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Posts Tagged ‘Decisiones estratégicas’

El futuro de las pensiones

segurosAunque es un tema muy manido no por ello voy a dejar de hablar de él. Tendremos un problema, y si ya sabemos que lo tendremos, lo tenemos ya. En el sector de seguros hay dos tipos de actividades. Asegurar un bien durante un periodo de tiempo y asegurar una pensión una vez uno está jubilado (aparte de los seguros de vida).

Para las compañías de seguros, la primera actividad, asegurar un bien, no presenta gran problema. La gente compra un seguro para su coche, contra incendios o lo que sea. La compañía de seguros cobra la prima a principios de año, y acabado el año ya sabe a cuantos tomadores del seguro hay que pagarles el arreglo, y volver a empezar el año siguiente. Si han hecho bien los cálculos, con las primas que han cobrado cubren los siniestros que se han producido y con lo sobrado más los intereses de las primas que cobraron a principios de año hacen un beneficio.

Pero ¿y las pensiones? Nosotros estamos pagando cada mes a la seguridad social, o a un seguro privado, para que cuando nos jubilemos tener una pensión. Si con lo que pagamos cada mes se pagan las pensiones de los actuales jubilados, dentro de 30 años el número de jubilados habrá aumentado sustancialmente y sin embargo el número de cotizantes será menor, pues las generaciones jóvenes son menos numerosas que las de los que estemos jubilados dentro de 30 años. Problema.

Por otro lado si las pensiones se pagan con los rendimientos de lo cotizado por cada persona, con los tipos de interés casi nulos, estos rendimientos son muy exiguos. Problema. El futuro de las pensiones es una bomba de relojería que algún día estallará. Es un problema a dos o tres décadas vista y el horizonte temporal de un político es de 4 años. Para qué quemarme piensan, el que venga que se lo encuentre y lo resuelva.

Sé que he simplificado mucho al tratar ese tema, que es mucho más complejo que lo que he expuesto, pero no quiero alargarme y en líneas generales no anda muy errada mi exposición. Hasta el jueves que viene.

Doing Good Doing Well

responsabilidadCada año, los alumnos del master del IESE organizan un congreso de dos días titulado “Doing Good Doing Well” que en roman paladino significa “Hacer el bien haciendo las cosas bien”. Es un congreso donde se debate y se muestran modos de organizar las compañías de modo que sean responsables primero con ellas mismas, sus empleados, con los clientes y con la sociedad en general, esto sí, siendo competentes en el modo de hacer las cosas. Todo lo contrario a ser bondadosos.

Es muy reconfortante ver cómo poco a poco el nefasto principio de maximización de beneficios que ha imperado durante los últimos treinta años va quedándose anticuado por los desastres que produce a medio y largo plazo y está dando paso a un modo responsable de dirigir la empresa.

Bill Gates ha sido uno de los adalides en cuanto a la responsabilidad solidaria. El alabado Jack Welch, que dirigió General Electric durante veinte años, y fue idolatrizado por su eficacia como directivo, al final se bajó del burro y admitió que la estrategia de maximización de beneficios era una de los modos más estúpidos de dirigir una empresa. Admitió su error. Admitió que maximizar beneficios no es ninguna estrategia, es un resultado.

Se ven en el mundo de la dirección de empresas unos brotes verdes. Parece que se impone el hacer las cosas bien, y si se hacen bien, ya vendrán los beneficios. Seguiré hablando de esto la semana que viene.

Alguien preguntará ¿Por qué el título del congreso lo ponen en inglés estos del IESE, y no en Román paladino? Pues muy sencillo, porque nuestros alumnos del Master proceden de 60 países distintos. Solo el 15% vienen de España, y porque a este congreso asisten alumnos de programas Master de escuelas de negocios de todo el mundo. Hasta el jueves que viene.

Sobre libertad e iniciativa

febrero 16, 2017 6 comentarios

innovacionComentaba en un mensaje reciente que las empresas deben dejar espacio a la iniciativa de su gente. Si cómo hay que actuar en cada momento está rigurosamente especificado y nadie se puede salir de esas rígidas pautas la gente se frustra y además no se aprovecha el mucho talento que hay en los empleados y directivos de la organización.

Pero surge una cuestión. Si dejamos que florezca la iniciativa y la experimentación en nuestra gente ¿cómo garantizamos que no se van a hacer cosas que supongan un alto riesgo para la empresa? Pues muy sencillo la empresa debe establecer una serie de políticas, una serie de comportamientos que no son admisibles. “No se manipulará la contabilidad”; “No se aceptarán pedidos sin factura”, o las que sean.

Son una serie de políticas, pocas que evitarán comportamientos e iniciativas que vayan en contra de los intereses de la empresa, aunque puntualmente saltarse esas normas pudiera reportar beneficios a corto plazo. Se puede tener iniciativa y creatividad dentro de los amplios límites que marcan esas políticas.

Esas políticas deben ser pocas, pero claras y de obligadísimo cumplimiento. Deben estar avaladas por sanciones ejemplares a quien se las salte. No cumplirlas podría entrañar alto riesgo para la empresa. Si no cumpliéndolas no pasa nada, son papel mojado, inútiles y causa de cachondeo dentro de la empresa.

Deben estar establecidas en términos negativos, en el sentido que se puede hacer de todo menos …. menos lo que dice esa determinada política.  Y por supuesto la dirección de la empresa ha de ser ejemplar en su cumplimiento. En su cumplimiento y en las sanciones impuestas a quien se las salta.

De esta manera se fomenta la iniciativa de todo el mundo dentro de la empresa y se evitan actuaciones que pongan en riesgo a la empresa.

Fracasa pronto y rápido

ExitoEste es el consejo que dan a los que empiezan un nuevo negocio. Fracasa pronto y rápido. Sirve también para muchas circunstancias en la vida ordinaria. Cuando se acomete algo nuevo es muy difícil que las cosas salgan bien a la primera. Lo ordinario es que al principio salga algo mal y haya que ir rectificando.

Lo peor es cuando uno diseña un plan y se compromete con él a toda costa, y le falta la flexibilidad para rectificar, reorientar el plan y cambiar las cosas que haya que cambiar. El caso paradigmático es el Concorde, que cruzaba el Atlántico en unas 3 horas. Perdió dinero desde el principio. Pues no, siguió funcionando durante 28 años. Algo había que haber hecho antes.

Como es improbable que las cosas salgan según teníamos previsto, lo mejor es que las dificultades salgan pronto y rápidamente, y tener la flexibilidad mental para rectificar los planes. Esto no es un fracaso, es ir aprendiendo conforme se hacen las cosas

Además, el temor al fracaso hace que no fomentemos la iniciativa, que dejemos de hacer muchas cosas, que nos paralicemos y dejemos las cosas como están. Conformismo. Pero esto es llevar una vida pasiva, dejando que sean las circunstancias las que orienten nuestra vida.

No, hay que tener iniciativa, no tener miedo a equivocarnos. Cuando nos equivocamos rectificamos y seguimos adelante, y cuanto antes nos equivoquemos más fácil será rectificar. Hasta el jueves que viene.

 

 

Ilusiona a tu gente

alegriaLas organizaciones las compones las personas. Cada persona es fuente de ideas, iniciativas y proyectos. Una buena organización sabe aprovechar todo este potencial, encauzarlo y sacar partido de él. Son organizaciones y empresas innovadoras. Saben aprovechar todo el potencial de su gente.

Por el contrario, hay otras organizaciones en la que está muy especificado qué es lo que se puede hacer y qué es lo que no se puede hacer. Uno no se puede salir de lo establecido y lo mejor es no tener iniciativa. Ya la tienen las cabezas pensantes de esa empresa. No solo se disipa mucho potencial creativo sino que se desilusiona a la gente. Los que allí están, ven posibilidades, se les ocurren ideas se ilusionan con posibles proyectos, para enseguida golpearse con la realidad al comprobar que ninguna de esas cosas tienen cabida en las cabezas pensantes de la organización. Son organizaciones con una gran capacidad de desilusionar a su gente.

Directivo, directiva, apoya la iniciativa de tu gente, quedarás sorprendido de hasta donde pueden llegar. Te sugiero una actitud de “en principio sí”, a las ideas que vayan surgiendo. Solo si van a ser muy perjudiciales recondúcelas. Pero si alguien se le ocurre proponer ideas muy perjudiciales, ese alguien quizá no debiera estar en la organización.

Pues como te digo: en principio sí. Ilusiona a tu gente, da espacio a la iniciativa, y no limites tu organización al estrecho marco de lo que se te pueda ocurrir a ti. Hasta el jueves que viene.

Primeras impresiones

diciembre 29, 2016 9 comentarios

primeras impresionaesEn nuestra vida diaria tenemos que hacer juicios a la hora de tomar decisiones. Hay que juzgar distintas situaciones, distintas alternativas para decidir. En estos juicios, tienen mucho peso las primeras impresiones que tenemos sobre algo, sobre una persona, una situación, etc. y una vez nos hemos formado una idea nos es difícil cambiarla.

Si por algún motivo a un nuevo empleado lo juzgamos al principio como perezoso, lo trataremos como a un perezoso y nos será difícil cambiar esta imagen que nos hemos hecho de él. Si nuestra primera impresión es que es una persona inteligente, lo veremos cómo inteligente, por muy normalito que sea.

De este hecho podemos extraer dos consecuencias. La primera lo importante que es causar muy buena impresión en el inicio de una entrevista de trabajo. Si empezamos cayendo bien lo tendremos fácil. Si empezamos con mal pie, es difícil cambiar el rumbo de las cosas. Así que prepárate para dar una buena primera impresión en una entrevista así.

Segundo, hay personas expertas en las técnicas de manipulación. Ojo con ellas. Saben venderse muy bien y causar una fantástica primera impresión. Ojo con ellas que puede ser un pufo.

No te dejes llevar por las primeras impresiones. Reflexiona y tómate tiempo antes de tomar una decisión, o hacer un juicio sobre algo. Es fácil que metamos la pata y es fácil que cometamos alguna injusticia. A todos los lectores, feliz 2017

Desarrollo Profesional

diciembre 15, 2016 13 comentarios

arriesgarConforme pasa el tiempo uno adquiere experiencia profesional y cada vez realiza mejor su trabajo. Uno empieza a disfrutar y a sentirse a gusto con lo que hace. Este sentirse bien puede llevar a no querer arriesgar a hacer cosas nuevas que no le pueden salir tan bien como las que hace actualmente. En la situación actual se está muy bien.

Pero pasa el tiempo, quizá un par de décadas y uno queda obsoleto. Es experto en hacer cosas que tenían valor hace veinte años, pero que ahora están superadas, y se encuentra desplazado en su actividad profesional. Me lo decía hace unas semanas un antiguo alumno mío. Me decía, Miguel Angel, se me está moviendo el suelo. Yo era un profesional muy bien valorado y estaba muy satisfecho con mi desempeño profesional. No me preocupé de explorar nuevas aventuras, pero todo está cambiando y mi “expertise” ahora ya es poco útil, me he quedado rezagado. He perdido prestigio.

Es el dilema entre explotar las habilidades que uno tiene y sacarles el máximo partido, o explorar nuevas actividades que requieren tener que arriesgar, sufrir algunos fracasos y no brillar tanto en el corto plazo.

Mi recomendación es un equilibrio entre ambas actitudes. Sacar partido a lo que uno ya es experto, y estar en continua exploración para adquirir nuevas habilidades aunque en el proceso de aprendizaje uno pueda brillar menos. Ojo que el éxito actual no sea la fuente del fracaso futuro. Y no estoy hablando de plazos de uno o dos años, sino de décadas. Y décadas de dejadez hacen que nuestra obsolescencia ya no tenga arreglo. Ojo que el suelo que pisas se te va a mover algún día.

Os dejo una foto de la clase de uno de los cursos que terminé la semana pasada aquí en el MBA del IESE

IESE MBA

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