Orientación al producto u orientación al cliente

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Orientación al producto u orientación al cliente

La actividad política actual en España da para comentar...

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La actividad política actual en España da para comentar mucho sobre toma de decisiones. Pero no lo voy a hacer por dos razones. La primera es que ya hay mucha gente hablando sobre el tema y no quiero cansar más, y la segunda y más importante es que, aunque haría comentarios desde el punto de vista solo de la toma de decisiones, fácilmente se derivaría en discusión política, y eso es algo que quiero evitar en mi blog. Así que hablaré de otro asunto: orientación al producto u orientación al cliente.

Hay empresas que se preocupan de que su producto esté lo más perfeccionado posible, para que sus clientes acudan en fila a sus puertas a pedirles el producto. Y resulta que ¡oh sorpresa! No vienen a comprarnos tanto como pensábamos. Otras empresas se ocupan de enterarse qué es lo que necesita el cliente y adaptan sus productos para que les sean lo más útil posible. Y también sorpresa ¡venden un montón! Es la diferencia entre estar orientado al producto o estar orientado al cliente.

Un producto perfecto pero que no cubre las necesidades del cliente no sirve para nada. Bueno sí, para la satisfacción de tener un producto perfecto, pero nada más. Un producto menos perfeccionado pero que les resulta útil a los clientes acaba siendo un éxito comercial. Es útil.

Esto sirve para muchos aspectos de la vida. No solo para los productos de las empresas. Los profesores tenemos que preguntarnos ¿en esta clase que está tan perfectamente hilvanada, van a aprender los alumnos? Por muy bien preparada y diseñada que está una clase, si con ella los alumnos no aprenden, esa clase no es tan buena. Y pueden no aprender por muchas razones: porque el nivel sea demasiado alto, porque es muy densa, porque es una clase que responde a la especialidad del profesor, pero que no es de interés general, etc. En una clase no hay que pensar tanto en su calidad como en cuanto van a aprender los alumnos con esa clase.

Lo mismo sirve en la restauración. Este plato es perfecto, pero ¿lo quieren los clientes? Y así cualquier cosa. No hay que estar orientado al producto sino al cliente, y así tendremos productos que serán muy buenos. Serán útiles para los clientes. Hasta el jueves que viene. Y si quieres entretenerte mira este artículo que publiqué hace un par de meses.

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