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Posts Tagged ‘Toma de decisiones’

Contradicción

abortarDurante las últimas dos semanas los telediarios en España han estado informándonos minuciosamente del rescate de un niño de dos que se había caído a un pozo de unos 100 metros de profundidad y menos de un metro de anchura. No se han escatimado esfuerzos hasta encontrarlo. 15 días de excavaciones, con final poco feliz.

Afortunadamente estamos en un país desarrollado y se han podido desplegar todos los medios que han hecho falta para su rescate. Una vida no tiene precio y por salvarla hay que hacer todo lo posible, como en este caso se ha hecho.

Lo que sorprende es que simultáneamente mucha gente, ni mucho menos la mayoría de la población, justifique el aborto. ¿Qué diferencia hay entre un ser vivo de 6 meses de embarazo y cualquier otro?

Un ser humano vivo es un ser humano vivo con independencia de su edad. Dotar derecho a unas vidas y no a otras es una contradicción. Esta contradicción se se explica, entre otras muchas posibles causas, por el sentimentalismo que impera en muchas personas.

El sentimentalismo no es buen consejero a la hora de tomar buenas decisiones. Hay que usar la razón. Dejar que tu hijo haga lo que quiera para no incomodarle en lugar de exigirle que estudie es un nefasto sentimentalismo que lo pagará el chaval cuando sea mayor y nadie le haya exigido prepararse para ejercer una profesión. Ojo con el sentimentalismo. Actuemos con la razón. Pensemos. Hasta el jueves que viene.

Un año para…

azulIniciamos el año y tenemos por delante 365 días. Estos días son un activo que todos tenemos sin importar cuan ricos o pobres somos, cuan listos o tontos o qué otras cualidades podemos tener o carecer. Todos disponemos de 365 días. El rendimiento que saquemos a este activo ya depende de cómo lo usemos. De cómo empleemos estos días de que disponemos

Por tanto, más allá de los propósitos de inicio de año que mucha gente hace, hemos de plantearnos cómo aprovecharlos. Al final del año, estos días se nos habrán gastado sin posibilidad de recuperarlos. Decía el filósofo Leonardo Polo que todo gasto es un gasto de tiempo.

Hay quien se plante a el uso del tiempo como una posibilidad de hacer cosas, de ser eficaz, de conseguir resultados. Todo eso está muy bien, pero está la pregunta esos resultados, esa eficacia ¿para qué? Yo hace tiempo que me he contestado a esa pregunta y quiero compartir con vosotros mis reflexiones. Tengo que aprovechar este tiempo para ser mejor persona. Si dentro de un año soy mejor persona que ahora habré aprovechado el tiempo. Si soy mucho mejor persona, habré aprovechado mucho el tiempo y si no soy mejor, habré perdido miserablemente un tiempo que no puedo recuperar.

¿Y cómo saber si soy o no mejor persona? Esta pregunta es muy profunda, por lo que solo voy a ofrecer algunas ideas. Mejoro como persona si soy mejor profesional, es decir, si trabajo bien, si en el proceso aprendo a hacer mejor las cosas. También soy mejor persona si soy mejor padre de familia, o madre de familia, o hermano o hijo o abuelo. Mejor amigo de las personas que trato, mejor colega de mis compañeros de trabajo. Pero al final todas estas mejoras se reducen a si sirvo mejor a los demás. Si concibo mi vida como un servicio. Si los demás pueden contar conmigo.

El egoísmo, el ir uno a la suya pensando en sus objetivos puede llevar a una vida eficaz, pero ¿de qué me sirve la eficacia si no puedo mejorar la vida de los demás? Los resultados que consigas no te los llevas contigo a la tumba. Ya lo he escrito en alguna otra ocasión, una buena pregunta a hacerse es si yo ayudo a resolver problemas o soy un generador de problemas. Si los demás se alegran cuando yo estoy presente o respiran con tranquilidad cuando yo estoy ausente. Los 364 días que tenemos por delante son una hoja en blanco (o azul para justificar la imagen de este post) que irremisiblemente vamos a rellenar haciéndonos mejores o peores personas.

No hay más ciego que el que no quiere ver

noviembre 22, 2018 8 comentarios

insistirA veces sucede que estamos comprometidos con algo, queremos que algo pase y ponemos todo el esfuerzo para que suceda. Puede ser un proyecto empresarial, que nuestro hijo sea ingeniero, o cualquier otra cosa. Y resulta que las cosas no van como nosotros pensábamos, el proyecto empresarial no acaba de salir, a nuestro hijo las matemáticas no se le dan, etc. Y en vez de reconocer la realidad, rectificar e ir a por otra cosa, como estamos encariñados con nuestro objetivo seguimos empeñándonos en que va a salir, cuando la evidencia es que el fracaso está asegurado.

No aceptamos el fracaso y seguimos ciegos ante la realidad, encontrando excusas de por qué de momento está fallando y por qué enseguida las circunstancias cambiarán y obtendremos lo que pretendíamos. Esto es autoengañarnos. No aceptar la realidad y huir hacia adelante. Pasa muchas veces, cuando las cosas no acaban de salir no lo reconocemos y seguimos intentando nuestro objetivo, convencidos de que las circunstancias adversas son pasajeras, y cuando vuelvan las circunstancias normales, con ellas vendrá el éxito.

Recomiendo ser realista y no insistir en el error. Si algo no funciona reconocerlo y a por otra cosa. Esta reflexión no significa que tengamos que abandonar los proyectos que iniciamos en cuanto se presenta una dificultad. No. Las cosas normalmente hay que trabajarlas y duro para que salgan. La reflexión de esta semana es para advertir, que cuando ya es evidente que una cosa no va a salir, por el mucho esfuerzo que hemos puesto y los pocos resultados, no nos ceguemos, reconozcamos la realidad y rectifiquemos. Como decía Peter Drucker, no sigamos cavando si lo que pretendemos es salir de un hoyo. Hasta la semana que viene.

Pensar en los demás

ayudaTodas las personas tomamos decisiones, porque queremos alcanzar unos objetivos. Pero todos vivimos rodeados de otros, y estamos continuamente interactuando con ellos. A veces las cosas que hacemos para conseguir lo que queremos entran en conflicto con los intereses de alguna otra persona ¿qué hacemos entonces?

Pues muy sencillo, se trata de intentar entender cuáles son los intereses de los demás y hacerlos nuestros. Si vas a la tuya, a tus objetivos sin pensar en los demás te conviertes en un egoísta y acabas siendo un insociable y la gente no querrá tratar contigo. Menudo fracaso vital. Si haces tuyos los objetivos de los demás estarás continuamente ayudando a la gente. Además, eso no te costará mucho, pues lo que pretenden los demás son cosas que tú estás queriendo. Te apreciarán y serás muy querido.

Todo lo anterior requiere dos salvedades. La primera es que si los objetivos de otra persona con la que te relacionas son objetivos que dañan a alguien, entonces ni te puedes hacer solidario ni querer esos objetivos. Te haría cómplice de esos desbarajustes. Tienes que intentar cambiar los objetivos de esa persona. En definitiva, ayudarle a ser mejor persona.

La segunda cosa a tener en cuenta es que no puedes ocuparte de la gente solo por el interés de que los demás se preocupen por ti. Eso es manipularles. Es un modo sofisticado de egoísmo. En cuanto la gente se percate de tus intentos de manipulación se irán de ti asqueados.

En definitiva, la cosa es tan sencilla como ponerse en la situación de los demás y preguntarnos cómo nos sentiríamos si alguien nos tratara como nosotros intentamos tratar a otro. Este es un ejercicio muy fácil de formular, pero tenerlo incorporado a nuestra vida requiere una mentalidad muy trabajada. Hasta el jueves que viene y no te olvides de pensar en los demás.

Aprender de los sabios

septiembre 20, 2018 6 comentarios

Una de las ventajas de trabaja en el IESE es que de vez en cuando tienes conversaciones con colegas que son tremendamente formativas. A la vuelta del verano hablando con uno de ellos de diversas cosas me dijo: “Ni los incentivos son un buen sustitutivo del «good management» ni la transparencia es un buen sustitutivo de la confianza”

Sobre lo perniciosos que son los incentivos en una organización ya he hablado en muchas otras ocasiones. Hacen a las personas olvidarse de hacer un buen trabajo y centrarse en conseguir los objetivos asociados al incentivo.

Por otro lado, cuando en una organización se exige transparencia, y está muy bien la transparencia, es que falla la confianza. Si hay confianza en las personas te fías de ellas y no hace falta la transparencia. Pero para ello tienes que ser una persona confiable. Si se te exige transparencia es porque no se fían de ti.

Independientemente de lo anterior, la transparencia, siempre es buena. Indica que no hay nada que ocultar. No hay modo más eficaz de que una noticia se propague que el intentar ocultarla.

Lo dicho anteriormente sobre la bondad de la transparencia no indica que todo el mundo tenga que saberlo todo. Hay que ser transparente con aquellos que tengan derecho a saber algo. Saludos y hasta el próximo jueves.

Volver a sentar la cabeza

septiembre 6, 2018 5 comentarios

empresaA veces, entre el colectivo de directivos se piensa que la empresa está para ganar dinero. Y muchos de ellos centran su actividad profesional en hacer más competitiva su empresa y en que los beneficios sean los mayores posibles. Creo que este es un desenfoque de la actividad empresarial y económica que conduce a nefastas consecuencias.

La actividad empresarial tiene como función, no extraer el dinero de los consumidores sino en satisfacer necesidades de las personas. Por supuesto que para que esta actividad empresarial tenga continuidad y pueda cumplir con esta finalidad la empresa debe ganar dinero, si no acabara desapareciendo. Pero ganar dinero para poder seguir satisfaciendo estas necesidades de las personas.

Cuando se desenfoca esta finalidad y todo se centra en el beneficio económico, ya no importa que haya que despedir a las personas. Ya no importa la seguridad de estas. En este punto la disyuntiva es qué es más barato invertir en seguridad o pagar las correspondientes indemnizaciones debidas a accidentes. La persona accidentada pasa a ser algo secundario.

En aras al beneficio a veces se pierde la cabeza y uno se va animando poco a poco, y esos ánimos colectivos desembocan en crisis económicas con funestas consecuencias en términos de paro, pobreza y cierre de empresas.

Hay que volver a la sensatez y poner la economía al servicio de las personas y no al revés. Es algo que entendí desde los primeros tiempos que empecé a trabajar en el IESE hace ya 31 años. Feliz regreso de vacaciones. El lunes que viene empiezo otra vez las clases.

No somos perfectos

insoportableNo somos perfectos, y yo mucho menos y tú que me estás leyendo ahora tampoco. Todos cometemos errores. Por eso una cualidad importante de las personas es saber convivir con los errores de los demás. Si al primer error que comete una persona le ponemos mala cara, le echamos una bronca, o se lo echamos en cara, estar con nosotros será algo insoportable.

Una cosa es que tengamos que ser condescendientes con todo el mundo y otra que lo que es un error lo demos por bueno. No, el error es un error, las cosas mal hechas están mal hechas. Pero eso es algo con lo que tenemos que convivir.

Significa esto que tenemos que aceptar sin más nuestros errores y los de los demás. No, hemos de intentar mejorar nosotros y facilitar que los demás mejoren. Pero para ser mejores, no buscar la perfección por la perfección, que eso es algo muy antipático.

Una vez tuve que tratar durante un par de años a una persona insoportablemente perfecta. Perfecta según su idea de perfección. A mi me parecía una persona de la que salir corriendo y tratar lo menos posible.

Si sabemos convivir con nuestros errores y con los de los demás, intentando ser cada día algo mejores, estaremos siendo mejores personas y estaremos en mejores condiciones de poder ayudar a los demás. Feliz final de vacaciones. No estoy leyendo la prensa estos días así que no tengo noticias que comentar.

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