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Archive for the ‘Perfiles de directivos’ Category

¿Por qué a veces fracasan las decisiones?

perplejoLos directivos toman decisiones, que algunas veces salen mejor y otras veces peor. Pero a veces no pueden tomar las decisiones que querrían por la dificultad de ponerlas en práctica. Y esta dificultad no procede necesariamente de la complejidad técnica sino de la falta de interés por parte de quienes las tienen que aplicar.

Me contaba un antiguo alumno que había que cubrir un puesto en su empresa por la jubilación de uno de sus directivos. Había una persona que era la más adecuada para ocuparlo, pero que cuando se lo propusieron este se negó rotundamente a ocuparlo. Mi antiguo alumno estaba perplejo por esta negativa. Le dije con toda la amabilidad que pude, que si no sabía por qué pasan las cosas que pasan en su empresa algo estaba haciendo mal.

Saber las razones por las que la gente hace lo que hace es imprescindible para dirigir una empresa. No es suficiente con saber lo que pasa. Hay que saber por qué pasa eso que está pasando. Y si uno no se entera entonces no está dirigiendo bien.

Las cosas no suceden por azar. Siempre hay una razón. Cuando uno no es capaz de captar estas razones acaba dirigiendo con el ordeno y mando, que es un modo muy costoso y poco eficaz de dirigir. Directivo, entérate de lo que pasa en tu empresa, sino eres tú la causa de que las cosas fracasen. Hasta el jueves que viene.

Más sobre humildad en la toma de decisiones

soberbiaCada vez estoy más convencido de la importancia de la humildad en un directivo. Un directivo humilde concibe su trabajo de dirección como un servicio. Sabe que no es perfecto y se apoya en el equipo que dirige para tomar decisiones. Reconoce sus errores cuando ve que se ha equivocado y sabe pedir perdón.

Por el contrario la falta de humildad en un directivo le hace pensar que siempre tiene razón y si alguna vez no la tiene es porque ha pasado algo imprevisible y que si no hubiera sido por eso habría tenido razón. Solo tiene derechos. Su superioridad le hace pensar que los merece por razón de justicia. No se puede opinar de modo distinto a él. Su opinión es la única válida, por algo él es perfecto. Y finalmente es hostil ante el error de los demás. Como él nunca se equivoca no concibe que se puedan cometer errores.

Hay otra pequeña diferencia. Con el directivo humilde se trabaja muy a gusto y es apreciado por su gente. Al soberbio se le teme, se le rehúye y genera rechazo. Decide qué tipo de directivo quieres ser.

Hasta la semana que viene, pero antes comunicaros que el 23 de abril, dia del libro, Pablo Maella y yo estaremos desde las 12.00 hasta las 13.00 firmando ejemplares de nuestro último libro “Con la misma Piedra. Los 10 errores que todos cometemos al decidir” en la librería Garbí de Barcelona, Via Augusta 9. Y también el 3 de mayo haremos la presentación del libro en el Fnac de la Illa a las 19.00. Os esperamos en ambos sitios a los que os vaya bien venir.

Justicia

febrero 23, 2017 2 comentarios

justiciaNo hay nada que deteriore más las relaciones entre las personas que el sentirse injustamente tratado. Se trata injustamente a una persona cuando no se le valora, cuando se da por supuesto que tiene que hacer una determinada cosa y esa cosa no le corresponde hacerla. La hace voluntariamente porque quiere facilitar la vida a otros.

A veces hay personas en una empresa que cumpliendo con su trabajo, no ponen toda la carne en el asador ¿Por qué a esta persona le falta ilusión? Se preguntan sus jefes. Es buen cumplidor pero no parece entusiasmado. Si esto pasa, jefe, pregúntate si ha recibido un trato injusto en algún momento. Quizá sea esa la razón de su falta de entusiasmo.

Hay un principio elemental básico que dice que todo lo que pasa, pasa por alguna causa. Si hay alguien en tu organización que no está muy contento, es por algo. Intenta averiguar por qué. No te satisfagas con la fácil suposición de que “es que fulanito es muy raro”. No, eso es lo cómodo. Intenta saber por qué pasan las cosas que pasan. Es el único modo de ponerles remedio.

Una falta de justicia es letal para una organización. Si uno ve que ha metido la pata, lo que tiene que hacer es pedir disculpas. Si no, se deteriorarán rápidamente las relaciones en la organización. Y el jefe andará preguntándose ¿y porque fulanito es así? Y si no se lo pregunta es porque le falta la más mínima sensibilidad hacia su gente.

Lo expuesto en este mensaje sirve tanto para las empresas como para una familia, o cualquier otra organización de personas. Hasta el jueves que viene.

¿Sumas o Restas?

diciembre 1, 2016 7 comentarios

simplificarHay personas que a la hora de trabajar complican las cosas. Si no estuvieran, las cosas serían más sencillas. En cambio otras personas, gracias a que están, los asuntos se resuelven más fácilmente. Son personas que suman.

Habitualmente en el trabajo se requiere la colaboración de dos o más personas. Raras son las tareas que la realiza solo una persona sin colaboración de ningún otro. Y es en esta colaboración donde se ve quien facilita el trabajo y quien lo complica.

No me estoy refiriendo ahora a las personas que con mala idea intentan fastidiar y lo hacen complicando las cosas. Me estoy refiriendo principalmente a los que sin ninguna mala intención, y queriendo aportar, estorban. Y sobre todo me estoy refiriendo al buen hacer de muchas personas que con su buen hacer facilitan el trabajo de los demás.

Toca preguntarse a cada uno de nosotros si somos de los que suman o de los que restan. Si facilitamos las cosas o si las complicamos. Y esto independientemente de las buenas intenciones que podamos tener ¿Sumas o restas? Hasta el jueves que viene.

Ejemplaridad

octubre 27, 2016 14 comentarios

directivosCuenta la leyenda que un alto directivo de una de las tres empresas automovilísticas más importantes de Estados Unidos, no recuerdo cual, si General Motors, Ford o Chrysler, se presentó en una de las factorías de la empresa conduciendo un lujoso coche alemán. Tampoco recuerdo cual. Resulta que en esa factoría se estaba llevando acabo un ajuste de plantilla y se estaba despidiendo a un montón de operarios. Ya os podéis imaginar la violenta reacción de estos al ver de donde era el coche que conducía el jefe.

En otro mensaje de hace dos o tres años comentaba también cómo el consejero delegado de American Airlines tuvo que dimitir en la década pasada, dos días después de que se supiese que el equipo de los seis principales directivos de la empresa se había otorgado un bonus especial y simultáneamente habían exigido a los auxiliares de vuelo un recorte de salario para poder capear las dificultades que atravesaba la compañía.

Todo esto viene a cuento de un titular que leí hace unos días en no sé qué periódico. Decía Los directivos de las mejores empresas se enorgullecen de tener los salarios más bajos de su sector. Y es que este es un distintivo de buena dirección. Que no haya una gran disparidad de sueldos entre el máximo directivo y los salarios medios de sus empleados.

Cuando lo que cobra un alto directivo es desmesuradamente superior a lo que cobran sus empleados, esto desanima mucho. Se manda una señal muy clara a los empleados. Cuando la gente percibe que no son valorados su interés por la compañía baja radicalmente. Cuando el sueldo es más moderado también está mandando a su gente un mensaje muy elocuente.

No estoy en contra de que los altos directivos tengan un buen sueldo, pero que sea proporcionado. Esto es ejemplaridad.

Cercanía

octubre 20, 2016 14 comentarios

jefesMe comentaba la semana pasada un antiguo alumno que el jefe que tiene en la empresa en la que trabaja desde hace pocos meses le impone mucho. Que no se encuentra a gusto cuando se lo encuentra y que prefiere esquivarlo.

Esto me recordó a una conversación que tuve hace años con una amiga de mi familia. Me hablaba de su jefe, persona a quien yo también conocía. Y me lo describía como una persona poco natural, con una actitud postiza; que con su actitud y postura iba dejando claro por donde pasaba que él era el jefe.

Este tipo de actitudes en las personas que mandan no les hace ningún bien. No inspiran confianza en su gente. La gente les evita. Esta falta de contacto con la gente por la barrera artificial que ponen hace que pierdan contacto con la realidad y que no se acaben enterando de lo que pasa a su alrededor.

Recomiendo a los jefes que sean cercanos; que se muestren naturales, que estén distendidos. Verán como fácilmente la gente empieza a tener confianza en ellos. También le recomiendo a un jefe algo fundamental: que sea predictible, que la gente sepa cómo va a reaccionar en las distintas situaciones en que se pueda encontrar. No hay nada más devastador para la relación con un jefe, que un día este se muestre simpático ante una situación, y otro día ante una situación similar ponga cara de pocos amigos. La gente no sabe a qué atenerse. No sabe cuáles son las reglas del juego. Siempre están cambiando.

Yo tengo una manera de detectar si una persona que se muestra muy importante realmente es muy importante o no. Le pregunto si va todos los días al cuarto de baño. Si me dice que sí, que se le bajen los humos es un vulgar cualquiera. Hasta el jueves que viene.

Fomentar la iniciativa o matarla

septiembre 1, 2016 3 comentarios

iniciativaEn las empresas hay que tener iniciativa para ir solucionando las cosas que surgen e ir consiguiendo los objetivos que se proponen. Aparecen circunstancias nuevas que hay que abordar. Sin iniciativa habría que ir continuamente consultando al jefe qué es lo que hay que hacer. Cosa que además de ser muy cansada acaba hartando al jefe. En definitiva, hay que tener iniciativa.

Pero qué pasa cuando se presenta una situación, hay diversos modos de abordarla, todos más o menos igual de válidos, se escoge uno y el jefe pone mala cara porque hubiera preferido otro modo de resolverlo, cuando en realidad da lo mismo uno que otro. ¿Qué pasa si esto ocurre una y otra vez?.

Pues que ese jefe acaba hartando a su gente, cada vez que se hace algo, el jefe lo critica por alguna tontería. Al final la gente o bien deja de tener iniciativa y no aborda los asuntos. Que se lo encuentre el jefe y que entonces nos diga qué es lo que hay que hacer. O bien la gente empieza a resolver los asuntos sin informar al jefe para que este no interfiera con tonterías.

Cualquiera de las dos actitudes van en detrimento de la compañía. En un caso porque se paraliza la acción y en el otro porque hay una desconexión entre el jefe y su equipo.

Consejo, si eres jefe, da criterios generales a tu gente, y luego déjales que actúen con iniciativa. La mayoría de las veces da lo mismo que una cosa se haga de un modo o de otro. De vez en cuando te sorprenderás de lo imaginativo que puede llegar a ser alguno de tus colaboradores. De lo contrario estarás matando la iniciativa.

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