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Posts Tagged ‘decisiones en equipo’

Descalificar

decisionesLa buena toma de decisiones requiere habitualmente confrontar opiniones y pareceres de distintas personas, lo cual suscita sanas discusiones hasta que se llega a una conclusión. La buena práctica de la toma de decisiones debe contemplar esta discusión. Si las cosas no se discuten no se pueden tratar sus pros y sus contras y las decisiones acaban no siendo tan buenas como lo podrían ser. Así que ánimo directivo, suscita en tu equipo la discusión constructiva.

Algunas veces estas discusiones no son tan sanas y generan enfrentamientos que pueden llegar a lo personal. Un indicador de que alguien no tiene razón es cuando en su argumentación descalifica a otros miembros involucrados con argumentos que no tienen nada que ver con lo que se está decidiendo.

“Es que tú eres matemático” me han dicho a mi alguna vez. Como si ser matemático o no tuviera algo que ver con lo que se está tratando. Cuando se aducen este tipo de razones es que no se tienen argumentos para defender lo que se está defendiendo. El que los emplea se autodescalifica.

Las sanas discusiones requieren que se lleven las ideas y al tratarlas, distinguir lo que son razones, lo que son intuiciones y lo que son preferencias. Esta distinción es importante para poder llevar una discusión inteligente.

Hasta el jueves que viene y feliz veraneo para los que lo empezáis estos días. Yo ya no tengo clases hasta el 9 de septiembre. Aunque sigo trabajando en diversas cosas.

Docilidad o profesionalidad

septiembre 20, 2012 38 comentarios

En alguna otra ocasión he comentado que una de las decisiones más importantes de un directivo es la contratación de sus empleados. Si esto es importante, más importante todavía es decidir las personas que van a componer el equipo directivo de la empresa.

En estos casos se cometer un error muy frecuente, y es conformar un equipo directivo de personas dóciles. Personas que facilmente estén dispuestos a ser convencidos de que lo que propone el director general es lo mejor.

De este modo es más fácil dirigir y más fácil ponerse de acuerdo en lo que hay que hacer. Cierto. Pero surge una pregunta: si el director general se rodea de marionetas ¿para qué sirve su equipo directivo? Los miembros de este equipo se convierten en meros ejecutores de lo que el gran jefe decide que hay que hacer. Esto sí, con la apariencia de que la decisión ha sido conjuntamente tomada por todo el equipo. Es un autoengaño.

Lo que hay que hacer es rodearse de profesionales competentes, que tengan ideas propias y que las puedan exponer libremente. De la discusión constructiva de los pros y contras de las distintas opciones suelen salir mejores decisiones. Eso es un verdadero equipo directivo. ¿Y qué pasa si no se llega a un acuerdo? pues muy fácil, para eso hay un director general que tiene la última palabra. Este modo de dirigir es más difícil, pero da lugar a mejores decisiones y saber dirigir un equipo de profesionales competentes y con profesionalidad es muestra de buen hacer directivo. La aspiración de todo director general debe ser roderase de gente mejores que él.

Esta semana no hay video. Hasta el jueves que viene.

Equipos de dirección y aduladores

septiembre 30, 2010 33 comentarios

Hablaba hace quince días de que los equipos de dirección tomaban mejores decisiones cuanto más heterogéneos fueran. Esto plantea un reto a los directivos de primer nivel ante el cual muchos de ellos sucumben. Para un director general, dirigir un equipo heterogéneo con distintos perfiles y distintas personalidades es mucho más difícil que dirigir un equipo de gente homogénea ante la que nos sentimos más cómodos. Los equipos heterogéneos, al tener sus miembros distintos puntos de vista, generan más discusión, y es más difícil ponerlos de acuerdo.

Por esta razón es muy frecuente que los directores generales escojan su equipo entre gente que piensa igual que ellos. Así es más fácil llegar a un consenso y se cuestionan menos las decisiones. En el mejor de los casos los miembros del equipo son profesionales competentes. El problema es que todos ven las cosas desde el mismo punto de vista y es más difícil que aflore una discusión con pros y contras de lo que se está decidiendo. Todos piensan igual. En el peor de los casos, el director general se rodea de gente mediocre, aduladores, que no tienen ninguna opinión y que están dispuestos a estar de acuerdo con el jefe cualquiera que sea lo que este opine. En una situación así la organización sufre mucho por la falta de calidad directiva y los profesionales que en ella trabajan no hacen más que frustrarse por la incompetencia con la que son dirigidos. Estoy seguro de que mis blog-lectores pueden aportar muchas experiencias en la línea de este post. Hasta el jueves que viene.

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