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Posts Tagged ‘Toma de decisiones’

Míster Sí

Si la semana pasada hablaba de las características de “Míster No” hoy voy a hablar de “Míster SI”. Son personas alegres, optimistas que siempre tienden a ver el lado positivo de las cosas. Si Míster No es fácil de detectar porque nos causa problemas, más difícil es darnos cuenta si tenemos a nuestro lado a un Míster Sí. Solo cuando después de reflexionar nos damos cuenta de lo a gusto que se está con esa persona. Se les nota más cuando se les echa en falta que cuando lo tenemos a nuestro lado.

Con ella los problemas tienen más fácil solución. No echa leña al fuego, sino que es como aceite balsámico. No significa esto que tengan mentalidad apocada. Pueden ser muy enérgicos, pero proyectan su energía en cosas que merecen la pena: solucionar problemas, facilitar las cosas. Cumplen los procedimientos cuando hay que cumplirlos y se los saltan cuando las circunstancias así lo aconsejan. Caen bien a la gente. No hacen acepción de personas. Facilitan la vida tanto a los de arriba como a los de abajo. Es más tienden a defender a los de debajo de los abusos de los de arriba.

En fin, que se está muy a gusto con los “míster sí”. Generan paz. Todo un programa de vida, ir convirtiéndose en un míster sí. Ni que decir tiene que tanto los míster sí como los míster no pueden ser hombres o mujeres. Es más. Creo que los “Mr Sí” se dan más entre mujeres y los “Mr No” más entre hombres, aunque esto es una generalización muy discutible. Hasta el jueves que viene y felices vacaciones para los que las empezáis esta semana. Yo voy a estar unos días de descanso pero seguiré con mi mensaje de cada jueves.

Pensamiento crítico (II)

Se habla actualmente que la educación a todos los niveles debe contener menos memorizaciones y más competencias y desarrollo de capacidades. Yo no tengo una opinión al respecto, pero me parece que ejercitar la memoria en la gente joven no debe hacer daño.

Entre las competencias más citadas se encuentra la del pensamiento crítico”, que supongo que consiste en no dar por aceptadas todas las ideas que se te dicen, sino cuestionarlas y criticar si son válidas o no deben ser aceptadas.

Nunca se ha oído hablar tanto de pensamiento crítico, y nunca ha estado más ausente en la sociedad. A base de repetir cosas acaban por considerarse normales y cualquiera que las cuestiona es un raro antisocial, peligro público, etc. Hay que pensar lo que dicen los que deciden qué es lo que hay que pensar. Y no rechistar. Pensamiento único. Sociedad uniformada. Sociedad aborregada.

Se habla mucho de violencia machista. Violencia que yo, evidentemente, condeno. Pero, ay como a alguien se le ocurra hablar de la violencia psicológica que algunas mujeres ejercen sobre sus maridos. Violencia sutil, muy difícil de detectar y que no produce contusiones en el cuerpo. Me arriesgo a ser machacado al sacar este tema, pero a mi edad me puedo permitir el lujo de decir lo que pienso sin que me importen las descalificaciones de los que imponen el pensamiento único.

Ay cómo cuestiones el cambio climático. Ay como afirmes que sexos hay dos, hombre y mujer. Ay de como digas que no todo es relativo y que hay verdades objetivas. Pensamiento único. Sociedad aborregada. Eso sí, nunca se ha hablado tanto de pensamiento crítico, trabajo en equipo, empatía, resiliencia y un largo etcétera. Hasta el jueves que viene. PD. Sobre el cambio climático no tengo ninguna opinión.

¿Existen verdades objetivas o todo es relativo?

Trataba el otro día con un grupo de conocidos sobre si existen verdades objetivas o todo era relativo, que cada uno tiene su verdad. La opinión mayoritaria era que cada uno tiene su verdad. Toda la discusión surgía a raíz de unos versos de Machado que dicen “Tú verdad, no. La verdad. Y ven conmigo a buscarla. La tuya guárdatela”

Mi tesis es que sí que existen verdades objetivas válidas para todo el mundo. Si no existiera la verdad, ni siquiera se podría afirmar que “todo es relativo” contradiciendo a los que defienden esta tesis.

La verdad existe, y se puede estar en la verdad o en el error. Que 2 + 2 = 4 es una verdad. Los que afirman que 2 + 2 = 4 están en la verdad y los que afirman que 2 + 2 es cualquier otro número están en el error.

Lo que pasa es que es muy cómodo que no haya verdades absolutas, porque así creo yo mi verdad y puedo hacer lo que me da la gana. Si no hay verdad, no hay ni bien ni mal, y todo lo que hago yo está bien, porque así lo pienso yo. Pues no, la verdad existe y yo puedo estar en la verdad o en el error. Una persona formada es una persona que está en la verdad. Se trata de que todos vayamos hacia la verdad.

Si no hay verdades absolutas ¿quién me puede argumentar que robar o matar sea malo? Los que piensen que es malo pues que no roben ni maten, pero a mi que no me impongan “su” verdad. No señores, hay verdades, cada verdad clasifica a los que están en la verdad y a los que están en el error. De ahí la importancia de la educación de la gente joven.

Dispuesto a ser machacado, por el mensaje de esta semana, pero si todo lo que hay son descalificaciones a la globalidad sin argumentaciones, será indicio de que tengo razón. En cualquier caso, el que me diga que no tengo razón estará siendo incoherente, pues afirmar que no tengo razón ya es aceptar que existe una verdad, la de que yo no tengo razón. Hasta el jueves que viene.

¿Qué opinan de mi los demás?

Menuda estupidez. Que opinen lo que quieran. Preocúpate más de ser una buena persona, un buen profesional, un buen miembro de tu familia, y los demás que opinen lo que quieran. Estamos en una cultura en donde lo que parece que vale es la opinión que tienen de uno en vez de quién uno es. A mí que un incompetente diga que yo soy un inútil es algo que me halagaría.

Esta obsesión por el que piensan los demás de uno esconde una gran inseguridad personal. Una falta de autoestima, que requiere la aprobación de los demás. Tú a lo tuyo ¿Quién quieres ser? Esfuérzate por llegar a ser quien quieras ser. De ti puede llegar a haber muchas opiniones tantas como opinadores hay en el mundo, que son muchos.

En todo caso busca la opinión que de ti tengan personas que te merezcan mucha confianza. Que sepas que no son frívolas y que quieran tu mejora. Lo que opine cualquiera que se asoma a las redes sociales es absolutamente irrelevante.

Esta obsesión por lo que opinan de uno está exacerbada por el uso de las redes sociales. Ten personalidad y evalúate tú a ti mismo. Y cada día intenta ser un poco mejor. Así se llega muy lejos. Hasta el jueves que viene.

Ser pacificadores o ser conflictivos

No hay ninguna persona que viva aislada de los demás. Todos nos relacionamos con otros. Y en estas relaciones con otras personas a veces surgen conflictos. Ante estos conflictos hay dos tipos de personas, las que echan leña al fuego y agrandan el conflicto y las que intentan pacificar las cosas.

Magnificando los conflictos no se resuelve nada, sino que se genera malestar y animadversión. Intentar solucionarlos es una actitud más positiva.

Qué tipo de persona uno es, pacificador o conflictivo, suele depender, entre otras cosas, de si uno es soberbio o humilde. El soberbio ve en todo agravios personales y tiende a hacer más grandes los conflictos. El pacificador suele ser una persona magnánima que sabe pasar por alto las diferencias que hay entre unos y otros

El ser pacificador no significa que uno tenga que aguantarse ante las injusticias. Todo lo contrario, un pacificador consigue que las relaciones entre unos y otros sean de justicia. Es precisamente el conflictivo el que se encuentra a gusto en las situaciones de injusticia. Ahí es donde encuentra justificación para sembrar discordia. El pacificador, ante la injusticia hace lo posible para revertir la situación.

Hay personas que caen bien a todo el mundo y personas que caen mal ¿por qué será? ¿Tú qué tipo de persona eres? Hasta el jueves que viene.

Esto es así

Se atribuye a Unamuno el haber dicho “lo sabe todo, absolutamente todo. Figúrense lo tonto que es”. Y no recuerdo quién dijo “Nunca discutas con un tonto. Tendrás que ponerte a su altura y ahí te ganará por experiencia”. Por último, una frase que se me ha ocurrido a mi “La cantidad de tonterías que una persona dice es directamente proporcional a la seguridad con que las dice”. De esto ya hablé hace pocas semanas.

Esto viene a cuento por la absoluta seguridad con la que algunas personas hacen afirmaciones. Recuerdo hace unos años, participaba en una mesa redonda con otras 6 personas. El moderador iba dando la palabra a uno y otro. Sobre un asunto, no recuerdo cuál, opinábamos todos lo mismo salvo uno que afirmaba rotundamente lo contrario, e insistía una y otra vez. El resto nos mirábamos sorprendidos.

¿Cómo en una cosa que es opinable se puede sentar cátedra? Uno puede tener una opinión distinta a la de otros, pero manifestarlo como opinión, no como verdad absoluta, y dejando siempre abierta la posibilidad de que se opine de modo distinto.

Verdades absolutas las hay, pero son pocas. Y en ese caso también hay que ser respetuoso con el que esté equivocado. Si uno piensa que dos y dos son cinco no hay que machacarlo. Se puede intentar sacarlo del error, pero siempre con respeto.

Yo me río de los que afirman con rotundidad. No les llevo la contraria porque tratar asuntos con un tonto es perder el tiempo. Consejo, sé pacificador. Intenta no hacer afirmaciones rotundas. Hasta el jueves que viene.

Lo sabe todo, absolutamente todo

Vivimos en un mundo de incertidumbre, donde muchas cosas las sabemos, por ejemplo, cómo nos llamamos, donde vivimos, qué edad tenemos etc., pero sobre otras solo podemos tener una opinión más o menos fundada y sobre las que podemos estar abiertos a cambiar de opinión.

Es muestra de inteligencia dudar de esas cosas de las que es muy difícil estar absolutamente seguros. Aun así, hay personas que cuando piensan algo adquieren una seguridad cien por cien de que es cierto. Poco inteligentes son este tipo de personas. En primer lugar, porque esa misma seguridad les impide aprender. Si están totalmente seguros de algo ya no pueden cambiar de opinión.

Tengo un amigo, bastante inteligente, por cierto, que decía “Ya me gustaría estar seguro de algo como algunas personas lo están de todo”. Me parece que fue Unamuno al que se le atribuye la frase “Lo sabe todo, absolutamente todo. Figúrense lo tonto que es”.

Muestra de inteligencia, sensatez y prudencia es considerar que uno puede estar equivocado. Esto le posibilita buscar, confirmarse en sus opiniones o cambiarlas en función de lo que vaya encontrando. El que cree que siempre está en lo cierto, se incapacita para salir de sus errores. Yo me divierto mucho cuando me encuentro alguna persona así. Feliz Semana Santa.

Diagnosticar bien

febrero 25, 2021 6 comentarios

Después de muchos años dedicándome a la toma de decisiones, he llegado a la conclusión de que una de las características más importantes, y quizá la más importante, para tomar buenas decisiones es conocer bien la situación sobre la que se decide. Este conocimiento puede ser equivocado, correcto pero superficial o correcto y profundo.

Si el conocimiento de la situación es equivocado, cualquier decisión que sobre ella se tome será una decisión errónea, aunque los resultados sean satisfactorios. Habrán sido satisfactorios por pura casualidad y suerte, no porque se haya decidido bien.

¿Qué diferencia hay entre un conocimiento superficial y uno profundo? El conocimiento superficial de una situación es cuando se conoce lo que está pasando, pero se desconocen sus causas. Veo que están aumentando las ventas. Veo que la relación en el matrimonio se está deteriorando. Veo que mi jefe me hace poco caso. Pero uno no sabe porque está pasando todo eso y ni se lo plantea. Solo observa.

El conocimiento correcto y profundo es cuando se sabe lo que está pasando y se diagnostican bien las causas. Esto es lo importante, diagnosticar bien las causas, porque entonces se puede poner el remedio oportuno. Si no se sabe porqué pasa lo que pasa, difícilmente se puede encontrar el remedio, y si se encuentra un remedio que es acertado también habrá sido por casualidad y suerte. Mal asunto.

Hay algo más que añadir. Hay personas con una incapacidad natural de diagnosticar bien la realidad. No se enteran de lo que está pasando. Ahora me estoy acordando de una persona que era así. Hay otras personas que pueden tener un conocimiento superficial de las cosas, pero no se plantean que es necesario indagar sobre las causas. Se sienten satisfechas, pero llegan poco lejos.

En cambio, otras no se quedan tranquilas hasta que captan las causas de lo que pasa. Hasta que captan porqué pasa lo que está pasando. Estas personas son muy valiosas y hay que retenerlas en la organización. Puede que en un momento dado no sepan porque pasa lo que pasa, pero son conscientes de que no lo saben y buscan encontrar un por qué. Saben que no saben en ese momento. Lo malo es no saber que uno no sabe, que es lo que les pasa a los que diagnostican mal una situación o a los que tienen un conocimiento superficial de lo que está pasando. Hasta el jueves que viene.

Tonto y terco

febrero 18, 2021 12 comentarios

Hace unos años me topé en la vida con un tonto terco. Aprendizaje, tratar lo menos posible con este tipo de personas. El individuo en cuestión se empeñaba una y otra vez que había una cosa que no se podía hacer porque tenía un inconveniente. Era incapaz de darse cuenta que los inconvenientes de las alternativas eran aún mayores y no se podía razonar con él y hacérselo ver. Era tonto y terco.

Al respecto tengo que decir dos cosas. La primera que a todas las personas hay que intentar ayudarlas. También a los tontos tercos. Pero llega un momento que si no se puede hacer más mejor no tratar muchos asuntos con esta persona para que no te complique la vida. Pero siempre después de haber intentado ayudarle.

La segunda cosa es que cuando vemos un defecto en una persona lo primero que hay que preguntarse si no tenemos nosotros también ese defecto. Preguntarse si no soy yo más tonto y terco que mi interlocutor. Y actuar en consecuencia. Así evitaremos ser injustos con las personas y hacer juicios equivocados.

Honradamente creo que esta persona de la que hablo era más tonto y terco que yo. Pero admito que puedo estar equivocado. Hasta el jueves que viene.

Ya para terminar

febrero 11, 2021 8 comentarios

Una de las cosas que nos distingue a las personas del resto de los animales y seres es nuestra capacidad de hablar. El lenguaje. No lo valoramos porque lo vemos tan natural y habitual. Pero es algo muy importante. Los animales, como mucho se comunican con ruidos y señales. Imaginad cómo sería nuestra vida si solo pudiéramos comunicarnos así, con ruidos y señales.

Para que haya comunicación hace falta que funcionen bien tres elementos: el emisor, el receptor y el mensaje. El emisor tiene que emitir lo que quiere decir de un modo correcto. Si lo que dice es “moa moa moá” por ejemplo, eso no se entiende. Solo si eres de cierta parte de España entiendes que te dicen “Nos vamos a mojar”. Por otro lado, el receptor tiene que captar bien el mensaje. Si el emisor emite bien y el receptor no capta lo que dice, no hay comunicación. Y finalmente el mensaje tiene que ser inteligible. Si lo que se dice es “Proscongos celayapos”, aquí nadie entiende lo que se quiere decir.

Todo esto aplicado a cuando se habla en público implica varias cosas. Una es tener claro lo que se quiere decir. Frases breves. Pocas ideas, ejemplos. Cuidar el lenguaje corporal y el contacto visual. Un buen comunicador capta si el público sigue con interés el discurso o si han desconectado. El mal comunicador se contenta con prestar atención a lo que tiene que decir sin interesarse si el público está captando con interés lo que se dice.

El objetivo de la comunicación es que el receptor capte lo que se quiere comunicar. No que el mensaje sea claro. Por muy claro que sea el mensaje si el público no lo capta no sirve para nada.

Una última consideración. Ojo cuando alguien que habla en público dice “ya para terminar…” suele ser una advertencia de que todavía le queda mucho rollo. El buen comunicador simplemente termina. Bueno, ya para terminar,…hasta el jueves que viene.

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