La situación actual del mundo es el agregado de las todas las decisiones que hemos tomado los miles de millones de personas que lo hemos habitado a lo largo del tiempo. Las decisiones que tomó Hitler, las que tomó hace siglos una madre de familia de un pueblo rural en algún continente, las que tomó San Juan Pablo II, y en definitiva las que hemos tomado todos. Eso es lo que tenemos. Hay personas que han contribuido para bien y otras para menos bien.
Viene toda esta reflexión a raíz de la visita que el Papa actual está realizando por España y a su primera encíclica “Magnifica humanitas”, sobre la custodia de la persona humana en el tiempo de la Inteligencia artificial. Primero quiero decir que su elección de llamarse León XIV ya tiene un gran significado. Fue León XIII que gobernó la Iglesia desde 1878 hasta 1903 y que es recordado por haber escrito lo que se considera la primera encíclica en materia “social”. La “Rerum novarum”. Las cosas nuevas. Y las cosas nuevas que estaban sucediendo en aquella época era la aglomeración de campesinos en las ciudades en su intento de mejorar sus condiciones de vida fruto de la revolución industrial. Hubo en aquella época verdaderos abusos ante estos trabajadores. El comunismo ofreció una solución y La Iglesia, a través de esa encíclica ofreció otra.
Pero no voy a hablar ahora de esa situación de finales del siglo XIX, sino que lo traigo a colación para mostrar la continuidad entre el Papa actual y León XIII.
El Papa nos recuerda que, al perseguir las oportunidades que ofrece la inteligencia artificial, debemos pensar también en quienes pueden verse perjudicados por ella, especialmente en su trabajo. El progreso tecnológico será verdaderamente humano solo si nadie queda atrás. Lejos de las intenciones de la encíclica el ahondar en los posibles males. La encíclica ve con muy buenos ojos el desarrollo tecnológico que facilita la vida a las personas, pero nos advierte que no puede dejar a nadie atrás.
Otra de las cosas que habla el papa en la encíclica, y en muchas otras ocasiones, es la promoción de la paz. Paz entre las naciones, paz dentro de cada nación, en las organizaciones y en las empresas, paz en el seno de las familias y paz para cada uno de nosotros. Creo que la promoción de la paz y el intentar que todo el mundo se beneficie de los adelantos tecnológicos será un modo muy eficaz de que mejore mucho la situación en el mundo. Os dejo un nuevo video y hasta el jueves que viene.
Miguel Angel Ariño es Catedrático de IESE Business School y conferenciante, experto internacional en toma de decisiones, estrategia y liderazgo. Con más de 35 años de experiencia global, ayuda a Consejos de Administración y a la alta dirección a transformar la complejidad en claridad estratégica, impulsando un crecimiento sostenible y ético.
¿Buscas elevar la mirada estratégica de tu equipo? Si deseas una intervención que genere un impacto duradero, explora mis conferencias y talleres de alto impacto o conversemos directamente sobre cómo podemos colaborar.
¿Te interesa agendar una de mis conferencias magistrales?: https://miguelarino.com/oferta-de-conferencias
Descubre más desde Toma de Decisiones Miguel A. Ariño
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
Defiendo a menudo que lo que puede hacer una máquina no debe hacerlo una persona, las personas servimos para mucho más. El ejemplo es una brigada de trabajadores a pico y pala abriendo una zanja a pleno sol, cuando lo puede hacer uno solo con excavadora y con aire acondicionado. Coincido con el Papa que los del pico y la pala no pueden quedarse atrás, y ahí aparece el concepto de la formación y educación extendido a toda la sociedad. Incluidos los que les llega tarde para aprender. A esos nadie los va a atender, y será donde tendremos los problemas graves a los que alude el Papa.