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Posts Tagged ‘Tontos’

Ilusiona a tu gente

alegriaLas organizaciones las compones las personas. Cada persona es fuente de ideas, iniciativas y proyectos. Una buena organización sabe aprovechar todo este potencial, encauzarlo y sacar partido de él. Son organizaciones y empresas innovadoras. Saben aprovechar todo el potencial de su gente.

Por el contrario, hay otras organizaciones en la que está muy especificado qué es lo que se puede hacer y qué es lo que no se puede hacer. Uno no se puede salir de lo establecido y lo mejor es no tener iniciativa. Ya la tienen las cabezas pensantes de esa empresa. No solo se disipa mucho potencial creativo sino que se desilusiona a la gente. Los que allí están, ven posibilidades, se les ocurren ideas se ilusionan con posibles proyectos, para enseguida golpearse con la realidad al comprobar que ninguna de esas cosas tienen cabida en las cabezas pensantes de la organización. Son organizaciones con una gran capacidad de desilusionar a su gente.

Directivo, directiva, apoya la iniciativa de tu gente, quedarás sorprendido de hasta donde pueden llegar. Te sugiero una actitud de “en principio sí”, a las ideas que vayan surgiendo. Solo si van a ser muy perjudiciales recondúcelas. Pero si alguien se le ocurre proponer ideas muy perjudiciales, ese alguien quizá no debiera estar en la organización.

Pues como te digo: en principio sí. Ilusiona a tu gente, da espacio a la iniciativa, y no limites tu organización al estrecho marco de lo que se te pueda ocurrir a ti. Hasta el jueves que viene.

Disfrutar de los éxitos de los demás

alegríaUna muestra de salud mental en las personas es saber disfrutar de los éxitos de los demás. Cuando a alguien le sucede algo que es motivo de alegría, alegrarse con él o con ella es multiplicar la alegría. Los bienes materiales si se comparten se pierden. Si yo tengo 100 euros y los comparto con alguien, esa parte que comparto dejo de poseerla yo.

No sucede así con los bienes que no son materiales. Si yo tengo un motivo de alegría y lo comunico a otro, este otro puede alegrarse conmigo y no por eso pierdo yo parte de alegría.

Pues muchas veces no pasa eso. Es la maldita envidia la que nos impide disfrutar que a otro le vayan bien las cosas. Disfrutemos con lo bueno de los demás. Seremos más positivos, más alegres, tendremos más amigos, estaremos contentos. Todo es mejor. La gente confiará más en nosotros, nos hará partícipes de sus cosas. Podremos disfrutar de más cosas. La envidia nos hará cenizos. Decide lo que quieras ser, alegre o cenizo. Hasta el jueves que viene.

Cercanía

octubre 20, 2016 14 comentarios

jefesMe comentaba la semana pasada un antiguo alumno que el jefe que tiene en la empresa en la que trabaja desde hace pocos meses le impone mucho. Que no se encuentra a gusto cuando se lo encuentra y que prefiere esquivarlo.

Esto me recordó a una conversación que tuve hace años con una amiga de mi familia. Me hablaba de su jefe, persona a quien yo también conocía. Y me lo describía como una persona poco natural, con una actitud postiza; que con su actitud y postura iba dejando claro por donde pasaba que él era el jefe.

Este tipo de actitudes en las personas que mandan no les hace ningún bien. No inspiran confianza en su gente. La gente les evita. Esta falta de contacto con la gente por la barrera artificial que ponen hace que pierdan contacto con la realidad y que no se acaben enterando de lo que pasa a su alrededor.

Recomiendo a los jefes que sean cercanos; que se muestren naturales, que estén distendidos. Verán como fácilmente la gente empieza a tener confianza en ellos. También le recomiendo a un jefe algo fundamental: que sea predictible, que la gente sepa cómo va a reaccionar en las distintas situaciones en que se pueda encontrar. No hay nada más devastador para la relación con un jefe, que un día este se muestre simpático ante una situación, y otro día ante una situación similar ponga cara de pocos amigos. La gente no sabe a qué atenerse. No sabe cuáles son las reglas del juego. Siempre están cambiando.

Yo tengo una manera de detectar si una persona que se muestra muy importante realmente es muy importante o no. Le pregunto si va todos los días al cuarto de baño. Si me dice que sí, que se le bajen los humos es un vulgar cualquiera. Hasta el jueves que viene.

Fomentar la iniciativa o matarla

septiembre 1, 2016 3 comentarios

iniciativaEn las empresas hay que tener iniciativa para ir solucionando las cosas que surgen e ir consiguiendo los objetivos que se proponen. Aparecen circunstancias nuevas que hay que abordar. Sin iniciativa habría que ir continuamente consultando al jefe qué es lo que hay que hacer. Cosa que además de ser muy cansada acaba hartando al jefe. En definitiva, hay que tener iniciativa.

Pero qué pasa cuando se presenta una situación, hay diversos modos de abordarla, todos más o menos igual de válidos, se escoge uno y el jefe pone mala cara porque hubiera preferido otro modo de resolverlo, cuando en realidad da lo mismo uno que otro. ¿Qué pasa si esto ocurre una y otra vez?.

Pues que ese jefe acaba hartando a su gente, cada vez que se hace algo, el jefe lo critica por alguna tontería. Al final la gente o bien deja de tener iniciativa y no aborda los asuntos. Que se lo encuentre el jefe y que entonces nos diga qué es lo que hay que hacer. O bien la gente empieza a resolver los asuntos sin informar al jefe para que este no interfiera con tonterías.

Cualquiera de las dos actitudes van en detrimento de la compañía. En un caso porque se paraliza la acción y en el otro porque hay una desconexión entre el jefe y su equipo.

Consejo, si eres jefe, da criterios generales a tu gente, y luego déjales que actúen con iniciativa. La mayoría de las veces da lo mismo que una cosa se haga de un modo o de otro. De vez en cuando te sorprenderás de lo imaginativo que puede llegar a ser alguno de tus colaboradores. De lo contrario estarás matando la iniciativa.

Directivos con autoridad y directivos autoritarios

autoritarismoHay directivos que dan órdenes y la razón por la que hay que cumplir esas órdenes es porque lo mandan ellos. Son los directivos autoritarios. Son personas que como no tienen autoridad necesitan ser autoritarios: “esto se hace porque lo digo yo”.

Los directivos que tienen autoridad no necesitan ese estilo de mando. Inspiran confianza. Cuando dicen que hay que hacer una cosa su gente la hace porque saben va a ser lo mejor. Puede que vean las razones por las que hacer eso es conveniente. Pero a veces no conocen estas razones, pero se fían del jefe. Tiene autoridad. Cuando manda algo por algo será. “Seguro que es lo mejor” piensa su gente.

Si eres jefe piensa si muchas veces el argumento para que se haga una cosa es porque lo has dicho tú. Mucho tienes que cambiar como directivo. Si eres de los de abajo y te encuentras con un directivo autoritario, tienes muchas ocasiones de reírte. Ver cómo tu jefe no tiene argumentos razonables y todo lo que sabe hacer es señalar que él es el que manda. Si tienes un jefe con autoridad, enhorabuena, es una joya. Aprende de él. Crecerás mucho. Hasta el jueves que viene.

Cotillear

informarseLas personas nos relacionamos unos con otros y nos interesamos los unos por los asuntos de otros. Pero hay personas que tienen una enfermiza necesidad de saber asuntos de otros mucho más allá de lo que es el razonable interés de unos por otros. Necesitan saber detalles de la vida y de actuaciones de otros.

Trafican con chismorreos. A veces es por pura curiosidad malsana. Morbo. Otras veces es porque el estar informados les hace sentirse importante ante los demás, dan a entender que tienen información confidencial no accesible a otros. Se sienten muy satisfechos de sí mismos y les gusta pensar que los demás les envidian.

A este perfil de gente enseguida se les ve el plumero. Yo con estos me suelo hacer el tonto. En general hacerse pasar por tonto suele ser muy divertido y en muchas ocasiones eficaz. Cuando se me acerca alguien de este tipo intentando entrometerse donde no le llaman, les despisto con informaciones irrelevantes y datos absurdos intentando hacerles pensar que creo que les estoy contando indiscreciones.

Cuando la razón a la que acuden a mi es para hacerme ver que tienen información picante, al empezar a conversar conmigo empiezo a mostrar interés por cosas irrelevantes. Les pregunto estupideces. Terminan pensando que soy tonto y se van sin haber podido exhibir ante mí sus habilidades.

Ojo con los cotillas. Suelen generar mal ambiente y, con expresión que se usa mucho ahora, suelen ser personas tóxicas. Felices vacaciones.

No es lo mismo

pelotaNo es lo mismo ser simpático y caer bien que ser un buen directivo. ¿Y a qué viene esto hoy? Pues a una práctica que he visto algunas veces en directivos. Cuando queda un puesto vacante en una empresa y se decide llenarlo promoviendo a una persona de dentro de la organización, a veces el criterio que se utiliza para seleccionar una persona es que esa persona me cae bien.

Evidentemente ese criterio opera a nivel de subconsciente. Encontramos un montón de razones que justifican que esa es la persona adecuada para el puesto. Pero en el fondo su única virtud es que nos cae bien. Y puede caernos bien por dos razones, porque esa persona tenga un natural agradable y queremos trabajar con ella, o tristemente porque esa persona se sabe vender muy bien y sabe cómo hay que comportarse con según quién para conseguir según qué. Y lo consigue!!!!! He visto expertos en manipulación. Me parece, aunque solo es una intuición, que en esa trampa caen más fácilmente los hombres que las mujeres.

Hablo de esto esta semana porque hace poco me contó un antiguo alumno lo que pasó en su empresa. Por necesidades de crecimiento hubo que ampliar en una persona el equipo de mandos intermedios que se hacía cargo de un departamento. Ante la sorpresa y frustración de todo el equipo, ascendieron a la más incompetente de todos los operarios del departamento. Se llevaba muy bien con el responsable de la decisión, me explicaba este antiguo alumno. Hasta el jueves que viene.

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