situación un día actúa de una manera muy amigable y simpática, y al día siguiente en la misma situación y circunstancias estalla en cólera. Esto deja a la gente desconcertada y sin saber cómo tratarle. El jefe se queda solo y las relaciones entre el jefe y su gente pasan a ser de temor.

Uno puede ser muy duro, o bien muy afable, o como sea, pero lo importante es que su gente sepa a qué atenerse cuando trata con él. Así que consejo se consistente. Y si además eres amable, mucho mejor. Hasta la semana que viene.

El tiempo coloca a cada uno en su sitio

octubre 25, 2018 4 comentarios

humildadNo he encontrado el texto exacto, pero Cervantes pone en boca de Don Quijote las bondades de la humildad. Entre otras cosas dice que, sin humildad, ninguna virtud lo es.

En las organizaciones hay personas de gran valía y que no están todo el día mostrando sus grandes hazañas. Simplemente trabajan, hacen bien las cosas y nada más. Con el tiempo la gente se va dando cuenta de sus cualidades.

También hay personas que se sienten muy satisfechas de sí mismas. Dan por sentado que todo el mundo aprecia su valía. Van sobrados por la vida. Esta actitud tiene un peligro. Se puede engañar a muchos por poco tiempo y a pocos durante mucho tiempo, pero no se puede engañar a muchos durante mucho tiempo. Y a estas personas que se sobrevaloran, el tiempo las acaba poniendo en su sitio.

Con el tiempo se acaba sabiendo cómo es cada persona. No hace falta venderse. El que se sobrevende acaba poniéndose en evidencia. Y el que trabaja intensa y humildemente también acaba siendo reconocido.

Hay estudios que muestran que las personas que tienen un puesto de trabajo que excede sus capacidades, son personas muy satisfechas con su trabajo. Las que tienen un puesto acorde con sus capacidades tienen un nivel normal de satisfacción, mientras que las personas subempleadas, las que tienen más capacidades que las que exige su puesto de trabajo son personas insatisfechas. Se ve por el mundo algunas personas con una alta autoestima de las que todo el mundo se pregunta ¿de qué se jacta?

Abogo por cultivar la humildad, virtud poco de moda en un mundo donde hay mucha preocupación por la imagen que se proyecta.

Buen humor

alegríaHace unos días llevé el coche al taller para la puesta a punto antes de las vacaciones. Desde hace 27 años voy al mismo taller en el que siempre me han tratado muy bien, excepcionalmente bien. Esta vez quien me atendió no fue el de siempre sino una nueva empleada. Quedé sorprendido por su optimismo, su alegría, su buen hacer y su actitud de excederse en el servicio.

Esto me recordó a un alumno que tuve hace algunos años, que, el par de veces que apareció por mi despacho, rebosaba alegría y buen humor. También una persona que atendí en el despacho el mes pasado me sorprendió por su actitud positiva ante la vida y su alegría contenida.

El trato que recibí en el taller del coche me ha recordado la actitud de estas otras personas. Personas que tenían la mirada limpia. No era postiza. No era intentar aparentar lo que no se es. Tras reflexionar un poco lo que aprendí es que hay que tener una actitud muy positiva ante la vida. Hay que sonreír, hay que tener buen humor.

Evidentemente no por tener una actitud positiva se resuelven inmediatamente los problemas. Los problemas hay que trabajarlos para solucionarlos, pero lo que también es cierto es que el mal humor y la actitud fúnebre tampoco los resuelve. Tener personas a tu alrededor con actitud positiva, con buen humor y optimistas hace la vida mucho más agradable que tener cenizos. La mirada limpia es lo que distingue a los verdaderos optimistas y positivos de los impostores de actitud postiza.

Reflexión que me hago: alegría, optimismo y ver los muchos aspectos positivos que la vida tiene. Hasta el jueves que viene.

Cumplir con los compromisos

compromisosDesde que inicié este blog hace ocho años he intentado evitar hablar de política. Es un blog de toma de decisiones y no quiero que haya polémica que ponga a unos en contra de otros. Así que fiel a mi propósito, aunque en España y en Catalunya la situación política está candente, esta semana también voy a evitar el tema y voy a hablar de cumplir los compromisos que uno contrae.

Cumplir con los compromisos es una manifestación de profesionalidad y de seriedad personal. Si uno se compromete a algo y no lo cumple ¿Quién se puede fiar de él? Una persona que cumple sus compromisos manifiesta respeto por los demás. El que no los cumple está diciendo que los demás, aquellas personas con quien se comprometió le importan muy poco.

Muchas veces uno no cumple con lo que dice por despiste. Porque no se da cuenta que se comprometió a tal y tal cosa. Esa actitud es también un sistema de falta de seriedad. De frivolidad.

Puede pasar también que después de comprometerse uno con algo, surjan nuevas circunstancias que hagan muy difícil cumplir con lo que se prometió. Entonces lo que hay que hacer es explicar las razones por las cuales uno no puede cumplir. Si estas razones son suficientemente serias, la gente lo entiende y no suele pasar nada, y si estas razones son pura excusa, también la gente entiende nuestra falta de seriedad y respeto.

Así que consejo si quieres crecer como persona y como profesional, cumple con aquello con lo que te has comprometido. Serás una persona fiable y confiable. Hasta el jueves que viene.

Entusiasmar

entusiasmarDedicamos un tercio de nuestro tiempo a trabajar. Es a lo que más tiempo dedicamos. En general la gente quiere hacer un buen trabajo. Dedicar la mayor cantidad de tiempo de tu vida a una cosa y hacerla de mala gana es frustrante. Se quiere hacer las cosas bien, poniendo interés y si es posible disfrutando.

Pero si todo lo anterior es muy razonable luego ¿cómo es posible que haya mucha gente que no disfruta en su trabajo? ¿Cómo es que hay muchos que sufren al tener que ir a trabajar cada día? He reflexionado últimamente sobre esto y creo que una buena parte de la culpa la tienen los jefes. Los jefes inmediatos que uno tiene. Muchos jefes frustran a su gente al no valorar el trabajo y el esfuerzo de estos.

A veces el jefe piensa ¡por algo soy jefe! Y este sencillo pensamiento le hace creer que puede tratar de cualquier manera a su gente y mandar cualquier cosa (por algo es el jefe) sin tener en cuenta a los que lo tienen que ejecutar. Muchas veces en contra de la opinión de estos que son los que saben del tema.

Entusiasmo o frustración. Eso es lo que generan los jefes en su gente. Y la diferencia entre esas dos actitudes es grandísima. Es la diferencia entre ir a gusto a trabajar e ir frustrado. Y no digamos cual es el impacto de cada una de estas actitudes en la calidad del trabajo. Menuda diferencia, un trabajo hecho con entusiasmo o un trabajo hecho con frustración. Hasta el jueves que viene.

En este mundo traidor…

intoleranciaAfirma el dicho que “En este mundo traidor, nada es verdad ni es mentira. Las cosas son del color del cristal con que se mira”. No puedo estar más en desacuerdo con esta afirmación. Las cosas son como son y las miramos a través de las lentes de nuestras propias perspectivas. Así solo vemos lo que queremos ver. Las cosas las interpretamos según nuestros propios intereses.

A qué viene todo esto, pues a una noticia que apareció en la prensa catalana hace unos días y la interpretación que hizo de ella una de las partes afectadas. La noticia decía “Ensenyament confirma que cerrará al menos 11 grupos de P3”. Es decir que 11 para el curso que viene habrá por lo menos 13 aulas menos con alumnos de 3 años. A continuación, una asociación de padres y madres afirmaron que esta clausura de aulas estaba asociado a la intención de “privatizar” la educación.

La razón por la que hay que cerrar esas 11 aulas es porque hay menos niños. No hay que ver terceras intenciones en un hecho tan sencillo. Lo que pasa que cuando alguien está obsesionado con un asunto, todas las cosas las ve en función de su obsesión. Si uno, con manifiesta falta de pluralidad, está en contra de que haya enseñanza privada, cualquier noticia referente a la educación, la leerá en clave de ataque a la enseñanza pública. No. Cuando se tiene apertura de miras se respetan las diversas legítimas opciones, enseñanza pública y privada.

Las cosas son del color del cristal con que se mira cuando solo se quieren ver las cosas desde una perspectiva. Cuando hay amplitud de miras se está en mejores condiciones ara ser objetivo. Consejo, no te obsesiones con tus puntos de vista. Se plural y magnánimo. El universo no se ha confabulado en contra tuya. En definitiva, vive y deja vivir. Hasta el jueves que viene.

A %d blogueros les gusta esto: