La revolución industrial cambió el mundo y obligó a afrontar nuevos desafíos sociales. Hoy la inteligencia artificial plantea cuestiones similares. ¿Cómo aprovechar sus beneficios sin dejar atrás a quienes pueden verse perjudicados por ella?
Se dice que la inteligencia artificial destruirá empleo. Creo que el cambio será más gradual de lo que se piensa, como ocurrió con los ordenadores personales. Algunas profesiones evolucionarán, otras se reforzarán. El verdadero reto no es la desaparición del trabajo, sino la adaptación a nuevas formas de ejercerlo.
En el mensaje de hoy del blog hablo de que muchos aspectos relacionados con la inteligencia artificial se presentan como una “cuestión ética”. Privacidad de datos, ciberseguridad, propiedad intelectual, sesgos de los algoritmos…Pero ¿son realmente problemas éticos? Quizá estamos usando la palabra ética con demasiada facilidad y poco rigor. Espero tus opiniones en el blog.
En el mensaje de esta semana en el blog hablo de que la inteligencia artificial está transformando profesiones enteras. El reto no es solo tecnológico. Es directivo. ¿Cómo incorporar la IA sin dejar atrás a quienes han dedicado su vida a la empresa? La tecnología es imprescindible. Pero la persona sigue siendo el centro. Cuestión compleja de abordar
En el mensaje de esta semana hablo de cómo la IA puede mejorar la calidad de las decisiones, pero no sustituye al juicio humano. Integrarla bien es una cuestión de prudencia: usarla sin perder de vista a las personas. La verdadera ventaja competitiva no está en la tecnología, sino en la prudencia con la que se utiliza para decidir.
Si dejas de invertir en mantenimiento un año, no pasa nada. La infraestructura sigue funcionando. El peligro real comienza cuando el directivo aprende que "no pasa nada" y repite el proceso hasta que todo explota. Dirigir mal lo hace cualquiera; dirigir bien exige una verdadera cualificación.
Despedir a un empleado es una de las decisiones más dolorosas y difíciles de una empresa. Analizamos por qué un despido poco justificado destruye el compromiso de los que se quedan y cómo el verdadero fin de la organización debe centrarse siempre en las personas.
Gobernar una organización no es manipular un instrumento con indicadores y procedimientos rígidos. Dirigir es dirigir personas y, sobre todo, saber dirigir excepciones cuando la norma escrita no es suficiente.
La Inteligencia Artificial es excelente procesando datos y automatizando tareas, pero gobernar una empresa es gobernar personas. Analizamos por qué la verdadera ventaja competitiva frente a los algoritmos radica en utilizar la tecnología con prudencia humana.
Hay en España un serio problema para acceder a la vivienda. Casi imposible comprar, y muy difícil alquilar. No soy economista, pero aplicando la elemental ley de la oferta y la demanda es fácil ver dónde están los atascos y qué se podría hacer para solucionarlo.