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Ryanair. Lo que no puede ser…

septiembre 21, 2017 22 comentarios

Lo que no puede ser, no puede ser. Y además es imposible. Es imposible que una compañía que trata mal a sus empleados y a sus clientes vaya bien. Ya lo dije en un mensaje hace varios años, que la cosa no podía ir bien, y algún comentador me lo discutía aludiendo a los buenos resultados de la compañía. Imposible. Al final la realidad se impone.

Acaban de anunciar cancelación de miles de vuelos dejando en tierra a cientos de miles de pasajeros. El presidente de la compañía lo intenta vender diciendo que es debido a una mala programación de las vacaciones de los pilotos. Parece que lo que pasa es que los pilotos se están yendo masivamente a otras aerolíneas. Concretamente a Norwegian. Esta aerolínea puede hacer lo mismo que hace Ryanair, con su mismo personal, pero tratándoles bien, a ellos y a los clientes. Y adiós Ryanair, por hacer las cosas mal.

Siento por un lado tristeza, y por otro alegría. Tristeza por los muchos pasajeros a los que esta crisis les afecta tan negativamente. Tristeza por unos sufridos empleados que no tienen la culpa de la incompetencia de sus directivos. Pero gran alegría al saber que mis predicciones y lo que explico en clase sobre qué prácticas funcionan y cuáles no, se ven confirmadas por los hechos. Al final el tiempo pone a cada uno en su sitio.

Ryanair

Hay compañías que son de una gran calidad y que tienen éxito duradero. Ya he hablado en mensajes anteriores de Southwest Airlines, Mercadona, Zara, etc. Cuando llega a ser de dominio público este éxito, sus estrategias se ponen de moda y muchas empresas se disponen a imitarlas. Muchas veces esto lleva a un total fracaso.

¿Por qué? Pues porque tratan de imitar la estrategia de estas empresas, y si bien el tener una buena estrategia es una de las patas de su éxito, la estrategia por sí sola es insuficiente. El éxito viene de la combinación de una buena estrategia y una buena implantación de esta estrategia. Y es en la implantación donde suelen fallar los imitadores. Una estrategia es como un cadáver. A ese cadáver hay que darle vida y la vida es la acción diaria de todos los empleados y directivos de la empresa por sacar adelante la empresa.

Los imitadores lo que suelen copiar es un cadáver al que le falta vida. De ahí mi interés de mostrar en algunos mensajes de este verano unas buenas prácticas directivas que hacen que una buena estrategia sea bien implantada, y por eso las últimas semanas expuse los ejemplos de los directivos de Lenovo y de Google.

Cuando en clase doy el caso de Southwest Airlines, al final me vienen algunos alumnos y me dicen que Ryanair tiene la misma estrategia que Southwest y que por eso les va también. Yo, como no conozco bien a Ryanair, solía contestar que no lo sabía, pero que si era solo la estrategia no era suficiente. Las noticias que hemos conocido esta última semana sobre las prácticas directivas de la compañía, me hacen pensar lo que ya sospechaba antes: que no es una empresa de tan alta calidad. Y si no tiempo al tiempo. Veremos cómo es el futuro de esta compañía.

Hasta el jueves que viene.

Estrategias “low cost”

La aerolinea “low cost” Ryanair ha anunciado su inicio de operaciones en el aeropuerto del Prat en Barcelona. Vueling, otra aerolinea con sede en Barcelona, viendo amenazado  su mercado ha decidido contraatacar regalando billetes a los pasajeros de Ryanair que quisieran cambiarse a Vueling. Pero no voy a hablar de lo acertado o no de estos movimientos, sino de las estrategias “low cost”.

Desde hace algún tiempo se han puesto de moda las llamadas estrategias “low cost”, en el campo de las aerolíneas, en el sector de la distribución, etc. Especialmente ahora, en tiempos de crisis económica parece que todo el mundo se apunta a esta estrategia con el afán de no perder clientes a manos de la competencia. Las “low costs” son estrategias muy legítimas y han proporcionado grandes éxitos a muchas compañías. Sin embargo, apuntarse sin más a estas estrategias porque está de moda o porque es lo único que se nos ocurre hacer en tiempos de crisis, es muy peligroso y casi una garantía de fracaso.

Muchas compañías que se apuntan a esta moda confunden el “low cost” con el “low price”. Vender a precios bajos lo puede hacer cualquiera. Otra cosa es que se gane dinero así. Para ganar dinero vendiendo a precios bajos la estrategia de la compañía debe centrarse en la eficiencia en las operaciones y en la productividad, y esto no se consigue de la noche a la mañana. Requiere un continuado esfuerzo de aprendizaje. Esfuerzo que puede requerir años. Y si no se presta atención a este pequeño detalle una compañía puede encontrarse que está vendiendo a 100 lo que le cuesta fabricar a 105. Cuanto más venda más pierde. Los éxitos de Wal-Mart, Southwest Airlines o Mercadona no son éxitos repentinos, sino que es el constante esfuerzo durante años por aprender a reducir costes lo que les permite vender a precios bajos.  No podemos olvidar que Vueling y Clikair (ambas low cost con sede en Barcelona) tuvieron que fusionarse para no desaparecer. Hasta el jueves que viene.

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