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Pensamiento crítico (II)

Se habla actualmente que la educación a todos los niveles debe contener menos memorizaciones y más competencias y desarrollo de capacidades. Yo no tengo una opinión al respecto, pero me parece que ejercitar la memoria en la gente joven no debe hacer daño.

Entre las competencias más citadas se encuentra la del pensamiento crítico”, que supongo que consiste en no dar por aceptadas todas las ideas que se te dicen, sino cuestionarlas y criticar si son válidas o no deben ser aceptadas.

Nunca se ha oído hablar tanto de pensamiento crítico, y nunca ha estado más ausente en la sociedad. A base de repetir cosas acaban por considerarse normales y cualquiera que las cuestiona es un raro antisocial, peligro público, etc. Hay que pensar lo que dicen los que deciden qué es lo que hay que pensar. Y no rechistar. Pensamiento único. Sociedad uniformada. Sociedad aborregada.

Se habla mucho de violencia machista. Violencia que yo, evidentemente, condeno. Pero, ay como a alguien se le ocurra hablar de la violencia psicológica que algunas mujeres ejercen sobre sus maridos. Violencia sutil, muy difícil de detectar y que no produce contusiones en el cuerpo. Me arriesgo a ser machacado al sacar este tema, pero a mi edad me puedo permitir el lujo de decir lo que pienso sin que me importen las descalificaciones de los que imponen el pensamiento único.

Ay cómo cuestiones el cambio climático. Ay como afirmes que sexos hay dos, hombre y mujer. Ay de como digas que no todo es relativo y que hay verdades objetivas. Pensamiento único. Sociedad aborregada. Eso sí, nunca se ha hablado tanto de pensamiento crítico, trabajo en equipo, empatía, resiliencia y un largo etcétera. Hasta el jueves que viene. PD. Sobre el cambio climático no tengo ninguna opinión.

Vivimos en un polvorín

Antes de que estallara la pandemia solía terminar algunas de las conferencias que me pedían diciendo que actualmente el mundo está en un polvorín. La globalización, las telecomunicaciones, los desarrollos tecnológicos, etc. han acortado las distancias entre todos nosotros.

Normalmente no tiene por qué haber accidentes, pero cuando hay un accidente de moto como mucho muere una persona. Si es de coche pueden morir dos o tres. De autobús, las muertes son diez o doce, y si es de avión se cuentan por centenares. Pero ya digo, no suele haber accidentes.

Lo mismo le pasa al mundo. Normalmente no pasa nada, pero cuando pasa, conforme estamos más interconectados, las crisis son más profundas y de efectos más devastadores. Basta ver cómo eran las crisis económicas de la segunda mitad del siglo pasado y cómo están siendo las de este siglo. Todos tan interconectados y el mundo tan globalizado es como si todos viajáramos en un avión.

En este siglo ha aparecido a escala global el terrorismo islámico. La crisis iniciada en el 2008 no tenía precedentes que alguien recordara. Después la pandemia ¿Qué será lo próximo? No se sabe, pero como afectará a un mundo interconectado será muy grande.

Dos datos. A mitad del mes de mayo, un ciberataque cortó el suministro de petróleo en buena parte de Estados Unidos. A principios de este mes de junio, otro ciberataque a las plantas en Estados Unidos de una empresa brasileña (JBS) de proceso de productos cárnicos ha forzado el cierre de dichas plantas, donde se procesa el 20% de la carne que se consume en ese país.

¿Qué será lo próximo? Yo no lo sé, no soy adivino, pero me aventuro a pronosticar dos posibles crisis importantes. O bien un ciberataque masivo (imagínense que alguien borra toda la información contable de algunos importantes bancos a nivel mundial). Otra posible crisis a nivel mundial podría ser un levantamiento social producido por las desigualdades y la mezcla de inmigrantes procedentes del mundo subdesarrollado con el opulento primer mundo, con consecuencias imprevisibles. En otra ocasión daré mi opinión sobre la inmigración.

Hemos colocado el mundo sobre un polvorín. Creo que todo es cuestión de tiempo. Hasta el jueves que viene.

Economía circular y sostenibilidad

Es de las cosas que más se habla ahora, de sostenibilidad en la actividad empresarial, y sostenibilidad en tres dimensiones, económica, social y medioambiental. Pues la verdad es que esto me parece un gran avance. Llevábamos décadas idolatrando el dinero. Era un dogma que la finalidad de la empresa era maximizar el valor de la acción. Maximizar los beneficios. Ahora hay una creciente sensibilidad de que la empresa tiene que ocuparse de algo más que de ganar dinero.

Evidentemente una empresa tiene que preocuparse en ganar dinero. Si no acabará desapareciendo. Pero también ha de preocuparse cómo afectan sus operaciones y su actividad al conjunto de la sociedad. Tiene un impacto social positivo o negativo. Aunque antes de contestar a esto habría que ponerse de acuerdo qué es tener impacto social positivo y negativo. Pero hay que anticipar que este impacto social no puede consistir en unas cuantas inversiones o ayudas a necesitados. Es algo que tiene que estar en el centro de sus actividades. Que su actividad como tal impacte para bien, sin que tenga que hacer otras cosas extras que justifiquen su preocupación social. Aunque si las hace sean bienvenidas, pero que no sean estas cosas las que justifiquen su preocupación social.

Finalmente, las actividades de la empresa tienen que ser respetuosa con el medioambiente, y aquí entra todo lo referente a la economía circular, entre otras cosas, de las que iré hablando en sucesivos posts. Hasta el jueves que viene.

Esperanza de vida

He leído hace pocos días la noticia de que en el 2020 ha disminuido la esperanza de vida de los españoles en un año y medio con respecto al año anterior ¿Significa esto que esperamos vivir un año y medio menos de los que esperábamos vivir un año antes? Ni mucho menos. Sobre lo que es la esperanza de vida hay mucha confusión.

La “esperanza de vida al nacer” de una población en un año, es el promedio de las edades que tenían al morir las personas de esa población que murieron en ese año. Es decir, que el promedio de edad de las personas que murieron en 2020 fue un año y medio menos que el promedio de las edades de las personas que murieron en 2019.

La esperanza de vida tiene poco que ver con lo que espera uno vivir. Una persona que nace este año tiene una esperanza de vida mayor de lo que indica la “esperanza de vida”, pues para cuando le llegue la vejez dentro de muchas décadas, posiblemente la esperanza de vida haya aumentado mucho por los continuos avances de la medicina.

Resulta cómico decirle a una persona de 90 años que tiene una esperanza de vida de 84 años. La esperanza de vida a los 90 años en un año dado es el promedio de las edades que tenían los que murieron con 90 años o más durante ese año.

Con este post no quiero frivolizar ni mucho menos, sino explicar un concepto sobre el que hay mucha confusión. Mis condolencias a todos los que han perdido seres queridos en este último año por el dichoso virus. Hasta el jueves que viene.

¿No hay algunas leyes inútiles?

Leí el otro día en La Vanguardia una noticia que ponía “Prisión para dos jóvenes por robos dentro del tren”. No sé por qué, además del titular leí también el breve cuerpo de la noticia, que terminaba diciendo “…ambos detenidos cuentan con numerosos antecedentes”.

Si uno delinque una y otra vez de modo continuado ¿No debería estar en la cárcel? Si ha delinquido muchas veces y se le suelta ¿podemos extrañarnos de que vuelva a delinquir? ¿No deberían las leyes defendernos de estos peligros públicos? ¿Para qué están las leyes entonces?

Recordé entonces una noticia de hace un par de veranos sobre los delincuentes más reincidentes en Barcelona. La busqué en la prensa digital y efectivamente hablaba de los diez más activos. Los datos eran sobre el número de detenciones entre el 1 de junio y el 18 de agosto de ese verano. El récord lo ostentaba uno que había sido detenido 14 veces. Con no poco sarcasmo la noticia decía que “… a día de hoy sigue en libertad, hasta la próxima detención.” Las fechorías eran robo con violencia e intimidación. En la lista del “TOP ten”, al menos activo lo habían detenido 8 veces en esos 80 días.

¿No deberían las leyes defendernos de estos individuos? ¿No es previsible su conducta cuando están en libertad? Algún idealista que no pisa con los pies en la tierra podrá decir que los responsables de esas actitudes son la sociedad, o el sistema, o no sé que otro ente abstracto. Pues miren, no. Los responsables son los delincuentes que no respetan al resto de las personas. Seamos menos permisivos. Legíslese con eficacia. Hasta el jueves que viene.

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Amabilidad, Profesionalidad y Servicio

El otro día fui a la misma relojería donde cada cuatro o cinco años me cambian la pila del reloj. Me atendió un señor que no había visto en anteriores veces. Le expliqué que el reloj se me había parado y que no creía que esta vez fuera la pila, porque la había cambiado hacía un año. Apenas lo vio me dijo que el reloj estaba estropeado. Lo cuál era una obviedad, pues por eso se lo llevaba. Le tuve que pedir si me lo podía arreglar, lo cuál debía ser innecesario, pues era evidente que para eso me acercaba a la relojería.

Lo abrió y lo manipuló durante un minuto. Minuto en el que le pregunté si la pila funcionaba y qué le pasaba al reloj. Me dijo que la pila funcionaba y que estaba mal puesta. Le dije que me la habían puesto en esa tienda a lo que él respondió con un rotundo “no”. Era cierto que me la habían puesto en esa tienda, pues es la única relojería que he pisado en los últimos 25 años.

Ante semejante personalidad preferí no aclarárselo para no empezar una innecesaria discusión. Le pregunté cuanto costaba la reparación, me dijo que 5 euros, se los pagué y me fui tras despedirme.

Mientras salía pensé, qué fácil le habría sido ser amable. Que poco hubiera hecho falta para que yo saliera contento de la tienda en vez de molesto, y sobre todo qué fácil le hubiera sido a esta persona ser un buen profesional. No dudo de su competencia como reparador de relojes, pero su trato con los clientes dejaba mucho que desear. Me dije, Miguel Angel, tú tienes que ser un buen profesional. No puedes ser como este relojero. Tienes que conocer bien los entresijos de tu actividad como profesor, y tienes que tratar a la gente con amabilidad y con actitud servicial. Algo que me recomiendo no solo a mí, sino a todos los lectores del blog. Seremos muy buenos profesionales y muy buenas personas. Hasta el jueves que viene.

Homenaje a los profesores

A veces escucho a gente quejarse de lo bien que viven los profesores de colegios. Que si tienen dos meses de vacaciones, que si tal que si cual. No digo nada por no discutir. Pero creo que habría que hacer homenajes a los que se dedican a la enseñanza en colegios e institutos. Estar cinco días a la semana, cada día ocho horas, con niños y adolescentes es algo bastante duro. Es muy vocacional, pero cansa mucho. No aburre, en absoluto, pero cansa. Un día o dos días o varios días seguramente no cansa. Pero hacerlo de modo continuado todo el año debe ser muy duro.

Esos períodos de descanso son absolutamente necesarios. Los controladores aéreos tienen que descansar cada dos o tres horas, por la tensión que genera su actividad. Los profesores también necesitan descansar cada varios meses por la tensión que también genera su actividad.

Cierto que los que son profesores por vocación tienen su recompensa. Es una de las profesiones más fascinantes y dónde más se puede influir positivamente en las personas. Para el que fabrica coches o zapatos, el objeto de su actividad son cosa, los coches o los zapatos. Para los profesores el objeto de su actividad son personas, y esto es mucho más ilusionante y enriquecedor.

Yo me dedico a la enseñanza, aunque no con niños ni adolescentes, sino en postgrados, y la actividad educativa no la cambiaría por nada del mundo. Sirva el mensaje de esta semana mi pequeño homenaje a los que se dedican a la enseñanza en colegios e institutos. Mi más profunda admiración. Hasta el jueves que viene.

Igualdad

Como anunciaba la semana pasada, hoy voy a reflexionar sobre la igualdad. La igualdad entre el hombre y la mujer de lo que tanto se habla. Es evidente que la mujer y el hombre son distintos. Por lo que hay que entender bien esto de la igualdad para no decir tonterías. Desde el aspecto físico hasta el modo de ser somos distintos.

Por citar algunas diferencias, en general, el hombre tiene más fuerza física que la mujer (aunque puede haber mujeres con más fuerza que los hombres). También creo, que, siempre en general, la mujer es más acogedora que el hombre. Aunque admito que, en esto, como en todo, se pueda discrepar. Pero no en vano Dios decidió poner los nueve primeros meses de cada persona dentro de una mujer y no dentro de un hombre. Por algo será.

En lo que somos radicalmente iguales es en nuestra dignidad como personas. Aquí nadie es más que nadie. Y es por conseguir el reconocimiento de esta igual dignidad por lo que hay trabajar. Pero igualdad de todas las personas no solo con independencia del sexo, también con independencia de la raza, de puesto de trabajo, de edad, y de cualquier otra circunstancia que nos distinga.

Pero como decía al principio hay muchas dimensiones en las que mujeres y hombres somos diferentes y plantear la igualdad en esas dimensiones puede dar lugar a hacer cosas muy artificiales. Cada profesión requiere una serie de características. Profesiones que requieren características más presentes en las mujeres que en los hombres y viceversa. Por eso no ha de extrañarnos que haya profesiones en las que estén más presentes las mujeres que los hombres y viceversa. También hay muchísimas profesiones que requieren características que están presentes en hombres y en mujeres.

Igualdad sí, pero en lo que tenemos en común. En lo que somos diferentes pretender la igualdad es forzar artificialmente las cosas. Quizá me lluevan las críticas tras este mensaje, cosa que acepto siempre. Pero en mi defensa he de decir varias cosas. Primero, que un día escribiré un post donde hablaré de situaciones donde no se respeta la igual dignidad de mujeres y hombres (aunque el mensaje de la semana pasada ya hablaba de eso). Segundo, que difícilmente se puede encontrar un mayor defensor de la mujer que a mí. Y tercero, que lo que he defendido es de pura lógica: igualdad en lo que somos iguales y en lo que somos distintos no pretendamos una inexistente igualdad. Me dispongo a ser criticado.

Feminismo

Las reflexiones de esta semana se me han ocurrido tras leer un comentario de una conocida en las redes sociales. Recuerdo un anuncio de los años 70’s de la lavadora Super Ser. Una desaparecida marca de una empresa fabricante de electrodomésticos. La gente de mi edad quizá se acuerde. Aparecía una mujer lloriqueando y su marido diciéndole “No me llores, no me llores. Te compraré la Super Ser” y a continuación se veía a la mujer saltando de alegría.

Ese anuncio sería ahora impensable. Menuda manifestación de machismo. Lo que me sorprende es que en pleno siglo XXI haya manifestaciones más burdas y alentadas precisamente por algunas mujeres, y que no se ponga el grito en el cielo. Me refiero a la vestimenta, o no vestimenta, de algunas presentadoras de las galas de fin de año de diversas televisiones españolas. La mujer se expone y desde días antes el macho está a la expectativa y los medios no paran de hablar de que se superará a lo del año anterior.

Pero ¿no estamos luchando por la igualdad y por la dignidad de la mujer? ¿Cómo es que se acepta semejante manifestación de utilización de la mujer? Menuda esquizofrenia colectiva. Yo desde mi blog protesto. La semana que viene hablaré de lo que entiendo yo por igualdad.

¿Cómo será el mundo en el 2030?

diciembre 10, 2020 8 comentarios

En los años 90 del siglo pasado leía algunos libros sobre cómo sería el siglo XXI. Se hablaba del auge migratorio, sobre todo del norte de África hacia el sur de Europa, y de la irrupción de China en el orden mundial a todos los niveles. En aquella época esto me sonaba a chino. China era una desconocida y la inmigración distaba de percibirse como algo importante. 20 años entrados el siglo XXI, se ve que esas dos tendencias han irrumpido con fuerza en el mundo actual.

Con 30 años más de vida, me permito reflexionar sobre cuales van a ser las tendencias que van a impactar al mundo de aquí al 2030. Por un lado, creo que el declive demográfico del Occidente y el auge en los países emergentes, junto con la inmigración, tanto la legal como la ilegal, van a producir un cambio en la configuración de la sociedad. El occidente va a ser muy diferente a lo que era. Mucho menos privilegiado de lo que hemos sido hasta ahora. No digo que esto sea ni malo ni bueno. Simplemente apunto que es algo que va a producir cambios.

La globalización, de la cuál se ha hablado desde hace décadas, pero creo que es ahora cuando va a impactar. Nuestro entorno social y económico está dejando de ser local y ya es el mundo entero. La irrupción de China y países asiáticos añaden cuatro mil millones de personas al entramado económico. El centro de gravedad económico y social se desplaza del Occidente a Asia.

La preservación del medio ambiente y el uso de los recursos de la tierra va a ser otra preocupación que va a impactar al mundo y junto a ello el cambio de paradigma de la actividad económica y empresarial. La casi universal finalidad de las empresas de maximizar los beneficios va a dar lugar a una creación de valor compartido del que se beneficien todos. Positivo. Muy positivo. De esto llevo décadas hablando en mis clases.

También la preocupación, basada en la realidad o en la imaginación, por el cambio climático estará presente en la futura modelización del mundo.

Demografía, inmigración, globalización, China, preservación del medio ambiente, economía inclusiva y cambio climático creo que van a ser fuerzas que van a configurar cómo será el mundo en el 2030 ¿Me dejo algo importante? También hay que decir que, si el mundo cambió relativamente poco entre los años 1980 y 2000, ha cambiado mucho en los últimos 20 años, especialmente en los últimos 10. Y el cambio se acelera. No hay que esperar al 2030. El mundo e el 2025 será muy distinto a cómo es ahora, lo cual genera amenazas y oportunidades. Por cierto, y para acabar, un mayor sentimiento de vulnerabilidad va a estar presente. Terrorismo islámico, crisis económicas cada vez más agudas y globales, crisis sanitarias…

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