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Posts Tagged ‘errores en la toma de decisiones’

Conflictos

crisis institucionalFrecuentemente se dan conflictos entre dos partes, marido y mujer, colegas de trabajo e incluso dos grupos sociales y sus gobiernos. Hay muchas maneras de abordar los conflictos. Una de ellas es cuando cada parte ve los agravios cometidos por la otra parte, los considera intolerables y justifica de esta manera una actitud propia de confrontación. Este modo de abordar el conflicto no busca ninguna solución y por tanto no la encuentra. Las cosas van a más. Cada acción de la otra parte se ve sólo bajo el prisma de un nuevo agravio. El conflicto no tiene solución.

Una segunda actitud, más positiva es cuando cada una de las partes se pone en la situación del otro e intenta entender el porqué de su actitud. De este modo se pueden empezar a ver algunos aspectos en los que la otra puede tener razón. Si los dos enfrentados adoptan esta actitud, empieza un proceso de acercamiento. Posiblemente todavía no se llega a una solución, pero se ha entrado en una senda de empezar a entenderse.

Una vez se ha rebajado la tensión del conflicto, se puede empezar a negociar. Ver en qué aspectos una parte puede ceder a cambio de otras cesiones por parte del otro. Hablar, intentar entenderse, ponerse en la situación del otro… No siempre así se llega a una solución, pero en muchas ocasiones sí. Para que esto funcione es necesario que ambas partes adopten esta actitud. Del mismo modo que dos no se pegan si uno no quiere, tampoco dos se reconcilian si uno no quiere.

Centrarse solo en los agravios y en las injusticias cometidas por el otro no lleva a ninguna parte, recrudece el conflicto. Hay modos de salvar la situación cuando un matrimonio quiere divorciarse. Pero hay que querer salvar la situación. Hay modos de resolver el conflicto entre los Gobiernos de España y los de la Generalitat de Cataluña. Pero hay que querer resolverlo. Si alguien que me lee tiene un conflicto me ofrezco a mediar.

Disfrutando unos días de los campos de Castilla. A orillas del Duero. Felices vacaciones.

Cliente incognito

desconfiarAlgunas empresas para saber si sus empleados dan un servicio adecuado a los clientes contratan lo que se llama un “Mystery Shopper” es decir un “cliente incognito”. Este personaje es alguien que se hace pasar por cliente y luego informa a la dirección de la empresa cómo lo han tratado. Los que lo contratan suelen ser restaurantes, hoteles e incluso clínicas.

Cuando me enteré, hace años, de la existencia de estos servicios me llevé las manos a la cabeza. Qué manera más burda tiene una empresa de transmitir que desconfía de sus empleados, que contratar a un “mystery shopper”. Si no confías de tus empleados mejor que los despidas y trabajes con gente en quien puedas confiar.

A lo mejor lo que le sucede a un equipo directivo es que la generación de confianza en sus empleados es algo que no está en su horizonte mental, y por eso contrata al “mystery shopper”. Pero si este es el caso entonces el problema es otro. El problema son las carencias de capacidades de dirección de este equipo directivo.

Es bien sabido que la principal variable que afecta la rentabilidad de una empresa es la productividad de sus empleados, y la principal variable que afecta a la productividad de un empleado es su compromiso con la empresa. Una empresa que desconfía de sus empleados es imposible que genere compromiso por lo que, en el mejor de los casos, la mediocridad está garantizada. Yo empiezo esta semana las vacaciones pero seguiré escribiendo cada jueves.

Fichar en la empresa

fichar en el trabajoDesde el próximo lunes las empresas españolas están obligadas a que sus empleados fichen cuando entran y salen a trabajar. El gobierno quiere saber cuántas horas dedica cada español al trabajo. ¿Por qué? Pues muy sencillo. Porque si hay empleados que dedican más del tiempo reglamentario, esas horas se considerarán horas extras y así se podrán gravar con impuestos por esas horas extras trabajadas.

Esto es poner puertas al campo. ¿Qué pasa con un vendedor que está todo el día en la calle? Dice la ley que los que hacen teletrabajo también tendrán que fichar (no especifica el procedimiento). Pero, en mi caso, así como el de muchos profesionales, ¿qué? Yo a veces trabajo en la oficina, a veces en casa, a veces en una cafetería y a veces en la empresa de un antiguo alumno. ¿Cómo se me ficha?

Además, en mis actividades de consultoría yo no vendo mi tiempo, vendo mis ideas, por lo tanto ¿qué sentido tiene que me hagan medir el tiempo? No se pueden poner puertas al campo. Decía la semana pasada que solo se puede medir lo medible. Y el tiempo que se dedica al trabajo, en muchos casos como el mío, no es medible. Qué ganas de controlarlo todo. A reírnos del intento de controlarnos, y hasta el jueves que viene.

Principio de concreción inoportuna

errores de medidaHay una obsesión por medirlo todo. Se piensa que si tenemos una medida de las cosas las conocemos mejor y así podemos tomar mejores decisiones. Esto es cierto si no nos pasamos de frenada. Porque, aunque parezca una verdad de Perogrullo, solo se pueden medir las cosas medibles. Pero nos olvidamos de esto cuando llevamos una cinta métrica en la mano. En ese momento lo medimos todo. Para un martillo todo son clavos.

Leí la semana pasada en un periódico económico antes de las elecciones en España en cuanto se situaría la prima de riesgo de la deuda española en función de los resultados electorales. Si pasa esto, la prima de riesgo será de 115. Si pasa esto otro de 90, si pasa no sé qué 120. Y así hasta cinco distintos escenarios. Esto no se puede saber. Es lo que un buen maestro mío llamaba el principio de concreción inoportuna.

Las cosas se pueden evaluar. Se puede decir que tal cosa me gusta más que tal otra. Que tal idea es mejor o peor que tal otra. Pero decir que tal película me gusta 7 y tal otra 8, pues no. Hay quien, en su obsesión de medir, pone hasta decimales. El medir las cosas nos da una sensación de objetividad, sin darnos cuenta que el mismo proceso de medir es subjetivo. Escogemos nosotros la unidad de medida y escogemos qué medida asignamos a cada cosa.

A veces medimos las cosas para justificar nuestras decisiones. La alternativa A es mejor que la B porque no sé qué cosa hemos medido y sale mejor A que B. Así eludimos la responsabilidad de decidir. Lo dicen las medidas. Por supuesto que lo que se puede medir hay que medirlo, pero solo eso. No pasarnos.

Consejo, antes de medir una cosa pregúntate si esa cosa es medible. Si no, te estarás autoengañando. Te lo dice un doctor en ciencias matemáticas, que de medir sabe algo. Hasta la semana que viene.

Organizaciones que no aprenden

organizacionesHay empresas que el modo como están diseñadas les impide aprender. Son empresas altamente jerarquizadas, donde desde arriba se dice qué es lo que hay que hacer. En esas empresas casi todo está establecido cómo debe hacerse. En muchas de ellas los jefes animan a que se den ideas, pero en cuanto se sugiere algo distinto de lo que se ha establecido, aparecen las malas caras de los jefes.

Por esta razón, los cuadros intermedios de estas organizaciones, en vez de velar por los de abajo están preocupados porque sus jefes estén contentos con ellos. Los problemas se ocultan. No se quiere dar una mala impresión.

Cómo los altos mandos de esas empresas están muy seguros de lo que hacen, el cambio en esas organizaciones cuesta mucho, y solo se cambia cuando ya es evidente que lo que se está haciendo ya no lleva a ninguna parte. Siempre los cambios llegan tarde. Se pierden así muchas oportunidades. Los de abajo no sugieren posibles cambios. Todo está establecido. Los jefes están muy seguros de cómo hay que hacer las cosas.

En esas empresas, cuando algo no sale bien, la culpa la tienen las circunstancias externas. Nunca se investiga si hay algo que se ha hecho mal ¿Para qué? En esas organizaciones todo se hace bien. En definitiva, son empresas en las que no se aprende.

Directivo, empresario, mira si alguna de estas cosas pasa en tu empresa y rectifica. Hay que dar cauce al potencial creativo de tu gente, que es impresionante. No limites las posibilidades de tu empresa a tus únicas ideas. Facilita el aprendizaje. Hasta el jueves que viene. Os dejo otro video de una entrevista que me hicieron

El que no se consuela …

febrero 21, 2019 2 comentarios

marco de referenciaLeo en un titular de la prensa económica “La banca española es la que más puede mejorar su eficiencia en toda Europa”. Buenas noticias Estamos muy bien posicionados. Pero claro la misma noticia podría haberse titulado “La banca española es la más ineficiente de toda Europa”. Nos habríamos llevado un mal sabor de boca.

La realidad es la que es, pero la podemos percibir desde muy diversos puntos de vista. Puntos de vista que nos pueden mostrar esa realidad de un modo muy positivo, pero también de un modo muy negativo.

De esto salen dos consecuencias. La primera es que no nos dejemos manipular. Alguien puede querer presentarnos una situación desde una perspectiva y embaucarnos si no somos lo suficientemente cautos. Ojo ser críticos y no ser inocentes.

La segunda conclusión es que, ya que las cosas se pueden ver desde distintos puntos de vista, veámoslo desde el lado más positivo posible. Esto es lo que distingue a los optimistas y positivos de los cenizos, agoreros y pesimistas. No digo que haya que cerrar los ojos a la realidad y autoengañarnos, sino simplemente ver el aspecto más positivo de las cosas. Viviremos más alegres y nos sentiremos mejor. Además, las personas de nuestro alrededor nos lo agradecerán. Hasta el jueves que viene. Os dejo un video de una entrevista que me hicieron recientemente.

No hay más ciego que el que no quiere ver

noviembre 22, 2018 8 comentarios

insistirA veces sucede que estamos comprometidos con algo, queremos que algo pase y ponemos todo el esfuerzo para que suceda. Puede ser un proyecto empresarial, que nuestro hijo sea ingeniero, o cualquier otra cosa. Y resulta que las cosas no van como nosotros pensábamos, el proyecto empresarial no acaba de salir, a nuestro hijo las matemáticas no se le dan, etc. Y en vez de reconocer la realidad, rectificar e ir a por otra cosa, como estamos encariñados con nuestro objetivo seguimos empeñándonos en que va a salir, cuando la evidencia es que el fracaso está asegurado.

No aceptamos el fracaso y seguimos ciegos ante la realidad, encontrando excusas de por qué de momento está fallando y por qué enseguida las circunstancias cambiarán y obtendremos lo que pretendíamos. Esto es autoengañarnos. No aceptar la realidad y huir hacia adelante. Pasa muchas veces, cuando las cosas no acaban de salir no lo reconocemos y seguimos intentando nuestro objetivo, convencidos de que las circunstancias adversas son pasajeras, y cuando vuelvan las circunstancias normales, con ellas vendrá el éxito.

Recomiendo ser realista y no insistir en el error. Si algo no funciona reconocerlo y a por otra cosa. Esta reflexión no significa que tengamos que abandonar los proyectos que iniciamos en cuanto se presenta una dificultad. No. Las cosas normalmente hay que trabajarlas y duro para que salgan. La reflexión de esta semana es para advertir, que cuando ya es evidente que una cosa no va a salir, por el mucho esfuerzo que hemos puesto y los pocos resultados, no nos ceguemos, reconozcamos la realidad y rectifiquemos. Como decía Peter Drucker, no sigamos cavando si lo que pretendemos es salir de un hoyo. Hasta la semana que viene.

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