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Posts Tagged ‘equivocarse’

Contar con los demás

éxitoDe vez en cuando tengo interesantes conversaciones con un buen amigo de las que saco buenas ideas. Hace unos días le pedí que me dijera temas para tratar en este blog, y surgió una interesante conversación.

Este buen amigo orienta a muchos jóvenes profesionales y me comentaba que es habitual que los que inician su carrera profesional buscan el éxito. Triunfar. Y que suelen andar bastante desorientados. Buscan el éxito, pero no saben ni en qué consiste ni donde está.

Para poder orientar profesionalmente una vida uno tiene que preguntarse primero qué es lo que pretende en su vida. A dónde quiere llegar, y solo después dirigir los pasos a ese fin. Intentar triunfar sin saber a dónde se quiere ir es causa de muchos trastornos de todo tipo.

También me comentaba este amigo que a la hora de plantearse la vida profesional y en el intento de triunfar, uno piensa solo en uno mismo. Con frecuencia no se cuenta con los demás. No se cuenta con los demás. Con cómo afectan las decisiones profesionales al futuro de la familia que eventualmente uno pueda formar. Primero triunfar y luego ya se verán los demás aspectos de la vida.

Mi consejo, reflexionado después de la conversación con este amigo, es que primero va el qué quiero hacer con mi vida y que la contestación a esa pregunta guíe las posteriores decisiones. Ánimo y antes de intentar triunfar, entérate en que consiste triunfar. Hasta el jueves que viene.

En este mundo traidor…

intoleranciaAfirma el dicho que “En este mundo traidor, nada es verdad ni es mentira. Las cosas son del color del cristal con que se mira”. No puedo estar más en desacuerdo con esta afirmación. Las cosas son como son y las miramos a través de las lentes de nuestras propias perspectivas. Así solo vemos lo que queremos ver. Las cosas las interpretamos según nuestros propios intereses.

A qué viene todo esto, pues a una noticia que apareció en la prensa catalana hace unos días y la interpretación que hizo de ella una de las partes afectadas. La noticia decía “Ensenyament confirma que cerrará al menos 11 grupos de P3”. Es decir que 11 para el curso que viene habrá por lo menos 13 aulas menos con alumnos de 3 años. A continuación, una asociación de padres y madres afirmaron que esta clausura de aulas estaba asociado a la intención de “privatizar” la educación.

La razón por la que hay que cerrar esas 11 aulas es porque hay menos niños. No hay que ver terceras intenciones en un hecho tan sencillo. Lo que pasa que cuando alguien está obsesionado con un asunto, todas las cosas las ve en función de su obsesión. Si uno, con manifiesta falta de pluralidad, está en contra de que haya enseñanza privada, cualquier noticia referente a la educación, la leerá en clave de ataque a la enseñanza pública. No. Cuando se tiene apertura de miras se respetan las diversas legítimas opciones, enseñanza pública y privada.

Las cosas son del color del cristal con que se mira cuando solo se quieren ver las cosas desde una perspectiva. Cuando hay amplitud de miras se está en mejores condiciones ara ser objetivo. Consejo, no te obsesiones con tus puntos de vista. Se plural y magnánimo. El universo no se ha confabulado en contra tuya. En definitiva, vive y deja vivir. Hasta el jueves que viene.

Bajar al terreno

decidirPara gobernar bien una institución hay que tener conocimiento de primera mano de lo que está pasando allí. Y este conocimiento solo se tiene si se baja al terreno. Si se conocen las dificultades que tienen las personas que allí trabajan. Dirigir desde un despacho a partir de informes que a uno le llegan y dando instrucciones sin tener en cuenta a las personas a las que van dirigidas estas instrucciones es un modo muy deficiente de llevar una empresa.

Una misma orden puede ser tomada de muy distinta manera por una persona que por otra. Y una misma persona, dependiendo de las circunstancias que se estén atravesando, puede ser muy oportuna o muy inoportuna.

Dirigir sin conocer sobre el terreno la realidad de la empresa implica necesariamente que solo se valoran los resultados. Que no se tienen en cuenta el cómo se han hecho las cosas. Si se han conseguido los objetivos bien y si no se han conseguido pues mal. No, no es así como se debe dirigir. Se han podido conseguir los objetivos por pura suerte. También una cosa ha podido salir mal por mala suerte, habiéndose sido muy diligente.

Si tienes que dirigir mejor baja al terreno entérate de lo que pasa y entérate de porqué pasan las cosas que pasan. Si no, son altas las probabilidades de que estés dirigiendo mal. Os dejo un video sobre un programa del IESE

Dar bandazos

atolondramientoHay organizaciones que cuando una cosa no les sale bien establecen como política hacer todo lo contrario. Esto me parece un error. Si algo no ha salido bien hay que preguntarse las razones por las que no ha funcionado y modificar aquellos aspectos que han hecho fracasar lo que se estaba haciendo. No hay que modificarlo todo e irse al polo opuesto. Muy posiblemente el polo opuesto tendrá también muchos inconvenientes.

En general cuando la única razón que tenemos para escoger un nuevo plan es porque lo que hemos hecho hasta ahora ha fracasado, el nuevo plan escogido suele ser peor. Hay que ver las razones del fracaso y corregirlas. Pero nunca una enmienda a la totalidad. Esto suele salir peor.

Otro error que a veces se comete es que cuando una cosa ha funcionado en un sitio fácilmente se construye una política por la cual eso que ha funcionado se impone en los demás sitios de la organización. A lo mejor eso ha tenido éxito en un sitio por características específicas de ese sitio, y en otro lugar que no tenga esas características puede no funcionar. Ojo con extender los éxitos a todas partes.

Rara vez hay una práctica que es buena con independencia de las circunstancias. Algo que tiene éxito en un sitio puede no tenerlo en otro. Hay que entender las razones por las que ha funcionado bien en un sitio y ver si en el sitio donde pensamos implantarlo también se dan esas circunstancias. Ojo con las generalizaciones. Hasta el jueves que viene. Os dejo un video del IESE.

Decir que no

decir que noNo sé quién dijo que el que no sabe decir que no, cuando dice que sí, su sí no tiene ningún valor. Efectivamente, hay gente, en general con poca personalidad, que les cuesta contrariar a alguien diciéndole que no a algo. Siempre dicen que sí a cualquier propuesta.

Pues muy mal, si a todo digo que sí mis síes no tienen ningún valor. Hay que tener personalidad y pasar un mal rato si hay que pasar un mal rato. Es falta de fortaleza dejarse llevar por el temor a contrariar. Cuando a algo hay que decir que no pues se le dice que no.

Esta deficiencia es especialmente nociva si uno es un jefe. A base de querer agradar a todo el mundo acaba siendo injusto con todos y acaba perdiendo su autoridad y la confianza de su gente.

No tengas miedo a decir que no a propuestas que no son aceptables. A medio plazo la gente te lo agradecerá. Pero justifica tu negativa. Al negarte no seas arbitrario ni injusto. Da las razones por las que algo no aceptas. También sé generoso. Ante una propuesta que da lo mismo que salga adelante como que no, acéptala. Si alguien ha hecho la propuesta es que le ilusiona llevarla a cabo. Y no hay nada como tener a la gente ilusionada. Hasta la semana que viene.

Siempre tienen razón

testarudoYa hablé de algo parecido ahace un par de semanas. Hay personas que siempre tienen razón. No importa cuán estúpidas sean las cosas que dicen que se las ingenian para demostrar, totalmente convencidas, que están en lo cierto.

Habitualmente las opiniones sobre las cosas se hacen dentro de un contexto y de unas circunstancias. Pues bien estas personas, cuando se les hace ver que lo que dicen no tiene sentido, siempre explican que en el contexto en el que están hablando las cosas son tal como ellas han dicho. Y dan por supuesto que ese contexto es el más habitual y por tanto todo el mundo lo sobreentiende. Total, que acaban demostrándose a sí mismos que tienen razón, aunque estén afirmando que el Alcoyano es mejor equipo que el Barça. Son tercos.

Humildad. Nos podemos equivocar y reconocerlo es muestra de madurez. El que nunca se equivoca vive en una burbuja y provoca risa en la gente que le rodea que están pendientes de ver qué truculento razonamiento usan para volver a salirse con la suya. Si el que muestra esta actitud es un jefe el cachondeo entre los de su equipo da mucha vida en el lugar de trabajo. Hasta la semana que viene.

Ojo con los caprichos

octubre 26, 2017 3 comentarios

estrategiaAlguno de los fracasos empresariales surgen cuando el máximo responsable de una organización se ilusiona con un proyecto por la simple razón de porque le gusta. Si el capricho es el responsable de una decisión el fracaso está garantizado.

Uno de los ejemplos más sonados es el de un antiguo presidente de una importante compañía coreana fabricante de productos de electrónica de consumo. Tal presidente, que era hijo del fundador de la compañía, era conocido por su afición al automovilismo. Hasta tal punto que a mitad de la década de los 90 se le ocurrió la brillante idea de involucrar a su compañía en el sector de fabricación de automóviles. Solo consiguieron vender 50.000 unidades al año, cuando un fabricante para poder ser eficiente necesita vender un mínimo de 200.000 unidades. Dos años después, tras unas pérdidas de dos mil millones de dólares, la fábrica tuvo que ser vendida a un competidor por menos de la décima parte de lo que se había invertido en ella.

¿Cuál fue la razón para una empresa de electrónica de entrar en el sector del automóvil? Pues simplemente el capricho del jefe. Ojo con los “pet projects” de los jefes. Los proyectos capricho. Las decisiones empresariales han de estar basadas en sólidos análisis e intuición experimentada. No vale todo por mucho que lo proponga el jefe.

Esto nos lleva a otro punto. ¿Cómo es que nadie en la compañía cuestionó los planes del jefe? Esto suele pasar en las compañías presidencialistas en las que el jefe ejerce una incuestionable autoridad. Gran peligro. Jefe, somete tus planes al escrutinio de tu equipo, y si el equipo no lo acaba de ver claro, humildad. Así los errores que se evitarán sobrepasarán a las oportunidades perdidas. Hasta el jueves que viene.

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