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Archive for the ‘Perfiles de directivos’ Category

Profesionalidad

Solo un vago quiere a un mal profesional como jefe. El resto queremos jefes que sean buenos profesionales. Que nos exijan, sí. Pero que cumplan. Un jefe que no cumple sus compromisos, que es injusto, es un jefe nocivo para una organización, sin importar lo técnicamente competente que pueda ser. Un jefe que no cumple genera malestar entre su gente y no hay nada peor para una organización que el que la gente allí no trabaje a gusto.

Me parece que ya lo he dicho en alguna otra ocasión. Personalmente he llegado a la conclusión de que la variable más importante que determina la rentabilidad de una empresa es la productividad del empleado. Productividad entendida como el cociente de las ventas de esa empresa dividido por el número de empleados que tiene. Y la variable que más influye en la productividad del empleado es su compromiso con la organización. Empleados comprometidos sacan adelante la organización. Empleados poco ilusionados y poco comprometidos hacen que la ejecución de la estrategia sea mediocre.

Así que, jefe, céntrate en conseguir el compromiso de tu gente. Para conseguirlo es clave la ejemplaridad. Cumplir los compromisos, no ser injusto. Pensar en tu gente. Hasta el jueves que viene.

Diagnosticar bien

febrero 25, 2021 6 comentarios

Después de muchos años dedicándome a la toma de decisiones, he llegado a la conclusión de que una de las características más importantes, y quizá la más importante, para tomar buenas decisiones es conocer bien la situación sobre la que se decide. Este conocimiento puede ser equivocado, correcto pero superficial o correcto y profundo.

Si el conocimiento de la situación es equivocado, cualquier decisión que sobre ella se tome será una decisión errónea, aunque los resultados sean satisfactorios. Habrán sido satisfactorios por pura casualidad y suerte, no porque se haya decidido bien.

¿Qué diferencia hay entre un conocimiento superficial y uno profundo? El conocimiento superficial de una situación es cuando se conoce lo que está pasando, pero se desconocen sus causas. Veo que están aumentando las ventas. Veo que la relación en el matrimonio se está deteriorando. Veo que mi jefe me hace poco caso. Pero uno no sabe porque está pasando todo eso y ni se lo plantea. Solo observa.

El conocimiento correcto y profundo es cuando se sabe lo que está pasando y se diagnostican bien las causas. Esto es lo importante, diagnosticar bien las causas, porque entonces se puede poner el remedio oportuno. Si no se sabe porqué pasa lo que pasa, difícilmente se puede encontrar el remedio, y si se encuentra un remedio que es acertado también habrá sido por casualidad y suerte. Mal asunto.

Hay algo más que añadir. Hay personas con una incapacidad natural de diagnosticar bien la realidad. No se enteran de lo que está pasando. Ahora me estoy acordando de una persona que era así. Hay otras personas que pueden tener un conocimiento superficial de las cosas, pero no se plantean que es necesario indagar sobre las causas. Se sienten satisfechas, pero llegan poco lejos.

En cambio, otras no se quedan tranquilas hasta que captan las causas de lo que pasa. Hasta que captan porqué pasa lo que está pasando. Estas personas son muy valiosas y hay que retenerlas en la organización. Puede que en un momento dado no sepan porque pasa lo que pasa, pero son conscientes de que no lo saben y buscan encontrar un por qué. Saben que no saben en ese momento. Lo malo es no saber que uno no sabe, que es lo que les pasa a los que diagnostican mal una situación o a los que tienen un conocimiento superficial de lo que está pasando. Hasta el jueves que viene.

Tonto y terco

febrero 18, 2021 12 comentarios

Hace unos años me topé en la vida con un tonto terco. Aprendizaje, tratar lo menos posible con este tipo de personas. El individuo en cuestión se empeñaba una y otra vez que había una cosa que no se podía hacer porque tenía un inconveniente. Era incapaz de darse cuenta que los inconvenientes de las alternativas eran aún mayores y no se podía razonar con él y hacérselo ver. Era tonto y terco.

Al respecto tengo que decir dos cosas. La primera que a todas las personas hay que intentar ayudarlas. También a los tontos tercos. Pero llega un momento que si no se puede hacer más mejor no tratar muchos asuntos con esta persona para que no te complique la vida. Pero siempre después de haber intentado ayudarle.

La segunda cosa es que cuando vemos un defecto en una persona lo primero que hay que preguntarse si no tenemos nosotros también ese defecto. Preguntarse si no soy yo más tonto y terco que mi interlocutor. Y actuar en consecuencia. Así evitaremos ser injustos con las personas y hacer juicios equivocados.

Honradamente creo que esta persona de la que hablo era más tonto y terco que yo. Pero admito que puedo estar equivocado. Hasta el jueves que viene.

Miedo a la libertad

noviembre 5, 2020 6 comentarios

Hay mucha gente que le tiene miedo a la libertad. Prefieren que se les diga lo que tienen que hacer y así evitan tener que tomar decisiones y evitan la posibilidad de equivocarse. Eluden responsabilidades. Es el paraíso de algunos políticos, que así tienen a la gente controlada y pueden decidir ellos lo que hace todo el mundo.

Por eso hay políticos contrarios a la libertad de enseñanza. Quieren controlar el adoctrinamiento de la gente joven y así evitar que tengan la tentación de ejercer la libertad.

Los que tienen personalidad se niegan a ceder a otras personas el control de sus vidas. Hasta el jueves que viene. Breve me ha salido el mensaje de hoy porque breve es el contenido, aunque, me parece a mí, fundamental para nuestras vidas.

Tipología de tontos

octubre 22, 2020 6 comentarios

Dicen que hay dos tipos de tontos, los que prestan libro y los que los devuelven. Fuera de bromas, el otro día estuve reflexionando sobre algunos perfiles de personas con las que me he cruzado en la vida, me di cuenta que había personas no muy inteligentes y muy agradables y otras tampoco muy inteligentes pero insoportables. Por supuesto muchas personas inteligentes.

El ser más o menos inteligente no es mérito ni demérito de nadie, cada uno tiene la que Dios le ha dado. A esto no hay nada que decir. Pero entre los menos dotados los hay que son humildes y serviciales. Conocen sus limitaciones saben hasta donde pueden ser útiles y hasta donde no, y resulta que no son tan tontos. Con ellos se está muy a gusto.

Luego está el tonto terco. El que se empeña en una idea que es absurda, es incapaz de darse cuenta de lo absurda que es y además insiste e insiste. De este tipo de gente lo mejor es alejarse. Sin ninguna mala intención te puede meter en muchos líos.

Después está el tonto soberbio. El que se cree muy listo. Va dando lecciones. Está muy satisfecho de sí mismo. Los que le conocen poco quedan inicialmente deslumbrados por su empuje y su decisión. A la que se les conoce un poco más empiezan a dar pena y a ser el hazme reír de todo el mundo. De estos mejor mantenerse alejados, pues suelen ser avasalladores y generan malestar a su alrededor. No se les puede llevar la contraria, porque en su soberbia no admiten error alguno. Son perfectos. Los errores siempre son de los demás. Generan malestar.

Estés más o menos dotado de capacidad, seas más o menos listo, sé humilde. Es mi consejo, intenta ser útil, servir. Te ganarás muchas amistades y podrás hacer mucho bien, con independencia de lo más o menos inteligentes que podamos ser. Hasta el jueves que viene.

Directivos

economía

La función de un directivo es dirigir. Menuda obviedad. Lo que no es ya tan obvio es juzgar si un directivo dirige bien o no. Voy a presentar esta semana un criterio a tener en cuenta a la hora de juzgar a un directivo. El que la empresa vaya bien en épocas de bonanza económica no es criterio para saber si un directivo es bueno. En momentos de bonanza económica es fácil que la empresa vaya bien, aunque la dirección sea mediocre. Por supuesto si en época de bonanza la empresa va mal, salvo que sea por una causa de fuerza mayor, este directivo es un inútil. Inútil como directivo. Como persona no se puede juzgar a nadie.

La calidad de un directivo se calibra cuando la economía va mal. Si yendo mal las cosas el directivo consigue que su empresa vaya bien. Este es un buen directivo. Si cuando la economía va bien mi empresa va bien y cuando la economía va mal mi empresa va mal, yo como directivo ¿qué aporto a la empresa?

Un directivo tiene que ser capaz de aprovechar los buenos momentos y saber blindar a la empresa de las situaciones adversas. Ahí es donde se calibra que un directivo es bueno, cuando las cosas van mal. Ahora que las cosas están difíciles es cuando se puede calibrar bien la calidad de un directivo. Hasta el jueves que viene, que disfrutéis de las vacaciones los que cómo yo, las empezáis estos días

¿Qué tipo de persona eres?

Una de las entradas que más visitas recibe este blog es una que publiqué en diciembre de 2012 y titulaba “El arte de vivir amargados”. El contenido de ese mensaje lo he vuelto a percibir durante esta última temporada. Por emails, WhatsApps, videoconferencias, etc. y últimamente viéndonos presencialmente, he tratado con bastantes personas. Y he visto a algunos que han intentado sacar el mejor partido posible del confinamiento. Han hecho lo que han podido y se han adaptado a las circunstancias, conscientes que era lo que les tocaba vivir.

En cambio, otras personas han estado permanentemente amargadas, maldiciendo su desdicha. Enfadadas por las circunstancias en las que se encontraban. Ambos tipos de personas se enfrentaban a las mismas circunstancias: confinamiento y aislamiento. Sin embargo, unas eran dueñas de sus vidas y decidían ellas la actitud que adoptaban e intentaban sacar el mejor partido posible a la situación en que se encontraban. En cambio, otras estaban permanentemente amargadas, desoladas por la situación y culpando al universo de sus múltiples desgracias. Eran las circunstancias las que tomaban posesión de sus vidas.

Todo el mundo se encontraba en la misma situación. Sin embargo, unos la aceptaban y con optimismo intentaban sacar el partido que pudieran de las circunstancias, mientras que otros estaban amargados. Estos últimos no son dueños de sus vidas. No son libres. Son las circunstancias las que determinan su felicidad o desgracia. Las personas libres, las dueñas de sus vidas, dadas las circunstancias en las que se encuentran, sean estas mejores o peores, intentan sacar partido de ellas. Tú decides qué actitud adoptar ante la vida. No seamos cenizos.

Aportar o destruir

problematicoEn el mensaje de la semana pasada hablé sobre lo las bondades de tener una permanente actitud de ayudar a los demás. No hace mucho tiempo también hablé de ser pacificador y facilitar la vida a los demás. Hoy voy a hablar de la actitud contraria. Hay personas que tienen una actitud vital de destrucción. Lo que hacen y dicen en relación a los demás solo sirve para causar discordia. No están capacitados para captar los beneficios de ser pacificador.

Cuando una acción no aporta nada positivo y genera malestar en otros esa acción sobra. Evidentemente hay acciones que generan malestar a alguna persona pero que son necesarias para evitar un mal peor. Cuando corrijo a un colaborador mío porque ha hecho un trabajo chapucero, evidentemente le causo malestar, pero estoy intentando que sea un mejor profesional.

Pero no, hay personas que son destructivas. Que están habituadas a la crítica que no trae ningún beneficio y que causa malestar a su alrededor. En general son personas enfadadas consigo mismas, enfadadas con el universo y que proyectan sus amarguras fastidiando a los demás. Siembran cizaña, critican innecesariamente. Con estas personas no se respira un ambiente de paz.

Consejo, cuando actúes pregúntate, ¿lo que estoy haciendo es constructivo o es crítica sin más de la que no sale nada positivo? Crítica que lo único que consigue es sembrar cizaña, sin ningún beneficio para nadie. Saludos a todos y hasta el jueves que viene.

Otra vez elecciones en España

septiembre 26, 2019 17 comentarios

elecciones generalesEl pasado mes de abril, hace ya cinco meses, hubo elecciones en España para decidir quién nos iba a gobernar. Después de los resultados y tras 5 meses de negociaciones, los que resultaron elegidos no consiguieron que hubiera gobierno.

Si no son capaces es que son incapaces y si son incapaces de formar gobiernos deberían retirarse y no presentarse más a ejercer una función para la que se ve que no sirven. Que den paso a otros que sean más capaces.

Me da la impresión que los actuales parlamentarios tienen como prioridad conseguir volver a ocupar un puesto en el parlamento para los próximo cuatro años en lugar de procurar lo mejor para el país. Igual estoy equivocado, pero esa impresión da, al menos a mí.

Si uno se postula para gobernar, su principal preocupación es ocuparse de los interesas de sus ciudadanos, y dejarse de batallas que no tienen ningún impacto en el bienestar de la gente. ¿Con qué desfachatez van a presentarse a pedirnos su voto quienes durante 5 meses no han conseguido ponerse de acuerdo para gobernar? Que vengan otros. Y que nadie me diga que defiendo a unos colores en perjuicio de otro porque en el mensaje de esta semana estoy hablando de todos los colores. Hasta el jueves que viene.

Prudencia

septiembre 5, 2019 11 comentarios

incompetenteLa prudencia es una virtud muy importante y que se puede tratar desde diversas perspectivas. Voy a centrarme en una de ellas. A veces suceden cosas que nos producen una gran contrariedad. En seguida sospechamos la causa de lo que ha pasado y nos ponemos a bramar contra algo o contra alguien. Y resulta que tal persona no tiene ninguna culpa y la causa de nuestro mal es otra distinta.

Si bramamos contra alguna cosa, pues no pasa nada. Somos nosotros los únicos perjudicados. Ya se nos pasará el enfado. Pero si bramamos contra alguien y ese alguien no tiene la culpa podemos estar cometiendo una gran injusticia. Podemos hacer sufrir injustamente a alguien. Sobre todo, si uno es jefe y puede lanzar castigos y sanciones contra ese alguien, la cosa puede ser muy grave.

Cuando uno se da cuenta que ha culpado a quien no tenía la culpa, uno queda en evidencia. Si al cometer este error uno tiene categoría humana, pide perdón y rectifica. Pero si no se tiene esta categoría, uno se autojustifica y ante sí mismo queda bien parado. Lo que pasa es que ante los demás sufre un gran desprestigio, del que el protagonista no se da ni cuenta.

Prudencia. Antes de culpar a alguien estar muy seguros de que este alguien tiene la culpa. En principio es buena práctica, ante la sospecha de que alguien es culpable, pensar que es inocente y solo cuando se está seguro de su culpabilidad entonces actuar.

Este mensaje me ha venido a la cabeza por la grandísima injusticia que, hace muchos años, un buen amigo me comentó que había sufrido. Su jefe no se paró a pensar y cargó contra él. Era el jefe y por lo tanto tenía razón. Hasta el jueves que viene.

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