En mi nuevo post en el blog hablo de uno de los grandes problemas sociales de nuestro país: el acceso a la vivienda. Precios disparados. Legislación poco eficaz. Jóvenes y familias, fuera del mercado. No soy experto, pero sí observador. Y los datos son contundentes: en Madrid, el m² ha subido un 85% desde 2015. tenemos un problema grave.
Continuando con el mensaje de la semana pasada sobre universidades públicas y universidades privadas, en algún comentario al mensaje se ha planteado que primero hay que definir qué se entiende por una universidad de calidad.
En el mensaje de esta semana expongo razones por las que a la gente le cuesta decidir.
Más allá de las decisiones rutinarias, aquellas que apenas tienen implicaciones, tomar decisiones importantes nos resulta difícil. Nos incomoda. Preferimos evitarlo. ¿Por qué?
Muchas empresas dedican tiempo y recursos a definir su misión. Sin embargo, muchas declaraciones son tan genéricas que podrían pertenecer a cualquier organización. Una misión útil debe explicar para qué existe la empresa y cómo se diferencia de las demás.
La revolución industrial cambió el mundo y obligó a afrontar nuevos desafíos sociales. Hoy la inteligencia artificial plantea cuestiones similares. ¿Cómo aprovechar sus beneficios sin dejar atrás a quienes pueden verse perjudicados por ella?
Algunos directivos creen que dirigir consiste en supervisarlo todo y corregir hasta el último detalle. Sin embargo, cuando el control se convierte en intromisión, las personas dejan de sentirse responsables de su trabajo y se desentienden de los resultados.
Queridos amigos,
Continuando con la reflexión de las últimas semanas sobre cómo afrontar tiempos difíciles en la empresa, hoy abordo un error frecuente en muchos equipos directivos: confiar en que los problemas desaparecerán solos.
A veces las dificultades requieren afrontar cambios incómodos y tomar decisiones difíciles. Ignorar las causas reales solo acaba agravando la situación.
Reflexiono sobre ello en el nuevo post de *Toma de Decisiones*.
Un cordial saludo,
Miguel Ángel
Queridos amigos,
Continuando con la reflexión de la semana pasada sobre cómo prepararse para las crisis, hoy abordo otra idea importante: las empresas demasiado tensionadas funcionan peor.
Cuando personas y recursos trabajan permanentemente al límite, cualquier imprevisto genera estrés, desgaste y pérdida de compromiso. La obsesión por la máxima eficiencia puede acabar reduciendo la verdadera eficacia.
Reflexiono sobre ello en el nuevo post de *Toma de Decisiones*.
Un cordial saludo,
Miguel Ángel