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Posts Tagged ‘equivocarse’

Ryanair. Lo que no puede ser…

septiembre 21, 2017 8 comentarios

Lo que no puede ser, no puede ser. Y además es imposible. Es imposible que una compañía que trata mal a sus empleados y a sus clientes vaya bien. Ya lo dije en un mensaje hace varios años, que la cosa no podía ir bien, y algún comentador me lo discutía aludiendo a los buenos resultados de la compañía. Imposible. Al final la realidad se impone.

Acaban de anunciar cancelación de miles de vuelos dejando en tierra a cientos de miles de pasajeros. El presidente de la compañía lo intenta vender diciendo que es debido a una mala programación de las vacaciones de los pilotos. Parece que lo que pasa es que los pilotos se están yendo masivamente a otras aerolíneas. Concretamente a Norwegian. Esta aerolínea puede hacer lo mismo que hace Ryanair, con su mismo personal, pero tratándoles bien, a ellos y a los clientes. Y adiós Ryanair, por hacer las cosas mal.

Siento por un lado tristeza, y por otro alegría. Tristeza por los muchos pasajeros a los que esta crisis les afecta tan negativamente. Tristeza por unos sufridos empleados que no tienen la culpa de la incompetencia de sus directivos. Pero gran alegría al saber que mis predicciones y lo que explico en clase sobre qué prácticas funcionan y cuáles no, se ven confirmadas por los hechos. Al final el tiempo pone a cada uno en su sitio.

Decisiones en caliente

enfadoMe pide uno de los lectores del blog que hable de las decisiones tomadas en caliente. Se refiere con ello a las decisiones que son fruto de un suceso repentino que provoca en nosotros que las emociones se disparen. Sean estas emociones de ira, alegría, rabia, dolor, o de cualquier otro tipo.

Rara vez las decisiones tomadas en caliente son buenas decisiones. Una decisión así se produce por un acontecimiento que nos turba y que hace que nos precipitemos al decidir. Pero ya hemos comentado otras veces que pocas veces las situaciones requieren una actuación inmediata, por lo que suele ser mejor dejar correr el tiempo y cuando tengamos la cabeza menos caliente, entonces actuar. Si es que hay que actuar, que muchas veces no habrá que hacer nada.

De esta manera evitaremos muchas veces tener que arrepentirnos de haber hecho algo que después de reflexionar pensamos que mejor sería no haberlo hecho.

Esto sirve también para cuando nos llega un email y lo contestamos en seguida. Al cabo de un rato nos arrepentimos de lo que hemos contestado. Los emails, whatapps y otros medios de comunicación hay que contestarlos pero salvo que sean de asuntos triviales, dejarlos reposar y leerlos más tarde o al día siguiente. Muchas veces nos damos cuenta de que lo que habíamos escrito inicialmente era fruto de la ira o de un enfado inicial, que lo único que hace es provocar un lio más grande.

Con las decisiones tomadas en caliente y los correos contestados de inmediato, en vez de resolver el problema que surge, lo que con frecuencia hacen es generar conflictos personales, y así es muy difícil entenderse. Consejo, no te precipites. Piensa dos veces lo que dices y lo que haces para no tener que arrepentirnos posteriormente.

Feliz vuelta de vacaciones para todos y volvemos a vernos el jueves que viene.

Decidir

estrategiaAprovecho estos días de vacaciones para preparar un caso empresarial y discutirlo con los alumnos en las clases del próximo trimestre. La situación de la empresa… catastrófica, y eso que cuando la nueva dirección se hizo cargo la empresa iba muy bien. Reflexionando sobre lo que ha pasado e intentando organizar un poco el flujo de la clase, las conclusiones son evidentes. Los errores de la dirección son de libro.

En primer lugar, cuando la nueva dirección entró en la empresa iban con una película preconfigurada de lo que había que hacer en esa empresa. La nueva dirección no prestó atención a cuáles eran los factores de éxito de la empresa y por tanto los planes que traían no se ajustaban a la situación de la organización. Total, que pusieron la empresa patas arriba y todo lo que iba bien lo desmantelaron. Primer error, no conocer la situación real de lo que diriges.

Segundo error, empeñarse a toda costa en hacer unas cosas y no rectificar cuando es evidente que esos planes que estaban llevando a cabo estaban haciendo fracasar la empresa. No saber rectificar. Empeñarse en una idea y no tener la flexibilidad para rectificar.

Tercer error, rodearte de gente en el equipo directivo que no es capaz de cuestionar lo que está haciendo el jefe. Gente que cuando el jefe tiene una idea solo saben decir “qué buena idea”. Las ideas hay que cuestionarlas y criticarlas, y si después de cuestionarla y criticarlas siguen siendo válidas, pues adelante. Son ideas robustas. Pero si se apoya cualquier idea por absurda que sea solo porque lo dice el jefe, entonces….

Hasta la semana que viene, y saludos desde tierras gallegas.

Flexibilidad para Tomar Decisiones

flexibilidadEn general todos preferimos la seguridad a la incertidumbre. Nos sentimos cómodos cuando tenemos las cosas bajo control y no esperamos sorpresas. Podemos planificar y evitar sobresaltos. Por eso, como ya hablaba hace tiempo en este blog, solemos infravalorar el grado de incertidumbre que hay a nuestro alrededor. Preferimos vivir bajo la falsa sensación de seguridad y disfrutar con la aparente sensación de tenemos las cosas bajo control.

Sin embargo un cierto nivel de incertidumbre es bueno, incluso muy bueno. Si las cosas están siempre bajo control, siempre tenemos planificado lo que vamos a hacer y dejamos pasar oportunidades y alternativas que son mejores. Cambiar de planes es siempre costoso. Además, muchas veces, como ya sabemos lo que hay que hacer no prestamos atención a otras opciones.

Pero si fuéramos más conscientes que el mundo es incierto y que las cosas pueden cambiar con respecto a lo que tenemos previsto, los cambios no nos pillarían comprometidos con nuestros planes y estaremos más abiertos a hacer una cosa u otra. Estaremos en mejores condiciones de aprovechar las nuevas circunstancias, cambiar de planes y perseguir mejores oportunidades. No estaremos siendo prisioneros de nuestros planteamientos.

Así que bienvenida la incertidumbre. No planifiques demasiado. Ten flexibilidad para hacer una cosa… u otra. La buena suerte puede estar a la vuelta de la esquina y hemos de estar preparados para aprovecharla.

Ilusionar

ilusionHay empresas en las que la gente va a trabajar ilusionada. Aprenden, pueden aplicar lo que aprenden en su trabajo, pueden sugerir mejoras, ponerlas en práctica, experimentar…

En cambio hay otras empresas en las que los directivos tienen la extraña habilidad de desilusionar a la gente. Matan la iniciativa, dicen en cada momento lo que tienen que hacer. La gente en ese tipo de empresas sienten que son meros ejecutores de las órdenes de otros. Los jefes saben muy bien lo que tienen que hacer y cualquier iniciativa no tiene ningún futuro.

De lo que no se dan cuenta estos jefes es que los que están a pie del cañón en una empresa, los empleados, tienen mucha informaión muy útil sobre cómo mejorar las cosas, como servir mejor a los clientes, etc. pero no, la dirección piensa que lo sabe todo y que no precisan de ninguna idea de su gente. Ellos ya saben lo que hay que hacer. El resultado de esta actitud es la frustración de la gente y la pasividad, y los que tienen oportunidades dejan la compañía a lugares más favorecedores.

Jefe, un consejo: escucha más a tu gente, aunque a priori te pueda parecer que lo que proponen no va a funcionar, déjalo poner en práctica, si no funciona ya se cambiará, pero al menos tu gente se sentirá escuchada y trabajará con ilusión. Por supuesto que si lo que proponen puede tener consecuencias desabelladas, entonce no hacer experimentos, pero si es facilmente rectificable, permítelo.

Hasta la semana que viene. Por cierto, los días 6 y 7 de julio hacemos un programa en el IESE sobre Big Data. Lo titulamos “From Big data to Big Profits”, Invitamos a un profesor de Kellog que nos dará muchas de las sesiones. 

No acabamos de aprender

construcciónAcabamos de salir de una profunda recesión económica causada fundamentalmente por una burbuja inmobiliaria alentada por una descontrolada facilidad de financiación bancaria. Fruto de esta recesión, el sector de la construcción ha perdido casi novecientos mil empleos, un 65% de sus trabajadores. Se han cerrado casi cincuenta mil empresas solo en ese sector, el 42% de las que había y la debacle ha sido fenomenal. Burbuja inmobiliaria.

Pues parece que no acabamos de aprender. Aparecen continuas noticias de que el sector vuelve a estar pujante. Se vuelven a ver anuncios de venta de pisos a precios desorbitados. Algunas sucursales bancarias están diciendo en privado a las sucursales inmobiliarias de al lado que si encuentran algún cliente con cara y ojos están dispuestas a financiarles otra vez el 100% del precio de los pisos.

En fin, que parece que hay síntomas de que volvemos a las andadas. Que no acabamos de aprender. Por supuesto que es una buena noticia la recuperación del sector de la construcción y sobre todo la generación de empleo. Pero una cosa es la recuperación y otra el volver a cometer los excesos que nos condujeron a 7 años de recesión. Hay que ver cómo evolucionan los precios de los pisos en los próximos meses y ver si hay una recuperación sólida u otra vez se están cometiendo los errores del pasado.

Hasta la semana que viene. Mañana graduamos a una promoción de 40 alumnos de nuestro Global Executive MBA del IESE. Enhorabuena a todos.

Simplifica

complejoSe dice que cada vez el mundo es más complejo, más incierto, ambiguo, y una serie de adjetivos más. Vamos, que las cosas no son como antes, que ahora todo va más deprisa. A nivel profesional, social, cultural y a cualquier nivel que uno quiera pensar.

¿Qué hacer en una situación así? Pues voy a dar dos consejos. Como las cosas son más complicadas y más difíciles de prever, hay que ser más tolerantes con el error. No hay que pretender hacerlo todo bien a la primera. Lo normal será equivocarnos. Lo que hay que intentar es que los errores no tengan consecuencias drásticas, y que seamos muy flexibles y sepamos rectificar a tiempo.

Ya he dicho en algún otro mensaje de este blog que intentar la perfección es una garantía de frustración. Hay que intentar hacer las cosas medianamente bien y, eso sí, cada día un poco mejor. Ese es el camino más rápido para la excelencia.

Otra consideración es que en entornos tan complicados como son los entornos profesionales actuales, las soluciones que hay que adoptar ante las cosas que surjan han de ser soluciones simples. Si es difícil acertar, ¿para que intentar una solución compleja? Si al final hay que acabar corrigiéndola y mejorándola, mejor y más fácil es corregir una cosa sencilla que una complicada.

Consejo, en todo lo que haces, mira a ver si lo puedes simplificar. Gastarás menos energías y quizá salga mejor. No esperes que las cosas salgan perfectas. Cuando buscamos razones de porqué pasan las cosas que pasan, no seamos complicados. Cuanto más sencilla sea la explicación que damos a las cosas, más probable es que demos en el clavo. Consejo, simplifica. Hasta el jueves que viene. Os dejo un video sobre mi último libro escrito con Pablo Maella.

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