En el mensaje de esta semana expongo cómo en muchas organizaciones mandan los procesos, el modo de hacer las cosas, muchas veces sin tener el impacto negativo que en un momento dado pueda esto tener en las personas.
En el mensaje de esta semana hablo de las estrategias de adaptación oportunista. Son estrategias que sacrifican el largo plazo en beneficio de logros a corto plazo.
A menudo, al tomar una decisión hacemos lo primero que se nos ocurre y seguimos adelante. Pero es posible que haya alternativas mejores. Podemos plantearnos ¿Y si ese plan no fuera posible? ¿Qué alternativas surgirían?
A veces, un pequeño cambio de perspectiva abre mejores opciones.
De esto hablo en la nueva entrada en el blog
Hay personas que montan un gran lio en sus organizaciones porque son muy expertas en lo que hacen, pero no son capaces de discernir si eso que están haciendo es lo que hay que hacer o no. Son eficaces, pero no en lo que hay que hacer. De esto hablo en el mensaje de esta semana.
En el mensaje de esta semana hablo de cómo los directivos aprovecharían mejor el tiempo si dejaran de resolver los asuntos que les surgen y pensaran un poco más lo que han de hacer en cada momento.
Muchas empresas dedican tiempo y recursos a definir su misión. Sin embargo, muchas declaraciones son tan genéricas que podrían pertenecer a cualquier organización. Una misión útil debe explicar para qué existe la empresa y cómo se diferencia de las demás.
La revolución industrial cambió el mundo y obligó a afrontar nuevos desafíos sociales. Hoy la inteligencia artificial plantea cuestiones similares. ¿Cómo aprovechar sus beneficios sin dejar atrás a quienes pueden verse perjudicados por ella?
Algunos directivos creen que dirigir consiste en supervisarlo todo y corregir hasta el último detalle. Sin embargo, cuando el control se convierte en intromisión, las personas dejan de sentirse responsables de su trabajo y se desentienden de los resultados.
Queridos amigos,
Continuando con la reflexión de las últimas semanas sobre cómo afrontar tiempos difíciles en la empresa, hoy abordo un error frecuente en muchos equipos directivos: confiar en que los problemas desaparecerán solos.
A veces las dificultades requieren afrontar cambios incómodos y tomar decisiones difíciles. Ignorar las causas reales solo acaba agravando la situación.
Reflexiono sobre ello en el nuevo post de *Toma de Decisiones*.
Un cordial saludo,
Miguel Ángel
Queridos amigos,
Continuando con la reflexión de la semana pasada sobre cómo prepararse para las crisis, hoy abordo otra idea importante: las empresas demasiado tensionadas funcionan peor.
Cuando personas y recursos trabajan permanentemente al límite, cualquier imprevisto genera estrés, desgaste y pérdida de compromiso. La obsesión por la máxima eficiencia puede acabar reduciendo la verdadera eficacia.
Reflexiono sobre ello en el nuevo post de *Toma de Decisiones*.
Un cordial saludo,
Miguel Ángel