En su día ya hablé sobre la IA y el futuro del empleo. Esta semana voy a hacer algunas consideraciones sobre la implantación de la IA en la empresa. Esta implantación va a ser más lenta de lo que algunos piensan. El uso individual de la IA va mucho más adelantado que el uso empresarial. En nuestro día a día nos está siendo muy útil contar con cualquiera de estas herramientas. Pero el uso empresarial de la IA es algo más complicado. Que procesos que requerían antes la intervención humana pasen a automatizarse es algo más complejo que la redacción de un email en inglés.
Habrá empresas que liderarán la absorción de esta nueva tecnología y otras quedarán más rezagadas. Aquellas que consigan integrar la IA en sus procesos tendrán una gran ventaja en eficiencia. El que lo consigan no será por dominio de la tecnología, que va a estar disponible para todo el mundo, sino por una disposición y mentalidad de sus directivos que posibilite a la empresa abrazar los cambios necesarios para abordar esta integración. No es pues un problema de tecnología sino de mentalidad.
En líneas generales, y simplificando mucho, entre las empresas que abracen de modo proactivo la IA en sus procesos habrá aquellas que la eficiencia de sus operaciones se trasladará en una disminución en el número de personas contratadas y otras que aprovecharán estas eficiencias, liberarán a sus empleados de actividades que puedan realizar lo algoritmos y les propondrán trabajos de mayor valor añadido. Ya digo esta es una simplificación las actitudes futuras de las empresas.
Como soy firme creyente en que las organizaciones las mueven las personas y no los activos físicos, creo que aquellas empresas que aprovechen las ganancias en eficiencia para desarrollar a sus empleados serán las más valoradas. Disminuir los costes tiene el peligro de empequeñecer a las empresas. Desarrollar a los empleados las engrandece.
Bueno son unas pequeñas reflexiones sobre un tema que esta en la conversación de mucha gente. Os dejo un nuevo video y hasta el jueves que viene.