En el mensaje de esta semana pongo varios ejemplos de cómo la inteligencia artificial puede ser útil a las empresas. Estos ejemplos pueden hacer pensar a los directivos cómo les puede ser útiles para sus empresas.
El mensaje de esta semana es una continuación de el de la semana pasada en el que hablo de situaciones en los que la IA nos es más útil en nuestra toma de decisiones y en las que nos es menos útil. Espero que sea de tu interés.
La inteligencia artificial puede ser una gran aliada en la toma de decisiones, pero hay situaciones en que es más útil y situaciones en que lo es menos.
En el mensaje de esta semana en mi blog expongo cómo y en qué casos se puede sacar mejor partido de la IA en nuestra toma de decisiones.
Este verano estoy reflexionando —y estudiando— cómo la inteligencia artificial está transformando la toma de decisiones en todos los niveles: desde lo personal hasta lo empresarial.
En esta entrada comparto tres modos en que la IA ya está influyendo en nuestras decisiones.
Este es solo el comienzo de un campo que abre enormes posibilidades y retos. En los próximos meses quiero profundizar en ello. Feliz verano.
¿Sabes qué perfil predomina en tu estilo de dirección? Descubre los cuatro tipos de directivos más frecuentes y por qué rodearse de personas con perfiles complementarios —aunque dificulte el entendimiento inicial— es una de las claves principales para tomar mejores decisiones en tu organización.
La educación es un servicio público y debe ser accesible para todos. Pero una cuestión distinta es quién debe prestarla. Reflexiono sobre la diferencia entre servicio público y financiación pública y sobre cómo esa distinción afecta a la libertad de elección de las familias.
En la última década las universidades privadas han aumentado notablemente su número de alumnos. ¿Qué explica este cambio? Más allá de las cifras, quizá convenga reflexionar sobre cómo los incentivos y la competencia influyen en la calidad de las instituciones.
Conseguir resultados es imprescindible, pero no basta con exigirlos. Los buenos directivos dedican gran parte de su esfuerzo a crear las condiciones que permiten a las personas hacer bien su trabajo y alcanzar esos resultados.
La inteligencia artificial avanza rápidamente en el uso individual, pero su incorporación a las empresas será más lenta. La clave no estará en la tecnología, sino en la capacidad de los directivos para liderar los cambios necesarios.