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Posts Tagged ‘Estres’

Entusiasmar

entusiasmarDedicamos un tercio de nuestro tiempo a trabajar. Es a lo que más tiempo dedicamos. En general la gente quiere hacer un buen trabajo. Dedicar la mayor cantidad de tiempo de tu vida a una cosa y hacerla de mala gana es frustrante. Se quiere hacer las cosas bien, poniendo interés y si es posible disfrutando.

Pero si todo lo anterior es muy razonable luego ¿cómo es posible que haya mucha gente que no disfruta en su trabajo? ¿Cómo es que hay muchos que sufren al tener que ir a trabajar cada día? He reflexionado últimamente sobre esto y creo que una buena parte de la culpa la tienen los jefes. Los jefes inmediatos que uno tiene. Muchos jefes frustran a su gente al no valorar el trabajo y el esfuerzo de estos.

A veces el jefe piensa ¡por algo soy jefe! Y este sencillo pensamiento le hace creer que puede tratar de cualquier manera a su gente y mandar cualquier cosa (por algo es el jefe) sin tener en cuenta a los que lo tienen que ejecutar. Muchas veces en contra de la opinión de estos que son los que saben del tema.

Entusiasmo o frustración. Eso es lo que generan los jefes en su gente. Y la diferencia entre esas dos actitudes es grandísima. Es la diferencia entre ir a gusto a trabajar e ir frustrado. Y no digamos cual es el impacto de cada una de estas actitudes en la calidad del trabajo. Menuda diferencia, un trabajo hecho con entusiasmo o un trabajo hecho con frustración. Hasta el jueves que viene.

La dictadura del éxito

dictaduraHablaba este verano con un buen amigo y me contaba unos textos que estaba leyendo esos días. Las ideas que me aportaba me parecieron muy sugerentes por lo que voy a compartirlas con vosotros. Decía que actualmente las personas nos valorábamos en función del éxito. El éxito que tenemos al conseguir las cosas que nos proponemos, fruto de nuestro esfuerzo. Porque este éxito, si es fruto de nuestro esfuerzo, es una manifestación de nuestras cualidades, de nuestra valía.

También, me decía este amigo, que nos valoramos en función de la opinión que los demás tienen de nosotros. Cuanto mayor éxito mejor opinión tendrán y la opinión que tengan de nosotros será una medida de nuestro éxito.

Esta actitud vital es agotadora. Obliga a la gente a estar haciendo continuamente el esfuerzo titánico por conseguir cosas dignas de admiración. Y como la inmensa mayoría de nosotros somos muy normalitos y no destacamos especialmente, no tenemos brillo externo, esto produce una gran frustración.

Es mucho más saludable pensar que la valía de una persona no depende de cosas externas, del reconocimiento, del logro. Prefiero pensar que la valía de una persona depende de estar haciendo lo que debe. De trabajar bien. De querer a sus allegados. De alcanzar su potencial con independencia del reconocimiento de los demás.

Si uno deja de valorarse en función sus logros y de la opinión de los demás vive menos tenso, disfruta más de la vida. Es más objetivo. Recomiendo dedicar tiempo a la contemplación, a disfrutar de nuestra existencia. Hasta el jueves que viene.

Urgencia en la toma de decisiones

noviembre 30, 2017 4 comentarios

futbolEs un tópico que los directivos en las empresas tienen que tomar frecuentemente decisiones muy importantes, con carencia de tiempo y con información limitada.

Esto a mí me parece una tontería. Si esto fuera así la vida del directivo sería insoportablemente estresante. Rara vez se tienen que tomar ese tipo de decisiones. Si se dirige bien se pueden anticipar la mayoría de las cosas futuras que nos pueden pasar y planificar con tiempo lo que se va a hacer dependiendo de lo que pueda llegar a pasar.

Pero muchas veces a los directivos nos pillan las cosas por sorpresa. Y esto suele pasar porque pensamos que sabemos lo que va a pasar. Nos imaginamos un futuro, que normalmente es un futuro favorable para nosotros. Pensamos que lo que nos gustaría que sucediera es lo que va a suceder. Confundimos deseos con realidad. Luego viene la tozuda realidad y las cosas suceden de un modo muy distinto al previsto, nos pillan por sorpresa, y vienen los estreses y las prisas.

Esto se evita pensando. Pensar es algo que siempre recomiendo en mis clases. Parece que es una perogrullada, pero deberíamos pensar más. Pensar en distintos posibles escenarios futuros, y planificar planes para cada escenario. Así cuando las cosas suceden rara vez nos pillarán por sorpresa. Tendremos pensado de antemano cómo actuar y no vendrán las prisas de última hora.

Cuando ya tenía el mensaje listo, un alumno me ha hecho ver que la decisión del arbitro en el último partido Valencia-Barcelona este fin de semana de no dar por bueno un gol de Messy es una de esas raras situaciones en las que efectivamente no hay tiempo, hay información incompleta y la decisión es muy importante. En este caso el pobre arbitro tuvo que hacer un juicio rápido, instantáneo, y en una situación así, cualquiera se equivoca.

Hasta el jueves que viene. Gracias a los fieles lectores que seguís difundiendo el blog.

Más sobre acoso laboral

mobbingVarios lectores del blog me han sugerido que desarrollara más el tema del que hablé la semana pasada: el acoso laboral o mobbing. Ya dije entonces que era un problema más frecuente de lo que la gente cree, pero que suele pasar inadvertido. Efectivamente, en vuestros comentarios varios habéis hablado de personas cercanas que lo han sufrido o lo están sufriendo.

Continúo con el tema intentando lanzar un mensaje de ánimo a los que están padeciendo este acoso. Lo hago citando a Iñaki Piñuel, experto en el tema y a dos profesoras de la Universidad de Santiago, María Angeles López Cabarcos y Paula Vázquez. Estos autores afirman que las personas que sufren acoso suelen ser “buena gente”: simpáticas, alegres, abiertas, optimistas. Mientras que el perfil del acosador suele ser el de alguien con anomalías intelectuales, emocionales e incluso físicas, e intentan compensar esta inferioridad desarrollando un complejo de superioridad. De lo contrario no se aguatarían a sí mismos.

El acoso se hace más agudo cuando las cualidades de la víctima coinciden con las carencias del acosador. El contraste entre ambas personalidades se hace insoportable para el acosador, que se defiende humillando a su víctima e intentando anularla.

Poco a poco la víctima acaba dudando de sus capacidades, empieza a dudar se sí misma y entra en una espiral de inseguridad y desesperación. No se explica lo que está pasando. Muchas veces su entorno tampoco le comprende. Para salir de este círculo lo primero que hay que hacer es identificar el problema. Ser consciente que se está sufriendo acoso. Que no se trata de ninguna carencia sino que está siendo eso: víctima. Ser consciente que si se sufre acoso es porque se es un gran profesional con grandes capacidades y posiblemente también humilde, lo que hace crecerse al acosador.

Es muy importante el apoyo de los colegas de trabajo y amigos, que muchas veces no entienden el problema y piensan que la persona se está volviendo un poco rara. Y fundamental el apoyo de la familia. Ánimo y a salir del bache.

Comprender

estresSalvo que uno sea un cara dura y su jefe no se entere de lo que pasa, lo cual pasa con cierta frecuencia, las exigencias profesionales suelen dar pocas posibilidades de relajación.

Si a esto se le une las puntas de trabajo que ocasionalmente se producen, la gente anda estresada y con tensión. Y como además uno esté a final del curso, antes de las vacaciones, con cansancio acumulado durante todo el año, como sucede ahora en España, uno puede estar al borde del agotamiento.

Jefes humanos y que tienen en cuenta a las personas son conscientes de esto y saben en qué momento hay que destensar la cuerda y dar un respiro a su gente. Estos lo agradecen tremendamente y se genera una relación de confianza. La gente que trabaja con un jefe así sabe que si en un momento dado están al límite, el jefe lo va a comprender, incluso se va a anticipar y va a destensionar el ritmo. Así se trabaja muy bien.

Por otro lado hay jefes que solo se preocupan de los resultados. No entienden las distintas situaciones que puede estar atravesando una persona. Exigen de un modo deshumanizado. Dirigen sin alma, puros técnicos.

Hago estas consideraciones para que las tengas en cuenta si mandas a un equipo de personas. Tener en cuenta este tipo de cosas también es parte de la tarea directiva.

Profecías autocumplidas (II)

profecia autocumplidaYa hablé de esto en otra ocasión, pero la bancarrota del banco Popular nos sirve de ejemplo para mostrar cómo simplemente anunciar una profecía hace que esta se cumpla, cosa que no pasaría si la profecía no se hubiera anunciado.

Si se empieza a hablar de que cierto banco tiene problemas ¿qué pasa? Pues que los depositantes, por si acaso, empiezan a retirar el dinero. Esa retirada de dinero hace que efectivamente el banco acabe teniendo problemas. Si no se hubiera rumoreado nada, las eventuales dificultades seguramente se hubieran podido capear y salvar al banco.

Basta con decir que algo puede pasar para que acabe pasando. Si yo siembro la duda de que tal empresa puede estar utilizando a niños de siete años como mano de obra en países asiáticos. Siendo esto falso, es posible que haya un boicot a esa empresa y acabe teniendo dificultades, Dificultades que no tendría si no se hubiese sembrado la duda.

Con esto no pretendo ni defender ni atacar al banco Popular. Solo advertir que via rumorología se puede crear un problema innecesario. Ya lo dice el refrán ¡Calumnia que algo queda! Antes de emitir un juicio, preguntate si es verdad lo que estás juzgando o no. Y aunque sea verdad, quiza no sea necesario ni hacer ni emitir el juicio. Podemos hacer mucho daño. Ojo con la fama del prójimo. Y no estoy defendiendo ni atacando al banco Popular, pues desconozco que ha pasado allí. Solo hago una llamada a la prdencia. Hasta el jueves que viene.

Soledad

activismoHace pocos años, un profesor de enseñanza media me comentó que preceptuando a un alumno adolescente, surgió el tema de que lo que más temor le producía era la posibilidad de quedarse solo. Poco tiempo después otro alumno le reveló los mismos temores. Sorprendido el profesor hizo un experimento. Pidió en clase que los alumnos escribieran en un papel qué era lo que temían más. Y resultó que para más de la mitad de la clase su principal temor era quedarse solo. Esto me parece que les sucede no solo a los dolescentes, sino a mucha gente.

Esta apreciación me lleva a mí a hacer dos comentarios. El primero, que ojo a un excesivo activismo social, fiestas, celebraciones, cenas con unos y con otros. Puede estar significando un problemático modo de llenar un vacío existencial. Digo problemático porque son relaciones sociales superficiales que llenan solo los ratos que duran esas actividades y que para olvidar el vacío existencial requieren de más y más actividades de ese tipo.

La segunda apreciación es el valor de la familia y de los buenos amigos. La familia es muy importante por muchos motivos. No el menor de ellos dar seguridad a los adolescentes de sus temores de soledad. Qué decir de los buenos amigos. No necesariamente son los que se ven con mucha frecuencia sin aquellos que están cuando los necesitan y a aquellos que pueden disponer de ti cuando te necesitan.

Ojo si en tu vida hay muchos fuegos artificiales y muchas luces de bengala. Son poco duraderos. Hasta el jueves que viene. Os dejo un video sobre el Master Ejecutivo del IESE, el EMBA. Es un programa al que tengo especial cariño.

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