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Posts Tagged ‘esfuerzo’

Virtudes y defectos

defectosTodos tenemos virtudes y defectos. La mayoría de la gente tiene más virtudes que defectos. Los defectos proliferan sin esfuerzo. Los tenemos, y para evitarlos tenemos que proponérnoslo. En cambio, a las virtudes les pasa lo contrario, No nos surgen por generación espontánea, sino que conseguirlas requiere algo de esfuerzo.

Somos la combinación de nuestras virtudes y defectos. Cualquier persona con un poco de sentido común quiere ser una buena persona. Raro es el que quiere ser malo. El asunto es ¿qué es ser buena persona? ¿Cómo sé que con mis decisiones me voy convirtiendo en mejor y no en peor persona?

En el mensaje de esta semana voy a proponer un camino, sé que es genérico y que cada uno lo tiene que concretar según su situación particular. También sé que es muy sencillo. Pero son las cosas sencillas las que son útiles. Lo complejo es muy complicado.

Propongo como plan personal intentar adquirir virtudes y erradicar defectos. Así de genérico y así de sencillo. Es mejor ser leal a los compromisos que uno adquiere que ser una persona cuyos compromisos no valen nada. Es mejor ser optimista que cenizo. Es mejor ser trabajador que vago. Es mejor servir a los demás que ser un egoísta.

El programa es amplísimo y cada uno lo puede adaptar a su situación. Ir a por todo es una tarea imposible, pero centrarse una temporada en adquirir una virtud o erradicar un defecto, y más adelante centrarse en otro puede ayudar. Pero uno tiene que proponérselo. Si se deja a la tendencia natural fácilmente campan los defectos y no aparecen las virtudes. Al final somos (en sentido impropio) la suma de nuestras virtudes menos la suma de nuestros defectos. Cada uno es lo que ha decidido ser. Ánimo y a por ello. Hasta el jueves que viene.

La dictadura del éxito

dictaduraHablaba este verano con un buen amigo y me contaba unos textos que estaba leyendo esos días. Las ideas que me aportaba me parecieron muy sugerentes por lo que voy a compartirlas con vosotros. Decía que actualmente las personas nos valorábamos en función del éxito. El éxito que tenemos al conseguir las cosas que nos proponemos, fruto de nuestro esfuerzo. Porque este éxito, si es fruto de nuestro esfuerzo, es una manifestación de nuestras cualidades, de nuestra valía.

También, me decía este amigo, que nos valoramos en función de la opinión que los demás tienen de nosotros. Cuanto mayor éxito mejor opinión tendrán y la opinión que tengan de nosotros será una medida de nuestro éxito.

Esta actitud vital es agotadora. Obliga a la gente a estar haciendo continuamente el esfuerzo titánico por conseguir cosas dignas de admiración. Y como la inmensa mayoría de nosotros somos muy normalitos y no destacamos especialmente, no tenemos brillo externo, esto produce una gran frustración.

Es mucho más saludable pensar que la valía de una persona no depende de cosas externas, del reconocimiento, del logro. Prefiero pensar que la valía de una persona depende de estar haciendo lo que debe. De trabajar bien. De querer a sus allegados. De alcanzar su potencial con independencia del reconocimiento de los demás.

Si uno deja de valorarse en función sus logros y de la opinión de los demás vive menos tenso, disfruta más de la vida. Es más objetivo. Recomiendo dedicar tiempo a la contemplación, a disfrutar de nuestra existencia. Hasta el jueves que viene.

Mejorar es enemigo de ser perfecto

el mejorEn las clases que doy, y sobre todo con alumnos del MBA, surgen posibles soluciones a los problemas que discutimos. Es muy frecuente que a los alumnos no les acaben de gustar las soluciones propuestas y la razón es porque no son perfectas. Todas tienen algún pero.

Cuando uno pretende conseguir algo perfecto, algo que no tenga ningún pero, que sea óptimo, va directo al fracaso y a la frustración. Al fracaso porque las cosas que merecen la pena son suficientemente complejas para que no admitan soluciones perfectas, y a la frustración porque al no conseguirse lo que se pretende – porque es imposible de conseguir- uno va a estar en permanente estado de insatisfacción.

Siempre explico a mis alumnos que el camino más eficaz de actuación en la vida tiene dos características: la primera es no hacer las cosas extremadamente mal, y la segunda es intentar hacer las cosas cada vez un poquito mejor. Si uno hace las cosas extremadamente mal difícilmente va a conseguir algo. Pero si no hace las cosas muy mal y cada vez las intenta mejorar un poco, se puede llegar a hacer cosas extraordinarias sin frustraciones y con la satisfacción de estar mejorando poco a poco.

Esto lo que dice es que quienes triunfan en la vida no son las grandes lumbreras que tienen momentos puntuales de gran genialidad, sino las personas normales que se esfuerzan y trabajan constantemente día tras día. Los que sólo se contentan con la perfección suelen estar constantemente enfadados con el universo, pues siempre hay algo que impide que aflore su genialidad.

Saludos desde Shanghai donde estoy dando un curso de Toma de Decisiones. Hasta el jueves que viene.

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