Tonto y terco

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Hace unos años me topé en la vida con un tonto terco. Aprendizaje, tratar lo menos posible con este tipo de personas. El individuo en cuestión se empeñaba una y otra vez que había una cosa que no se podía hacer porque tenía un inconveniente. Era incapaz de darse cuenta que los inconvenientes de las alternativas eran aún mayores y no se podía razonar con él y hacérselo ver. Era tonto y terco.

Al respecto tengo que decir dos cosas. La primera que a todas las personas hay que intentar ayudarlas. También a los tontos tercos. Pero llega un momento que si no se puede hacer más mejor no tratar muchos asuntos con esta persona para que no te complique la vida. Pero siempre después de haber intentado ayudarle.

La segunda cosa es que cuando vemos un defecto en una persona lo primero que hay que preguntarse si no tenemos nosotros también ese defecto. Preguntarse si no soy yo más tonto y terco que mi interlocutor. Y actuar en consecuencia. Así evitaremos ser injustos con las personas y hacer juicios equivocados.

Honradamente creo que esta persona de la que hablo era más tonto y terco que yo. Pero admito que puedo estar equivocado. Hasta el jueves que viene.

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Miguel Angel Ariño es Catedrático de IESE Business School y conferenciante, experto internacional en toma de decisiones, estrategia y liderazgo. Con más de 35 años de experiencia global, ayuda a Consejos de Administración y a la alta dirección a transformar la complejidad en claridad estratégica, impulsando un crecimiento sostenible y ético.

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12 COMENTARIOS

  1. «Honradamente creo que esta persona de la que hablo era más tonto y terco que yo. Pero admito que puedo estar equivocado.»
    Decia San Ignacio que «si no tengo humildad, nada soy». Tu humildad tambien es un ejemplo!!

  2. Yo creo que a los tontos tercos, si no entran en razón, y tras preguntar a los demás colegas si todos comparten nuestra opinión sobre esa persona… hay que darle una lección. En caso contrario puede producir un desgaste insoportable en las personas y equipos.
    Es muy difícil colaborar con tontos-tercos, porque son un obstáculo insufrible en la vida y en la empresa. Los problemas se enfrentan de raíz, y éste es uno de de ellos.

    • Efectivamente Anónimo. Por eso digo que si después de intentarles ayudar no se consigue nada, hay que intentar alejarse de ellos para que no te compliquen la vida.
      Gracias por participar y saludos,
      Miguel Angel

  3. Si… y cuando el «tonto terco» tiene poder ó es el jefe……. ¿Cómo lidiar ese toro?. Ni puedes evitar la interacción, ni que los efectos de sus acciones te alcancen

  4. “La segunda cosa es que cuando vemos un defecto en una persona lo primero que hay que preguntarse si no tenemos nosotros también ese defecto. Preguntarse si no soy yo más tonto y terco que mi interlocutor. Y actuar en consecuencia. Así evitaremos ser injustos con las personas y hacer juicios equivocados”.

    No hay virtud sin humildad.

    Un saludo cordial.

  5. Hola Miguel Angel,

    Muy interesante. Una puntualización: en muchos casos creo que es más correcto decir terco-tonto. Pienso que la terquedad pesa más en general, al menos por mi experiencia.

    Yendo al fondo de la cuestión, creo que son muy importantes los intereses y las motivaciones del terco-tonto. No es que sea alguien que no está capacitado, sino que muchas veces intereses y motivaciones hacen que los criterios para su toma de decisiones estén sesgados, sean incoherentes o no busquen el bien común (o simplemente distintos de los nuestros)

    Por último, creo que nadie tiene la razón al 100% y debemos tener humildad para escuchar al otro y tratar de entender lo que dice, sobre todo el contenido o sustancia.

    Es verdad que cuando te juegas un puesto de trabajo, la viabilidad de una empresa, tu prestigio profesional o que un proyecto acabe bien o mal, deberás ser tajante y muchas veces esto implica cortar con el terco-tonto y «pasar» de él. Sobre todo porque en muchas ocasiones tampoco él tiene la humildad ni la inteligencia suficiente para establecer una relación de cooperación y tomar en consideración lo que tú estás argumentando, aunque sea haciendo un «challenge» a nuestros argumentos.

    Un saludo,

    Paco

  6. Peor que un tonto terco, es un tonto, terco y con iniciativa.
    Emprenden proyectos desastrosos y su iniciativa hace que muchos «lideres» les respalden sin entender sus necias ideas.

    • Totalmente de acuerdo. Afortunadamente, la persona de la que hablo en el post no tenía mucha iniciativa. Pero el tonto terco con iniciativa es un peligro constante al que hayque tener atado corto.
      Gracias y saludos,
      Miguel Angel

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