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Posts Tagged ‘conflicto’

Sobre libertad e iniciativa

febrero 16, 2017 6 comentarios

innovacionComentaba en un mensaje reciente que las empresas deben dejar espacio a la iniciativa de su gente. Si cómo hay que actuar en cada momento está rigurosamente especificado y nadie se puede salir de esas rígidas pautas la gente se frustra y además no se aprovecha el mucho talento que hay en los empleados y directivos de la organización.

Pero surge una cuestión. Si dejamos que florezca la iniciativa y la experimentación en nuestra gente ¿cómo garantizamos que no se van a hacer cosas que supongan un alto riesgo para la empresa? Pues muy sencillo la empresa debe establecer una serie de políticas, una serie de comportamientos que no son admisibles. “No se manipulará la contabilidad”; “No se aceptarán pedidos sin factura”, o las que sean.

Son una serie de políticas, pocas que evitarán comportamientos e iniciativas que vayan en contra de los intereses de la empresa, aunque puntualmente saltarse esas normas pudiera reportar beneficios a corto plazo. Se puede tener iniciativa y creatividad dentro de los amplios límites que marcan esas políticas.

Esas políticas deben ser pocas, pero claras y de obligadísimo cumplimiento. Deben estar avaladas por sanciones ejemplares a quien se las salte. No cumplirlas podría entrañar alto riesgo para la empresa. Si no cumpliéndolas no pasa nada, son papel mojado, inútiles y causa de cachondeo dentro de la empresa.

Deben estar establecidas en términos negativos, en el sentido que se puede hacer de todo menos …. menos lo que dice esa determinada política.  Y por supuesto la dirección de la empresa ha de ser ejemplar en su cumplimiento. En su cumplimiento y en las sanciones impuestas a quien se las salta.

De esta manera se fomenta la iniciativa de todo el mundo dentro de la empresa y se evitan actuaciones que pongan en riesgo a la empresa.

Coger el toro por los cuernos

noviembre 3, 2016 12 comentarios

EspañaParece que por fin en España tenemos presidente de gobierno. Pocos días antes de ser elegido, cuando ya se sabía que por fin se le iba a elegir y que podría gobernar muy precariamente y en minoría hizo unas afirmaciones preocupantes. Anunció que estaba “dispuesto a incidir en los temas que unen y aparcar los que nos separan”. Muy preocupante me parace esta actitud. En los temas en los que no hay discrepancia es muy fácil de ponerse de acuerdo. Lo que se le pide al presidente de gobierno es que trabaje en los que no hay consenso para lograr acuerdos.

¿Qué es lo que pretende hacer el nuevo gobierno? No tocar los asuntos complejos y esperar a tener una suficiente mayoría para entonces imponerlos. Volvemos a lo de siempre, en las siguiente elecciones se votará al partico dontrario que revocará lo legislado por el anterior e impondrá sus opciones, y así sucesivamente. El cuento de nunca acabar.

¿Por qué no se ponen por fin de acuerdo los partidos en los temas de vital importancia para el país? Ahora tienen la ocasión de oro para negociar cuando ninguno tiene fuerza suficiente para imponer y hay que pensar en ceder. Los partidos tienen que reflexionar ahora sobre cuales son los pocos puntos fundamentales que defender, y defenderlos hasta el final y en lo demás ceder.

Llega el momento de los grandes pactos duraderos. Pero me temo que no va a haber calidad política y humana para hacerlo. Que se va a seguir pensando en el cortoplacismo electoral y no en lo que es mejor para el país a largo plazo. Y mientras somos el país con más paro de Europa. El sistema educativo deja mucho que desear, y un montón de cosas que se podría aprovechar para abordar. Hasta el jueves que viene.

De entrada, no

septiembre 29, 2016 13 comentarios

optimismoEn las empresas hay directivos que cuando alguien propone algo, de entrada dicen que no. Son directivos inmovilistas que tienen miedo al cambio y con los que es difícil emprender nuevos proyectos. No es que no se puedan hacer cosa nuevas. Lo que pasa es que cuesta mucho convencer que son cosas que merece la pena probarlas. Al final la gente queda muy frustrada y perdiendo la ilusión.

En general, ante nuevas propuestas, salvo que haya poderosas razones para vetarlas, hay que decir que adelante. Ya se verá si funcionan o no. Pero hay que intentarlo. Quizá, más que por la bondad de la propuesta, por la ilusión que muestra el que tiene la idea. No hay nada peor para una empresa que su gente esté desilusionada y frustrada. Cuando la gente pone empeño e ilusión es capaz de hacer lo imposible. Cuando la gente pierde el interés, hasta lo más normalito es difícil que salga.

Ánimo y a facilitar y encauzar todas las ideas de la mucha gente que piensa en tu empresa. La empresa ganará en dinamismo y será un lugar muy atractivo para trabajar. Merece la pena. Hasta el jueves que viene.

Fomentar la iniciativa o matarla

septiembre 1, 2016 3 comentarios

iniciativaEn las empresas hay que tener iniciativa para ir solucionando las cosas que surgen e ir consiguiendo los objetivos que se proponen. Aparecen circunstancias nuevas que hay que abordar. Sin iniciativa habría que ir continuamente consultando al jefe qué es lo que hay que hacer. Cosa que además de ser muy cansada acaba hartando al jefe. En definitiva, hay que tener iniciativa.

Pero qué pasa cuando se presenta una situación, hay diversos modos de abordarla, todos más o menos igual de válidos, se escoge uno y el jefe pone mala cara porque hubiera preferido otro modo de resolverlo, cuando en realidad da lo mismo uno que otro. ¿Qué pasa si esto ocurre una y otra vez?.

Pues que ese jefe acaba hartando a su gente, cada vez que se hace algo, el jefe lo critica por alguna tontería. Al final la gente o bien deja de tener iniciativa y no aborda los asuntos. Que se lo encuentre el jefe y que entonces nos diga qué es lo que hay que hacer. O bien la gente empieza a resolver los asuntos sin informar al jefe para que este no interfiera con tonterías.

Cualquiera de las dos actitudes van en detrimento de la compañía. En un caso porque se paraliza la acción y en el otro porque hay una desconexión entre el jefe y su equipo.

Consejo, si eres jefe, da criterios generales a tu gente, y luego déjales que actúen con iniciativa. La mayoría de las veces da lo mismo que una cosa se haga de un modo o de otro. De vez en cuando te sorprenderás de lo imaginativo que puede llegar a ser alguno de tus colaboradores. De lo contrario estarás matando la iniciativa.

¿De verdad puedes estar tan seguro?

riesgo

A todo el mundo la incertidumbre nos genera malestar. Preferimos vivir en un mundo de certezas  donde tenemos controlado todo lo que puede pasar. Pero el mundo no es así. La incertidumbre nos rodea constantemente. Para defendernos de ella solemos ignorarla y pensar que las cosas son como querríamos que fueran. Y este es nuestro error porque después la realidad siempre nos sorprende y nos pilla mal preparados.

Como ejemplo sirvan unas declaraciones del entonces presidente el gobierno español: “Se empezará a crear empleo neto en la segunda parte de 2011”.  Esto era un deseo más que una previsión razonada. Hay gente que juega a la lotería creyendo que le va a tocar. Confundimos los deseos con la realidad. Decía el poeta Antonio Machado “En mi soledad he visto cosas muy claras que no son verdad”. Nos negamos a aceptar que las ventas en nuestra compañía están yendo mal y preferimos pensar que rapidamente se enderezarán antes de aceptar la realidad.

Este es un modo habitual de autoengañarnos. Hace que percibamos la realidad de modo falso, lo que nos hace tomar malas decisiones. Para evitar caer en esta trampa lo que tenemos que hacer es estar abiertos a diversas posibilidades futuras; cuestionar nuestras suposiciones. Cuando estemos seguros de algo pensar si este algo podría ser distinto.

 

Castigar

Unión EuropeaSe ha hablado últimamente en la prensa de la posible multa de Bruselas a España por no haber cumplido con los objetivos del déficit marcados por la Unión Europea. Un montón de prestigiosos economistas españoles han salido al paso indicando que en este caso una multa-castigo sería inapropiada. Al final ayer se supo que no habrá tal multa.

Yo también estoy de acuerdo con todos estos economistas. Cuando hemos tenido una profunda recesión, no se puede esperar que nuestros ingresos y gastos estén equilibrados, o que registren un déficit muy moderado. Esto habría ahogado más nuestra economía y la crisis hubiera sido más larga y profunda de lo que ya lo fue.

Ya vendrán (están viniendo) épocas de vacas gordas, donde una mayor actividad económica generará mayor empleo y mayores beneficios empresariales, lo que dará lugar a una mayor recaudación de impuestos y a una disminución del déficit. Pero désenos tiempo para lograrlo.

Este hecho me da pie para hablar de los castigos. Las razones para imponer castigos pueden ser varias. Una es para defendernos de un malhechor. Una sociedad mete en la cárcel a un asesino para defenderse de él, para que no mate. Otra es para ayudar a mejorar. Unos padres castigan a un hijo que ha sacado malas notas a quedarse los sábados en casa a estudiar sin salir con los amigos, para que este hijo estudie, y para que vea que si no estudia no tendrá recompensa el fin de semana. Quizá así puede conseguirse que estudie (no sé si este es un método válido porque no trato con adolescentes, pero sirva simplemente el ejemplo)

Pero nunca un castigo debe imponerse por venganza. La venganza genera odio, malestar y represalias y no conduce a nada. “No me has obedecido, pues ahora verás” No se saca nada con esta actitud. Simplemente se gana una batalla pero se acaba perdiendo la guerra.

Volviendo al tema con que inicio el mensaje de esta semana, una posible multa-castigo de Bruselas a España me parece que no hubiera cumplido con ninguno de los requisitos que justifican un castigo. En agosto seguiré publicando cada jueves. Gracias por leerme.

Cotillear

informarseLas personas nos relacionamos unos con otros y nos interesamos los unos por los asuntos de otros. Pero hay personas que tienen una enfermiza necesidad de saber asuntos de otros mucho más allá de lo que es el razonable interés de unos por otros. Necesitan saber detalles de la vida y de actuaciones de otros.

Trafican con chismorreos. A veces es por pura curiosidad malsana. Morbo. Otras veces es porque el estar informados les hace sentirse importante ante los demás, dan a entender que tienen información confidencial no accesible a otros. Se sienten muy satisfechos de sí mismos y les gusta pensar que los demás les envidian.

A este perfil de gente enseguida se les ve el plumero. Yo con estos me suelo hacer el tonto. En general hacerse pasar por tonto suele ser muy divertido y en muchas ocasiones eficaz. Cuando se me acerca alguien de este tipo intentando entrometerse donde no le llaman, les despisto con informaciones irrelevantes y datos absurdos intentando hacerles pensar que creo que les estoy contando indiscreciones.

Cuando la razón a la que acuden a mi es para hacerme ver que tienen información picante, al empezar a conversar conmigo empiezo a mostrar interés por cosas irrelevantes. Les pregunto estupideces. Terminan pensando que soy tonto y se van sin haber podido exhibir ante mí sus habilidades.

Ojo con los cotillas. Suelen generar mal ambiente y, con expresión que se usa mucho ahora, suelen ser personas tóxicas. Felices vacaciones.

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