Archivo

Posts Tagged ‘errores en la toma de decisiones’

Ojo con las generalizaciones

copiarA veces en las empresas cuando una cosa ha funcionado se generaliza y se crea la política de que “esto siempre se hará así”. Análogamente, cuando una cosa no ha funcionado se establece que “esto nunca se hará así”. A mí me parece que estas generalizaciones son un error. A lo mejor el éxito o fracaso de la situación ha sido por circunstancias particulares de la ocasión, y no hay garantía de que eso vaya a funcionar o vaya a fracasar siempre.

De modo análogo, en empresas con distintas divisiones o con operaciones en distintas sedes, hay un modo de hacer las cosas en una de las divisiones que está dando excelentes resultados y se establece que en todas las divisiones o en todas las sedes se hagan las cosas de ese modo. Este es otro error. Puede ser que el éxito se haya debido a circunstancias particulares de esa división o de esa sede, y que esas circunstancias no se den en otras divisiones, por lo que no tenga sentido que en otros sitios se hagan las cosas de ese modo.

Ojo con las generalizaciones. Cuando una cosa va bien, o cuando va mal, hay que entender las razones del éxito o del fracaso, para no trasladar (o en su caso prohibir) los modos de hacer a otros ámbitos de la organización. Donde no hay distinción hay confusión.

He visto directivos realizando grandes esfuerzos e inversiones en proyectos que han funcionado en otras partes, pero que en su división no tenían el más mínimo sentido, y seguían empecinados en hacer unas cosas que nunca iban a funcionar. Dirigir requiere estar bien pegado al terreno y saber qué cosas tienen sentido en una determinada situación y cuales no.

No tengo que demostrar nada a nadie

envidiaEn nuestro trabajo intentamos ser buenos profesionales y que se nos valore. Y muchas veces trabajamos pensando en el prestigio que vamos a adquirir y en lo que nos van a valorar los demás, nuestros jefes, nuestros colegas.

Muestra de madurez es trabajar bien porque hay que trabajar bien con independencia de lo que puedan pensar los demás sobre nosotros, sean quienes sean, jefes o no. Trabajar pensando en la aprobación y aplauso de los demás es agotador. Que piensen lo que quieran. Tú a lo tuyo a hacer un buen trabajo del que puedas sentirte orgulloso.

En caso contrario uno se sumerge en una asfixiante carrera de acciones con el objetivo de que los demás le valoren y esto es agotador. Además, muchas veces los demás tienen un nivel profesional que deja que desear. ¿Esos quiero que me valoren? A mí que un tonto me apruebe o me suspenda me resulta irrelevante, el que me tengo que aprobar o suspender soy yo mismo al final de cada jornada.

No te preocupes por el juicio que hacen los demás. Preocúpate de ser un buen profesional que tendrá días mejores y días peores, y vivirás más relajado y más alegre. Disfrutarás más de la vida. El problema de ser bien valorado por os demás tiene algo que ver con la envidia, defecto que no aporta ninguna ventaja y sí muchos inconvenientes. También tiene mucho que ver con ser una persona insegura y necesitar del aprobado de los demás. Fuera inseguridades. A trabajar bien y basta. Hasta el jueves que viene.

Dar bandazos

atolondramientoHay organizaciones que cuando una cosa no les sale bien establecen como política hacer todo lo contrario. Esto me parece un error. Si algo no ha salido bien hay que preguntarse las razones por las que no ha funcionado y modificar aquellos aspectos que han hecho fracasar lo que se estaba haciendo. No hay que modificarlo todo e irse al polo opuesto. Muy posiblemente el polo opuesto tendrá también muchos inconvenientes.

En general cuando la única razón que tenemos para escoger un nuevo plan es porque lo que hemos hecho hasta ahora ha fracasado, el nuevo plan escogido suele ser peor. Hay que ver las razones del fracaso y corregirlas. Pero nunca una enmienda a la totalidad. Esto suele salir peor.

Otro error que a veces se comete es que cuando una cosa ha funcionado en un sitio fácilmente se construye una política por la cual eso que ha funcionado se impone en los demás sitios de la organización. A lo mejor eso ha tenido éxito en un sitio por características específicas de ese sitio, y en otro lugar que no tenga esas características puede no funcionar. Ojo con extender los éxitos a todas partes.

Rara vez hay una práctica que es buena con independencia de las circunstancias. Algo que tiene éxito en un sitio puede no tenerlo en otro. Hay que entender las razones por las que ha funcionado bien en un sitio y ver si en el sitio donde pensamos implantarlo también se dan esas circunstancias. Ojo con las generalizaciones. Hasta el jueves que viene. Os dejo un video del IESE.

Redundancia

equipoEs frecuente oír que las empresas para ser competitivas, entre otras cosas han de ser muy eficientes en las operaciones. Que no haya ningún gasto que sea innecesario. Para eso estudian muy bien los procesos y miran donde se puede ahorrar y por supuesto tratar de eliminar todo lo que sea redundante.

Yo creo que una empresa para que funciones bien, tiene que haber redundancias. En concreto los puestos de trabajo tienen que estar diseñados de modo que, si una persona por cualquier razón se ausenta una temporada breve o más larga, sus funciones puedan ser cubiertas por los demás.

Alguien puede decir, eso genera unos costes adicionales e innecesarios, y una empresa no se puede permitir ese lujo. Pues yo creo que es necesario que se permita esos lujos. Si las funciones de un empleado no pueden ser cubiertas por los demás, el día que ese empleado se ausente mucho o poco tiempo, por cualquier razón, enfermedad, etc… la empresa tendrá un problema. Los costes que tendrá que asumir fruto de ese problema serán muy superiores al ahorro que supone el que no haya redundancia en su empresa.

Además, si un trabajo solo lo puedo realizar una persona, si nadie le puede sustituir, esa persona puede estar viviendo en una continua situación de estrés. Y una empresa en donde la gente esté estresada no puede ir bien.

Una organización tiene que estar diseñada de modo que todos sus miembros sean prescindibles. Que si falta uno no pase nada. Todo directivo debe estar formando siempre alguien que le sustituya. Si una persona no es sustituible, esa empresa es muy vulnerable.

Uno puede pensar, pero si yo me hago redundante y formo mi sustituto pueden acabar echándome. Cierto, eso pasa en las empresas cortoplacistas que buscan beneficios a corto, pero no se preocupan del largo plazo. Ese modo de actuar de esas empresas hace que sean las primeras que sucumban cuando asoman las dificultades. Una empresa seria que busca permanencia a largo plazo nunca despedirá a una persona por esa razón. Más bien todo lo contrario, se sentirá muy segura con esa redundancia.

Ojo con el cortoplacismo de muchos despidos en aras a la eficiencia. Hasta el jueves que viene

Decir que no

decir que noNo sé quién dijo que el que no sabe decir que no, cuando dice que sí, su sí no tiene ningún valor. Efectivamente, hay gente, en general con poca personalidad, que les cuesta contrariar a alguien diciéndole que no a algo. Siempre dicen que sí a cualquier propuesta.

Pues muy mal, si a todo digo que sí mis síes no tienen ningún valor. Hay que tener personalidad y pasar un mal rato si hay que pasar un mal rato. Es falta de fortaleza dejarse llevar por el temor a contrariar. Cuando a algo hay que decir que no pues se le dice que no.

Esta deficiencia es especialmente nociva si uno es un jefe. A base de querer agradar a todo el mundo acaba siendo injusto con todos y acaba perdiendo su autoridad y la confianza de su gente.

No tengas miedo a decir que no a propuestas que no son aceptables. A medio plazo la gente te lo agradecerá. Pero justifica tu negativa. Al negarte no seas arbitrario ni injusto. Da las razones por las que algo no aceptas. También sé generoso. Ante una propuesta que da lo mismo que salga adelante como que no, acéptala. Si alguien ha hecho la propuesta es que le ilusiona llevarla a cabo. Y no hay nada como tener a la gente ilusionada. Hasta la semana que viene.

Lo sé todo

diciembre 20, 2017 17 comentarios

frasesHe leído en las redes sociales la siguiente cita atribuida a Miguel de Unamuno: “Lo sabe todo, absolutamente todo. Figúrense lo tonto que es”. Efectivamente, la persona inteligente sabe que puede estar equivocada y no hace afirmaciones rotundas y con absoluta seguridad. Está abierta al error y esto le posibilita el aprendizaje. El que lo sabe todo no puede aprender ya más. Lo sabe todo. Está cerrado a mejorar.

Una vez participé en una mesa redonda. Éramos siete los que opinábamos. Había uno que arrasaba con una seguridad absoluta, sin importarle contradecir con toda rotundidad lo que otros comentábamos. Conforme avanzaba el debate los demás nos mirábamos con sorpresa por su prepotente actitud y su falta de tacto. Es entonces cuando comprendí que la cantidad de tonterías que uno dice es directamente proporcional a la seguridad con que las dice.

Un colega mío del IESE una vez me dijo, “ya me gustaría estar tan seguro de algo como alguno lo está de todo”. No sé quién también dijo que “el sabio habla porque tiene algo que decir y el tonto porque tiene que decir algo”.

En definitiva, la realidad existe, la verdad es objetiva, pero nuestro conocimiento de la realidad es subjetivo, imperfecto y a veces equivocado. Ser consciente de esto evitará que tomemos posturas maximalistas que pueden ser erróneas y estaremos abiertos a aprender. Feliz navidad a todos los blog-lectores.

Consejos de administración y consejeros de decisión

noviembre 2, 2017 9 comentarios

intuiciónCada vez más en Estados Unidos se está imponiendo en los órganos directivos de las empresas el llamado “Decision Quality Officer”. El directivo que se ocupa de este puesto se encarga de asegurar que las decisiones que se toman en el equipo de dirección de la empresa siguen un proceso de decisión correcto.

Los consejos de administración de una empresa deben velar por dos cosas: primero debe vigilar que la empresa esté orientándose hacia la finalidad para la cual se constituyó, y segundo asegurar la viabilidad económica de la organización. De modo similar el puesto de “Decision Quality Officer” lo ocupa la persona de la dirección de la empresa que se encarga de vigilar los procesos de toma de decisiones.

Este DQO vela porque no se le dé al corto plazo un desmesurado protagonismo frente al largo plazo. Vela porque la información que se utilice al tomar las decisiones no sea sesgada e interesada. Que no se oculte información relevante que pueda ser incómoda porque desbarate un plan que queremos hacer. Vela porque se aquilaten bien los riesgos que se asumen en la organización, y que no se tenga una injustificada confianza en que tenemos todos los asuntos controlados.

Cada vez las empresas son más conscientes de la importancia de los procesos de toma de decisiones. No es suficiente saber de finanzas, de ventas o de estrategia. Sobre eso ya hay buenos profesionales. A lo que se ha prestado hasta ahora menos atención en las empresas es a la corrección del “proceso” como se toman las decisiones. Las empresas están empezando a descubrir la importancia de este asunto y o bien están incorporando a sus órganos de gobierno la persona encargada de este asunto o bien están contratando consultores que auditen el modo como se toman las decisiones.

Un buen proceso de toma de decisiones evita errores que, de otro modo, habría que lamentar en el futuro. Hasta el jueves que viene.

A %d blogueros les gusta esto: