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Posts Tagged ‘Estres’

Soledad

activismoHace pocos años, un profesor de enseñanza media me comentó que preceptuando a un alumno adolescente, surgió el tema de que lo que más temor le producía era la posibilidad de quedarse solo. Poco tiempo después otro alumno le reveló los mismos temores. Sorprendido el profesor hizo un experimento. Pidió en clase que los alumnos escribieran en un papel qué era lo que temían más. Y resultó que para más de la mitad de la clase su principal temor era quedarse solo. Esto me parece que les sucede no solo a los dolescentes, sino a mucha gente.

Esta apreciación me lleva a mí a hacer dos comentarios. El primero, que ojo a un excesivo activismo social, fiestas, celebraciones, cenas con unos y con otros. Puede estar significando un problemático modo de llenar un vacío existencial. Digo problemático porque son relaciones sociales superficiales que llenan solo los ratos que duran esas actividades y que para olvidar el vacío existencial requieren de más y más actividades de ese tipo.

La segunda apreciación es el valor de la familia y de los buenos amigos. La familia es muy importante por muchos motivos. No el menor de ellos dar seguridad a los adolescentes de sus temores de soledad. Qué decir de los buenos amigos. No necesariamente son los que se ven con mucha frecuencia sin aquellos que están cuando los necesitan y a aquellos que pueden disponer de ti cuando te necesitan.

Ojo si en tu vida hay muchos fuegos artificiales y muchas luces de bengala. Son poco duraderos. Hasta el jueves que viene. Os dejo un video sobre el Master Ejecutivo del IESE, el EMBA. Es un programa al que tengo especial cariño.

¿Sumas o Restas?

diciembre 1, 2016 7 comentarios

simplificarHay personas que a la hora de trabajar complican las cosas. Si no estuvieran, las cosas serían más sencillas. En cambio otras personas, gracias a que están, los asuntos se resuelven más fácilmente. Son personas que suman.

Habitualmente en el trabajo se requiere la colaboración de dos o más personas. Raras son las tareas que la realiza solo una persona sin colaboración de ningún otro. Y es en esta colaboración donde se ve quien facilita el trabajo y quien lo complica.

No me estoy refiriendo ahora a las personas que con mala idea intentan fastidiar y lo hacen complicando las cosas. Me estoy refiriendo principalmente a los que sin ninguna mala intención, y queriendo aportar, estorban. Y sobre todo me estoy refiriendo al buen hacer de muchas personas que con su buen hacer facilitan el trabajo de los demás.

Toca preguntarse a cada uno de nosotros si somos de los que suman o de los que restan. Si facilitamos las cosas o si las complicamos. Y esto independientemente de las buenas intenciones que podamos tener ¿Sumas o restas? Hasta el jueves que viene.

Fomentar la iniciativa o matarla

septiembre 1, 2016 3 comentarios

iniciativaEn las empresas hay que tener iniciativa para ir solucionando las cosas que surgen e ir consiguiendo los objetivos que se proponen. Aparecen circunstancias nuevas que hay que abordar. Sin iniciativa habría que ir continuamente consultando al jefe qué es lo que hay que hacer. Cosa que además de ser muy cansada acaba hartando al jefe. En definitiva, hay que tener iniciativa.

Pero qué pasa cuando se presenta una situación, hay diversos modos de abordarla, todos más o menos igual de válidos, se escoge uno y el jefe pone mala cara porque hubiera preferido otro modo de resolverlo, cuando en realidad da lo mismo uno que otro. ¿Qué pasa si esto ocurre una y otra vez?.

Pues que ese jefe acaba hartando a su gente, cada vez que se hace algo, el jefe lo critica por alguna tontería. Al final la gente o bien deja de tener iniciativa y no aborda los asuntos. Que se lo encuentre el jefe y que entonces nos diga qué es lo que hay que hacer. O bien la gente empieza a resolver los asuntos sin informar al jefe para que este no interfiera con tonterías.

Cualquiera de las dos actitudes van en detrimento de la compañía. En un caso porque se paraliza la acción y en el otro porque hay una desconexión entre el jefe y su equipo.

Consejo, si eres jefe, da criterios generales a tu gente, y luego déjales que actúen con iniciativa. La mayoría de las veces da lo mismo que una cosa se haga de un modo o de otro. De vez en cuando te sorprenderás de lo imaginativo que puede llegar a ser alguno de tus colaboradores. De lo contrario estarás matando la iniciativa.

Personalidad

personalidadHay personas que viven amargadas preocupadas por la opinión que los demás tienen de ellas. Viven preocupadas por su imagen. A mí esto me parece una pérdida de energías y una preocupación absurda. Creo que lo importante es preocuparse por quien uno es. Preocuparse de ser un buen profesional; un buen padre o madre de familia; un buen amigo, etc.

De qué sirve proyectar una imagen de buenas personas si no lo somos. Estamos engañando solo a los tontos, pues la gente inteligente sabe captar quienes somos. Además, qué importa lo que opinen los demás. Lo importante es lo que somos, no lo que parecemos. Y si nos preocupamos de ser buenos profesionales, buenos padres, etc. Ya lo captará la gente. Y si no lo captan, qué más da.

El intento de querer dar siempre una imagen positiva genera en mucha gente ansiedad, frustración, problemas de salud mental, etc. Sobre todo cuando uno en su campo quiere ser el mejor, no hace más que compararse con los demás y vive amargado.

Viviríamos mucho más tranquilos si dejáramos de preocuparnos de lo que opinan de nosotros. Además esta preocupación manifiesta una patente falta de personalidad, que evidentemente se refleja en la imagen que damos de nosotros mismos, consiguiendo todo lo contrario a lo que pretendíamos.

Consejo: preocúpate de quien eres y despreocúpate de intentar dar una buena imagen. Hasta el jueves que viene y, María Angeles, muchas felicidades.

Empresas humanizadas

Tiempos ModernosEn algunos mensajes pasados he hablado de que vamos con frecuencia estresados, muchas veces con prisas y con unas exigencias profesionales en algunos momento agobiantes. En definitiva que a veces es difícil disfrutar de la vida. Hablando sobre esto con algún buen amigo en un calmado paseo durante esta semana santa, concluimos que parte de esta insatisfacción se podría paliar si tuviéramos empresas más humanizadas.

Si la empresa está centrada de una manera desmesurada en la eficiencia económica, focalizada en la obtención de resultados económicos, entonces las personas que allí trabajan pasan a ser elementos de un engranaje que en todo momento ha de estar a punto para rendir al máximo. Esto es una empresa deshumanizada.

Concluíamos también, que todo esto se podría paliar si la empresa estuviera más centrada en servir a las personas. Empezando, por supuesto, a las que allí trabajan, creando un entorno de trabajo donde uno pudiera disfrutar, desarrollarse y hacer un trabajo del que sentirse satifecho. Muchas cosas irían mejor. Cómo efecto colateral la empresa posiblemente ganaría más dinero, al contar con una plantilla que trabaja más a gusto.

Este es un reto por el que desde el IESE podemos hacer mucho, y yo personalmente es la principal idea que intento transmitir en mis clases, porque creo vitalmente que hay un modo mejor de dirigir las empresas que el que habitualmente impera y que se enseña en muchos lugares. Hasta el jueves que viene.

Soledad

soledadEn una agradable conversación con unos amigos en estos días que dispongo de vacaciones salió el tema de cómo es que el desarrollo económico y tecnológico de las últimas décadas ha ido parejo con que la vida ahora es mucho más complicada. Al menos eso me parece a mi. Yo percibo, aunque es un juicio que podría estar equivocado, que la vida ahora es más difícil que, por ejemplo, cuando yo empezaba a situarme profesionalmente a principios de los años 80.

Uno de los conversantes adujo que la vida ahora es más difícil porque la gente está más sola. Y sola, no porque no esté rodeada de gente alrededor, sino porque muy en general las relaciones con los que nos rodean son muy superficiales. Añadía además que son muy superficiales por la falta de confianza de unos con otros. Si eres profesor de niños, ojo con lo que le haces a un niño con tus mejores intenciones para educarle, porque sus padres te pueden denunciar. Si te vas a casar posiblemente tengas la duda de si tu cónyuge te va a dejar al cabo de unos pocos años cuando ya no le compense estar contigo. Ojo con darle un merecido suave cachete a un hijo, que puedes ser acusado de malos tratos.

Hay demasiada desconfianza y así las relaciones entre las personas se deterioran. Cuando la situación llega a este punto prolifera una agobiante legislación en los países que acaba regulando todos los aspectos de las relaciones humanas.

Cuál es la solución todo esto. Pues recordar que las personas tenemos una capacidad afectiva. Una capacidad de querer y una necesidad de ser queridos. Pero para ser queridos, y este tema les gusta mucho a mis alumnos cuando lo introduzco en clase, uno tiene que ser querible. Y para ser querible uno tiene que ser capaz de perdonar ofensas que una persona nos pueda hacer. Uno tiene que ser capaz de sacrificarse por ese otro. Es el modo de demostrarle que le apreciamos.

Si no, todo son exigencias de derechos y cumplimientos de deberes, que sofocan la posibilidad de ayudar a los demás. La sensación de soledad se instala en cada uno. Y todo acaba deviniendo en cumplir una legislación cada vez más asfixiante que se nos entromete en nuestra vida. Esto es lo que pienso. Pero podría estar equivocado. Hasta el jueves que viene.

¿Atrapados por el móvil?

atencionMuchas veces estás en una conversación, en una reunión, o simplemente con alguien y suena un pitido en sus muy diversas variantes. Todo se interrumpe y se atiende a quienquiera que sea el que se entromete en la conversación. Otras veces simplemente en una reunión se está consultando sin más el móvil “inteligente”

Yo me pregunto ¿cómo puede la gente hacer cualquier cosa que requiera concentración si hay continuas interrupciones que distraen la atención? Cuando estoy con alguien e interrumpe lo que estamos haciendo para atender las solicitudes de la maquinita no puedo evitar pensar en su mala educación.

¿No viviríamos mejor si lo tuviéramos siempre en silencio y simplemente lo atendiéramos en determinados momentos del día? ¿Tan urgentes e importantes son las decenas de veces que a lo largo del día el móvil nos requiere algo? Se ha instaurado la costumbre de que cualquier cosa hay que atenderla inmediatamente. Y si dejas de atender una petición al instante, el que ha contactado contigo se pone muy nervioso y te vuelve a dar un toque al cabo de un rato.

Yo habitualmente dejo pasar 24 horas antes de atender cualquier asunto, salvo la rara vez que es realmente urgente. Y lo hago para que no se espere de mí que esté todo el día pendiente del teléfono, que pienso seguir sin estar pendiente. Hasta el jueves que viene, y mis mejores deseos a los nuevos alcaldes y concejales.

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