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Posts Tagged ‘eficacia’

Bajar al terreno

decidirPara gobernar bien una institución hay que tener conocimiento de primera mano de lo que está pasando allí. Y este conocimiento solo se tiene si se baja al terreno. Si se conocen las dificultades que tienen las personas que allí trabajan. Dirigir desde un despacho a partir de informes que a uno le llegan y dando instrucciones sin tener en cuenta a las personas a las que van dirigidas estas instrucciones es un modo muy deficiente de llevar una empresa.

Una misma orden puede ser tomada de muy distinta manera por una persona que por otra. Y una misma persona, dependiendo de las circunstancias que se estén atravesando, puede ser muy oportuna o muy inoportuna.

Dirigir sin conocer sobre el terreno la realidad de la empresa implica necesariamente que solo se valoran los resultados. Que no se tienen en cuenta el cómo se han hecho las cosas. Si se han conseguido los objetivos bien y si no se han conseguido pues mal. No, no es así como se debe dirigir. Se han podido conseguir los objetivos por pura suerte. También una cosa ha podido salir mal por mala suerte, habiéndose sido muy diligente.

Si tienes que dirigir mejor baja al terreno entérate de lo que pasa y entérate de porqué pasan las cosas que pasan. Si no, son altas las probabilidades de que estés dirigiendo mal. Os dejo un video sobre un programa del IESE

Dar bandazos

atolondramientoHay organizaciones que cuando una cosa no les sale bien establecen como política hacer todo lo contrario. Esto me parece un error. Si algo no ha salido bien hay que preguntarse las razones por las que no ha funcionado y modificar aquellos aspectos que han hecho fracasar lo que se estaba haciendo. No hay que modificarlo todo e irse al polo opuesto. Muy posiblemente el polo opuesto tendrá también muchos inconvenientes.

En general cuando la única razón que tenemos para escoger un nuevo plan es porque lo que hemos hecho hasta ahora ha fracasado, el nuevo plan escogido suele ser peor. Hay que ver las razones del fracaso y corregirlas. Pero nunca una enmienda a la totalidad. Esto suele salir peor.

Otro error que a veces se comete es que cuando una cosa ha funcionado en un sitio fácilmente se construye una política por la cual eso que ha funcionado se impone en los demás sitios de la organización. A lo mejor eso ha tenido éxito en un sitio por características específicas de ese sitio, y en otro lugar que no tenga esas características puede no funcionar. Ojo con extender los éxitos a todas partes.

Rara vez hay una práctica que es buena con independencia de las circunstancias. Algo que tiene éxito en un sitio puede no tenerlo en otro. Hay que entender las razones por las que ha funcionado bien en un sitio y ver si en el sitio donde pensamos implantarlo también se dan esas circunstancias. Ojo con las generalizaciones. Hasta el jueves que viene. Os dejo un video del IESE.

Para ser eficaz

capacidadesMuy sencillo lo que voy a comentar esta semana. Muy sencillo pero muchas veces no se cae en la cuenta. Para que una persona sea eficaz en una organización hacen falta tres cosas: Saber, querer y poder. Capacidad, motivación y organización.

Saber. Que esté cualificada para llevar a cabo lo que tiene que hacer. Un profesor que no comunica, nunca será eficaz en el aula. Un dentista que solo sabe usar las tenazas mejor que no ejerza. Hay que saber hacer lo que se requiere que hagas. Si no no serás eficaz. El saber tiene que ver con la capacidad.

Querer. No basta con saber hacer algo, hay que querer hacerlo. Si se me pide que haga algo y no quiero hacerlo no lo haré. Y si me amenazan con echarme o con sancionarme, lo haré, pero no pondré todo el esfuerzo e ilusión que se requiere para que la cosa salga muy bien. El querer tiene que ver con la motivación.

Poder. Finalmente, supuesto que uno sabe y quiere hacer lo que tiene que hacer, si no se le dan los medios para hacerlo no lo podrá hacer. Si a un cirujano no se le asigna un quirófano o no se le asigna un anestesista, mal podrá operar. De poco sirve su capacidad y su buena voluntad. El poder tiene que ver con la organización. Que las cosas estén organizadas de modo que uno pueda hacer lo que tiene que hacer.

Saber, querer y poder. Capacidad, motivación y organización. Hacen falta las tres cosas. La ausencia de una de ellas hace fracasar la eficacia. No se puede compensar con una mayor dosis en las otras dos. Si uno no está capacitado, mejor que no esté motivado. No hay nada peor que un incompetente motivado

De todo esto se puede profundizar más en el libro La casa de la eficacia de Pablo Maella. Con quien frecuentemente mantengo interesantísimas conversaciones. Saludos y hasta la semana que viene.

Siempre tienen razón

testarudoYa hablé de algo parecido ahace un par de semanas. Hay personas que siempre tienen razón. No importa cuán estúpidas sean las cosas que dicen que se las ingenian para demostrar, totalmente convencidas, que están en lo cierto.

Habitualmente las opiniones sobre las cosas se hacen dentro de un contexto y de unas circunstancias. Pues bien estas personas, cuando se les hace ver que lo que dicen no tiene sentido, siempre explican que en el contexto en el que están hablando las cosas son tal como ellas han dicho. Y dan por supuesto que ese contexto es el más habitual y por tanto todo el mundo lo sobreentiende. Total, que acaban demostrándose a sí mismos que tienen razón, aunque estén afirmando que el Alcoyano es mejor equipo que el Barça. Son tercos.

Humildad. Nos podemos equivocar y reconocerlo es muestra de madurez. El que nunca se equivoca vive en una burbuja y provoca risa en la gente que le rodea que están pendientes de ver qué truculento razonamiento usan para volver a salirse con la suya. Si el que muestra esta actitud es un jefe el cachondeo entre los de su equipo da mucha vida en el lugar de trabajo. Hasta la semana que viene.

Ojo con los caprichos

octubre 26, 2017 3 comentarios

estrategiaAlguno de los fracasos empresariales surgen cuando el máximo responsable de una organización se ilusiona con un proyecto por la simple razón de porque le gusta. Si el capricho es el responsable de una decisión el fracaso está garantizado.

Uno de los ejemplos más sonados es el de un antiguo presidente de una importante compañía coreana fabricante de productos de electrónica de consumo. Tal presidente, que era hijo del fundador de la compañía, era conocido por su afición al automovilismo. Hasta tal punto que a mitad de la década de los 90 se le ocurrió la brillante idea de involucrar a su compañía en el sector de fabricación de automóviles. Solo consiguieron vender 50.000 unidades al año, cuando un fabricante para poder ser eficiente necesita vender un mínimo de 200.000 unidades. Dos años después, tras unas pérdidas de dos mil millones de dólares, la fábrica tuvo que ser vendida a un competidor por menos de la décima parte de lo que se había invertido en ella.

¿Cuál fue la razón para una empresa de electrónica de entrar en el sector del automóvil? Pues simplemente el capricho del jefe. Ojo con los “pet projects” de los jefes. Los proyectos capricho. Las decisiones empresariales han de estar basadas en sólidos análisis e intuición experimentada. No vale todo por mucho que lo proponga el jefe.

Esto nos lleva a otro punto. ¿Cómo es que nadie en la compañía cuestionó los planes del jefe? Esto suele pasar en las compañías presidencialistas en las que el jefe ejerce una incuestionable autoridad. Gran peligro. Jefe, somete tus planes al escrutinio de tu equipo, y si el equipo no lo acaba de ver claro, humildad. Así los errores que se evitarán sobrepasarán a las oportunidades perdidas. Hasta el jueves que viene.

Directivos Coherentes

octubre 19, 2017 14 comentarios

liderEn alguna otra ocasión he comentado el contenido de la carta que cada mes envía Status a sus contactos. Status es una consultora que se dedica la la búsqueda y selección de directivos. La carta del mes de septiembre habla de los líderes coherentes, y las ideas que expone me han parecido muy interesantes.

Entre otras cosas afirman que los líderes coherentes tienen principios y valores propios y los ejercitan en todos los ámbitos de su actuación: en la empresa, en la familia, en el descanso, etc. Son sinceros y no se esconden. Son dialogantes. Son receptivos y no desprecian la opinión de los demás. No discuten para vencer. Dialogan para convencer.

Disfrutan con el éxito de otras personas en la empresa. Hacen lo posible porque los demás triunfen. No compiten, colaboran. Y me dejo muchas más características que Status propone, que quizá comente en otro mensaje. En definitiva son personas que piensan en los demás y que no están centradas en sí mismos. Con este tipo de personas se está muy a gusto y uno sabe que puede contar con ellos cuando sea necesario. Con personas así ir a trabajar cada día se hace muy atractivo.

Muchas veces los profesionales están centrados en alcanzar metas, hacer cosas. Quizá uno pueda plantearse como objetivo el ser mejor profesional y mejor persona. Esto no es un planteamiento general, sino que se logra esforzándose uno poco a poco en las dimensiones que apunto en los párrafos anteriores y en muchos otros mensajes del blog. Objetivo: ser mejor profesional y mejor persona. Hasta el jueves que viene.

Ryanair. Lo que no puede ser…

septiembre 21, 2017 22 comentarios

Lo que no puede ser, no puede ser. Y además es imposible. Es imposible que una compañía que trata mal a sus empleados y a sus clientes vaya bien. Ya lo dije en un mensaje hace varios años, que la cosa no podía ir bien, y algún comentador me lo discutía aludiendo a los buenos resultados de la compañía. Imposible. Al final la realidad se impone.

Acaban de anunciar cancelación de miles de vuelos dejando en tierra a cientos de miles de pasajeros. El presidente de la compañía lo intenta vender diciendo que es debido a una mala programación de las vacaciones de los pilotos. Parece que lo que pasa es que los pilotos se están yendo masivamente a otras aerolíneas. Concretamente a Norwegian. Esta aerolínea puede hacer lo mismo que hace Ryanair, con su mismo personal, pero tratándoles bien, a ellos y a los clientes. Y adiós Ryanair, por hacer las cosas mal.

Siento por un lado tristeza, y por otro alegría. Tristeza por los muchos pasajeros a los que esta crisis les afecta tan negativamente. Tristeza por unos sufridos empleados que no tienen la culpa de la incompetencia de sus directivos. Pero gran alegría al saber que mis predicciones y lo que explico en clase sobre qué prácticas funcionan y cuáles no, se ven confirmadas por los hechos. Al final el tiempo pone a cada uno en su sitio.

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