Archivo

Archive for the ‘varios’ Category

Big Data. Pero ¿Qué es?

noviembre 9, 2017 4 comentarios

data scienceAhora está muy de moda hablar de “Big Data”, pero pocos saben a qué se refiere esta expresión. Se habla de las tres famosas “V” de variedad, volumen y velocidad de los datos, pero esto no aclara mucho. Para mí, después de trabajar el asunto bastante, he llegado a la conclusión que con la expresión “Big Data” se denominan a todas las técnicas de almacenamiento, acceso y análisis de datos, que no se pueden realizar con los procedimientos de análisis de datos que tradicionalmente se han utilizado.

Vamos, que no sirve el Excel para analizarlos, pues cuando tienes varios millones de filas y un centenar de columnas, el Excel se te colapsa y no lo puedes ni abrir. Pero no solo es por el volumen de datos por lo que se caracteriza el big data. Por ejemplo si yo quiero analizar qué se ha dicho de mí en Twitter o en Facebook en una semana específica, acceder a esos datos es muy complejo, aunque una vez accedido, estos datos constituyan una base de datos muy pequeña, pues realmente se habla poco de mí en las redes. Sin embargo, esos datos se podría decir que se trata de big data, por lo complejo que es acceder a ello, y por la gran variedad de los textos, comentarios, fotos, etc. que pueden aparecer. Es decir que no se trata de una tabla de filas y columnas con números.

Si en vez de buscar lo que se dice de Miguel Angel Ariño, se busca lo que se dice de tal noticia en boga o de tal presidente de gobierno o de comunidad autónoma que esté de moda, el número de datos es ya muy grande, y está en forma de textos, noticias, videos, comentarios, fotos, pies de fotos, y cada minuto e van generando más. Analizar esto puede llegar a ser muy complejo. Pues bien hay una serie de tecnologías que ahora nos permiten analizar todo este tipo de información.

Seguiré hablando de este tema en algunos mensajes más porque hay mucho que decir al respecto. Hasta el jueves que viene.

Más sobre acoso laboral

mobbingVarios lectores del blog me han sugerido que desarrollara más el tema del que hablé la semana pasada: el acoso laboral o mobbing. Ya dije entonces que era un problema más frecuente de lo que la gente cree, pero que suele pasar inadvertido. Efectivamente, en vuestros comentarios varios habéis hablado de personas cercanas que lo han sufrido o lo están sufriendo.

Continúo con el tema intentando lanzar un mensaje de ánimo a los que están padeciendo este acoso. Lo hago citando a Iñaki Piñuel, experto en el tema y a dos profesoras de la Universidad de Santiago, María Angeles López Cabarcos y Paula Vázquez. Estos autores afirman que las personas que sufren acoso suelen ser “buena gente”: simpáticas, alegres, abiertas, optimistas. Mientras que el perfil del acosador suele ser el de alguien con anomalías intelectuales, emocionales e incluso físicas, e intentan compensar esta inferioridad desarrollando un complejo de superioridad. De lo contrario no se aguatarían a sí mismos.

El acoso se hace más agudo cuando las cualidades de la víctima coinciden con las carencias del acosador. El contraste entre ambas personalidades se hace insoportable para el acosador, que se defiende humillando a su víctima e intentando anularla.

Poco a poco la víctima acaba dudando de sus capacidades, empieza a dudar se sí misma y entra en una espiral de inseguridad y desesperación. No se explica lo que está pasando. Muchas veces su entorno tampoco le comprende. Para salir de este círculo lo primero que hay que hacer es identificar el problema. Ser consciente que se está sufriendo acoso. Que no se trata de ninguna carencia sino que está siendo eso: víctima. Ser consciente que si se sufre acoso es porque se es un gran profesional con grandes capacidades y posiblemente también humilde, lo que hace crecerse al acosador.

Es muy importante el apoyo de los colegas de trabajo y amigos, que muchas veces no entienden el problema y piensan que la persona se está volviendo un poco rara. Y fundamental el apoyo de la familia. Ánimo y a salir del bache.

Tener personalidad

septiembre 7, 2017 8 comentarios

gregarioHace unos meses escribí en el blog que las empresas tenían que tener personalidad. En el mensaje de esta semana me voy a referir que cada uno debemos tener personalidad. ¿Cuándo no tenemos personalidad? Pues cuando hacemos lo que todo el mundo hace porque lo hace todo el mundo. Cuando actuamos así nos convertimos en veletas movidas por lo que acontece a nuestro alrededor.

Debemos tener pensamiento propio y no dejarnos llevar por las modas. Debemos ser críticos con las noticias que leemos. Si leemos un diario pensaremos que la actuación policial en el reciente atentado terrorista de Barcelona fue un éxito, y si nos informamos con otro diario pensaremos que ha sido un auténtico fracaso.

¿Qué pasa cuando votamos a determinado partido político? ¿Lo hacemos por el convencimiento de que es la mejor opción, o lo hacemos por inercia (es lo que he votado siempre)? ¿Nos dejamos llevar por las últimas noticias que han salido de los diferentes partidos?

¿Cómo se distingue al que tiene personalidad del que es una veleta? Pues hay que fijarse en las cosas importantes que afectan a la vida de una persona: la familia, el trabajo, Dios, etc. Y ver si la actitud ante esos grandes temas es una actitud pensada y fundamentada o es superficial y sigue la inercia dictada por el entorno.

La reflexión de esta semana la hago para para que cada uno pueda mejorar (siempre procuro aplicármelo a mí). Pero lo que nunca hay que hacer es juzgar a los demás porque fácilmente nos equivocaremos. No sabemos cuáles han sido sus circunstancias ni las razones por las que actúa como actúa. Hasta el jueves que viene.

Categorías:varios Etiquetas: , , , ,

Atontamiento


smart phoneMe pregunto si nos estamos volviendo tontos.
Hemos debido traspasar nuestra inteligencia a los “smart phones”, a los teléfonos inteligentes, y nosotros nos hemos quedado sin ella.

Lo digo porque es muy habitual ver por la calle, sobre todo en el metro y en los transportes públicos, y en muchos otros sitios a la gente con la mirada fija en las pantallitas. Y no es que sean algunos. Son la mayoría. En un vagón de metro con 20 personas fácilmente hay 18 mirando el teléfono. ¿Qué estarán mirando? Me pregunto yo.

Hay una necesidad conpulsiva de estar consultando el teléfono. Yo me pregunto ¿Qué es lo que la gente consulta? ¿No es más enriquecedora la posibilidad de tratar con otras personas?

No a la pantalla. Uno puede acabar esclavizado por el teléfono. Obsesionado con consultarlo. Y se está perdiendo numerosas enriquecedoras experiencias vitales. Disfrutar de muchas otras cosas que ofrece el mundo. Además se le presta atención con una intensidad sorprendente. Pasas al lado de una persona que está consultando el teléfono y ni se entera que estás pasando a su lado.

La necesidad de estar continuamente conectado genera una necesidad de inmediatez. Cuando alguien contacta contigo espera respuesta inmediata. Espera que esté todo el día pendiente del teléfono.

Yo prefiero la relación personal con los demás. Me niego a estar todo el día enganchado el móvil. No esperéis de mi respuesta inmediata. No la doy. Felices vacaciones y hasta la semana que viene. Yo os escribo desde Galicia, donde estoy pasando unos días de descanso (con muy poco uso del móvil).

Soledad

activismoHace pocos años, un profesor de enseñanza media me comentó que preceptuando a un alumno adolescente, surgió el tema de que lo que más temor le producía era la posibilidad de quedarse solo. Poco tiempo después otro alumno le reveló los mismos temores. Sorprendido el profesor hizo un experimento. Pidió en clase que los alumnos escribieran en un papel qué era lo que temían más. Y resultó que para más de la mitad de la clase su principal temor era quedarse solo. Esto me parece que les sucede no solo a los dolescentes, sino a mucha gente.

Esta apreciación me lleva a mí a hacer dos comentarios. El primero, que ojo a un excesivo activismo social, fiestas, celebraciones, cenas con unos y con otros. Puede estar significando un problemático modo de llenar un vacío existencial. Digo problemático porque son relaciones sociales superficiales que llenan solo los ratos que duran esas actividades y que para olvidar el vacío existencial requieren de más y más actividades de ese tipo.

La segunda apreciación es el valor de la familia y de los buenos amigos. La familia es muy importante por muchos motivos. No el menor de ellos dar seguridad a los adolescentes de sus temores de soledad. Qué decir de los buenos amigos. No necesariamente son los que se ven con mucha frecuencia sin aquellos que están cuando los necesitan y a aquellos que pueden disponer de ti cuando te necesitan.

Ojo si en tu vida hay muchos fuegos artificiales y muchas luces de bengala. Son poco duraderos. Hasta el jueves que viene. Os dejo un video sobre el Master Ejecutivo del IESE, el EMBA. Es un programa al que tengo especial cariño.

La falacia de la esperanza de vida

ancianosSe dice que cada vez vamos a vivir más años, pues dados los avances de la medicina, la esperanza de vida cada vez es mayor. Estas afirmaciones contienen algunas verdades y algunas falacias. Es cierto que los avances de la medicina hacen aumentar la esperanza de vida, pero eso no significa que cada vez vayamos a vivir más.

Todos los errores de comprensión proceden de no tener en cuenta que lo que vive una persona es su vida y la esperanza de vida en cambio, es una media, el promedio de la edad a la que se muere la gente. Díganle a una persona de 85 años que tiene una esperanza de vida de 80. Se echará a reír.

La esperanza de vida ha aumentado, no porque ahora se viva más tiempo, sino porque ahora hay una mayoría de gente que llega a la vejez. Hace 100 años, la mitad de las personas que nacían se morían antes de los 65 años. Pero la otra mitad que llegaba a los 65 se moría a la misma edad que se muere ahora casi todo el mundo, entre los 65 y los 95 (con honrosas excepciones que superan, al igual que antes los 95)

En cambio ahora, dados los mencionados avances de la medicina, la inmensa mayoría de las personas llegan a los 65, y esa mucha gente que llega se muere entre los 65 y 95 al igual que hace montones de años. Esto hace que la media de la edad a la que la gente se muere aumenta gradualmente. Pero no es porque vivamos más, sino porque hay menos gente que se queda prematuramente en el camino. La mayoría llega a la vejez.

Así que no hay que alarmarse, no llegaremos a vivir 150 años. La naturaleza humana da para lo que da, y para nada más. Si se prevé que en el futuro habrá cada vez más ancianos es por dos razones una positiva y una negativa. La positiva es porque ahora casi todo el mundo llega a anciano, cosa que no pasaba antes. Y la negativa porque actualmente nacen menos niños, y eso lastra el futuro. Hasta el jueves que viene.

Categorías:varios Etiquetas: , , ,

Ser o parecer

workalcoholicoAl parecer el nuevo símbolo de estatus es realizar una tarea profesional que te haga estar muy ocupado y continuamente pendiente de asuntos y sin diferenciar el tiempo de ocio y descanso del tiempo de trabajo, por lo interesante que resulta el trabajo que se desempeña.

Esto es lo que comenta un artículo de Luis Jiménez en La Vanguardia este pasado domingo, haciéndose eco de una investigación llevada a cabo por tres profesoras de tres escuelas de negocios norteamericanas (ni más ni menos que de Columbia, Harvard y Georgetown, en Nueva York, Boston y Washington)

Por lo que dice La Vanguardia, en la investigación dicen que antes el estatus social y la imagen venía dada por los bienes materiales que se poseían; posteriormente fue el disponer de calidad de vida teniendo un trabajo que te permitía dedicar tiempo a la familia y al ocio. Parece que ahora el estatus es tener un trabajo omnipresente en tu vida y estar continuamente haciendo cosas.

A mí todo esto me da mucha pena. Mi colega del IESE Pablo Fernández a esto le llamaba poseer mucha energía cinética. Y me da mucha pena porque estos criterios valoran a la persona por cosas externas a ella. Yo creo que toda persona vale por el simple hecho de ser persona. Y desde este punto de partida, las diferencias están en cómo es una persona, es decir las virtudes que tiene. El egoísmo del que hablaba la semana pasada.

Digo virtudes y no inteligencia, porque la inteligencia de una persona no es mérito ni demérito propio. En cambio el grado de virtud que tiene, lealtad, justicia, responsabilidad, laboriosidad, sociabilidad, humildad, etc. es algo que está al alcance de todo el mundo. Basta con esforzarse por adquirir esas virtudes, y eso sí que depende de cada uno de nosotros.

Además a corto plazo quizá sí que brille una persona por su estatus o por lo que posee. Pero este brillo es efímero. Depende de las modas de lo que se está socialmente valorado en cada momento. En cambio el desarrollo como persona, la adquisición de virtudes es lo que nos hace valer con independencia de lo que otros valoren. Hasta la semana que viene.

A %d blogueros les gusta esto: