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Volver a sentar la cabeza

septiembre 6, 2018 5 comentarios

empresaA veces, entre el colectivo de directivos se piensa que la empresa está para ganar dinero. Y muchos de ellos centran su actividad profesional en hacer más competitiva su empresa y en que los beneficios sean los mayores posibles. Creo que este es un desenfoque de la actividad empresarial y económica que conduce a nefastas consecuencias.

La actividad empresarial tiene como función, no extraer el dinero de los consumidores sino en satisfacer necesidades de las personas. Por supuesto que para que esta actividad empresarial tenga continuidad y pueda cumplir con esta finalidad la empresa debe ganar dinero, si no acabara desapareciendo. Pero ganar dinero para poder seguir satisfaciendo estas necesidades de las personas.

Cuando se desenfoca esta finalidad y todo se centra en el beneficio económico, ya no importa que haya que despedir a las personas. Ya no importa la seguridad de estas. En este punto la disyuntiva es qué es más barato invertir en seguridad o pagar las correspondientes indemnizaciones debidas a accidentes. La persona accidentada pasa a ser algo secundario.

En aras al beneficio a veces se pierde la cabeza y uno se va animando poco a poco, y esos ánimos colectivos desembocan en crisis económicas con funestas consecuencias en términos de paro, pobreza y cierre de empresas.

Hay que volver a la sensatez y poner la economía al servicio de las personas y no al revés. Es algo que entendí desde los primeros tiempos que empecé a trabajar en el IESE hace ya 31 años. Feliz regreso de vacaciones. El lunes que viene empiezo otra vez las clases.

No somos perfectos

insoportableNo somos perfectos, y yo mucho menos y tú que me estás leyendo ahora tampoco. Todos cometemos errores. Por eso una cualidad importante de las personas es saber convivir con los errores de los demás. Si al primer error que comete una persona le ponemos mala cara, le echamos una bronca, o se lo echamos en cara, estar con nosotros será algo insoportable.

Una cosa es que tengamos que ser condescendientes con todo el mundo y otra que lo que es un error lo demos por bueno. No, el error es un error, las cosas mal hechas están mal hechas. Pero eso es algo con lo que tenemos que convivir.

Significa esto que tenemos que aceptar sin más nuestros errores y los de los demás. No, hemos de intentar mejorar nosotros y facilitar que los demás mejoren. Pero para ser mejores, no buscar la perfección por la perfección, que eso es algo muy antipático.

Una vez tuve que tratar durante un par de años a una persona insoportablemente perfecta. Perfecta según su idea de perfección. A mi me parecía una persona de la que salir corriendo y tratar lo menos posible.

Si sabemos convivir con nuestros errores y con los de los demás, intentando ser cada día algo mejores, estaremos siendo mejores personas y estaremos en mejores condiciones de poder ayudar a los demás. Feliz final de vacaciones. No estoy leyendo la prensa estos días así que no tengo noticias que comentar.

Ojo con las generalizaciones

copiarA veces en las empresas cuando una cosa ha funcionado se generaliza y se crea la política de que “esto siempre se hará así”. Análogamente, cuando una cosa no ha funcionado se establece que “esto nunca se hará así”. A mí me parece que estas generalizaciones son un error. A lo mejor el éxito o fracaso de la situación ha sido por circunstancias particulares de la ocasión, y no hay garantía de que eso vaya a funcionar o vaya a fracasar siempre.

De modo análogo, en empresas con distintas divisiones o con operaciones en distintas sedes, hay un modo de hacer las cosas en una de las divisiones que está dando excelentes resultados y se establece que en todas las divisiones o en todas las sedes se hagan las cosas de ese modo. Este es otro error. Puede ser que el éxito se haya debido a circunstancias particulares de esa división o de esa sede, y que esas circunstancias no se den en otras divisiones, por lo que no tenga sentido que en otros sitios se hagan las cosas de ese modo.

Ojo con las generalizaciones. Cuando una cosa va bien, o cuando va mal, hay que entender las razones del éxito o del fracaso, para no trasladar (o en su caso prohibir) los modos de hacer a otros ámbitos de la organización. Donde no hay distinción hay confusión.

He visto directivos realizando grandes esfuerzos e inversiones en proyectos que han funcionado en otras partes, pero que en su división no tenían el más mínimo sentido, y seguían empecinados en hacer unas cosas que nunca iban a funcionar. Dirigir requiere estar bien pegado al terreno y saber qué cosas tienen sentido en una determinada situación y cuales no.

Ryanair. Lo que parecía raro…

huelgaTengo un amigo que frecuentemente dice “Lo que parecía raro, pasó el tiempo, y se demostró que era raro”. Es decir, cuando hay sospechas de algo, el tiempo hace corroborar las sospechas.

Por cómo trataba a los pasajeros y por lo que me habían comentado de las prácticas con los pilotos, parecía que Ryanair era una aerolínea que acabaría teniendo dificultades. Ha pasado el tiempo y efectivamente, está teniendo dificultades. Ya comenté que hace medio año montones de pilotos dejaron la compañía lo que causó la cancelación de numerosos vuelos. Para esta semana una huelga de empleados está produciendo también muchas cancelaciones.

Lo que no puede ser, no puede ser. Y, además, es imposible. No puede ser que una compañía con las nefastas prácticas respecto a sus empleados y clientes como las de Ryanair, no tenga problemas. Y efectivamente, ha pasado el tiempo y han surgido los problemas.

Alguien argumentará, sí, pero Ryanair gana dinero. De acuerdo, pero ¿el que una empresa gane dinero es garantía de que es una buena empresa? Por otro lado, cuanto más podría ganar si tuviera unas prácticas más respetuosas con las personas. Y finalmente, ya veremos cuánto dura ese ganar dinero. Tiempo al tiempo. Hasta la semana que viene.

Aprovechar el tiempo

aprovechar el tiempoSiempre he creído que uno de los mejores recursos con los que nos ha dotado Dios a todos y cada uno (me niego a usar el uno/una, me parece una estupidez) es el tiempo. Además, a todos nos ha dado la misma cantidad: veinticuatro horas cada día. Qué uso hacemos de este tiempo es responsabilidad de cada uno.

Cuando uno dice que no tiene tiempo para hacer algo, lo que realmente está diciendo es que, en su escala de prioridades, ese algo no ocupa un lugar suficientemente importante. Porque tiempo se tiene, veinticuatro horas cada día.

Aprovechar el tiempo no significa estar obsesionado por hacer algo importante en cada momento, ni dedicar el menor tiempo posible en hacer cada cosa para poder hacer más cosas. Eso es activismo, nerviosismo e impaciencia. Aprovechar el tiempo es estar haciendo en cada momento lo que se debe hacer, y hacerlo bien. Ya sea atender un asunto profesional, descansar, o atender con paciencia a un hijo pequeño que requiere algo.

Dos consideraciones. La primera es un consejo que oí hace tiempo. Cada día ten una lista de cosas que hacer y ve tachándolas una a una conforme las vayas completando. Ver cómo avanzamos en lo que tenemos que hacer anima mucho y nos hace ser más eficaces. La segunda es que tengo muy comprobado que las personas obsesionadas con sacar el máximo rendimiento de su tiempo acaban perdiendo mucho tiempo por atolondramiento y por estar continuamente manifestando lo ocupados que están.

Feliz verano y utiliza bien el tiempo. Hasta el jueves que viene.

No tengo que demostrar nada a nadie

envidiaEn nuestro trabajo intentamos ser buenos profesionales y que se nos valore. Y muchas veces trabajamos pensando en el prestigio que vamos a adquirir y en lo que nos van a valorar los demás, nuestros jefes, nuestros colegas.

Muestra de madurez es trabajar bien porque hay que trabajar bien con independencia de lo que puedan pensar los demás sobre nosotros, sean quienes sean, jefes o no. Trabajar pensando en la aprobación y aplauso de los demás es agotador. Que piensen lo que quieran. Tú a lo tuyo a hacer un buen trabajo del que puedas sentirte orgulloso.

En caso contrario uno se sumerge en una asfixiante carrera de acciones con el objetivo de que los demás le valoren y esto es agotador. Además, muchas veces los demás tienen un nivel profesional que deja que desear. ¿Esos quiero que me valoren? A mí que un tonto me apruebe o me suspenda me resulta irrelevante, el que me tengo que aprobar o suspender soy yo mismo al final de cada jornada.

No te preocupes por el juicio que hacen los demás. Preocúpate de ser un buen profesional que tendrá días mejores y días peores, y vivirás más relajado y más alegre. Disfrutarás más de la vida. El problema de ser bien valorado por os demás tiene algo que ver con la envidia, defecto que no aporta ninguna ventaja y sí muchos inconvenientes. También tiene mucho que ver con ser una persona insegura y necesitar del aprobado de los demás. Fuera inseguridades. A trabajar bien y basta. Hasta el jueves que viene.

Pensarlo dos veces

correoEl otro día recibí un correo electrónico que me puso de mal humor y lo contesté. Apenas había dado al botón de enviar cuando me arrepentí de haberlo hecho. Mi contestación había sido muy agresiva.

Salvo que sean rutinarios, los correos electrónicos que se envían hay que dejarlos dormir. Especialmente si tratan de algún asunto en que pueda haber contraste de pareceres. Cuando tenemos una opinión sobre algo y la expresamos en un “email” muchas veces no nos damos cuenta que no es lo mismo la conversación cara a cara con una persona que la conversación vía email.

Lo que puede ser natural en una conversación presencial puede sonar muy agresivo en medios electrónicos. La persona que lo envía lo puede estar haciendo en un momento de crispación y el que lo recibe puede leerlo en un momento de calma y sonarle muy agresivo.

Los correos electrónicos medianamente importantes hay que reposarlos. No escribirlos y enviarlos en caliente. Muchas veces cuando los releemos unas horas más tarde o al día siguiente nos damos cuenta que es un correo excesivamente agresivo y lo suavizamos.

Aprovecho para decir que rara vez un correo requiere respuesta inmediata. También aprovecho para aconsejar limitar el acceso al correo a dos o tres momentos del día. Si estamos continuamente pendientes de si hemos recibido algo además de perder mucho el tiempo tendremos la mente dispersa.

Otro consejo es no escribir con letras mayúsculas. En un medio electrónico eso suena como a estar gritando. Hasta el jueves que viene, y los que estéis empezando las vacaciones que lo paséis muy bien.

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