Leo una noticia en el periódico que me deja un poco perplejo de hasta donde se puede llegar para controlar la acción de los ciudadanos y cercenar su libertad. Acabo de leer que se va a poner en marcha en España una herramienta llamada HODIO, que al parecer va a medir la “huella del odio y la polarización”.
Resulta que las autoridades españolas están preocupadas por los discursos de odio que se hacen presente en las redes sociales, los cuales además de fomentar el odio fomentan la polarización de la sociedad. Que buenas son las autoridades. Cuanto se preocupan de nosotros. ¿Y porqué no nos dejan en paz? ¿Por qué tienen que controlarlo todo? Esta herramienta parece más un instrumento de control dictatorial que un instrumento de servicio a los ciudadanos.
Además, ¿quién va a definir qué es el odio? ¿Todo lo que sea crítica a las autoridades va a considerarse odio? Ya somos mayorcitos para que nos censuren y nos aleccionen. Cómo he leído en la mencionada noticia, el periodista concluye “si mides el odio con un odiómetro pronto habrá alguien que gobierne con un aplausómetro” (Iñaki Garay, Expansión 12.III.2026)
Las autoridades en lo que se tienen que centrar es en asegurarse de que en el país se da una educación de calidad a los niños y los jóvenes. No necesariamente proporcionarla, que también, sino que haya unos estándares exigentes que eleven el nivel educativo de los que salen de las aulas. Y cómo ya os imagináis los que me conocéis, para mi educar es mucho más que instruir. Es dar criterio. Es enseñar a usar la instrucción recibida de manera prudente. Como ya adelanté hace un par de meses, estoy preparando una serie de videos sobre toma de decisiones, que pronto empezaré a publicar. Hasta el jueves que viene.
Miguel Angel Ariño es Catedrático de IESE Business School y conferenciante, experto internacional en toma de decisiones, estrategia y liderazgo. Con más de 35 años de experiencia global, ayuda a Consejos de Administración y a la alta dirección a transformar la complejidad en claridad estratégica, impulsando un crecimiento sostenible y ético.
¿Buscas elevar la mirada estratégica de tu equipo? Si deseas una intervención que genere un impacto duradero, explora mis conferencias y talleres de alto impacto o conversemos directamente sobre cómo podemos colaborar.
¿Te interesa agendar una de mis conferencias magistrales?: https://miguelarino.com/oferta-de-conferencias
Descubre más desde Toma de Decisiones Miguel A. Ariño
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
El «aplausometro» ya existe, se llama Redes Sociales, y conozco muchos políticos que gobiernan a golpe de opinión en las Redes. Y por lo que respecta al concepto de odio, ya hemos visto cómo se ha retorcido en las sentencias por delito de odio, en las que se ha llegado a cambiar víctima por agresor. No son buenas noticias.
Efectivamente Enric, es muy peligroso que se puedan tergiversar los conceptos y llamar odio a cualquier cosaque a mí no megusta, y demonizar al contrario. Gracias por tu aportacoón,
Miguel Angel
Gracias MA, importante lo que dices. Yo creo que es un ingrediente más de una receta que se llama «Goebbels’ Principles of Propaganda». Muy muy peligroso.
Totalmente de acuerdo Esperanza. Preparando con mucha ilusión mi próxima sesión.
Saludos,
Miguel Angel
Que digas una opinión en rrss, o que escribas un artículo, o que hagas un comentario y que te salga una legión de orcos con amenazas de todo tipo, publicando tu dirección, o subiendo fotos de tus hijos cuando salen de la escuela… eso es odio. ¿Realmente estamos en situación de andar con sutilezas sobre que es el odio o simplemente estamos intentando dejar que los «haters» sigan haciendo de su capa un sayo?
Gracias anónimo, hay cosas como las que comentas, que claramente son odio y fomentan el odio. Pero el peligro procede cuando simplemente hay discrepancias educadas de opinión, y el que manda pueda calificarlas como odio. Y entonces tenemos una dictadura por parte del que manda. En ese sentido advierto lo peligroso que es, como también expone Esperanza en un comentario anterior.
Saludos,
Miguel Angel
Hola
No parece que la «cosa» sea prudente, pero hasta que no se lean textos no cabe opinar con fundamento. Otra cosa es lo que se apunta respecto a si el Gobierno no tiene mejores cosas que hacer; dicho de otro modo, como si el odio «se hubiera inventado ayer», como las criptomonedas
Sobre la educación, estoy totalmente de acuerdo en que es «la madre del cordero» y «el cordero», también estoy de acuerdo, es el «buen criterio» (al poner un adjetivo ya lo dificulto un poco, pero a mi no me vale «cualquier criterio» – a Jaime Balmes también debía preocuparle y escribió «El Criterio» que, con sensatas actualizaciones personales creo que sigue siendo válido-)
La educación rinde a muchos males; a muchos. No puedo por menos que añadir que, en mi opinión, empieza en la familia y la Escuela lo complementa, pero los valores básicos y fundamentales conviene «traerlos de casa». Claro que, seguramente, habría que empezar, también, por «discutir» qué es una familia; sus atributos y razomes de ser. No me meto en ello
Saludos
Totalmente de acuerdo con lo que dices anónimo sobre la educación. Y respecto a la herramienta «HODIO», efectivamente hay que esperar a leer el texto que la defina, pero creo que ya es bueno empezar a advertir lo peligrosa que pueda llegar a ser.
Gracias por participar y saludos,
Miguel Angel
Excellent reflection. The implementation of tools like HODIO rests on a dangerous fallacy: the idea that a government can create a ‘neutral’ system to monitor speech without that system becoming a weapon in the hands of whoever holds power.
The fundamental issue isn’t just whether the current definitions of hate are fair, but that infrastructure for surveillance is indifferent to ideology. History shows us that once a mechanism for silencing ‘unacceptable’ opinions is built, it becomes a turnkey solution for the next administration—regardless of their political leaning—to suppress dissent. What one government calls ‘measuring hate,’ the next might call ‘eliminating subversion.
Thank you Erick for your comment. I fully agree: the real risk lies not only in current definitions, but in creating tools that can easily be repurposed. As you point out, once such mechanisms exist, they can be used in ways that undermine freedom rather than protect it.
Thank you again and best wishes,
Miguel
Completamente de acuerdo. A mi este tipo de cuestiones me generan mucha inquietud y más cuando quien las propone es quien supuestamente alza la bandera de la libertad. Lo importante es dar a la sociedad herramientas para forjarse un criterio, no decirle qué criterio es el válido
Efectivamente Alberto, de ahí lo importante que es la educación. Pero una educación verdadesra para enseñar a ejercer la libertad. Nunca adoctrinamiento. Muchas gracias por tu participación, y saludos,
Miguel Angel
Brillante reflexión M.A. sobre un tema importantísimo y caudal para seguir viviendo en libertad. Enseñar no adoctrinar es básico.
Gracias,
Josep