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Toma de decisiones y comportamiento ético

diciembre 22, 2011 57 comentarios

eticaEn algún momento, en medios de comunicación y en otros foros ha surgido el tema de qué parte de responsabilidad tienen las escuelas de negocios en la actual crisis económica. Que si lo que en ellas se enseña ha facilitado unas prácticas directivas excesivamente centradas en el logro de beneficios a toda costa. Que si no se ha puesto suficiente énfasis en la responsabilidad ética en la practica directiva, etc. También se habla de este tema cuando surgen sospechas de conductas dudosas en algún personaje relevante.

A raíz de esto muchas escuelas de negocios se han preguntado qué lecciones debían aprender de la actual situación. Han reelaborado sus programas de estudios y han puesto un mayor énfasis en sus cursos en el comportamiento ético de los directivos.

Yo, lo que he aprendido de todo esto es que debo seguir impartiendo mis clases del mismo modo como lo he venido haciendo hasta ahora: seguir poniendo énfasis en que la actividad económica y empresarial se debe centrar en la persona y no en los beneficios. Que los beneficios vienen después de hacer las cosas bien. Que hay que tener en cuenta no solo las consecuencias económicas de las decisiones sino también el impacto que tienen en los demás y en nosotros mismos. La actual crisis económica no ha hecho más que ratificarme en que el enfoque que doy a mis clases es el adecuado. Este ha sido mi aprendizaje. En definitiva que en la actividad económica y empresarial hay que cumplir los diez mandamientos.

Hay un error que me gustaría aclarar en este mensaje. Se piensa con frecuencia que la falta de comportamiento ético es propio de personas poco íntegras. Mi apreciación es distinta. Yo creo que la falta de comportamiento ético es propio de las personas poco inteligentes. Lo inteligente es actuar con integridad. Pues el principal perjudicado de los comportamientos inmorales es uno mismo. Y esto es ser tonto. En mis clases no enseño a ser buenos sino a razonar. A no actuar como un tonto.

Una buena decisión que podeis tomar esta navidad es regalar varios ejemplares del “Iceberg a la vista”. Después de estar cada jueves durante dos años acudiendo a la cita con los blog-lectores bien me podeis permitir esta cuña publicitaria. Feliz navidad a todos. Especialmente a los que habeis sido antiguos alumnos míos y a los que os conozco personalmente.

Etica y toma de decisiones

El fútbol y la éticaComo anuncié en el mensaje de la semana pasada voy a continuar con el tema de los valores y la toma de decisiones. Cada uno decide según su escala de valores, pero decíamos que hay que cerciorarse de que se tienen unos valores correctos, que uno valora cosas que realmente valen y no cosas que no valen. Es decir, que existen valores objetivos: honradez, justicia, lealtad, etc. Si esto no fuera así ¿qué sentido tendría el decir que hemos de tener un comportamiento más ético, sobre todo los dirigentes políticos y los responsables de las empresas?. Si no hubiera principios de actuación, valores, objetivos, cada uno estaría actuando eticamente según “sus” valores, según “su” ética. A nadie se le podría achacar falta de ética en su comportamiento.

Negar la existencia de valores objetivos es el terreno de los mediocres. Si soy yo el que dicto lo que está bien y lo que está mal, yo siempre triunfo. Es como si en la liga de futbol cada equipo pusiera las reglas. Uno dice gana la liga “el que meta más goles”. Otro dice, “el que más penaltis meta”, otro “el que le metan menos goles”, así todos los equipos ganan la liga. No señores. La liga la gana solo un equipo: el que más puntos consigue y punto (o cómo dicen mis alumnos del master punto pelota).

Esto no son simplemente consideraciones filosóficas. Lo serían si no tuvieran impacto en la vida de cada una de las personas y en las organizaciones que  formamos. A nivel personal, si tu escala de valores no es correcta vas a tener más dificultades en la vida. A nivel más macro, si las causas de la crisis económica fueran puramente económicas, con una correcta política económica tendríamos la solución. Pero las causas de la crisis son tanto económicas como éticas, comportamientos eticamente reproblables, entonces ya no es suficiente una adecuada política económica. Hace falta algo más: integridad. Una deficiente escala de valores genera crisis económicas a nivel social y crisis personales a nivel individual.

Termino con una par de poesías breves de Antonio Machado (tiene muchas en este sentido) que avalan lo que estoy exponiendo: “Tu verdad no, la verdad. Y ven conmigo a buscarla, la tuya guárdatela” y la otra: “En mi soledad, he visto cosas muy claras, que no son verdad“. Hasta el jueves que viene.

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