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Archive for the ‘Perfiles de directivos’ Category

Solo buenas noticias

mensajeroA nadie le gusta que le lleguen malas noticias. Pero esta actitud, para un directivo es muy peligrosa. Para dirigir bien lo mejor es que a uno le lleguen las cosas negativas lo antes posible para poder ponerles remedio antes de que la cosa vaya a más.

Pero hay directivos que ponen mala cara cuando alguien le va con problemas que están surgiendo. Esto hace que la gente intente ocultarlos y solucionarlos como sea antes de acudir al iracundo jefe. Esto a veces funciona, pero otras no, y cuando las noticias llegan al jefe, el asunto tiene ya muy difícil solución.

Conocí a un directivo que cuando le venían con algún asunto a solucionar negaba que estuviese sucediendo lo que le estaban contando. Negaba la evidencia. Así no había manera de resolver los problemas. No se les hacía frente y la cosa iba de mal en peor. Un buen directivo lo que debería querer es que le llegaran cuanto antes las cosas que no funcionan, para poder ponerle remedio cuando todavía se puede remediar.

Una buena pregunta a hacerse, si eres directivo, es si eres accesible. Si facilitas que la gente acuda a ti. Si te tienen un respeto reverencial o miedo malo. No te estarás enterando de lo que pasa en tu empresa. Hasta el jueves que viene

De cómo se puede perder la autoridad

autoridadEn los dos últimos mensajes he hablado de la distinción entre poder y autoridad y en cómo se consigue tener autoridad. En el mensaje de esta semana voy a hablar de cómo un directivo puede perder autoridad. Cómo puede perder la confianza que la gente ha depositado en él. Tres son las maneras que pueden hacerle perder esta confianza.

La primera es cuando un directivo no tiene suficiente capacidad para hacer que la empresa funcione. Cuando no es capaz de que la empresa sea eficaz. En ese caso este directivo pierde su autoridad porque la gente deja de confiar en que pueda llevar la barca a buen puerto. No es que desconfíen de las intenciones de este directivo. Simplemente dudan de su capacidad. En este caso, el directivo lo que tiene que hacer es algo que está en su mano hacer, pero que es muy difícil que lo haga y muy pocos lo hacen: retirarse del puesto. Dejar paso a otros con más capacidad.

La segunda forma de perder autoridad es cuando un directivo está controlando continuamente a su gente. Cuando está diciéndoles en cada momento lo que tienen que hacer hasta el último detalle. Consigue hartar a su gente. Así es imposible que su gente se desarrolle como profesionales. Esto desanima a su gente porque ven que no pueden aportar nada a la organización. Este directivo no les deja espacio de actuación. Todo está planificado y controlado hasta el último detalle

La tercera forma de perder autoridad es cuando un directivo se comporta de modo injusto. Cuando perjudica a alguien por beneficiar a otro. Y no digamos si el beneficiado es él mismo. Este tercer modo hace perder la autoridad y la confianza de modo ipso facto. Hasta el jueves que viene que hablaremos de otra cosa.

Organizaciones que no aprenden

organizacionesHay empresas que el modo como están diseñadas les impide aprender. Son empresas altamente jerarquizadas, donde desde arriba se dice qué es lo que hay que hacer. En esas empresas casi todo está establecido cómo debe hacerse. En muchas de ellas los jefes animan a que se den ideas, pero en cuanto se sugiere algo distinto de lo que se ha establecido, aparecen las malas caras de los jefes.

Por esta razón, los cuadros intermedios de estas organizaciones, en vez de velar por los de abajo están preocupados porque sus jefes estén contentos con ellos. Los problemas se ocultan. No se quiere dar una mala impresión.

Cómo los altos mandos de esas empresas están muy seguros de lo que hacen, el cambio en esas organizaciones cuesta mucho, y solo se cambia cuando ya es evidente que lo que se está haciendo ya no lleva a ninguna parte. Siempre los cambios llegan tarde. Se pierden así muchas oportunidades. Los de abajo no sugieren posibles cambios. Todo está establecido. Los jefes están muy seguros de cómo hay que hacer las cosas.

En esas empresas, cuando algo no sale bien, la culpa la tienen las circunstancias externas. Nunca se investiga si hay algo que se ha hecho mal ¿Para qué? En esas organizaciones todo se hace bien. En definitiva, son empresas en las que no se aprende.

Directivo, empresario, mira si alguna de estas cosas pasa en tu empresa y rectifica. Hay que dar cauce al potencial creativo de tu gente, que es impresionante. No limites las posibilidades de tu empresa a tus únicas ideas. Facilita el aprendizaje. Hasta el jueves que viene. Os dejo otro video de una entrevista que me hicieron

Agotadores

diciembre 20, 2018 10 comentarios

trabajoEn la actividad empresarial los objetivos se consiguen mediante la coordinación de actividades de diversas personas. En estas actividades intervienen jefes y sus colaboradores. Y es aquí donde se cuece que el lugar de trabajo sea un entorno agradable o un verdadero infierno.

Hay jefes que marcan a su gente lo que hay que hacer y luego les dejan libertad para que con iniciativa estos resuelvan lo que tiene que resolver del modo que creen oportuno. Quizá recibiendo algunas indicaciones de los jefes. Esta gente puede emplear su creatividad y con iniciativa conseguir lo que tienen que conseguir.

Sin embargo, hay otro tipo de jefes que son inaguantables. Dan indicaciones hasta el último detalle. Una vez el trabajo está terminado indican cambios que hay que hacer, que contradicen las indicaciones dadas anteriormente. Estos cambios apenas mejoran el resultado, suponen un gran esfuerzo para el que lo tiene que realizar, y una vez hechos el jefe tampoco está contento y sugiere nuevos cambios.

Es agotador. Las personas que trabajan con semejante jefe acaban absolutamente hartas. Su trabajo deja de tener sentido. En vez de intentar realizar un buen trabajo lo que acaban haciendo es un sinfín de cosas sin sentido, contradictorias unas con otras para intentar ajustarse a los volátiles e impredecibles requerimientos de su jefe.

Si eres un jefe de este tipo quizá necesites ir al siquiatra. Confía en tu gente. Déjales trabajar. No estés continuamente dando indicaciones sobre cosa nimias y sin importancia. No exasperes a tu gente. Qué bien se está con lo jefes que confían en su gente. Que dan indicaciones y luego te permiten usar tu inteligencia para hacer del mejor modo posible lo que hay que hacer. Jefe, piensa que tu principal misión es desarrollar a la gente que trabaja contigo. Hasta la próxima semana. Feliz navidad.

¿Eres un jefe predictible?

noviembre 29, 2018 4 comentarios

decisionesTipologías de jefes hay muchas, los hay muy serios y distantes, los hay cercanos, los hay controladores, los que facilitan la iniciativa de su gente, y así montones de posibles perfiles. Sea como sea un jefe, hay una característica necesaria para ser buen jefe: ser predictible. Qué la gente sepa cómo va a responder en las distintas circunstancias.

No hay cosa que aleje más a un jefe de su gente, que el que sea impredecible. Antes una situación un día actúa de una manera muy amigable y simpática, y al día siguiente en la misma situación y circunstancias estalla en cólera. Esto deja a la gente desconcertada y sin saber cómo tratarle. El jefe se queda solo y las relaciones entre el jefe y su gente pasan a ser de temor.

Uno puede ser muy duro, o bien muy afable, o como sea, pero lo importante es que su gente sepa a qué atenerse cuando trata con él. Así que consejo se consistente. Y si además eres amable, mucho mejor. Hasta la semana que viene.

El tiempo coloca a cada uno en su sitio

octubre 25, 2018 4 comentarios

humildadNo he encontrado el texto exacto, pero Cervantes pone en boca de Don Quijote las bondades de la humildad. Entre otras cosas dice que, sin humildad, ninguna virtud lo es.

En las organizaciones hay personas de gran valía y que no están todo el día mostrando sus grandes hazañas. Simplemente trabajan, hacen bien las cosas y nada más. Con el tiempo la gente se va dando cuenta de sus cualidades.

También hay personas que se sienten muy satisfechas de sí mismas. Dan por sentado que todo el mundo aprecia su valía. Van sobrados por la vida. Esta actitud tiene un peligro. Se puede engañar a muchos por poco tiempo y a pocos durante mucho tiempo, pero no se puede engañar a muchos durante mucho tiempo. Y a estas personas que se sobrevaloran, el tiempo las acaba poniendo en su sitio.

Con el tiempo se acaba sabiendo cómo es cada persona. No hace falta venderse. El que se sobrevende acaba poniéndose en evidencia. Y el que trabaja intensa y humildemente también acaba siendo reconocido.

Hay estudios que muestran que las personas que tienen un puesto de trabajo que excede sus capacidades, son personas muy satisfechas con su trabajo. Las que tienen un puesto acorde con sus capacidades tienen un nivel normal de satisfacción, mientras que las personas subempleadas, las que tienen más capacidades que las que exige su puesto de trabajo son personas insatisfechas. Se ve por el mundo algunas personas con una alta autoestima de las que todo el mundo se pregunta ¿de qué se jacta?

Abogo por cultivar la humildad, virtud poco de moda en un mundo donde hay mucha preocupación por la imagen que se proyecta.

Buen humor

alegríaHace unos días llevé el coche al taller para la puesta a punto antes de las vacaciones. Desde hace 27 años voy al mismo taller en el que siempre me han tratado muy bien, excepcionalmente bien. Esta vez quien me atendió no fue el de siempre sino una nueva empleada. Quedé sorprendido por su optimismo, su alegría, su buen hacer y su actitud de excederse en el servicio.

Esto me recordó a un alumno que tuve hace algunos años, que, el par de veces que apareció por mi despacho, rebosaba alegría y buen humor. También una persona que atendí en el despacho el mes pasado me sorprendió por su actitud positiva ante la vida y su alegría contenida.

El trato que recibí en el taller del coche me ha recordado la actitud de estas otras personas. Personas que tenían la mirada limpia. No era postiza. No era intentar aparentar lo que no se es. Tras reflexionar un poco lo que aprendí es que hay que tener una actitud muy positiva ante la vida. Hay que sonreír, hay que tener buen humor.

Evidentemente no por tener una actitud positiva se resuelven inmediatamente los problemas. Los problemas hay que trabajarlos para solucionarlos, pero lo que también es cierto es que el mal humor y la actitud fúnebre tampoco los resuelve. Tener personas a tu alrededor con actitud positiva, con buen humor y optimistas hace la vida mucho más agradable que tener cenizos. La mirada limpia es lo que distingue a los verdaderos optimistas y positivos de los impostores de actitud postiza.

Reflexión que me hago: alegría, optimismo y ver los muchos aspectos positivos que la vida tiene. Hasta el jueves que viene.

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