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La dictadura del éxito

dictaduraHablaba este verano con un buen amigo y me contaba unos textos que estaba leyendo esos días. Las ideas que me aportaba me parecieron muy sugerentes por lo que voy a compartirlas con vosotros. Decía que actualmente las personas nos valorábamos en función del éxito. El éxito que tenemos al conseguir las cosas que nos proponemos, fruto de nuestro esfuerzo. Porque este éxito, si es fruto de nuestro esfuerzo, es una manifestación de nuestras cualidades, de nuestra valía.

También, me decía este amigo, que nos valoramos en función de la opinión que los demás tienen de nosotros. Cuanto mayor éxito mejor opinión tendrán y la opinión que tengan de nosotros será una medida de nuestro éxito.

Esta actitud vital es agotadora. Obliga a la gente a estar haciendo continuamente el esfuerzo titánico por conseguir cosas dignas de admiración. Y como la inmensa mayoría de nosotros somos muy normalitos y no destacamos especialmente, no tenemos brillo externo, esto produce una gran frustración.

Es mucho más saludable pensar que la valía de una persona no depende de cosas externas, del reconocimiento, del logro. Prefiero pensar que la valía de una persona depende de estar haciendo lo que debe. De trabajar bien. De querer a sus allegados. De alcanzar su potencial con independencia del reconocimiento de los demás.

Si uno deja de valorarse en función sus logros y de la opinión de los demás vive menos tenso, disfruta más de la vida. Es más objetivo. Recomiendo dedicar tiempo a la contemplación, a disfrutar de nuestra existencia. Hasta el jueves que viene.

  1. Anónimo
    enero 25, 2018 en 8:43 am

    Muy interesante tu reflexión de hoy. Para profundizar en este tema me parece muy ilustrativo el pensamiento de Han (La sociedad del cansancio, Psicopolítica, …) que también ofrece reflexiones interesante sobre vida activa y vida contemplativa.
    Saludos

    • enero 26, 2018 en 11:08 am

      Muchas gracias Anónimo, no conocía lo de Han. Busco y me entero de lo que dice.
      Saludos,
      Miguel Angel

  2. Fernando
    enero 25, 2018 en 9:55 am

    Interesantísimo. Me estoy convirtiendo, Miguel Angel, en un “traductor” de tu blog 🙂 . Trabajo en una empresa en la que el español no se usa, pero en tus artículos vas al núcleo y lo básico de las relaciones y de las organizaciones. Mil gracias…..tienes una gran audiencia en mi compañía, te lo aseguro.

    • enero 26, 2018 en 11:12 am

      Muchas gracias Fernando por la difusión que haces del blog. Ya sabes que hay una opción de traducción automática que traduce francamente bien. Click con el botón derecho del ratón en el blog y a traducir.
      Ya me dirás cuál es tu compañía me puedes escribir al mail particular que es el mail de contacto que hay debajo de mi foto en este blog.
      Un abrazo,
      Miguel Angel

  3. Adolfo Azcárraga
    enero 25, 2018 en 10:38 am

    Miguel Ángel, me diste clase en my EMBA 2001. Después de una larga temporada en Canadá ahora estoy trabajando en Noruega. Tú post me ha llamado la ateníón tras haber atendido a varios seminarios de cultura Noruega comparada con España y Canadá.

    Noruega es despúes de Suecia el mas “femenino” que existe. Un país “femenino” es un país donde lo colectivo prima sobre lo individual. Los países Anglosajones son muy “masculinos”, los países nórdicos son muy “femeninos”. España está en el medio.

    En estos países las organizaciones son planas, nadie debe destacar sobre los demás y el individuo no destaca sobre la sociedad que prevalece siempre. Todos presumen de Noruega pero no de lo que consigen. Todo se resume en lo que llaman “Jante Law” que impregna las sociedades de Noruega, Suecia, Finlandia y Dinamarca y que dice:

    No debes pensar que el tú es especial.
    No debes pensar que el tú es tan bueno como el nosotros.
    No debes pensar que el tú es más listo que el nosotros.
    No debes pensar que el tú es mejor que el nosotros.
    No debes pensar que el tú sabe más que el nosotros.
    No debes pensar que el tú es más importante que el nosotros.
    No debes pensar que eres bueno en nada.
    No te rías de nosotros.
    No debes pensar que los demás se preocupan por ti.
    No debes pensar que tú puedes enseñar algo a nosotros.

    Tal vez esto sea uno de los motivos por los que viven y les va tan bien!

    Un abrazo

    Adolfo

    • Anónimo
      enero 25, 2018 en 8:44 pm

      Interesantes reflexiones las de Han también en este sentido. Por ejemplo en “La expulsión de lo distinto”, donde pone de manifiesto la aniquilación de la respuesta “inmunitaria”, que por definición sólo puede darse ante lo “no igual”, como mecanismo de control

    • enero 26, 2018 en 11:15 am

      Adolfo, qué grandes recuerdos los de mi etapa dando clase en el EMBA de Madrid. Fueron 15 años, ahora ya voy poco por Madrid. Hemos puesto un profesor muy bueno allí Roberto García. Buenos consejos los que resumes en tu comentario, a tener en cuenta.
      Anónimo, me tengo que enterar de lo de han.
      Un abrazo a los dos, y Adolfo, me alegra contactar contigo. Muy buenos recuerdos,
      Miguel Angel

  4. enero 26, 2018 en 10:05 am

    Creo que también debe valorarse el disfrute del trabajo. si uno disfruta o no haciendo lo que le toca hacer.

    • enero 26, 2018 en 11:15 am

      Eso es esencial Jaume. Disfrutar con lo que haces. Sea cual sea tu trabajo. Todo trabajo es importante.
      un abrazo,
      Miguel Angel

  5. Roberto Santos
    agosto 15, 2018 en 9:32 pm

    Hola Miguel Angel, me ha gustado este post que no había visto hasta ahora aunque sea de Enero.
    La pregunta es ¿ Es posible tener éxito sin ser presidente de EEUU ? ¿ Es posible considerarse exitoso sin ser Steve Jobs ?
    Pues por lo que dices si, o simplemente la respuesta sería más bien ¿ A quién le importa ?
    Quizás el pensamiento subconsciente que nos lleva a estar ego-exito-centrados es que tenemos miedo a pasar desapercibidos, a que nuestra existencia no pase a los libros de historia, a que nuestros nietos no presuman de nosotros, en definitiva a estar solos y ser un pequeño peon en esta gran partida de ajedrez que es la vida y no tener el control sobre las jugadas o el tiempo.
    Me voy a dormir que acabo de hacer la reflexión de mi dia de hoy.

  6. agosto 26, 2018 en 11:14 am

    Por supuesto Roberto que se puede tener éxito sin ser esas personas. El éxito solo depende de mi, no de circunstancias ajenas a mi. Yo tengo éxito si alcanzo mi potencialidad, si no desaprovecho mis posibilidades.
    Saludos,
    Miguel Angel

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