Archivo

Archive for the ‘Consideraciones prácticas’ Category

Ambigüedad

causaA veces en nuestras organizaciones detectamos un problema que hay que resolver. Miramos a ver las posibles causas de este problema y en cuanto damos con ella, nos ponemos manos a la obra y a solucionar el asunto. Y, oh! Sorpresa, el asunto no se soluciona. Y empezamos a echar la culpa a no se sabe qué circunstancias.

Lo que suele pasar muchas veces es que las causas del problema no están claras y además pueden ser varias. Es lo que se llama una situación de ambigüedad. Pero en cuanto imaginamos una posible causa creemos que ya tenemos el asunto en vías de solución.

No, la causa del problema puede ser otra. Y probablemente sea una combinación de causas y la solución no va a ser tan sencilla como nos imaginábamos. Lo que pasa es que la ambigüedad nos incomoda, no tener las cosas controladas nos mantiene intranquilos. Preferimos pensar que el primer diagnóstico que hacemos es correcto, y seguimos adelante.

Ojo, hay que diagnosticar bien las situaciones y no precipitarse. Pensar bien las cosas. Cuanto más ambigua sea una situación, más creativa debe ser la solución que encontremos y mejor solucionado quedará el asunto. La ambigüedad nos da oportunidades de resolver muy bien las cosas.

En este mensaje me he referido a problemas que se nos presentan y tenemos que abordar, pero la reflexión hecha sirve también cuando queremos conseguir un objetivo y tenemos que calibrar que palancas tenemos que tocar para conseguir el objetivo. Hasta el jueves que viene.

PIB y Felicidad

febrero 28, 2019 10 comentarios

ButanMe han llegado a las manos últimamente artículos de prensa, capítulos de libros y otros escritos donde hay una queja generalizada que el PIB de los países no mide el grado de felicidad de la gente. Que hay países con alto nivel de vida y que sus habitantes no tienen un nivel de satisfacción con sus vidas superior a los de los habitantes de otros países menos favorecidos económicamente.

Hay un pequeño país en el Himalaya, Butan, cuyo rey decidió hace unas pocas décadas medir en vez del PIB, en vez del Producto Interior Bruto, medir la Felicidad Interior Bruta

A mí me parece muy bien que los gobernantes de un país se preocupen de la felicidad de los gobernados. Pero esto no tiene que nada que ver con medir el crecimiento del PIB. Si la economía de un país produce solo coches, y un año ha fabricado 100 coches y al año siguiente 103, el PIB de este país ha crecido un 3%. Eso es lo que mide el PIB ni más ni menos. Criticar esta medida porque no mide la felicidad de los habitantes de ese país es una estupidez. El PIB no mide grado de felicidad. Mide crecimiento económico y punto.

Desde luego que la felicidad de las personas es algo muy importante, pero eso no significa que haya que descalificar el PIB. Un apunte aparte es que está extensivamente estudiado que para niveles de riqueza bajos la felicidad de las personas de un país está relacionada con la riqueza de ese país. A más riqueza más felicidad. Pero que llegado a un cierto umbral mayor riqueza no reporta mayor felicidad. Es decir que la felicidad está relacionada con tener cubiertas las necesidades básicas. Pero una vez cubiertas el grado de felicidad depende de otros factores.

Me parece muy bien que se mida la felicidad de los habitantes de un país, y que los gobernantes tengan este tema en su agenda de gobierno, pero eso no implica que la medida del PIB no sea importante también. Hasta el jueves que viene.

El que no se consuela …

febrero 21, 2019 2 comentarios

marco de referenciaLeo en un titular de la prensa económica “La banca española es la que más puede mejorar su eficiencia en toda Europa”. Buenas noticias Estamos muy bien posicionados. Pero claro la misma noticia podría haberse titulado “La banca española es la más ineficiente de toda Europa”. Nos habríamos llevado un mal sabor de boca.

La realidad es la que es, pero la podemos percibir desde muy diversos puntos de vista. Puntos de vista que nos pueden mostrar esa realidad de un modo muy positivo, pero también de un modo muy negativo.

De esto salen dos consecuencias. La primera es que no nos dejemos manipular. Alguien puede querer presentarnos una situación desde una perspectiva y embaucarnos si no somos lo suficientemente cautos. Ojo ser críticos y no ser inocentes.

La segunda conclusión es que, ya que las cosas se pueden ver desde distintos puntos de vista, veámoslo desde el lado más positivo posible. Esto es lo que distingue a los optimistas y positivos de los cenizos, agoreros y pesimistas. No digo que haya que cerrar los ojos a la realidad y autoengañarnos, sino simplemente ver el aspecto más positivo de las cosas. Viviremos más alegres y nos sentiremos mejor. Además, las personas de nuestro alrededor nos lo agradecerán. Hasta el jueves que viene. Os dejo un video de una entrevista que me hicieron recientemente.

Sobre puestos de trabajo

trabajoHace un par de semanas hablé de cómo a veces sucede que a una persona que realiza bien su trabajo, por este simple motivo se le asciende de puesto. Y oh! en este nuevo puesto no está rindiendo lo que se esperaba. Razón: muy sencillo, esta persona tenía capacidades para su puesto anterior, pero no tiene las capacidades necesarias para su nuevo puesto. Ninguna culpa por su parte. Mala decisión haberla ascendido.

Una de las lectoras del blog, persona inteligente, me sugirió privadamente hablar del caso contrario. El caso de profesionales con capacidades superiores a las que se requieren para el puesto que ocupan. Me decía esta persona, y no le falta razón, que esto puede acabar en dos situaciones: una es que se aburran en ese puesto y acaban no prestando atención a lo que hacen, aunque sepan hacerlo perfectamente. Se dedican a pasar el tiempo con internet, móvil, etc. En estos casos, por la falta de atención, están cometiendo fallos continuamente. Malo.

La otra posibilidad es que entren en un estado de rabia y frustración permanente por haber aceptado ese puesto pensando que se valoraría su capacidad y buen hacer, y progresarían en la empresa, y ven que no están progresando nada.

¿Quién tiene la culpa en estas situaciones? Pues depende de cada caso, pero en general si los procesos de selección se hicieran bien esto no pasaría. Una persona puede verse asfixiada y con necesidad de encontrar trabajo y acepta lo que sea. La empresa debe ser consciente de que está contratando un sobrecualificado, y advertirle claramente que difícilmente habrá posibilidad de promoción. Aunque mucho mejor es que la empresa aquilate mejor y contrate a la persona adecuada para el puesto.

Todo lo anterior es, no solo compatible, sino deseable que la empresa al contratar tenga para todos los puestos un plan de desarrollo, de modo que cada empleado pueda mejorar en su puesto de trabajo. Contratar pensando solo en sacar adelante unas tareas es un modo muy deficiente de dirigir una compañía. Siempre he pensado que una de las decisiones más importantes que se toman en una empresa son las decisiones de contratación. Hasta el jueves que viene.

¿Promocionar y ascender o contratar?

principio de PeterNo por ser bien conocido deja de ser muy útil. Creo que le llaman el principio de Peter. Viene a decir más o menos que en una organización todo el mundo es promocionado hasta alcanzar su nivel de incompetencia. Me lo cuentan que sucede muchos antiguos alumnos. Cuando una persona es competente en su puesto de trabajo se le asciende y adquiere nuevas responsabilidades.

Y llega un momento en que uno se encuentra en un puesto para el que no está capacitado. No es que le falte formación para desempeñarlo, sino que excede sus capacidades. Y esta persona que estaba en un puesto en el que hacía bien su trabajo y estaba contenta pasa a ser menos eficaz y a agobiarse con lo que se lleva entre manos.

No. Cuando hay que cubrir un puesto vacante en una empresa lo que hay que hacer es preguntarse qué capacidades se requieren para responsabilizarse de ese puesto. Luego mirar que personas o bien poseen esas capacidades o bien las pueden adquirir, y entre ellas escoger la más adecuada.

Pero suponer que porque se es competente en un puesto también se va a ser competente en otro es mucho suponer. Es origen de preocupaciones para las personas que han sido ascendidas y causa de que su nuevo trabajo no se realice bien.

La persona adecuada para el puesto que se pretende cubrir puede buscarse dentro de la propia empresa o fuera, y entonces contratarla. Mi consejo es que si hay un buen candidato de dentro sea este el escogido. De lo contrario los que trabajan ya en la organización pueden sentirse frustrados al ver que los puestos de arriba los asignan a gente de fuera. Esta frustración es muy perjudicial para la marcha de la empresa.

Las decisiones de ascensos promociones y contrataciones son siempre muy delicadas y la dirección debe poner mucho juicio y mucho cuidado al hacerlas. Hasta el jueves que viene.

Inmediatez

atolondramientoDiagnosticar bien una situación es un paso previo para tomar buenas decisiones. Si ante un asunto sobre el que tenemos que decidir algo no conocemos bien el asunto malas decisiones tomaremos sobre él. Muchas veces a la hora de juzgar una situación nos dejamos llevar por lo que ha sucedido en el pasado reciente y no nos damos cuenta que esos sucesos pueden ser anecdóticos si tenemos presente un cuadro más amplio de la situación.

Me explicaré, porque hasta ahora el mensaje está resultando un poco abstracto. Pero lo que quiero decir es muy claro. Como siempre, un ejemplo me servirá para ilustrar el post de esta semana. Una noticia en la prensa de hace unos días alarmaba sobre las consecuencias de la subida del precio del petróleo. Decía “El crudo rebasa los 61 dólares tras subir un 23% en dos semanas” todo apuntaba  una gran catástrofe. Se hunde el mundo.

Efectivamente, el precio del petróleo ha subido de unos 50 dólares a los 61 en quince días. Una barbaridad. Pero si miramos un poco más atrás, con mayor perspectiva, vemos que un mes antes en la primera semana de diciembre ya había rebasado los 60 euros. Y que en todo el 2018 su precio ha fluctuado entre un máximo de 86 dólares en octubre y los mínimos de 50 a finales de año. Si vamos un poco más lejos, en los últimos cinco años el precio ha fluctuado entre los 25 y los 120 dólares. Así que los movimientos de los últimos 15 días son pecata minuta.

Al hacer juicios sobre situaciones debemos fijarnos en un contexto amplio. Evitar que el árbol nos impida ver el bosque. Evitar los nerviosismos de última hora. Un enfado con una persona hay que ponerlo en perspectiva. Una contrariedad en un momento dado también. Igual que las euforias momentáneas. Tengamos amplitud de miras y no nos centremos en lo periférico del momento. Hasta el jueves que viene.

Un año para…

azulIniciamos el año y tenemos por delante 365 días. Estos días son un activo que todos tenemos sin importar cuan ricos o pobres somos, cuan listos o tontos o qué otras cualidades podemos tener o carecer. Todos disponemos de 365 días. El rendimiento que saquemos a este activo ya depende de cómo lo usemos. De cómo empleemos estos días de que disponemos

Por tanto, más allá de los propósitos de inicio de año que mucha gente hace, hemos de plantearnos cómo aprovecharlos. Al final del año, estos días se nos habrán gastado sin posibilidad de recuperarlos. Decía el filósofo Leonardo Polo que todo gasto es un gasto de tiempo.

Hay quien se plante a el uso del tiempo como una posibilidad de hacer cosas, de ser eficaz, de conseguir resultados. Todo eso está muy bien, pero está la pregunta esos resultados, esa eficacia ¿para qué? Yo hace tiempo que me he contestado a esa pregunta y quiero compartir con vosotros mis reflexiones. Tengo que aprovechar este tiempo para ser mejor persona. Si dentro de un año soy mejor persona que ahora habré aprovechado el tiempo. Si soy mucho mejor persona, habré aprovechado mucho el tiempo y si no soy mejor, habré perdido miserablemente un tiempo que no puedo recuperar.

¿Y cómo saber si soy o no mejor persona? Esta pregunta es muy profunda, por lo que solo voy a ofrecer algunas ideas. Mejoro como persona si soy mejor profesional, es decir, si trabajo bien, si en el proceso aprendo a hacer mejor las cosas. También soy mejor persona si soy mejor padre de familia, o madre de familia, o hermano o hijo o abuelo. Mejor amigo de las personas que trato, mejor colega de mis compañeros de trabajo. Pero al final todas estas mejoras se reducen a si sirvo mejor a los demás. Si concibo mi vida como un servicio. Si los demás pueden contar conmigo.

El egoísmo, el ir uno a la suya pensando en sus objetivos puede llevar a una vida eficaz, pero ¿de qué me sirve la eficacia si no puedo mejorar la vida de los demás? Los resultados que consigas no te los llevas contigo a la tumba. Ya lo he escrito en alguna otra ocasión, una buena pregunta a hacerse es si yo ayudo a resolver problemas o soy un generador de problemas. Si los demás se alegran cuando yo estoy presente o respiran con tranquilidad cuando yo estoy ausente. Los 364 días que tenemos por delante son una hoja en blanco (o azul para justificar la imagen de este post) que irremisiblemente vamos a rellenar haciéndonos mejores o peores personas.

A %d blogueros les gusta esto: