En el mensaje de hoy del blog hablo de que muchos aspectos relacionados con la inteligencia artificial se presentan como una “cuestión ética”. Privacidad de datos, ciberseguridad, propiedad intelectual, sesgos de los algoritmos…Pero ¿son realmente problemas éticos? Quizá estamos usando la palabra ética con demasiada facilidad y poco rigor. Espero tus opiniones en el blog.
En el mensaje de esta semana en el blog hablo de que la inteligencia artificial está transformando profesiones enteras. El reto no es solo tecnológico. Es directivo. ¿Cómo incorporar la IA sin dejar atrás a quienes han dedicado su vida a la empresa? La tecnología es imprescindible. Pero la persona sigue siendo el centro. Cuestión compleja de abordar
En el mensaje de esta semana hablo de cómo la IA puede mejorar la calidad de las decisiones, pero no sustituye al juicio humano. Integrarla bien es una cuestión de prudencia: usarla sin perder de vista a las personas. La verdadera ventaja competitiva no está en la tecnología, sino en la prudencia con la que se utiliza para decidir.
Las redes sociales y los algoritmos refuerzan nuestras propias ideas y reducen la exposición a puntos de vista distintos. Esto alimenta la polarización. Frente a ello, una buena práctica es, ante un asunto, formarse una opinión y luego cuestionarla deliberadamente. Esto es pensamiento crítico.
En el mensaje de esta semana hablo de las dificultades de incorporar la inteligencia artificial en los procesos de las empresas, y de los perfiles directivos que son necesarios para facilitar esta conexión.
¿Sabes qué perfil predomina en tu estilo de dirección? Descubre los cuatro tipos de directivos más frecuentes y por qué rodearse de personas con perfiles complementarios —aunque dificulte el entendimiento inicial— es una de las claves principales para tomar mejores decisiones en tu organización.
La educación es un servicio público y debe ser accesible para todos. Pero una cuestión distinta es quién debe prestarla. Reflexiono sobre la diferencia entre servicio público y financiación pública y sobre cómo esa distinción afecta a la libertad de elección de las familias.
En la última década las universidades privadas han aumentado notablemente su número de alumnos. ¿Qué explica este cambio? Más allá de las cifras, quizá convenga reflexionar sobre cómo los incentivos y la competencia influyen en la calidad de las instituciones.
Conseguir resultados es imprescindible, pero no basta con exigirlos. Los buenos directivos dedican gran parte de su esfuerzo a crear las condiciones que permiten a las personas hacer bien su trabajo y alcanzar esos resultados.
La inteligencia artificial avanza rápidamente en el uso individual, pero su incorporación a las empresas será más lenta. La clave no estará en la tecnología, sino en la capacidad de los directivos para liderar los cambios necesarios.