Inteligencia artificial y ética

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Entre las muchs cosas que se dicen sobre la inteligencia artificial, ocupan un lugar destacado los aspectos éticos de la IA. Entre estos aspectos éticos se menciona la privacidad de los datos de las personas, la propiedad intelectual de los datos con los que se alimentan los algoritmos de inteligencia artificial, los sesgos que generan los resultados de los algoritmos, la seguridad de los datos con que se alimentan estas herramientas frente a posibles ciberataques. De la responsabilidad de los errores que pueden cometer los algoritmos, y un montón de asuntos más.

A mi me parece que llamar “cuestiones éticas” a estos temas es un poco forzado. Quizá sí sea una cuestión ética algunos sesgos de los algoritmos. Por ejemplo, en algún país, se han construido algoritmos para decidir si a un preso puede concedérsele un régimen carcelario más permisivo, y el algoritmo se ha alimentado con datos históricos de características de lo presos y si se les ha concedido este régimen o no. Resultaba que con individuos de determinada raza se había sido más estricto que con otros individuos, manteniendo y ampliando un sesgo al entrenar al algoritmo con estos datos sesgados.

Pero en general la mayoría de las cosas a las que se les denomina cuestiones éticas, no lo son. La ética trata del impacto de mis decisiones en mi persona. Si yo robo 100 euros a una persona, se producen tres resultados, el primero es que yo gozo de 100 euros más, el segundo que la victima va a disponer de 100 euros menos. Hasta aquí una cosa compensa la otra. Pero la consecuencia más importante es que yo me he hecho ladrón, y que el mundo está peor porque hay un ladrón más. Este hecho es mucho más grave que el que la víctima disponga de 100 euros menos. No digo que el impacto en la victima sea poco importante. Lo que digo es que el impacto en mi es mucho más importante.

Hay que ser serio cundo se habla de ética y no considerar como “cuestiones éticas” cosas que no lo son. Hasta el jueves que viene.

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Miguel Angel Ariño es Catedrático de IESE Business School y conferenciante, experto internacional en toma de decisiones, estrategia y liderazgo. Con más de 35 años de experiencia global, ayuda a Consejos de Administración y a la alta dirección a transformar la complejidad en claridad estratégica, impulsando un crecimiento sostenible y ético.

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2 COMENTARIOS

  1. Hola
    Leo: «Pero en general la mayoría de las cosas a las que se les denomina cuestiones éticas, no lo son. La ética trata del impacto de mis decisiones en mi persona». El Ejemplo es inequívoco
    Me parece una aclaración o precisión que, efectivamente, no suele coincidir con lo que buena parte de la gente que toma decisiones, todo el mundo por otra parte en su día a día y por mil motivos diferentes, diría o teníamos del todo claro.
    Muy necesario y útil que alguien lo recuerde y puntualice. En algún caso, tenerlo claro puede suponer una «variación» del sentimiento de «responsabilidad o culpabilidad» personal que pueda tenerse ante una decisión. Por otro lado, queda claro que «lo bueno y lo malo» (para terceros), puede trascender a lo ético
    Saludos

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