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Posts Tagged ‘errores en la toma de decisiones’

Cabezonería

Hay directivos a los que se les mete una idea en la cabeza y no hay manera de que cambien de opinión, sin importar cuanta evidencia hay de que hay alternativas mejores que la que están imponiendo. No atienden a razones. Da la impresión de que escuchan las opiniones alternativas, pero solo es para afianzarse en lo que ya tienen decidido hacer.

Estos jefes acaban quedándose solos dado el convencimiento que generan en su gente de que tratar asuntos con ellos no sirve para nada. Jefe, escucha a tu gente. Tomarás mejores decisiones porque dispondrás de más información. Algunas de las cosas que te propongan no podrán ser llevadas a cabo y otras sí, tendrán mucho sentido. Y, sobre todo, conocerás mejor lo que pasa en tu organización. Además, las personas se sentirán más involucradas en tu empresa. Hasta el jueves que viene.

Buena voluntad o profesionalidad

diciembre 2, 2021 6 comments

Sucede a veces en las organizaciones que, como el jefe quiere evitar problemas, eleva a puestos directivos a personas con buena voluntad. Personas que van a colaborar y sumar dentro de la organización. Personas que no van a crear problemas. A veces estas personas son buenos profesionales y competentes para el puesto que ocupan, pero otras veces no.

Y es que es frecuente confundir buena voluntad con competencia profesional. No basta con tener buenas intenciones y estar a favor de la organización. Hace falta además tener las competencias necesarias para desempeñar el puesto que un ocupa.

El colmo es ya cuando un jefe relega a uno de sus colaboradores, porque resulta incómodo. Y resulta incómodo porque, como es competente a veces advierte de los problemas que pueden surgir si se lleva a cabo uno de los planes que se están pensando. Esto no gusta y se le ve como un colaborador problemático, cuando simplemente es una persona que solo quiere advertir de los problemas que pueden surgir en el futuro si se lleva a cabo lo que se está planteando. Además se siente obligado a advertirlo porque por el puesto que ocupa, es función suya hacer esas advertencias y destapar esos problemas.

Pues no, esas personas son relegadas a segundos planos y se promueven a las buenas personas. Pero el ser buena persona no es garantía de competencia profesional para el puesto que se les asigna. Jefe, si en tu equipo directivo no hay discusiones y no se airean los posibles problemas, seguramente es que estás rodeado de personas que no tienen las cualidades necesarias para dirigir. Hasta el próximo jueves.

Decidir bien

noviembre 4, 2021 4 comments

El tema de esta semana es elemental pero esencial. Tomamos decisiones porque tenemos objetivos que conseguir. Y pensamos que si hemos conseguido el objetivo hemos decidió bien. Craso error. El que se haya conseguido el objetivo ha podido ser por muy diversas causas, entre ellas ha podido ser la suerte.

Las decisiones que tomamos, además de lograr el objetivo que nos proponíamos, frecuentemente tienen otras consecuencias a veces previstas y a veces imprevistas. Son los llamados efectos colaterales. Y una condición necesaria para que la decisión tomada sea buena es que estos efectos colaterales no nos lleven a tener más dificultades para conseguir futuros objetivos.

Me explico, si no dedicas tiempo a tus hijos en los estudios y simplemente les pones videos para que no te den la lata, consigues tu objetivo, que tus hijos no te den la lata. Pero luego cuando quieras que tus hijos sean ingenieros lo vas a tener más difícil, porque no les habrás ayudado a adquirir el hábito de estudiar.

El ejemplo es muy sencillito, pero cámbialo y pon en vez de tu hijo tu mujer, o un colaborador tuyo en la empresaSi vas a tu bola, cuando necesites de alguien difícilmente este alguien te ayudará. Se está decidiendo bien cuando se sigue un proceso adecuado de toma de decisiones. Proceso en el que uno se puede entrenar. Hasta el jueves que viene.

Toma de Decisiones y Planificación Estratégica

septiembre 10, 2020 7 comments

estrategiaUna de las principales actividades de los directivos es decidir a donde quieren llevar su empresa y los pasos a seguir para llegar allí. A esto se le llama planificación estratégica, que va adaptándose según las cambiantes circunstancias del entorno.

Hacer la planificación estratégica actualmente es muy difícil y bastante inútil. Evidentemente hay que saber a dónde se quiere ir. Pero ya, los pasos a seguir para llegar allí es algo más problemático debido a las continuas cambiantes circunstancias en que se desarrolla el mundo empresarial actualmente. Estamos en un entorno muy turbulento y las cosas cambian continuamente. Una estrategia válida ayer mañana puede ser inútil.

Ahora en lo que hay que ser fuerte es en toma de decisiones. Sabemos, sí, a dónde queremos llegar. Pero las decisiones que hay que tomar para llegar allí van cambiando.

Un error frecuente cuando se toman decisiones es intentar saber lo que va a pasar. Si lo supiéramos decidir sería muy fácil. Y precisamente ahora estamos en tiempos de gran incertidumbre. Olvídate de pretender saber lo que va a pasar. Toma decisiones que permitan la vuelta atrás. Marca metas parciales a conseguir de modo que si no se consiguen en el tiempo pretendido da marcha atrás. Decisiones que sean válidas en el mayor número de futuros escenarios posibles. Que si la cosa sale mal no sea un desastre total. Cuidado con la intuición. Cuando el futuro es muy incierto acabamos agarrándonos a la intuición como a un clavo ardiendo. Analiza, analiza y analiza. Y al final despliega tu plan de acción que deberás ir modificando para adaptarlo a las circunstancias.

Y muy importante. Que sepas de antemano a dónde quieres ir, no sea que las circunstancias te lleven a un sitio donde no quieres estar y cuando te des cuenta ya sea demasiado tarde. Ten personalidad. Hasta el jueves que viene

Todos somos muy listos

coronavirusLeo una noticia que una familia ha presentado una querella contra Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias. Pues le consideran responsable de la muerte de más 27.000 personas en España por el Covid19, por haber “comunicando públicamente una serie de directrices erróneas y contradictorias”. También piden al juez que le retiren el pasaporte y le prohíban salir de España.

Mire demandante, quien ha matado a esas 27.000 personas ha sido un virus, no el señor Fernando Simón. Sabiendo lo que ha pasado, es muy fácil decir qué es lo que había que haber hecho. Pero las medidas hay que tomarlas con la información que se tiene en el momento que se toman, y haciendo las suposiciones razonables que haya que hacer.

Este es un error muy común que cometemos las personas. Juzgar una situación pasada a la luz de acontecimientos conocidos posteriormente. Es muy fácil caer en ese error por nuestra subconsciente tendencia de deformar la realidad pasada. La deformamos porque no es muy difícil librarnos de lo que ya sabemos y ponernos en la situación anterior.

Todos somos muy listos y sabiendo lo que ha pasado todos sabemos lo que habría que haber hecho. Acertar una quiniela cuando ya se han jugado todos los partidos es muy fácil. Aciértela por adelantado a ver si puede. Vamos, que, si yo soy el juez, el palo que le pego a los demandantes por hacer perder el tiempo sería para acordarse en años. Quizá por eso yo no soy juez. Mis condolencias a los familiares de todos los fallecidos estos días. Hasta el próximo jueves.

La toma de decisiones, cuestión de proceso

diciembre 5, 2019 Leave a comment

decidirTomamos decisiones porque queremos conseguir algún objetivo. Por tanto, mucha gente piensa que si hemos logrado el objetivo la decisión fue correcta y si no lo hemos logrado fue una mala decisión. Nada más erróneo. Si esto fuera así nunca podríamos saber si una decisión nuestra es correcta o no hasta después de haberla tomado. Pero para entonces ya es demasiado tarde. Ya la hemos tomado.

No, una decisión es correcta o no dependiendo si el proceso que hemos seguido para decidir es un proceso adecuado. Y esto sí que se puede saber de antemano, aunque no es mucha la gente que le presta atención a esto.

Por otro lado, no hay ninguna fórmula que nos asegure que el proceso es correcto o no. Hay muchas cosas que pueden hacer descarrilar un proceso de toma de decisiones. Del mismo modo que no hay ninguna fórmula para hacer una operación de corazón. La operación puede fallar por muchos motivos, y hasta el más experimentado cirujano no puede asegurar de antemano que todo va a ir bien.

En el mensaje de esta semana voy a dar una pequeña idea para mejorar nuestras decisiones. Si tomamos una decisión es porque queremos pasar de nuestro estado actual a otro mejor, por lo tanto, hay una brecha o “gap” entre nuestra situación actual y la situación que queremos conseguir.

Tenemos que aclararnos si esta brecha es de falta de falta de capacidades o de falta de oportunidades. Si es que no tenemos las capacidades para conseguir lo que queremos o si lo que pasa es que tenemos las capacidades, pero no tenemos las oportunidades para conseguirlo.

Si lo que nos falta son capacidades, lo que tenemos que hacer es conseguirlas. Entrenarnos, cualificarnos. Si lo que nos faltan son oportunidades para aplicar esas capacidades que no tenemos, lo que hemos de centrarnos es en crear esas oportunidades. Buscar nuevos modos de aplicar nuestras capacidades para conseguir lo que queremos.

Muy genérico es el mensaje de esta semana, pero nos puede ayudar para saber qué es lo que nos falta y aplicarnos a conseguirlo. Cuando confluyen las capacidades con las oportunidades llega el logro de los objetivos. Hasta el jueves que viene. Os dejo un vídeo de una entrevista que me hicieron hace unos días.

Conflictos

agosto 15, 2019 9 comments

crisis institucionalFrecuentemente se dan conflictos entre dos partes, marido y mujer, colegas de trabajo e incluso dos grupos sociales y sus gobiernos. Hay muchas maneras de abordar los conflictos. Una de ellas es cuando cada parte ve los agravios cometidos por la otra parte, los considera intolerables y justifica de esta manera una actitud propia de confrontación. Este modo de abordar el conflicto no busca ninguna solución y por tanto no la encuentra. Las cosas van a más. Cada acción de la otra parte se ve sólo bajo el prisma de un nuevo agravio. El conflicto no tiene solución.

Una segunda actitud, más positiva es cuando cada una de las partes se pone en la situación del otro e intenta entender el porqué de su actitud. De este modo se pueden empezar a ver algunos aspectos en los que la otra puede tener razón. Si los dos enfrentados adoptan esta actitud, empieza un proceso de acercamiento. Posiblemente todavía no se llega a una solución, pero se ha entrado en una senda de empezar a entenderse.

Una vez se ha rebajado la tensión del conflicto, se puede empezar a negociar. Ver en qué aspectos una parte puede ceder a cambio de otras cesiones por parte del otro. Hablar, intentar entenderse, ponerse en la situación del otro… No siempre así se llega a una solución, pero en muchas ocasiones sí. Para que esto funcione es necesario que ambas partes adopten esta actitud. Del mismo modo que dos no se pegan si uno no quiere, tampoco dos se reconcilian si uno no quiere.

Centrarse solo en los agravios y en las injusticias cometidas por el otro no lleva a ninguna parte, recrudece el conflicto. Hay modos de salvar la situación cuando un matrimonio quiere divorciarse. Pero hay que querer salvar la situación. Hay modos de resolver el conflicto entre los Gobiernos de España y los de la Generalitat de Cataluña. Pero hay que querer resolverlo. Si alguien que me lee tiene un conflicto me ofrezco a mediar.

Disfrutando unos días de los campos de Castilla. A orillas del Duero. Felices vacaciones.

Cliente incognito

agosto 1, 2019 23 comments

desconfiarAlgunas empresas para saber si sus empleados dan un servicio adecuado a los clientes contratan lo que se llama un “Mystery Shopper” es decir un “cliente incognito”. Este personaje es alguien que se hace pasar por cliente y luego informa a la dirección de la empresa cómo lo han tratado. Los que lo contratan suelen ser restaurantes, hoteles e incluso clínicas.

Cuando me enteré, hace años, de la existencia de estos servicios me llevé las manos a la cabeza. Qué manera más burda tiene una empresa de transmitir que desconfía de sus empleados, que contratar a un “mystery shopper”. Si no confías de tus empleados mejor que los despidas y trabajes con gente en quien puedas confiar.

A lo mejor lo que le sucede a un equipo directivo es que la generación de confianza en sus empleados es algo que no está en su horizonte mental, y por eso contrata al “mystery shopper”. Pero si este es el caso entonces el problema es otro. El problema son las carencias de capacidades de dirección de este equipo directivo.

Es bien sabido que la principal variable que afecta la rentabilidad de una empresa es la productividad de sus empleados, y la principal variable que afecta a la productividad de un empleado es su compromiso con la empresa. Una empresa que desconfía de sus empleados es imposible que genere compromiso por lo que, en el mejor de los casos, la mediocridad está garantizada. Yo empiezo esta semana las vacaciones pero seguiré escribiendo cada jueves.

Fichar en la empresa

fichar en el trabajoDesde el próximo lunes las empresas españolas están obligadas a que sus empleados fichen cuando entran y salen a trabajar. El gobierno quiere saber cuántas horas dedica cada español al trabajo. ¿Por qué? Pues muy sencillo. Porque si hay empleados que dedican más del tiempo reglamentario, esas horas se considerarán horas extras y así se podrán gravar con impuestos por esas horas extras trabajadas.

Esto es poner puertas al campo. ¿Qué pasa con un vendedor que está todo el día en la calle? Dice la ley que los que hacen teletrabajo también tendrán que fichar (no especifica el procedimiento). Pero, en mi caso, así como el de muchos profesionales, ¿qué? Yo a veces trabajo en la oficina, a veces en casa, a veces en una cafetería y a veces en la empresa de un antiguo alumno. ¿Cómo se me ficha?

Además, en mis actividades de consultoría yo no vendo mi tiempo, vendo mis ideas, por lo tanto ¿qué sentido tiene que me hagan medir el tiempo? No se pueden poner puertas al campo. Decía la semana pasada que solo se puede medir lo medible. Y el tiempo que se dedica al trabajo, en muchos casos como el mío, no es medible. Qué ganas de controlarlo todo. A reírnos del intento de controlarnos, y hasta el jueves que viene.

Principio de concreción inoportuna

errores de medidaHay una obsesión por medirlo todo. Se piensa que si tenemos una medida de las cosas las conocemos mejor y así podemos tomar mejores decisiones. Esto es cierto si no nos pasamos de frenada. Porque, aunque parezca una verdad de Perogrullo, solo se pueden medir las cosas medibles. Pero nos olvidamos de esto cuando llevamos una cinta métrica en la mano. En ese momento lo medimos todo. Para un martillo todo son clavos.

Leí la semana pasada en un periódico económico antes de las elecciones en España en cuanto se situaría la prima de riesgo de la deuda española en función de los resultados electorales. Si pasa esto, la prima de riesgo será de 115. Si pasa esto otro de 90, si pasa no sé qué 120. Y así hasta cinco distintos escenarios. Esto no se puede saber. Es lo que un buen maestro mío llamaba el principio de concreción inoportuna.

Las cosas se pueden evaluar. Se puede decir que tal cosa me gusta más que tal otra. Que tal idea es mejor o peor que tal otra. Pero decir que tal película me gusta 7 y tal otra 8, pues no. Hay quien, en su obsesión de medir, pone hasta decimales. El medir las cosas nos da una sensación de objetividad, sin darnos cuenta que el mismo proceso de medir es subjetivo. Escogemos nosotros la unidad de medida y escogemos qué medida asignamos a cada cosa.

A veces medimos las cosas para justificar nuestras decisiones. La alternativa A es mejor que la B porque no sé qué cosa hemos medido y sale mejor A que B. Así eludimos la responsabilidad de decidir. Lo dicen las medidas. Por supuesto que lo que se puede medir hay que medirlo, pero solo eso. No pasarnos.

Consejo, antes de medir una cosa pregúntate si esa cosa es medible. Si no, te estarás autoengañando. Te lo dice un doctor en ciencias matemáticas, que de medir sabe algo. Hasta la semana que viene.

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