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Posts Tagged ‘errores en la toma de decisiones’

Directivos con autoridad y directivos autoritarios

autoritarismoHay directivos que dan órdenes y la razón por la que hay que cumplir esas órdenes es porque lo mandan ellos. Son los directivos autoritarios. Son personas que como no tienen autoridad necesitan ser autoritarios: “esto se hace porque lo digo yo”.

Los directivos que tienen autoridad no necesitan ese estilo de mando. Inspiran confianza. Cuando dicen que hay que hacer una cosa su gente la hace porque saben va a ser lo mejor. Puede que vean las razones por las que hacer eso es conveniente. Pero a veces no conocen estas razones, pero se fían del jefe. Tiene autoridad. Cuando manda algo por algo será. “Seguro que es lo mejor” piensa su gente.

Si eres jefe piensa si muchas veces el argumento para que se haga una cosa es porque lo has dicho tú. Mucho tienes que cambiar como directivo. Si eres de los de abajo y te encuentras con un directivo autoritario, tienes muchas ocasiones de reírte. Ver cómo tu jefe no tiene argumentos razonables y todo lo que sabe hacer es señalar que él es el que manda. Si tienes un jefe con autoridad, enhorabuena, es una joya. Aprende de él. Crecerás mucho. Hasta el jueves que viene.

¿De verdad puedes estar tan seguro?

riesgo

A todo el mundo la incertidumbre nos genera malestar. Preferimos vivir en un mundo de certezas  donde tenemos controlado todo lo que puede pasar. Pero el mundo no es así. La incertidumbre nos rodea constantemente. Para defendernos de ella solemos ignorarla y pensar que las cosas son como querríamos que fueran. Y este es nuestro error porque después la realidad siempre nos sorprende y nos pilla mal preparados.

Como ejemplo sirvan unas declaraciones del entonces presidente el gobierno español: “Se empezará a crear empleo neto en la segunda parte de 2011”.  Esto era un deseo más que una previsión razonada. Hay gente que juega a la lotería creyendo que le va a tocar. Confundimos los deseos con la realidad. Decía el poeta Antonio Machado “En mi soledad he visto cosas muy claras que no son verdad”. Nos negamos a aceptar que las ventas en nuestra compañía están yendo mal y preferimos pensar que rapidamente se enderezarán antes de aceptar la realidad.

Este es un modo habitual de autoengañarnos. Hace que percibamos la realidad de modo falso, lo que nos hace tomar malas decisiones. Para evitar caer en esta trampa lo que tenemos que hacer es estar abiertos a diversas posibilidades futuras; cuestionar nuestras suposiciones. Cuando estemos seguros de algo pensar si este algo podría ser distinto.

 

Cotillear

informarseLas personas nos relacionamos unos con otros y nos interesamos los unos por los asuntos de otros. Pero hay personas que tienen una enfermiza necesidad de saber asuntos de otros mucho más allá de lo que es el razonable interés de unos por otros. Necesitan saber detalles de la vida y de actuaciones de otros.

Trafican con chismorreos. A veces es por pura curiosidad malsana. Morbo. Otras veces es porque el estar informados les hace sentirse importante ante los demás, dan a entender que tienen información confidencial no accesible a otros. Se sienten muy satisfechos de sí mismos y les gusta pensar que los demás les envidian.

A este perfil de gente enseguida se les ve el plumero. Yo con estos me suelo hacer el tonto. En general hacerse pasar por tonto suele ser muy divertido y en muchas ocasiones eficaz. Cuando se me acerca alguien de este tipo intentando entrometerse donde no le llaman, les despisto con informaciones irrelevantes y datos absurdos intentando hacerles pensar que creo que les estoy contando indiscreciones.

Cuando la razón a la que acuden a mi es para hacerme ver que tienen información picante, al empezar a conversar conmigo empiezo a mostrar interés por cosas irrelevantes. Les pregunto estupideces. Terminan pensando que soy tonto y se van sin haber podido exhibir ante mí sus habilidades.

Ojo con los cotillas. Suelen generar mal ambiente y, con expresión que se usa mucho ahora, suelen ser personas tóxicas. Felices vacaciones.

No te autolimites

alternativasMuchas veces cuando tomamos decisiones o bien nos limitamos innecesariamente o bien somos tan genéricos que todo acaba en nada.

Hay quien decide centrarse en la calidad de los productos o bien disminuir costes o adelgazar o dejar de fumar. Ninguna de estas cosas son decisiones. Son declaración de intenciones. Para que llegue a ser una decisión, hay que especificar de modo más concreto cómo se va a conseguir eso. Decidir entre distintas posibles alternativas para que esas intenciones tengan una mínima posibilidad de convertirse en realidad. Si no, no se está decidiendo.

Otras veces uno piensa que está decidiendo entre alternativas y tampoco está decidiendo realmente. La situación de “me compro un coche o no” o bien “empiezo un master o no” tampoco son decisiones, pues en estos casos solo hay una alternativa “hacer esto o no”.

Para decidir hay que presentar varias alternativas: “Me compro un coche o bien aguanto dos años más con el que tengo y me compro uno mejor dentro de dos años” “empiezo un master o me pongo a trabajar y dentro de dos años me planteo si quiero seguir trabajando o volver a estudiar, o quizá dentro de 5 años hago un programa de desarrollo directivo o un master para profesionales”. Esto son verdaderas decisiones, porque hay más de una alternativa. En situaciones de sí o no, no hay más que una alternativa. Esto es muy pobre.

También cuando decidimos entre dos alternativas a veces no ponemos imaginación suficiente y pensamos que solo podemos optar por una cosa u otra. ¿Por qué no pensamos un poco más y miramos a ver si puedo hacer una cosa Y la otra?

No nos autolimitemos y exploremos más posibilidades de las que inicialmente pensamos que tenemos. Tomaremos mejores decisiones. Feliz inicio de verano y pamplonicas ¡Viva San Fermín! (va por mis sobrinos). Hasta el jueves que viene.

Caprichos del jefe

caprichosEn general las decisiones que toma un jefe están dirigidas a la buena marcha de la organización. A conseguir los objetivos prestando un servicio generando riqueza económica. Pero sucede a veces que el jefe tiene caprichos y se toman decisiones persiguiendo objetivos que no necesariamente van en beneficio de la empresa (empleados, clientes accionistas, etc.) sino que son “caprichos del jefe”. Se hace tal cosa porque el jefe quiere que se haga, que para eso es jefe.

Si esto pasa esporádicamente y en asuntos de poca importancia, entonces no pasa nada, sobre todo cuando el jefe muestra de modo habitual espíritu de servicio. Pero cuando esto lo hace con frecuencia, cada vez que se encariña con un proyecto, y como la empresa gana dinero, no pasa nada, entonces este jefe pierde toda autoridad entre su gente. Considera la empresa como su juguete en la que puede hacer lo que le da la gana. Nefasto. Su gente se frustra pues en vez de hacerse cosas útiles en la empresa se despilfarra caprichosamente.

Un antiguo alumno me comentaba que tenía un jefe así, y cada vez que mandaba estudiar una propuesta lo primero que había que hacer era saber si el jefe quería que saliera adelante o no. Y en función de eso se ajustaban los números y las razones para que el proyecto resultara aceptable o no. Puro hacer el paripé. Hasta el jueves que viene.

Toma de decisiones y aprendizaje

equivocarseLeía la semana pasada en un diario declaraciones de un empresario de éxito. Entre otras afirmaba “Hay que equivocarse mucho para aprender”. Estoy totalmente de acuerdo con que de los errores se puede y se debe aprender. Pero de allí a afirmar que para aprender hay que equivocarse mucho, con esto ya no estoy de acuerdo. Hay otras maneras de aprender aparte de reflexionar sobre los errores cometidos.

Las personas tenemos una propiedad que nos distingue de los demás seres que pululan a nuestro alrededor. Podemos pensar. Podemos razonar. Y razonando se pueden aprender muchas cosas.

Las estrategias empresariales no siempre es necesario poner en práctica para saber si van a funcionar. Esto sería muy costoso y conduciría a numerosos fracasos. Primero hay que razonar para calibrar sus posibilidades de éxito. Una vez pensamos que es bueno llevarlas a cabo las ponemos en práctica, y comprobamos si efectivamente está funcionando o hay alguna variable a la que no habíamos prestado atención y la está haciendo fracasar.

Y en cualquiera de los dos casos, esté teniendo éxito nuestra estrategia o esté fracasando, aprendemos. Del fracaso aprendemos viendo porqué ha ido mal y de los éxitos debemos aprender si las cosas han ido bien por las razones que pensábamos, o por otras razones. Puede ser que haya habido suerte. Puede ser que la estrategia haya funcionado pero por razones distintas a las que inicialmente pensábamos que iban a funcionar. De todo debemos aprender.

Un buen amigo mío me decía que nunca hay fracasos. Que o bien hay éxitos, o bien hay aprendizaje. O sea que resumiendo, primero razonar. Luego experimentar para a continuación aprender. Y nunca cometer la insensatez de achacar a una buena visión estratégica lo que simplemente ha sido cuestión de suerte. La suerte no la podemos controlar. Si la pudiésemos controlar ya no sería suerte. Sería bien hacer.

Señores políticos, sean responsables

tribu“Tú verdad no, la verdad. Y ven conmigo a buscarla. La tuya guárdatela”. Son unos conocidos versos de Antonio Machado. Cuando se actúa en contra de la verdad las consecuencias pueden ser desastrosas. Si se tiene la suerte que estas desastrosas consecuencias se producen inmediatamente, uno lo tiene fácil. Se rectifica y se aprende.

La ley de la gravedad es la que es. Las consecuencias de desafiarla se producen, afortunadamente, de modo inmediato. Para no darnos tortazos continuamente solemos tenerla en cuenta y no pretendemos desafiarla. Pero si las nefastas consecuencias de no tener en cuenta la verdad se producen en el medio o largo plazo, uno puede estar equivocándose una y otra vez, sin enterarse.

Cuando se va en contra de la ley natural, las consecuencias se acaban pagando. Pero la ley natural no es como la ley de la gravedad. Sus consecuencias suelen producirse a medio y largo plazo.

A qué viene todo este preámbulo esta semana. Pues ni más ni menos que a comentar la propuesta de una política del parlament catalán de tener hijos en colectivo y que los eduque la tribu. “Toma del frasco”, como decía un ya jubilado profesor del IESE.

Una de las leyes de la naturaleza, de toda la vida, es que un niño nazca de un hombre y de una mujer, sus padres. Y todo lo que sea generar un niño de otra manera es ir en contra de la naturaleza. Y esto se paga. Se quiera o no, se acaba pagando. Por dar una pequeña idea (habría muchas), toda persona tiene derecho a saber quién es su padre y quien es su madre. Teniendo hijos en colectivo es atentar contra el derecho de este niño generado. Totalitarismo. Apoderarme y controlar los derechos de este niño.

No se puede ir en contra de la naturaleza. Señores políticos, sean más responsables. Sé que voy a recibir una lluvia de críticas en los comentarios, como el día que hablé del pretendido derecho a abortar. Pero yo me debo a la verdad.

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