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Posts Tagged ‘errores en la toma de decisiones’

Consejos de administración y consejeros de decisión

noviembre 2, 2017 8 comentarios

intuiciónCada vez más en Estados Unidos se está imponiendo en los órganos directivos de las empresas el llamado “Decision Quality Officer”. El directivo que se ocupa de este puesto se encarga de asegurar que las decisiones que se toman en el equipo de dirección de la empresa siguen un proceso de decisión correcto.

Los consejos de administración de una empresa deben velar por dos cosas: primero debe vigilar que la empresa esté orientándose hacia la finalidad para la cual se constituyó, y segundo asegurar la viabilidad económica de la organización. De modo similar el puesto de “Decision Quality Officer” lo ocupa la persona de la dirección de la empresa que se encarga de vigilar los procesos de toma de decisiones.

Este DQO vela porque no se le dé al corto plazo un desmesurado protagonismo frente al largo plazo. Vela porque la información que se utilice al tomar las decisiones no sea sesgada e interesada. Que no se oculte información relevante que pueda ser incómoda porque desbarate un plan que queremos hacer. Vela porque se aquilaten bien los riesgos que se asumen en la organización, y que no se tenga una injustificada confianza en que tenemos todos los asuntos controlados.

Cada vez las empresas son más conscientes de la importancia de los procesos de toma de decisiones. No es suficiente saber de finanzas, de ventas o de estrategia. Sobre eso ya hay buenos profesionales. A lo que se ha prestado hasta ahora menos atención en las empresas es a la corrección del “proceso” como se toman las decisiones. Las empresas están empezando a descubrir la importancia de este asunto y o bien están incorporando a sus órganos de gobierno la persona encargada de este asunto o bien están contratando consultores que auditen el modo como se toman las decisiones.

Un buen proceso de toma de decisiones evita errores que, de otro modo, habría que lamentar en el futuro. Hasta el jueves que viene.

Ojo con los caprichos

octubre 26, 2017 3 comentarios

estrategiaAlguno de los fracasos empresariales surgen cuando el máximo responsable de una organización se ilusiona con un proyecto por la simple razón de porque le gusta. Si el capricho es el responsable de una decisión el fracaso está garantizado.

Uno de los ejemplos más sonados es el de un antiguo presidente de una importante compañía coreana fabricante de productos de electrónica de consumo. Tal presidente, que era hijo del fundador de la compañía, era conocido por su afición al automovilismo. Hasta tal punto que a mitad de la década de los 90 se le ocurrió la brillante idea de involucrar a su compañía en el sector de fabricación de automóviles. Solo consiguieron vender 50.000 unidades al año, cuando un fabricante para poder ser eficiente necesita vender un mínimo de 200.000 unidades. Dos años después, tras unas pérdidas de dos mil millones de dólares, la fábrica tuvo que ser vendida a un competidor por menos de la décima parte de lo que se había invertido en ella.

¿Cuál fue la razón para una empresa de electrónica de entrar en el sector del automóvil? Pues simplemente el capricho del jefe. Ojo con los “pet projects” de los jefes. Los proyectos capricho. Las decisiones empresariales han de estar basadas en sólidos análisis e intuición experimentada. No vale todo por mucho que lo proponga el jefe.

Esto nos lleva a otro punto. ¿Cómo es que nadie en la compañía cuestionó los planes del jefe? Esto suele pasar en las compañías presidencialistas en las que el jefe ejerce una incuestionable autoridad. Gran peligro. Jefe, somete tus planes al escrutinio de tu equipo, y si el equipo no lo acaba de ver claro, humildad. Así los errores que se evitarán sobrepasarán a las oportunidades perdidas. Hasta el jueves que viene.

Richard Thaler, Premio Nobel de Economía

octubre 12, 2017 18 comentarios

nobel economia 2017El lunes anunciaron que el premio Nobel de economía de este año iba para Richard Thaler. Esto es una buena y una mala noticia. La mala noticia es que no me lo han dado a mi. Habrá que esperar otro año. La buena noticia que supone un reconocimiento para la disciplina de la Toma de decisiones.

Richard Thaler es profesor de la escuela de negocios de la Universidad de Chicago, precisamente de la misma disciplina que imparto yo en el IESE, la llamada “Behavioral Decision Making”. Es una disciplina que reconoce que los postulados de la toma de decisiones racionales muchas veces son violados por los comportamientos de las personas. Vaya, que no somos tan racionales como los economistas clásicos dicen que somos.

La teoría clásica de la Toma de Decisiones parte de la base que las personas somos racionales cuando tomamos decisiones. Que cuando decidimos en función de los postulados de la razón. Un grupo de investigadores liderados por Daniel Kahneman y Amos Tversky, comenzaron en los años 80 a demostrar que no es así. Que nos somos tan racionales. Observaron como las personas tenemos unas limitaciones que nos hacen no ser muy racionales en nuestra toma de decisiones.

Estas investigaciones fueron durante años despreciadas por los académicos de nuestra disciplina. Estos investigadores eran psicólogos. Su investigación no es seria. No tienen ecuaciones. Hasta que en 2002 le dieron el premio nobel a Kahneman (Tversky ya había fallecido), y se empezó a tomar en serio el estudio de cómo realmente la gente toma decisiones en lugar de seguir poniéndose énfasis en una racionalidad que no siempre está presente. El Nobel de este año es un nuevo espaldarazo a este campo de la Toma de Decisiones

El conocer estas limitaciones que aludíamos, permite que estemos preparados ante ellas y diseñar mecanismos que nos permitan, teniéndolas en cuenta, decidir mejor. En el IESE hace tiempo que el “Behavioral Decisión Making” está presente en nuestras aulas. Y buena parte de lo que publico en este blog es más “Behavioral” que “Rational”.

Enhorabuena Richard Thaler, y a esperar otro año. Hasta el jueves que viene y felices fiestas del Pilar a mis amigos de Zaragoza.

Ryanair. Lo que no puede ser…

septiembre 21, 2017 22 comentarios

Lo que no puede ser, no puede ser. Y además es imposible. Es imposible que una compañía que trata mal a sus empleados y a sus clientes vaya bien. Ya lo dije en un mensaje hace varios años, que la cosa no podía ir bien, y algún comentador me lo discutía aludiendo a los buenos resultados de la compañía. Imposible. Al final la realidad se impone.

Acaban de anunciar cancelación de miles de vuelos dejando en tierra a cientos de miles de pasajeros. El presidente de la compañía lo intenta vender diciendo que es debido a una mala programación de las vacaciones de los pilotos. Parece que lo que pasa es que los pilotos se están yendo masivamente a otras aerolíneas. Concretamente a Norwegian. Esta aerolínea puede hacer lo mismo que hace Ryanair, con su mismo personal, pero tratándoles bien, a ellos y a los clientes. Y adiós Ryanair, por hacer las cosas mal.

Siento por un lado tristeza, y por otro alegría. Tristeza por los muchos pasajeros a los que esta crisis les afecta tan negativamente. Tristeza por unos sufridos empleados que no tienen la culpa de la incompetencia de sus directivos. Pero gran alegría al saber que mis predicciones y lo que explico en clase sobre qué prácticas funcionan y cuáles no, se ven confirmadas por los hechos. Al final el tiempo pone a cada uno en su sitio.

Decisiones en caliente

enfadoMe pide uno de los lectores del blog que hable de las decisiones tomadas en caliente. Se refiere con ello a las decisiones que son fruto de un suceso repentino que provoca en nosotros que las emociones se disparen. Sean estas emociones de ira, alegría, rabia, dolor, o de cualquier otro tipo.

Rara vez las decisiones tomadas en caliente son buenas decisiones. Una decisión así se produce por un acontecimiento que nos turba y que hace que nos precipitemos al decidir. Pero ya hemos comentado otras veces que pocas veces las situaciones requieren una actuación inmediata, por lo que suele ser mejor dejar correr el tiempo y cuando tengamos la cabeza menos caliente, entonces actuar. Si es que hay que actuar, que muchas veces no habrá que hacer nada.

De esta manera evitaremos muchas veces tener que arrepentirnos de haber hecho algo que después de reflexionar pensamos que mejor sería no haberlo hecho.

Esto sirve también para cuando nos llega un email y lo contestamos en seguida. Al cabo de un rato nos arrepentimos de lo que hemos contestado. Los emails, whatapps y otros medios de comunicación hay que contestarlos pero salvo que sean de asuntos triviales, dejarlos reposar y leerlos más tarde o al día siguiente. Muchas veces nos damos cuenta de que lo que habíamos escrito inicialmente era fruto de la ira o de un enfado inicial, que lo único que hace es provocar un lio más grande.

Con las decisiones tomadas en caliente y los correos contestados de inmediato, en vez de resolver el problema que surge, lo que con frecuencia hacen es generar conflictos personales, y así es muy difícil entenderse. Consejo, no te precipites. Piensa dos veces lo que dices y lo que haces para no tener que arrepentirnos posteriormente.

Feliz vuelta de vacaciones para todos y volvemos a vernos el jueves que viene.

Decidir

estrategiaAprovecho estos días de vacaciones para preparar un caso empresarial y discutirlo con los alumnos en las clases del próximo trimestre. La situación de la empresa… catastrófica, y eso que cuando la nueva dirección se hizo cargo la empresa iba muy bien. Reflexionando sobre lo que ha pasado e intentando organizar un poco el flujo de la clase, las conclusiones son evidentes. Los errores de la dirección son de libro.

En primer lugar, cuando la nueva dirección entró en la empresa iban con una película preconfigurada de lo que había que hacer en esa empresa. La nueva dirección no prestó atención a cuáles eran los factores de éxito de la empresa y por tanto los planes que traían no se ajustaban a la situación de la organización. Total, que pusieron la empresa patas arriba y todo lo que iba bien lo desmantelaron. Primer error, no conocer la situación real de lo que diriges.

Segundo error, empeñarse a toda costa en hacer unas cosas y no rectificar cuando es evidente que esos planes que estaban llevando a cabo estaban haciendo fracasar la empresa. No saber rectificar. Empeñarse en una idea y no tener la flexibilidad para rectificar.

Tercer error, rodearte de gente en el equipo directivo que no es capaz de cuestionar lo que está haciendo el jefe. Gente que cuando el jefe tiene una idea solo saben decir “qué buena idea”. Las ideas hay que cuestionarlas y criticarlas, y si después de cuestionarla y criticarlas siguen siendo válidas, pues adelante. Son ideas robustas. Pero si se apoya cualquier idea por absurda que sea solo porque lo dice el jefe, entonces….

Hasta la semana que viene, y saludos desde tierras gallegas.

Atontamiento


smart phoneMe pregunto si nos estamos volviendo tontos.
Hemos debido traspasar nuestra inteligencia a los “smart phones”, a los teléfonos inteligentes, y nosotros nos hemos quedado sin ella.

Lo digo porque es muy habitual ver por la calle, sobre todo en el metro y en los transportes públicos, y en muchos otros sitios a la gente con la mirada fija en las pantallitas. Y no es que sean algunos. Son la mayoría. En un vagón de metro con 20 personas fácilmente hay 18 mirando el teléfono. ¿Qué estarán mirando? Me pregunto yo.

Hay una necesidad conpulsiva de estar consultando el teléfono. Yo me pregunto ¿Qué es lo que la gente consulta? ¿No es más enriquecedora la posibilidad de tratar con otras personas?

No a la pantalla. Uno puede acabar esclavizado por el teléfono. Obsesionado con consultarlo. Y se está perdiendo numerosas enriquecedoras experiencias vitales. Disfrutar de muchas otras cosas que ofrece el mundo. Además se le presta atención con una intensidad sorprendente. Pasas al lado de una persona que está consultando el teléfono y ni se entera que estás pasando a su lado.

La necesidad de estar continuamente conectado genera una necesidad de inmediatez. Cuando alguien contacta contigo espera respuesta inmediata. Espera que esté todo el día pendiente del teléfono.

Yo prefiero la relación personal con los demás. Me niego a estar todo el día enganchado el móvil. No esperéis de mi respuesta inmediata. No la doy. Felices vacaciones y hasta la semana que viene. Yo os escribo desde Galicia, donde estoy pasando unos días de descanso (con muy poco uso del móvil).

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