La IA no puede sustituir al juicio humano

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La Inteligencia Artificial es excelente procesando datos y automatizando tareas, pero gobernar una empresa es gobernar personas. Analizamos por qué la verdadera ventaja competitiva frente a los algoritmos radica en utilizar la tecnología con prudencia humana.

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La irrupción de la inteligencia artificial y los algoritmos avanzados está afectando al entorno empresarial. Nadie duda de su capacidad para procesar volúmenes masivos de datos, detectar patrones ocultos, automatizar tareas complejas y proyectar escenarios con una rapidez inalcanzable para la mente humana. Sin embargo, siempre será necesario el juicio directivo para dirigir organizaciones. Cometeríamos un serio error si redujéramos la dirección de organizaciones a los aspectos técnicos de la gestión.

La Inteligencia Artificial es, en esencia, un sistema opaco —una caja negra— capaz de extraer correlaciones del pasado, pero totalmente incapaz de comprender el contexto de una situación, evaluar aspectos cualitativos o asumir la responsabilidad de sus consecuencias. Los algoritmos no sienten, no poseen valores morales ni pueden prever cómo una decisión afectará a la dignidad o al compromiso de las personas a largo plazo.

Y este es uno de los límites de la tecnología. La IA puede informar, ampliar el abanico de alternativas y reducir la ignorancia, pero nunca podrá sustituir al juicio humano. Gobernar una empresa es esencialmente gobernar la acción de personas. Corresponde siempre al directivo ejercer la responsabilidad final, ponderar el impacto en las personas y decidir qué prioridades y valores deben prevalecer. En definitiva, ante esta innovación como es la IA, la ventaja competitiva no consistirá en disponer de la mejor tecnología, sino en saber utilizar esta innovación con prudencia.

La confianza entre las personas es, entre otras, una de las variables clave para la buena marcha de una empresa, y esta confianza ni la genera ni la tiene en cuenta la inteligencia artificial. Malo si dejamos que las organizaciones las dirijan los algoritmos. Hasta el próximo jueves.

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Miguel Angel Ariño es Catedrático de IESE Business School y conferenciante, experto internacional en toma de decisiones, estrategia y liderazgo. Con más de 35 años de experiencia global, ayuda a Consejos de Administración y a la alta dirección a transformar la complejidad en claridad estratégica, impulsando un crecimiento sostenible y ético.

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8 COMENTARIOS

  1. Creo que pronto las IAs podrán comprender el contexto y evaluar aspectos cualitativos, incluso la consideración de elementos como dignidad, moral etc puede formar parte del aprendizaje; es cuestión de tiempo y ya vemos que determinadas cualidades que siempre hemos considerado únicamente humanas pueden ser reproducibles. Creo que el punto crítico lo señalas muy bien, la responsabilidad de la acción ha de ser humana y ese es el interruptor peligroso, sólo hay que ver la perspectiva de evolución de los agentes, y la posible abdicación de algunos humanos en favor de elementos automáticos que pueden tener potencial de causar problemas o daño.

    • Muchas gracias Alberto por tu comentario. Estoy de acuerdo con todo lo que dices menos con un punto. Y es que la máquina nunca tendrá conciencia moral. Podré evaluar que matar no se debe hacer porque se le ha dicho queno se debe hacer. Si se le hubiera entrenado diciendole que matar es lícito, así lo afirmaría. No tiene conciencia moral porque no tiene alma. Es una máquina. Con el resto de lo que dices totalmente de acuerdo.

      Gracias por participar.

      Saludos,

      Miguel Angel

  2. Querido profesor, estoy convencido de que, según escribías esas líneas, no has podido evitar pensar en determinados humanos. Y conociendo a determinados humanos, bendita IA y bendito juicio de la IA. Ojalá hubiera más Inteligencia Artificial y menos humanos torcidos. Con todo el cariño y buen humor, un fuerte abrazo. Por lo demás, absolutamente de acuerdo en todo. Luis Garvía

    • Gracias Luis, efectivamente hay humanos con poco juicio, pero en conjunto se puede decir que el juicio humano es mejr que el del algoritmo. OTra cosa es la capacidad de procesar y resumir datos.

      Gracias Luis por tu comentario.

      Un abarzo,

      Miguel Angel

  3. Hola

    En mi opinión, la existencia de la IA podrá ser (indebidamente creo) en muchas ocasiones, un elemento más de «discordia» por parte de actores con intereses contrapuestos, ante el resultado de cualquier decisión previa en la que pueda haber (o por no haber) intervenido (la IA). Frente al éxito mis «enemigos» (incluso quizás quien debiera gratificarme, olvidando qué comporta el resultado exitoso; o, precisamente, mortificado por ello) siempre dirán que no hay mérito alguno porque la decisión provenía (la tomó) la IA. Frente al fracaso, dirán que soy un irresponsable por no haberle hecho caso a la IA que apuntaba en otro sentido; y, quizás, añadirán que para eso está (la IA) y que si no se trabajar con ella, mejor dimita y deje paso a otros más competentes.

    Tampoco queda lejos de lo que ha sucedido secularmente con los consultores externos. Claro que a los consultores se les puede «responsabilizar» (indebidamente, pienso), como pares humanos nuestros que son y, de cara al futuro, no seleccionarlos más. ¿Quien se atrevería hoy a «despedir» a la IA?)

    Totalmente en línea con sus reflexiones Sr Ariño (¿Será por la edad?; la mia, claro)

    Saludos

  4. Gracias MA, el tema de la IA está en pañales y se desarrollará sin duda mucho más en los próximos años, pero hay que tener en cuenta algunas consideraciones (creo yo):

    1- Hoy por hoy todavía no sabemos exactamente cómo funciona la IA (según me cuentan expertos). Esto es lo que tu llamas muy bien «caja negra»,

    2- Lo que sí sabemos es que funciona en base a 0 y 1. Es decir, que es un sistema artificial, con millones de parámetros y billones de conexiones, pero en el fondo, en la base, todo son 0 Y 1.

    3- Puede realizar acciones no solicitadas o salirse de las normas que se le han establecido. Es decir, puede cometer errores.

    Con todo ello, de momento mis comentarios serían que:

    1- La IA evolucionará hacia una herramienta increíble de productividad, quizá el salto de productividad más grande que haya vivido la humanidad hasta ahora (pensemos en el ferrocarril o más recientemente las telecomunicaciones fueron grandes saltos de productividad. La IA será aún mayor y hay que aprovecharlo al máximo.

    2- La IA puede Imitar o simular comportamientos humanos (como la empatía, la comprensión, la caridad, la creatividad, …) pero no los puede tener porque son 0 y 1. Algunos comportamientos humanos no sólo dependen de la inteligencia sino de la interacción de muchos otros componentes del cuerpo humano (neurotransimores que no sólo están en el cerebro, informaciones que el cerebro percibe desde los sentidos, etc…). Ahora bien, he leído que ya se está investigando en sistemas combinando parte biológica con sintética.

    3- Es necesario poner en marcha sistemas físicos de control de la IA. Me refiero a un «enchufe» en el mundo físico que nos permita desconectar a cualquier sistema IA que dé fallos. Los sistemas digitales dan fallos, eso lo vemos cada día con los dispositivos actuales, pero la IA tiene la capacidad de auto-modificarse por lo que es imprescindible tener medios físicos que nos permitan tener el control final. En este área sé que hay organizaciones trabajando (por ej. en Cambridge).

    Este es mi punto de vista. Otra vez pido disculpas por el rollo.

    Un abrazo,

    • Buen rollo Esperanza. Gracias por recordarnos que estamos solo ante ceros y unos (0/1), y que toda empatía y comprensión que manifieste será ficticia. Podremos pensarque nos “comprende” pero no nos comprende. responde “macanicamente” a inputs.

      Muchas gracia Esperanza por tu comentario, y un abrazo,

      Mguel Angel

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