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No funciona

diciembre 27, 2018 8 comentarios

tontosCuando nos enfrentamos a una situación en la que tenemos que solucionar algo o conseguir alguna cosa, ideamos un plan que nos parece razonable y que con él conseguiremos lo que pretendemos conseguir. Y oh sorpresa, no acabamos de conseguir nuestro objetivo porque incomprensiblemente, las personas que tenían que actuar de una determinada manera, no están actuando como corresponde y la cosa no se acaba de solucionar.

Esto pasa muchas veces y no deberíamos sorprendernos tanto. En primer lugar, a nosotros nos puede parecer que si actuamos de determinada manera “los demás” responderán haciendo “esto y lo otro” y así se resolverá el asunto. Pero “los demás” son “los demás” y actúan como creen que es mejor y lo que ellos creen que es lo mejor no es necesariamente lo mismo que nosotros creemos que es lo mejor. Cada uno tiene sus opiniones, sus puntos de vista, y entiende las cosas de un modo particular. Y no todo el mundo ve las cosas del mismo modo que nosotros

O sea que ojo con los planes muy bien ideados. Hay que ver si los que tienen que colaborar en la ejecución de un plan lo ven del mismo modo que nosotros. La mayoría de las veces no es así. De ahí la importancia de contar con los demás a la hora de llevar a cabo las cosas.

Otras veces lo que sucede es que, efectivamente, nuestro plan es objetivamente bueno, y sin embargo otros no colaboran y no sale adelante. Efectivamente, no todo el mundo tiene la capacidad de ver que ese plan es bueno, muy bueno. Un error que a veces se da, aunque este no es muy común, es pensar que las personas con las que colaboras son inteligentes.

Finalmente puede pasar que las personas con las que colaboras no estén alineadas contigo y buscan sutilmente la manera de torpedear tus planes. Si esto es así, debes preguntarte cómo has estado tratando a estas personas para que hayan llegado a tener esta actitud. Espero que hayáis pasado un feliz día de navidad

¿En qué están pensando?

septiembre 27, 2018 12 comentarios

gobiernoCorre un viejo chiste del patriarca de una familia que estando en el lecho de muerte rodeado de sus hijos va preguntando uno a uno “fulanito, ¿estás tú aquí?” y le contesta “Sí, aquí estoy contigo” y así uno a uno con todos sus hijos, y al final salta y dice “¿Y quién, entonces, está al cuidado de la tienda?”

Resulta que los políticos españoles están discutiendo sobre plagios en tesis y tesinas, en sacar a Franco de la tumba, en artilugios legales para salirse cada uno con la suya. Bueno ¿y quién se está preocupando de la marcha del país? En agosto el empleo dio unas muy malas noticias. El turismo se está ralentizando. Todos los que nos dedicamos a hacer previsiones económicas estamos alertando de la desaceleración que se está produciendo. Y nuestros gobernantes como Alicia en el país de las maravillas. Centrados en cosas importantes sí, pero no claves para la buena marcha del país.

La semana pasada leí en Expansión un demoledor artículo de Rubini y un colega suyo. Rubini es un profesor de la New York University, que predijo con antelación la pasada gran recesión. El artículo se titulaba (entre comillas para que no me acusen de plagio) “La gestación de una recesión y crisis financiera en 2020”. Señores gobernantes, preocúpense de lo que se tienen que preocupar, del bienestar de los ciudadanos.

Hablando de corrupción, un día contaré lo que pasó en una oposición a profesor titular en la Universidad de Barcelona en octubre de 1986. Fruto de ello decidí marcharme de allí. Hasta el jueves que viene.

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El gran engaño

natalidadDesde los años setenta, hace cuatro o cinco décadas, hay una campaña antinatalista en todo el mundo. Que si somos muchos, que si la tierra no puede soportar a tanta gente, que si no sé qué. China prohibió a las familias tener más de un hijo. En España desde mediados de los setenta la natalidad se ha ido reduciendo a niveles mínimos.

Resultado, las generaciones de los que tenemos más de 50 años son numerosísimas, el baby boom, mientras que las de menores de 40 son exiguas. Implicación, que en las décadas venideras la muy limitada población activa no va a tener manera de pagar las pensiones ni la sanidad del creciente número de ancianos. China empezó hace unos años quitando la política de un hijo y esta semana he leído que va a gravar con un impuesto especial a las familias que tengan menos de dos hijos.

Gran estafa esta política antinatalista. En España ya llegamos demasiado tarde. No van a ser suficientes las políticas que incentiven la natalidad. Políticas que por otro lado no están en la agenda de nadie con posibilidades de proponerlas. La única solución es que nos vengan muchos inmigrantes.

Ante mi propuesta de que entren muchos inmigrantes alguien se llevará las manos a la cabeza: “¿Así que vamos a tener que pagar la educación y la sanidad de los que vengan de fuera? De ninguna manera”. Pues no, son precisamente estos trabajadores que vengan de fuera los que con su trabajo van a pagar la sanidad de los que aquí estamos. Como no vengan, dentro de unos años cada tres trabajadores tendrán que mantener a 2 ancianos. Insostenible. Bienvenidos los inmigrantes.

Por supuesto que no estoy pretendiendo que crucen en patera miles de personas cada día. Eso es inhumano. Tampoco apruebo los asaltos a vallas ni actos ilegales. Estoy diciendo que solo si vienen a nuestro país gente de otros lugares podremos salir adelante. Vaticino y deseo que España pase en cinco años de los 46,5 millones de habitantes que somos ahora a los 50 millones. Si no tendremos un problema. Gran engaño las políticas antinatalistas de los últimos 50 años.

inmigración

La universidad

financiaciónLeo una noticia en la prensa de una reunión de seis rectores de universidades públicas. Reclaman mayor financiación para enfrentarse a los nuevos retos que se presentan.

¡Qué fácil es reclamar que me den dinero! Pues si necesitan financiación para cumplir sus objetivos, búsquenla. Las universidades privadas nos buscamos la vida. No recibimos financiación de papá estado. Hagan ustedes lo mismo universidades públicas. Consigan convencer a las empresas que compensa invertir en ustedes.

Porter, un “gurú” de la estrategia empresarial de Harvard afirmaba que los sectores que reciben subsidios en un país nunca despuntan. Despuntan los sectores que tienen que buscarse la vida, los que no lo tienen fácil. En esos sectores, les va la supervivencia, tienen que espabilarse y con uñas y dientes subsistir. Si tienes las cosas muy fáciles pones poco esfuerzo, y con poco esfuerzo solo se llega a la mediocridad.

Quizá por eso entre las 100 mejores universidades del mundo según diversos rankings no hay ninguna universidad pública española, y sin embargo varias escuelas de negocios privadas están entre las 25 primeras del mundo, y en concreto al IESE los cuatro últimos años el Financial Times nos ha colocado como la primera escuela de negocios del mundo.

Señores de la universidad pública, menos llorar y más ponerse a trabajar para solucionar sus problemas. Hasta el jueves que viene.

Armarse un lío

tartaSé que con el tema que voy a abordar esta semana voy a recibir palos por todas partes. Pero a la altura de la vida en que me encuentro me puedo permitir el lujo de decir lo que pienso, y al que no le guste que no me lea. Cualquier persona respetuosa respetará mi opinión.

Leí el otro día en la prensa que el tribunal supremo de los Estados Unidos “respalda al pastelero que se negó a hacer una tarta nupcial gay”. Al parecer el tal pastelero alegaba motivos religiosos.

Por un lado, la pareja en cuestión alegaba que el pastelero había violado la ley estatal que prohíbe la discriminación por motivos sexuales. Por otro lado, el asunto llegó hasta el supremo porque el tribunal estatal no había atendido los argumentos del pastelero que había actuado por convicciones religiosas.

Total que se armó un lio. Y lio siempre se armará cuando las leyes con las que nos gobernamos contradigan a la ley de Dios. Y aquí no hablo de ninguna religión en particular sino de los 10 mandamientos entregados a Moisés.

Más vale que nos organicemos de acuerdo con los planes de Dios. Como afirmaba San Juan Pablo II, cuando el hombre se rebela contra Dios, acaba rebelándose contra el propio hombre. Compatible con lo afirmado en el mensaje de esta semana es mi máximo respeto por todas y cada una de las personas que habitan la tierra. Me preparo para recibir. Hasta el jueves que viene.

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“Milenials”

millennials

Se está hablando mucho de los milenials (escríbase como se escriba, yo lo escribo tal como lo pronuncio; lo siento, no soy milenial). La generación nacida en los años 80 y 90 y que por tanto empiezan a incorporarse al mundo del trabajo o se han incorporado no hace mucho tiempo.

Se dice que es una generación informal, que no les gusta que se les controle, que quieren tener un trabajo creativo donde puedan ejercer y cultivar sus capacidades. Que no quieren atarse a un trabajo fijo, quieren viajar, tener nuevas experiencias. Están acostumbrados a la inmediatez de estar todo el día conectado.

Menuda bofetada se van a pegar estos milenials cuando dejen de vivir como Alicia en el país de las maravillas y se topen con la realidad. Un colega me dijo que un milenial deja de serlo el día que tiene que empezar a pagar una hipoteca.

Bajar a la realidad. Es muy cómodo llevar una vida independiente pero que a la hora de lavarte la ropa acudes a mamá. Cuando las facturas las pagan papá y mamá porque todavía pernoctas en su casa. Bajar a la realidad.

Dejar huella, aportar valor para alguien requiere esfuerzo. Nada valioso se consigue sin esfuerzo. Más vale que estos milenials empiecen a espabilar si no quieren toparse con una frustración vital cuando lleguen a la edad madura y se pregunten qué han hecho en la vida.

No todos los nacidos en esa franja responden a este perfil. Tengo montones de alumnos en edad de milenials que tienen un compromiso con sus trabajos, que se están preocupando por formarse para lo que no están regateando esfuerzo. Y como ellos muchos más; afortunadamente. Hasta el jueves que viene.

Más sobre educación

felizEstaba el otro día en una plaza del barrio de Gracia de Barcelona, esperando a un amigo con quien iba a pasar un buen rato. Conversar es uno de mis hobbies preferidos. Como soy un maniático de la puntualidad llegué un rato antes y me senté a observar en un banco de la plaza.

Había correteando de un lado para otro una niña que tendría no más de tres años. Quizá dos. Se le veía alegre, feliz. Parecía un juguete. Me pregunté qué futuro le esperaba a esta chiquilla. ¿Llegaría a ser una ingeniera o una abogada, y una buena madre de familia o por el contrario acabaría siendo una delincuente o drogadicta? En definitiva ¿una buena profesional y una buena persona o una desgraciada?

Su biografía está todavía pendiente de escribir. Tiene muchas oportunidades y muchos riesgos. Y me pregunté ¿cuáles son los factores que hagan que acabe de una manera o de otra? Y llegué inmediatamente a la obvia contestación. Su futuro va a depender en buena parte de la educación que reciba. Y la educación se recibe en primer lugar en la familia y también en el centro escolar al que vaya.

Llegamos una vez más a la conclusión de qué importante es la familia y qué importante es el sistema educativo. Si yo tuviera un cargo público de relevancia (y confieso que me gustaría tenerlo, pero no he tenido ocasión de ocuparlo) estas serían mis prioridades. La familia y la educación. En estos dos asuntos nos jugamos el futuro.

Por supuesto que al final lo que es cada uno depende de las decisiones que uno vaya tomando en la vida. De cómo vaya ejerciendo la libertad. Pero esas decisiones que uno toma están muy influenciadas por la educación que uno ha recibido, en primer lugar en la familia y después también en la escuela. El tema que abordo hoy me parece de vital importancia. Feliz semana santa.

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