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Posts Tagged ‘errores en la toma de decisiones’

Cotillear

informarseLas personas nos relacionamos unos con otros y nos interesamos los unos por los asuntos de otros. Pero hay personas que tienen una enfermiza necesidad de saber asuntos de otros mucho más allá de lo que es el razonable interés de unos por otros. Necesitan saber detalles de la vida y de actuaciones de otros.

Trafican con chismorreos. A veces es por pura curiosidad malsana. Morbo. Otras veces es porque el estar informados les hace sentirse importante ante los demás, dan a entender que tienen información confidencial no accesible a otros. Se sienten muy satisfechos de sí mismos y les gusta pensar que los demás les envidian.

A este perfil de gente enseguida se les ve el plumero. Yo con estos me suelo hacer el tonto. En general hacerse pasar por tonto suele ser muy divertido y en muchas ocasiones eficaz. Cuando se me acerca alguien de este tipo intentando entrometerse donde no le llaman, les despisto con informaciones irrelevantes y datos absurdos intentando hacerles pensar que creo que les estoy contando indiscreciones.

Cuando la razón a la que acuden a mi es para hacerme ver que tienen información picante, al empezar a conversar conmigo empiezo a mostrar interés por cosas irrelevantes. Les pregunto estupideces. Terminan pensando que soy tonto y se van sin haber podido exhibir ante mí sus habilidades.

Ojo con los cotillas. Suelen generar mal ambiente y, con expresión que se usa mucho ahora, suelen ser personas tóxicas. Felices vacaciones.

No te autolimites

alternativasMuchas veces cuando tomamos decisiones o bien nos limitamos innecesariamente o bien somos tan genéricos que todo acaba en nada.

Hay quien decide centrarse en la calidad de los productos o bien disminuir costes o adelgazar o dejar de fumar. Ninguna de estas cosas son decisiones. Son declaración de intenciones. Para que llegue a ser una decisión, hay que especificar de modo más concreto cómo se va a conseguir eso. Decidir entre distintas posibles alternativas para que esas intenciones tengan una mínima posibilidad de convertirse en realidad. Si no, no se está decidiendo.

Otras veces uno piensa que está decidiendo entre alternativas y tampoco está decidiendo realmente. La situación de “me compro un coche o no” o bien “empiezo un master o no” tampoco son decisiones, pues en estos casos solo hay una alternativa “hacer esto o no”.

Para decidir hay que presentar varias alternativas: “Me compro un coche o bien aguanto dos años más con el que tengo y me compro uno mejor dentro de dos años” “empiezo un master o me pongo a trabajar y dentro de dos años me planteo si quiero seguir trabajando o volver a estudiar, o quizá dentro de 5 años hago un programa de desarrollo directivo o un master para profesionales”. Esto son verdaderas decisiones, porque hay más de una alternativa. En situaciones de sí o no, no hay más que una alternativa. Esto es muy pobre.

También cuando decidimos entre dos alternativas a veces no ponemos imaginación suficiente y pensamos que solo podemos optar por una cosa u otra. ¿Por qué no pensamos un poco más y miramos a ver si puedo hacer una cosa Y la otra?

No nos autolimitemos y exploremos más posibilidades de las que inicialmente pensamos que tenemos. Tomaremos mejores decisiones. Feliz inicio de verano y pamplonicas ¡Viva San Fermín! (va por mis sobrinos). Hasta el jueves que viene.

Caprichos del jefe

caprichosEn general las decisiones que toma un jefe están dirigidas a la buena marcha de la organización. A conseguir los objetivos prestando un servicio generando riqueza económica. Pero sucede a veces que el jefe tiene caprichos y se toman decisiones persiguiendo objetivos que no necesariamente van en beneficio de la empresa (empleados, clientes accionistas, etc.) sino que son “caprichos del jefe”. Se hace tal cosa porque el jefe quiere que se haga, que para eso es jefe.

Si esto pasa esporádicamente y en asuntos de poca importancia, entonces no pasa nada, sobre todo cuando el jefe muestra de modo habitual espíritu de servicio. Pero cuando esto lo hace con frecuencia, cada vez que se encariña con un proyecto, y como la empresa gana dinero, no pasa nada, entonces este jefe pierde toda autoridad entre su gente. Considera la empresa como su juguete en la que puede hacer lo que le da la gana. Nefasto. Su gente se frustra pues en vez de hacerse cosas útiles en la empresa se despilfarra caprichosamente.

Un antiguo alumno me comentaba que tenía un jefe así, y cada vez que mandaba estudiar una propuesta lo primero que había que hacer era saber si el jefe quería que saliera adelante o no. Y en función de eso se ajustaban los números y las razones para que el proyecto resultara aceptable o no. Puro hacer el paripé. Hasta el jueves que viene.

Toma de decisiones y aprendizaje

equivocarseLeía la semana pasada en un diario declaraciones de un empresario de éxito. Entre otras afirmaba “Hay que equivocarse mucho para aprender”. Estoy totalmente de acuerdo con que de los errores se puede y se debe aprender. Pero de allí a afirmar que para aprender hay que equivocarse mucho, con esto ya no estoy de acuerdo. Hay otras maneras de aprender aparte de reflexionar sobre los errores cometidos.

Las personas tenemos una propiedad que nos distingue de los demás seres que pululan a nuestro alrededor. Podemos pensar. Podemos razonar. Y razonando se pueden aprender muchas cosas.

Las estrategias empresariales no siempre es necesario poner en práctica para saber si van a funcionar. Esto sería muy costoso y conduciría a numerosos fracasos. Primero hay que razonar para calibrar sus posibilidades de éxito. Una vez pensamos que es bueno llevarlas a cabo las ponemos en práctica, y comprobamos si efectivamente está funcionando o hay alguna variable a la que no habíamos prestado atención y la está haciendo fracasar.

Y en cualquiera de los dos casos, esté teniendo éxito nuestra estrategia o esté fracasando, aprendemos. Del fracaso aprendemos viendo porqué ha ido mal y de los éxitos debemos aprender si las cosas han ido bien por las razones que pensábamos, o por otras razones. Puede ser que haya habido suerte. Puede ser que la estrategia haya funcionado pero por razones distintas a las que inicialmente pensábamos que iban a funcionar. De todo debemos aprender.

Un buen amigo mío me decía que nunca hay fracasos. Que o bien hay éxitos, o bien hay aprendizaje. O sea que resumiendo, primero razonar. Luego experimentar para a continuación aprender. Y nunca cometer la insensatez de achacar a una buena visión estratégica lo que simplemente ha sido cuestión de suerte. La suerte no la podemos controlar. Si la pudiésemos controlar ya no sería suerte. Sería bien hacer.

Señores políticos, sean responsables

tribu“Tú verdad no, la verdad. Y ven conmigo a buscarla. La tuya guárdatela”. Son unos conocidos versos de Antonio Machado. Cuando se actúa en contra de la verdad las consecuencias pueden ser desastrosas. Si se tiene la suerte que estas desastrosas consecuencias se producen inmediatamente, uno lo tiene fácil. Se rectifica y se aprende.

La ley de la gravedad es la que es. Las consecuencias de desafiarla se producen, afortunadamente, de modo inmediato. Para no darnos tortazos continuamente solemos tenerla en cuenta y no pretendemos desafiarla. Pero si las nefastas consecuencias de no tener en cuenta la verdad se producen en el medio o largo plazo, uno puede estar equivocándose una y otra vez, sin enterarse.

Cuando se va en contra de la ley natural, las consecuencias se acaban pagando. Pero la ley natural no es como la ley de la gravedad. Sus consecuencias suelen producirse a medio y largo plazo.

A qué viene todo este preámbulo esta semana. Pues ni más ni menos que a comentar la propuesta de una política del parlament catalán de tener hijos en colectivo y que los eduque la tribu. “Toma del frasco”, como decía un ya jubilado profesor del IESE.

Una de las leyes de la naturaleza, de toda la vida, es que un niño nazca de un hombre y de una mujer, sus padres. Y todo lo que sea generar un niño de otra manera es ir en contra de la naturaleza. Y esto se paga. Se quiera o no, se acaba pagando. Por dar una pequeña idea (habría muchas), toda persona tiene derecho a saber quién es su padre y quien es su madre. Teniendo hijos en colectivo es atentar contra el derecho de este niño generado. Totalitarismo. Apoderarme y controlar los derechos de este niño.

No se puede ir en contra de la naturaleza. Señores políticos, sean más responsables. Sé que voy a recibir una lluvia de críticas en los comentarios, como el día que hablé del pretendido derecho a abortar. Pero yo me debo a la verdad.

Que no te traicione la memoria

recencyVoy a hablar esta semana de un error en la toma de decisiones, en el que es muy fácil caer y también muy fácil no cometerlo si lo tenemos en cuenta. Muchas veces los acontecimientos más recientes, los que nos vienen a la memoria con más facilidad, tienen mucho peso en nuestras decisiones, cuando suelen ser sucesos aislados y sin mucha importancia. Solo que los hemos vivido recientemente y por eso nos condicionan más de lo debido.

Si hemos presenciado un accidente de coche, los días siguientes somos más cautos conduciendo, pero al cabo de pocas semanas seguimos conduciendo igual que antes (ni bien ni mal, simplemente igual que lo hemos hecho siempre). No por haber presenciado el accidente aumentan ni disminuyen nuestras probabilidades de sufrir uno.

Cuando aparece una noticia en la prensa de que se ha visto un tiburón en una playa de Florida, durante una temporada disminuye enormemente el número de bañistas. Al cabo de unos días vuelve todo el mundo a bañarse. Los sucesos recientes tienen un gran impacto en nuestras decisiones, mientras que si están alejados en el tiempo ya no los tenemos en cuenta.

Tras la reciente crisis económica, las empresas se vuelven más cautas a la hora de emprender nuevos proyectos. A la que haya un par de años de bonanza (que la habrá a pesar de los augurios de supuestos sabios y profetas) se volverá a las andadas.

¿Cómo defendernos de esta natural tendencia a prestar demasiada atención a los acontecimientos recientes en detrimento de los anteriores? Muy sencillo. Cuando veas que un hecho condiciona tus actuaciones pregúntate ¿en los últimos varios años, cuantas veces ha sucedido este hecho? Te darás cuenta de que la proporción de veces sucedida es mucho menor de la que imaginas, y que el asunto no es para tanto. Usa datos, no impresiones. Las impresiones nos pueden jugar malas pasadas. Los datos no. Hasta el jueves que viene.

Crecimiento empresarial

fracasoLeí hace unos días en un diario económico que una cadena inglesa de tiendas de ropa con presencia en un montón de países iba a abrir este año, un total de 425, más que tres de sus principales competidores juntos, entre los que se encuentra Inditex, la matriz de Zara.

Parece que la empresa va viento en popa, pero a mí un crecimiento de ese calibre me produce escalofríos. Si sus competidores, que también son emporios potentes van a ser mucho más moderados ¿Qué es lo que ve esta empresa, que no ven los demás que le hace proyectar semejantes planes de expansión? ¿No leeremos dentro de unos años que la empresa cierra un montón de tiendas en todo el mundo por falta de rentabilidad y por muchas razones más? 

Hay que tener mucho cuidado con el crecimiento de las empresas. Pueden morir de éxito como ya advirtió Felipe Gonzalez al PSOE a finales de los años 80. Primero tiene que haber demanda suficiente que justifique ese crecimiento. Segundo tiene que haber capacidad directiva para que todas esas aperturas en países muy diversos asuman la estrategia, cultura y modos de hacer de la empresa.

Muchas fusiones y adquisiciones de empresas se hacen en aras al crecimiento para ver al cabo de unos años el fracaso de esas operaciones. Un crecimiento desmesurado lleva al fracaso. Cuando un maratón se empieza demasiado deprisa no se suele acabar. Hay que reservar fuerzas y no estar exhausto a mitad de camino. Hasta el jueves que viene.

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