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Posts Tagged ‘aprendizaje’

Organizaciones que no aprenden

organizacionesHay empresas que el modo como están diseñadas les impide aprender. Son empresas altamente jerarquizadas, donde desde arriba se dice qué es lo que hay que hacer. En esas empresas casi todo está establecido cómo debe hacerse. En muchas de ellas los jefes animan a que se den ideas, pero en cuanto se sugiere algo distinto de lo que se ha establecido, aparecen las malas caras de los jefes.

Por esta razón, los cuadros intermedios de estas organizaciones, en vez de velar por los de abajo están preocupados porque sus jefes estén contentos con ellos. Los problemas se ocultan. No se quiere dar una mala impresión.

Cómo los altos mandos de esas empresas están muy seguros de lo que hacen, el cambio en esas organizaciones cuesta mucho, y solo se cambia cuando ya es evidente que lo que se está haciendo ya no lleva a ninguna parte. Siempre los cambios llegan tarde. Se pierden así muchas oportunidades. Los de abajo no sugieren posibles cambios. Todo está establecido. Los jefes están muy seguros de cómo hay que hacer las cosas.

En esas empresas, cuando algo no sale bien, la culpa la tienen las circunstancias externas. Nunca se investiga si hay algo que se ha hecho mal ¿Para qué? En esas organizaciones todo se hace bien. En definitiva, son empresas en las que no se aprende.

Directivo, empresario, mira si alguna de estas cosas pasa en tu empresa y rectifica. Hay que dar cauce al potencial creativo de tu gente, que es impresionante. No limites las posibilidades de tu empresa a tus únicas ideas. Facilita el aprendizaje. Hasta el jueves que viene. Os dejo otro video de una entrevista que me hicieron

Calidad y Aprendizaje: Trabajar Bien

noviembre 10, 2016 6 comentarios

aprendizajeGracias a una participante de un programa en el IESE a la que estoy dando clase actualmente, he sabido que hoy es el día mundial de la calidad, y que toda esta semana es la semana europea de la calidad, y que el slogan para este año es “Quality for Results”

La calidad tiene mucho que ver con el aprendizaje. Hace décadas, cuando yo era joven las cosas se rompían, y si se rompían te fastidiabas y poco más podías hacer. Cada vez más los consumidores (poco me gusta esta palabra, mejor sería decir “las personas cuando utilizamos cosas”) somos más exigentes y pedimos que lo que compramos esté bien hecho y no se rompa.

Lo que en su día, la calidad, era un atributo que se valoraba en un producto, ahora se da por descontado. Y esta carrera no ha terminado ni terminará nunca, siempre se pueden hacer las cosas mejor. Siempre hay cabida para el aprendizaje. Pero para que en una empresa se aprenda a hacer las cosas cada vez mejor, la empresa tiene que proponérselo. No se aprende por casualidad. Se aprende cuando uno de los objetivos que se persiguen es aprender. Esto parece una perogrullada, pero no lo es. Cuando el objetivo es sacar el máximo beneficio económico cuanto antes, se está poco dispuesto a asumir los costes que suponen el aprendizaje.

Hay un modo muy sencillo de mejorar la calidad de las cosas. También parecerá una perogrullada pero no lo es. Consiste en trabajar bien. Si todos nos esforzáramos por hacer bien nuestro trabajo, todo sería de mejor calidad. Pero aún hay un efecto mucho más potente que este: el que se esfuerza por trabajar bien, crece como profesional y como persona, y este es un objetivo que todos deberíamos tener, sea cual sea nuestro trabajo.

Hasta el jueves que viene que os escribiré desde Hong Kong

Toma de decisiones y aprendizaje

equivocarseLeía la semana pasada en un diario declaraciones de un empresario de éxito. Entre otras afirmaba “Hay que equivocarse mucho para aprender”. Estoy totalmente de acuerdo con que de los errores se puede y se debe aprender. Pero de allí a afirmar que para aprender hay que equivocarse mucho, con esto ya no estoy de acuerdo. Hay otras maneras de aprender aparte de reflexionar sobre los errores cometidos.

Las personas tenemos una propiedad que nos distingue de los demás seres que pululan a nuestro alrededor. Podemos pensar. Podemos razonar. Y razonando se pueden aprender muchas cosas.

Las estrategias empresariales no siempre es necesario poner en práctica para saber si van a funcionar. Esto sería muy costoso y conduciría a numerosos fracasos. Primero hay que razonar para calibrar sus posibilidades de éxito. Una vez pensamos que es bueno llevarlas a cabo las ponemos en práctica, y comprobamos si efectivamente está funcionando o hay alguna variable a la que no habíamos prestado atención y la está haciendo fracasar.

Y en cualquiera de los dos casos, esté teniendo éxito nuestra estrategia o esté fracasando, aprendemos. Del fracaso aprendemos viendo porqué ha ido mal y de los éxitos debemos aprender si las cosas han ido bien por las razones que pensábamos, o por otras razones. Puede ser que haya habido suerte. Puede ser que la estrategia haya funcionado pero por razones distintas a las que inicialmente pensábamos que iban a funcionar. De todo debemos aprender.

Un buen amigo mío me decía que nunca hay fracasos. Que o bien hay éxitos, o bien hay aprendizaje. O sea que resumiendo, primero razonar. Luego experimentar para a continuación aprender. Y nunca cometer la insensatez de achacar a una buena visión estratégica lo que simplemente ha sido cuestión de suerte. La suerte no la podemos controlar. Si la pudiésemos controlar ya no sería suerte. Sería bien hacer.

Toma de decisiones y aprendizaje

septiembre 22, 2011 42 comentarios

aprendizajeDecía en los últimos mensajes que tres son los parámetros que caracterizan la calidad de una organización: eficacia, atractividad y unidad. La semana pasada hablé de la eficacia. Esta semana voy a hablar de la atractividad. Una empresa es atractiva si ofrece a sus empleados posibilidades de aprender y cualificarse profesionalmente.

Una empresa que no preste atención al aprendizaje perderá competitividad con el tiempo, pues su sector evolucionará y ella seguirá haciendo las cosas como las hacía hace años. Quedará obsoleta. Una empresa en la que se facilite el aprendizaje estará continuamente al día y desarrollará su competencia distintiva: aquello en lo que la empresa es excelente. Cuando sus competidores la hayan imitado ella irá ya tres pasos por delante. Es fácil darse cuenta que el aprendizaje está reñido con la maximización de beneficios a corto plazo, pues aprender tiene un coste y siempre será más económico seguir haciendo las cosas como ya se saben hacer, pero esto es cavar la propia tumba.

Para mí el IESE es un lugar atractivo porque allí me relaciono continuamente con otros cien profesores, cada uno experto en su materia, de los que estoy aprendiendo continuamente. También hay treinta y seis mil antiguos alumnos, con los que puedo conversar y aprender de sus empresas, de sus sectores y de sus modos de hacer. Esto me mantiene continuamente al día, me cualifica profesionalmente y me permite ofrecer en mis clases y en mis publicaciones, nuevos puntos de vista.

Lo que es atractivo para unos puede no serlo para otros: alguién podrá decir que no le atrae absolutamente nada estar relacionandose continuamente con profesores, que prefiere la gestión y la responsabilidad sobre una cuenta de resultados. Efectivamente, pero esa persona querrá también aprender y cualificarse es su actividad de directivo. Una empresa es atractiva en la medida que ofrezca posibilidades de aprendizaje. La empresa ha de preocuparse por encontrar a las personas para las que ese aprendizaje les resulte atractivo, que no tiene porqué ser a todo el mundo ni mucho menos.

Si la semana pasada hablábamos de la capacidad estratégica del directivo, la capacidad de hacer su empresa eficaz, esta semana hablamos de la capacidad de un directivo de hacer su empresa atractiva. Esta es una competencia que requiere saber prestar atención al aprendizaja en su empresa y saber encontrar a las personas para las que ese aprendizaje resulta atractivo. No todo el mundo se siente atraido por las mismas cosas. La semana que viene hablaré de la tercera dimensión: la unidad.

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