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Archive for the ‘Consideraciones prácticas’ Category

Cosas nuevas

tendenciasEstas navidades he estado leyendo un libro que ya había leído cuando se publicó a principios de los años 90. Se trata de “Hacia el Siglo XXI” de Paul Kennedy. El libro habla de las tendencias que se avecinaban para los inicios del siglo en que ahora nos encontramos. Hablaba de cambios demográficos. De la tensión inmigratoria del norte de África al sur de Europa. Del auge de China, etc. Cuando lo leí entonces me pareció curioso, pues salvo las tendencias demográficas, nada hacía pensar que pudiera producirse lo que el libro apuntaba. También hay que decir que en el libro no se nombraba internet. No existía

He vuelto a leer el libro, decía, porque efectivamente fue premonitorio. Europa envejece y sufre un declive demográfico. Desde el norte de África, al igual que desde Asia y Sudamérica están llegando oleadas de inmigrantes a todo el occidente. China se está erigiendo como una potencia económica y política. Y esto no ha hecho más que empezar.

¿Qué nos deparan las próximas décadas? Hasta ahora en el mundo solo pintaba la cultura occidental. De 1000 millones de personas que vivíamos en el mundo desarrollado, en el occidente, en pocas décadas vamos a ser 5.000 millones. China ya cuenta, y mucho, en el mundo. La inmigración con sus tasas de natalidad va a hacer cambiar el entorno social y cultural de muchos países.

Nos esperan grandes cambios. Lo que pronosticaba Paul Kennedy, y que no se veía por ninguna parte, ya está aquí. Con los cambios vienen las oportunidades de aprendizaje, unos de otros, y vienen oportunidades de enriquecernos con nuevas experiencias. El mundo occidental tiene las de perder, por las bajas tasas de natalidad con el correspondiente envejecimiento de la población. Apasionante el futuro que nos espera y que en cierta medida un poco de vértigo. Aprovechemos y aprendamos de las cosas nuevas que se avecinan. Feliz año nuevo y feliz década de los 20.

Priorizar

decidirDecía la semana pasada que toda decisión implicaba una asignación de recursos, y en función de cómo estamos asignando nuestros recursos estaremos decidiendo mejor o peor. Voy a enlazar lo que decía la semana pasada con algo que hay que tener en cuenta para decidir bien. Tomamos decisiones porque queremos alcanzar un objetivo, tenemos distintas alternativas y tenemos recursos limitados.

Por tanto, para decidir bien tendremos que tener claras nuestras prioridades. Asignar unos recursos a una cosa significa no asignarlos a otras. Si empleo mi tiempo y mi dinero en un crucero por el Mediterráneo, no lo puedo estar empleando en un plan de esquí. Por tanto, hay que priorizar.

Para saber priorizar bien, tenemos que tener claros cuáles son nuestros objetivos. En función de cuáles son nuestros objetivos así serán nuestras prioridades y dependiendo de cuales sean nuestras prioridades tomaremos unas decisiones u otras.

Por tanto, para poder decidir bien el primer punto es tener claros nuestros objetivos. Dicho esto, parece que es suficiente con aclararnos con nuestros objetivos. Pues no, pues puede suceder que nuestros objetivos sean algo que nos dañe, que nos perjudique. Si mi objetivo es pasarlo muy bien, o ser muy rico, puede haber modos inmorales de conseguirlos, y en este caso los principales perjudicados seríamos nosotros. Aquí las prioridades juegan un papel esencial. Pasarlo bien puede ser un objetivo muy digno, pero el modo de conseguirlo es lo que puede ser problemático. Hay que saber qué líneas rojas no se pueden saltar.

No sé si me ha salido muy rollo el mensaje de esta semana. Pero se puede resumir en aclárate con tus objetivos. Asegúrate de que tus objetivos valen la pena y no te dañan y eso dependerá de cuáles son tus prioridades. Feliz 2020 y hasta la semana que viene.

Decidir

diciembre 26, 2019 2 comentarios

decidirToda decisión que hace una persona o que se lleva a cabo en una empresa significa realizar una asignación de recursos. Si no se asignan recursos la decisión no se puede llevar a cabo. Los recursos son de muy diversos tipos: financieros si es mi dinero o el dinero de la empresa. El recurso más universal que tenemos es el tiempo. Todos disponemos de 24 horas cada día. Eso sí, no sabemos durante cuántos días. Si nuestro tiempo lo asignamos a una cosa no lo asignamos a otra.

Y una decisión significa asignar recursos porque los recursos que tenemos, ya sea nosotros o la empresa, son limitados. Si nuestros recursos fueran ilimitados podríamos llevar a cabo todas las alternativas que quisiéramos y por tanto no tendríamos que decidir. Pero no, tenemos un tiempo limitado y unos recursos financieros limitados. No podemos estar viendo siete películas en una tarde ni podemos gastar todo el dinero que queramos en lo que queramos.

Los recursos pueden ser tangibles o intangibles. El dinero o el tiempo de que disponemos son recursos tangibles. Nuestra reputación es un recurso intangible. Esta reputación nos puede servir para diversas cosas y en qué emplearla es también una decisión.

Si vemos la toma de decisiones como asignación de recursos podemos preguntarnos cuáles son los recursos de que disponemos, seamos nosotros o nuestra empresa y preguntarnos si lo estamos aplicando del modo más adecuado posible. Este puede ser un modo de juzgar si estamos decidiendo bien. Durante esta semana muchos gozamos de vacaciones y podemos preguntarnos si lo que vamos a hacer es el mejor modo de emplear nuestro tiempo.

Espero que este modo de ver las decisiones os sea útil y os ayude a calibrar si estáis tomando buenas decisiones o no ¿Estoy utilizando bien los recursos de que dispongo? Espero que estéis pasando una feliz navidad. Hasta el jueves que viene.

Diversidad

diciembre 19, 2019 8 comentarios

culturasAl final del mensaje de la semana pasada os dejé una foto con mis alumnos el último día del curso que les acabo de dar. Hoy os dejo la foto de la otra clase. Si observáis, por los rasgos de las caras, veréis que hay alumnos de muy distintas procedencias. Más 30 países representados. Esto es muy enriquecedor.

En el IESE tengo la suerte de poder tratar a personas de muy diversos países. Unos son alumnos jóvenes como los de la foto y otros, en programas para directivos, participantes más experimentados. Y digo que es muy enriquecedor, porque se puede aprender de muchas culturas, de modos muy distintos de ver el mundo.

Uno puede sentirse más cómodo entre sus iguales. Sabe cómo piensan y cómo reaccionarán ante distintas situaciones. Pero se puede aprender mucho de las personas que tienen una cultura distinta a la que uno tiene. Así que una reflexión: no tener miedo a la diversidad. Es muy enriquecedora.

Es lo que ahora se dice, con una frase que se ha vuelto un lugar común, que uno tiene que salir de su “zona de confort”. Esto me recuerda a lo que decía Carlos Abadía, buen amigo y antiguo alumno mío del máster de hace 30 años: “con lo que me ha costado entrar, ahora no estoy dispuesto a salirme”.

En el fondo, en el fondo, no somos tan distintos. Lo veo al tratar con todos mis alumnos de las más diversas procedencias. Todos apreciamos que se nos valore y que se nos aprecie. Las relaciones de amistad son algo común a todas las culturas. Hasta el jueves que viene. Os dejo la foto con los otros alumnos a los que también he dado clase este trimestre. Feliz navidad.

IESE

Un Consejo

diciembre 12, 2019 8 comentarios

decidir bienNo voy a hablar del cambio climático, porque ya ha hablado todo el mundo y no hay mucho más que decir. Además, el tema ya cansa un poco. Voy a hablar de unas reflexiones que he hecho a mis alumnos. La semana pasada terminé el curso básico de Toma de Decisiones en el MBA del IESE. Como cada año, lo he vuelto a pasar muy bien.

Una de las cosas que salieron en una clase fue algo que yo he experimentado siempre, y así lo comenté con los alumnos. Yo siempre que he seguido los consejos de las personas sabias, siempre me ha ido bien, y cuando me he apartado de sus consejos me han salido mal las cosas. Consecuencia, sigue las advertencias de los sabios. Al respecto, uno comentó: seguir los consejos de mi madre. Buena consideración me pareció.

En ese momento les pregunté ¿y quién es la persona más sabia del mundo? Los alumnos, siempre dispuestos al cachondeo en clase, cosa que yo permito con moderación, en clase hay que pasarlo bien, si no, no se aprende nada, empezaron a susurrar, aunque cada vez más fuerte “Ariño, Ariño, Ariño…”. Después de las risas, les apunté que, en mi opinión, la persona más sabia es Jesucristo. Así, si cada vez que tenéis que hacer algo os preguntáis ¿cómo actuaría Jesucristo en una situación como esta? Y actuáis de esa manera, estaréis haciendo las cosas bien. Y para saber cómo actuaría Jesucristo, en los evangelios tenemos suficientes ejemplos de sus actuaciones, para podernos imaginar cómo lo haría en una situación determinada.

Consejo de esta semana: sigue las advertencias de los sabios y en general te equivocarás poco. Seguir los consejos de tu madre es una sabia medida. Esto es lo que yo creo, y así lo expuse a los alumnos. Hoy os dejo la imagen de una de las clases, la semana que viene os pondré la imagen de la otra. Os estoy escribiendo desde Hong Kong, donde estoy dando unas clases como cada año. Hasta el jueves que viene.

La toma de decisiones, cuestión de proceso

decidirTomamos decisiones porque queremos conseguir algún objetivo. Por tanto, mucha gente piensa que si hemos logrado el objetivo la decisión fue correcta y si no lo hemos logrado fue una mala decisión. Nada más erróneo. Si esto fuera así nunca podríamos saber si una decisión nuestra es correcta o no hasta después de haberla tomado. Pero para entonces ya es demasiado tarde. Ya la hemos tomado.

No, una decisión es correcta o no dependiendo si el proceso que hemos seguido para decidir es un proceso adecuado. Y esto sí que se puede saber de antemano, aunque no es mucha la gente que le presta atención a esto.

Por otro lado, no hay ninguna fórmula que nos asegure que el proceso es correcto o no. Hay muchas cosas que pueden hacer descarrilar un proceso de toma de decisiones. Del mismo modo que no hay ninguna fórmula para hacer una operación de corazón. La operación puede fallar por muchos motivos, y hasta el más experimentado cirujano no puede asegurar de antemano que todo va a ir bien.

En el mensaje de esta semana voy a dar una pequeña idea para mejorar nuestras decisiones. Si tomamos una decisión es porque queremos pasar de nuestro estado actual a otro mejor, por lo tanto, hay una brecha o “gap” entre nuestra situación actual y la situación que queremos conseguir.

Tenemos que aclararnos si esta brecha es de falta de falta de capacidades o de falta de oportunidades. Si es que no tenemos las capacidades para conseguir lo que queremos o si lo que pasa es que tenemos las capacidades, pero no tenemos las oportunidades para conseguirlo.

Si lo que nos falta son capacidades, lo que tenemos que hacer es conseguirlas. Entrenarnos, cualificarnos. Si lo que nos faltan son oportunidades para aplicar esas capacidades que no tenemos, lo que hemos de centrarnos es en crear esas oportunidades. Buscar nuevos modos de aplicar nuestras capacidades para conseguir lo que queremos.

Muy genérico es el mensaje de esta semana, pero nos puede ayudar para saber qué es lo que nos falta y aplicarnos a conseguirlo. Cuando confluyen las capacidades con las oportunidades llega el logro de los objetivos. Hasta el jueves que viene. Os dejo un vídeo de una entrevista que me hicieron hace unos días.

Aportar o destruir

problematicoEn el mensaje de la semana pasada hablé sobre lo las bondades de tener una permanente actitud de ayudar a los demás. No hace mucho tiempo también hablé de ser pacificador y facilitar la vida a los demás. Hoy voy a hablar de la actitud contraria. Hay personas que tienen una actitud vital de destrucción. Lo que hacen y dicen en relación a los demás solo sirve para causar discordia. No están capacitados para captar los beneficios de ser pacificador.

Cuando una acción no aporta nada positivo y genera malestar en otros esa acción sobra. Evidentemente hay acciones que generan malestar a alguna persona pero que son necesarias para evitar un mal peor. Cuando corrijo a un colaborador mío porque ha hecho un trabajo chapucero, evidentemente le causo malestar, pero estoy intentando que sea un mejor profesional.

Pero no, hay personas que son destructivas. Que están habituadas a la crítica que no trae ningún beneficio y que causa malestar a su alrededor. En general son personas enfadadas consigo mismas, enfadadas con el universo y que proyectan sus amarguras fastidiando a los demás. Siembran cizaña, critican innecesariamente. Con estas personas no se respira un ambiente de paz.

Consejo, cuando actúes pregúntate, ¿lo que estoy haciendo es constructivo o es crítica sin más de la que no sale nada positivo? Crítica que lo único que consigue es sembrar cizaña, sin ningún beneficio para nadie. Saludos a todos y hasta el jueves que viene.

Ayudar

noviembre 21, 2019 14 comentarios

dejarse ayudarTodas las personas disponemos con un incierto número de años en los que desarrollamos nuestra vida. Las circunstancias que nos encontramos y las decisiones que tomamos configuran lo que va a ser nuestra vida. Y el resultado final es una vida bien vivida o una vida poco aprovechada.

Un planteamiento vital que puede facilitar que nuestra vida haya sido plena es tener la predisposición de ayudar a la gente siempre que podamos. Desarrollamos nuestra vida junto con otras personas, de nuestra familia, de nuestro trabajo, otras amistades etc. En estas relaciones podemos tener una actitud de intentar salir beneficiados o una actitud de ayuda.

Si vivimos la vida pensando solo en nosotros mismos, una vez que nos hayamos muerto no habremos dejado nada. Ninguna huella. Todo nuestro rastro se irá con nosotros. Intentar ayudar siempre que podamos facilitar algo a alguien, hace que nuestra vida sea útil, que tengamos impacto. Ayudar a resolver los problemas en que se encuentren las personas de nuestro entorno da sentido a la vida de uno.

Y al hablar de ayudar no me estoy refiriendo a grandes asuntos que requieran heroísmo en un momento dado. Basta con montones de detalles pequeños que podemos tener cada día con las personas con las que nos topamos. Proponerse sonreír y ser amable con la gente ya hace mucho.

Hay personas con las que se puede contar cuando necesitamos ayuda y personas que mejor no contar con ellas ¿Tú de cuál de los dos tipos eres? Adivina quienes son las personas que tienen más amigos. Hasta el jueves que viene.

Fortalezas y debilidades

noviembre 14, 2019 10 comentarios

triunfarTodas las empresas tienen sus puntos fuertes y sus puntos débiles. Cosas en las que son especialmente mejores que las demás y cosas en que, por muy diversos motivos, no lo hacen tan bien. Esto no debe sorprender a nada. Si una empresa lo hace todo mal desaparece, y empresas que sean excelentes en todo, pues no las hay.

La estrategia de una empresa debe estar basada siempre en potenciar sus fortalezas. Utilizar aquello en lo que es especialmente buena para sacarle partido, y servir del modo mejor a sus clientes. Basar la estrategia en intentar convertir las debilidades en puntos fuertes, además de requerir un esfuerzo inmenso, no conduce a ninguna parte. Es dedicar esfuerzos para no conseguir nada.

Una empresa aportará valor a través de las cosas que sabe hacer bien. ¿Y con las debilidades qué hay que hacer? pues hay que intentar neutralizarlas para que no nos impidan hacer bien eso que queremos hacer con nuestras fortalezas. Impedir que estorben, y nada más.

Lo que estoy comentando sirve tanto para las empresas como para las personas. No hay personas perfectas. Todos tenemos nuestros puntos fuertes y nuestros puntos débiles. Tenemos que intentar sacar partido de nuestros puntos fuertes y tratar que nuestros puntos débiles no nos interfieran. Pero nunca intentar construir a partir de cosas que no hacemos bien.

En mi caso, intentar destacar como futbolista sería una estupidez. Miguel Angel, dedícate a lo que sabes hacer, y no pierdas el tiempo intentando cosas para las que no estás dotado. Ánimo a todos, que todos tenemos algo en lo que somos muy buenos. Pues a potenciarlo. Y no te amargues con aquellas cosas a las que no llegas.

Decídete

octubre 24, 2019 8 comentarios

perplejidadHay quien le pasa. Cuando uno ha tomado una decisión muchas veces se piensa que si hubiera tomado una alternativa distinta hubiera sido mejor. Esto es una falacia psicológica. Cuando hemos tomado una decisión es porque creemos que es lo mejor que podíamos hacer, aunque, efectivamente, podíamos tener dudas.

Cuando ya se ha tomado, las demás alternativas ya desaparecen. Si decidimos ir al cine una tarde, ya no podemos hacer deporte, ni cualquier otro plan. Estamos en el cine. Y es cuando ya no hay remedio cuando empezamos a pensar si haber hecho otra cosa hubiera sido mejor.

Además, si hubiéramos decidido otra cosa también estaríamos pensando si hubiera sido mejor escoger otra alternativa. Nunca estaremos satisfechos. Estos pensamientos son preocupaciones estériles con las que mejor no entretenerse ni perder el tiempo.

Cuando decidimos escogemos lo que nos parece mejor, y darle vueltas al asunto no hace más que complicarnos la vida. A veces sí, habría sido mejor haber decidido otra cosa. Pero eso ya no tiene remedio, y no nos podemos pasar la vida pensando en qué hubiera sucedido si en vez de……

La alternativa para que no nos entren esas dudas es no tomar ninguna decisión. Que, por cierto, eso es ya tomar una decisión, aunque sea de modo pasivo. Hay que decidirse. Si no renunciamos a ser protagonistas de nuestras vidas. Hay que dar por sentado que a veces nos equivocaremos, pero hay que seguir viviendo y avanzando.

Conclusión: no tener miedo a decidir. Aprender a vivir con los errores propios e intentar paliar las consecuencias adversas. Pero dejar de lamentarnos y mirar hacia adelante. Hasta el jueves que viene.

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