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Archive for the ‘Perfiles de directivos’ Category

Métricas, indicadores y evaluaciones

Las empresas para calibrar la marcha de sus negocios, la productividad de sus empleados, la calidad de sus productos y de sus servicios, y otras muchas cosas utilizan unas métricas e indicadores. Los empleados, que no son tontos, realizan sus actividades de modo que esas métricas e indicadores salgan lo mejor posible, pues normalmente son evaluados de acuerdo con esos indicadores.

Lo que ocurre es que rara vez son un fiel reflejo de lo que están midiendo. Fácilmente se puede conseguir que el indicador salga muy satisfactorio, y lo que pretende que ese indicador evalúe no sea tan satisfactorio. Hecha la ley, hecha la trampa.

Un hipotético y simple ejemplo. Si a un colegio lo evalúan por el porcentaje de alumnos que aprueban las pruebas de acceso a la universidad, ese colegio se centrará en entrenar a los alumnos para que aprueben dicho examen. Pero la formación que debe dar un colegio va más allá de aprobar un examen. Si embargo, los colegios desatenderán otros aspectos muy importantes de la formación de los alumnos, que no son relevantes para aprobar el acceso a la universidad.

El ejemplo es muy trivial, pero el mundo de la empresa está plagado de situaciones en las que se produce este efecto. Dime lo que mides y determinaré lo que hago. Hay jefes que incluso se creen que la calidad de algo viene medida por el valor del indicador. Cuando el indicador se convierte en objetivo, deja de ser un buen indicador.

Lo peor es cuando esas métricas e indicadores llevan asociados unos incentivos económicos. Tengo un amigo, ya jubilado, que era experto en conseguir que los indicadores que le medían dieran muy alto y que la empresa no consiguiera lo que pretendía conseguir con esos indicadores. Hasta el jueves que viene.

Yo nunca me equivoco

Leí el otro día, en una de las secciones más leídas de La Vanguardia, una entrevista a un personaje relativamente conocido en España. Preguntado por sus creencias dice “Dios no lo hace bien, me defrauda”.

Una actitud así denota un poco de soberbia. Parece que es uno el que posee la verdad y que sabe qué es lo bueno y qué es lo malo. Yo aconsejo a todo el mundo que adquieran y practiquen la virtud de la humildad, que entre otras cosas implica admitir que uno puede estar equivocado. La persona soberbia, el que lo sabe todo, el que nunca se equivoca provoca rechazo en los demás además de risa cuando se equivoca.

Admitir que uno puede estar equivocado genera cercanía, que uno es como los demás, que no es superior. Además el humilde cuando se equivoca no le cuesta rectificar y no provoca esa risa, sino comprensión por parte de los demás. Creo que la humildad es una virtud especialmente necesaria para los jefes, pues facilita que los demás confíen en él.

Jefe, no tenga miedo a mostrar que puedes equivocarte. Tu gente te verá como un ser humano. Hasta el jueves que viene.

Personalidad

abril 14, 2022 4 comments

Mi padre fue durante más de cuarenta años profesor de enseñanza media. Durante 21 de ellos fue el director, primero de un instituto y posteriormente de un colegio. Siempre le oí comentar que cuando en alguna reunión le indicaban donde estaba la presidencia, él contestaba presidencia está donde estoy yo. No necesitaba de lugares privilegiados ni insignias ni distintivos que indicaran que él era el que mandaba.

¿A qué viene esto? Pues que hay personas que sí los necesitan para que se vea que son importantes. Recuerdo un profesor del IESE que un día me dijo “hay quien tiene una estrella de tres puntas y le saca brillo, y la muestran

Cuando uno depende de la valoración que los demás hacen de él mal va. Va a frustrarse. Uno tiene que centrarse en ser buena persona, buen profesional buen padre o madre de sus hijos, buen compañero de trabajo. Gran falta de autoestima si uno necesita el aprobado de los demás. Pero, en fin, esto es muy frecuente. Feliz semana santa y hasta el jueves que viene.

Cabezonería

Hay directivos a los que se les mete una idea en la cabeza y no hay manera de que cambien de opinión, sin importar cuanta evidencia hay de que hay alternativas mejores que la que están imponiendo. No atienden a razones. Da la impresión de que escuchan las opiniones alternativas, pero solo es para afianzarse en lo que ya tienen decidido hacer.

Estos jefes acaban quedándose solos dado el convencimiento que generan en su gente de que tratar asuntos con ellos no sirve para nada. Jefe, escucha a tu gente. Tomarás mejores decisiones porque dispondrás de más información. Algunas de las cosas que te propongan no podrán ser llevadas a cabo y otras sí, tendrán mucho sentido. Y, sobre todo, conocerás mejor lo que pasa en tu organización. Además, las personas se sentirán más involucradas en tu empresa. Hasta el jueves que viene.

Justicia

marzo 17, 2022 2 comments

Una condición necesaria para que haya buenas relaciones entre cualquier grupo de personas es que entre ellas se viva la justicia. Si no se respetan los derechos de las personas, si no se cumplen los compromisos contraídos, no se puede funcionar bien, ya sea en la familia, en la empresa o en cualquier grupo de personas.

Justicia es dar a cada uno lo que le corresponde. Y en la empresa esto va desde cumplir las condiciones de trabajo pactadas hasta respetar aquellas cosas en las que una empresa se ha comprometido con cualquier empleado suyo. Por supuesto que los empleados tienen que cumplir con sus compromisos, pero esto no suele ser el problema ya que son los jefes los que tienen el poder y por la cuenta que les trae el empleado cumple con lo que se le pide. Aún así, si un empleado puede escaquearse en algo que no se va a notar, si lo hace no está viviendo la justicia, y a la corta o a la larga esto tendrá repercusiones en el ambiente de trabajo.

Puede suceder alguna vez que en una empresa sea muy difícil en un momento dado cumplir con algún compromiso, y por alguna razón bien justificada. En ese caso lo que hay que hacer es hablar con los afectados y explicarles que eso a lo que tienen derecho va a ser mu y difícil cumplirlo. Si la empresa ha sabido ganarse la confianza de sus empleados, estos lo entenderán y fácilmente renunciarán a ese derecho si es por una razón suficiente. Si la empresa no ha tratado con respeto a sus empleados, estos se rebotarán, y bien que harán. Es para estas situaciones para las que son necesarias unos sindicatos firmes. Si la empresa trata con respeto a sus empleados, los sindicatos son menos necesarios. Un modo de no vivir la justicia es no respetar los horarios de las personas. Indicarles el trabajo que han de hacer sin atender si ese trabajo cabe en el horario aboral pactado.

Por supuesto que si la empresa hace promesas irresponsables que no sabe si podrá cumplir o no, en el momento que no las cumpla estará siendo injusta con su gente, y la confianza desaparecerá. Ya he hablado en otros mensajes la gran importancia de la confianza para la buena marcha de una empresa. Hasta el jueves que viene.

Valor económico de la confianza

La confianza no es un bien económico. No se puede ir al supermercado y comprar un kilo de confianza. Si lo fuera su precio estaría por las nubes. El que no sea un bien económico no significa que no tenga valor económico. Las empresas en las que hay confianza entre directivos y empleados, no hay que controlar. Se sabe que la gente va a realizar el trabajo que le corresponde. Estas empresas se pueden ahorrar el coste del control. Si hay confianza, las personas están dispuestas a hacer lo que haga falta por su empresa. Sabe que la empresa les tiene en cuenta.

A nivel de sociedad, si hubiera confianza, si todo el mundo fuera digno de confianza, no necesitaríamos cerrar con llave las casas ni lo coches ni nada. Se viviría mucho mejor. Una familia solo se sostiene sobre la base de la confianza entre marido y mujer. Confianza que se traslada a los hijos. En definitiva, la confianza no es ningún bien económico, pero tiene un gran valor económico.

Por tanto, todo lo que puedan hacer las empresas por invertir en confianza serán inversiones rentabilísimas. Lo que pasa es que no hay dinero que pueda comprar la confianza. Estas inversiones no son económicas. Son inversiones en uno mismo. Uno es confiable o no lo es. Uno es confiable en la medida en que tiene en cuenta el impacto de sus decisiones en los demás. En la medida en que cumple sus compromisos. En la medida en que valora, de modo real y no verbal, a las personas de su alrededor. La confianza se gana. Se la otorgan los demás a uno. Uno todo lo que puede hacer es ser confiable. Así que invertir en confianza es invertir en uno mismo. Hasta el jueves que viene.

¿Cascarrabias o entrañables?

Poco antes de las fiestas de navidad, en distintas situaciones, me topé con un par de personas que hacía tiempo que no veía. Eran unos cascarrabias. Protestaban y le echaban la culpa a todo el mundo de no sé qué contratiempo habían tenido. Y en seguida pensé, “yo no quiero ser así. Yo no quiero tener esa actitud”.

No sé si porque estas personas eran así y esa era su actitud ante cualquier contrariedad o es que tuvieron un mal momento. Prefiero pensar lo segundo. En cualquier caso, ser amable cuesta lo mismo que ser un cascarrabias. Pues seamos amables.

Hay quienes que ante los desconocidos o las personas con las que se cruzan poco son amables. No han tenido suficiente trato como para que hubiera roces. Pero estas mismas personas, con sus allegados o compañeros de trabajo que tratan con cierta frecuencia se ponen insoportables. Se conocen suficientemente y se saben los defectos de unos y de otros. Han tenido más ocasiones de molestarse. Pues bien, es precisamente con esas personas que se tratan más con las que hay que ser especialmente amables. Precisamente porque son con las que nos cruzamos más.

Una buena resolución para el año que empieza es ser amables. Especialmente con las personas que más nos cuesta. Con los desconocidos es fácil serlo. Un cascarrabias no tiene amigos. No seas cascarrabias. Feliz fiesta de los Reyes magos y feliz 2022.

Buena voluntad o profesionalidad

diciembre 2, 2021 6 comments

Sucede a veces en las organizaciones que, como el jefe quiere evitar problemas, eleva a puestos directivos a personas con buena voluntad. Personas que van a colaborar y sumar dentro de la organización. Personas que no van a crear problemas. A veces estas personas son buenos profesionales y competentes para el puesto que ocupan, pero otras veces no.

Y es que es frecuente confundir buena voluntad con competencia profesional. No basta con tener buenas intenciones y estar a favor de la organización. Hace falta además tener las competencias necesarias para desempeñar el puesto que un ocupa.

El colmo es ya cuando un jefe relega a uno de sus colaboradores, porque resulta incómodo. Y resulta incómodo porque, como es competente a veces advierte de los problemas que pueden surgir si se lleva a cabo uno de los planes que se están pensando. Esto no gusta y se le ve como un colaborador problemático, cuando simplemente es una persona que solo quiere advertir de los problemas que pueden surgir en el futuro si se lleva a cabo lo que se está planteando. Además se siente obligado a advertirlo porque por el puesto que ocupa, es función suya hacer esas advertencias y destapar esos problemas.

Pues no, esas personas son relegadas a segundos planos y se promueven a las buenas personas. Pero el ser buena persona no es garantía de competencia profesional para el puesto que se les asigna. Jefe, si en tu equipo directivo no hay discusiones y no se airean los posibles problemas, seguramente es que estás rodeado de personas que no tienen las cualidades necesarias para dirigir. Hasta el próximo jueves.

Los de arriba y los de abajo

octubre 14, 2021 12 comments

Es frecuente en las organizaciones que uno esté pendiente del jefe. De quedar bien ante él y de que el jefe esté contento con uno. Uno sube en el organigrama de la empresa y tiene aumentos de salario si sus jefes están contentos con él. Esto hace que uno preste menos atención a los que tiene por debajo. Total, la trayectoria de uno en la empresa depende de sus jefes y no de los de abajo.

De ahí que en muchos casos la gente no este contenta con sus jefes. Una encuesta realizada hace algunos años en Estados Unidos arrojaba datos reveladores: el 70% de los empleados en distintas compañías no estaban a gusto en sus puestos de trabajo y el 87% no se sentían comprometidos con sus respectivas compañías.

¿Pueden extrañarnos estos datos? A mi no, si los jefes no piensan en su gente sino en los jefes que ellos tienen ¿Qué van a pensar y sentir los empleados de abajo? Yo creo que la labor de un directivo consiste en distribuir trabajo entre su gente y facilitarles que puedan hacerlo bien. Es una función de servicio a los demás.

Parece obvio lo que digo, pero no lo es a juzgar por cómo se actúa en muchas compañías. Ese es mi concepto de líder. Si los empleados se sienten valorados, se comprometen con la empresa. Y empleados comprometidos significa clientes satisfechos. Siempre que la empresa tenga una buena estrategia. Si no, no hay nada que hacer. Si el jefe no se preocupa de su gente, estos no se comprometen y los costes de la empresa se disparan. Hasta el jueves que viene.

Franco y Marcelino Camacho

octubre 7, 2021 6 comments

En 1985 emitieron un reportaje en la televisión con motivo del décimo aniversario de la muerte de Franco. Entrevistaban a varios personajes, entre ellos a Marcelino Camacho, el célebre secretario general de CCOO. El entrevistador le preguntaba a Camacho. Usted cuando murió Franco en 1975 se encontraba encarcelado en Carabanchel desde 1967 ¿Se alegró al recibir la noticia de su muerte?

La contestación de Camacho fue magistral. Un ejemplo de categoría humana. Dijo algo así “Uno nunca puede alegrarse de la muerte de una persona. Pero muerto Franco, muerto el franquismo, y eso si que fue motivo de alegría” Magistral. Respeto total por las personas. Defensa de las propias ideas.

Este blog no pretende hablar de política, pero cualquiera que haya leído 3 ó 4 mensajes míos se habrá percatado que no comulgo ni con el comunismo ni con el marxismo, pero la figura de Marcelino Camacho siempre me ha producido admiración. En ese mismo reportaje del que hablaba al principio, lo entrevistaban y aparecía en compañía de su mujer, con la que permaneció hasta el final de su vida.

Toda persona merece respeto con independencia de sus ideas. Eso sí, sobre las ideas se puede estar a favor o en contra. Y uno tiene el perfecto derecho de defenderlas. También es cierto que no todas las ideas son válidas. La verdad objetiva existe, y las ideas que son incompatibles con la verdad objetiva son ideas equivocadas. Por ejemplo, que toda persona tiene derecho a la vida es una verdad objetiva. En cambio, hay otros ámbitos que admiten diversas ideas, por ejemplo, que el salario mínimo interprofesional deba ser más alto o más bajo, es algo que admite discusión y sobre lo que nadie de puede atribuirse poseer la verdad, porque no existe verdad sobre esto. Hasta el jueves que viene. Estoy dispuesto a recibir críticas como cada vez que digo que existe una verdad objetiva.

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