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Posts Tagged ‘controlar’

Fichar en la empresa

fichar en el trabajoDesde el próximo lunes las empresas españolas están obligadas a que sus empleados fichen cuando entran y salen a trabajar. El gobierno quiere saber cuántas horas dedica cada español al trabajo. ¿Por qué? Pues muy sencillo. Porque si hay empleados que dedican más del tiempo reglamentario, esas horas se considerarán horas extras y así se podrán gravar con impuestos por esas horas extras trabajadas.

Esto es poner puertas al campo. ¿Qué pasa con un vendedor que está todo el día en la calle? Dice la ley que los que hacen teletrabajo también tendrán que fichar (no especifica el procedimiento). Pero, en mi caso, así como el de muchos profesionales, ¿qué? Yo a veces trabajo en la oficina, a veces en casa, a veces en una cafetería y a veces en la empresa de un antiguo alumno. ¿Cómo se me ficha?

Además, en mis actividades de consultoría yo no vendo mi tiempo, vendo mis ideas, por lo tanto ¿qué sentido tiene que me hagan medir el tiempo? No se pueden poner puertas al campo. Decía la semana pasada que solo se puede medir lo medible. Y el tiempo que se dedica al trabajo, en muchos casos como el mío, no es medible. Qué ganas de controlarlo todo. A reírnos del intento de controlarnos, y hasta el jueves que viene.

Ébola y burocracia

octubre 15, 2014 47 comentarios

control de costesAlgo elemental en la toma de decisiones es que al hacer algo el coste de hacerlo no debe ser superior al beneficio que se consigue. Cuando uno compra un seguro la prima que paga nunca debe ser superior al valor de lo asegurado. Cuando se busca información para decidir mejor, el coste de esta información no debe ser superior al valor que aporta. Del mismo modo el coste de controlar algo no debe ser superior a lo que se consigue controlándolo.

Las burocracias colapsan precisamente por eso, porque pretendiendo tenerlo todo controlado asumen unos costes siempre en aumento hasta hacerse insostenibles. Pasó en la Rusia comunista y acaba pasando en toda sociedad en el que el estado pretende estar omnipresente en la vida de sus ciudadanos. Pasa también en las empresas dirigidas por controladores más preocupados en que cada uno haga en cada momento lo que está dispuesto que haga en vez de centrarse en conseguir objetivos comunes.

¿Y qué tiene que ver todo esto con el ébola? Pues que me parece que en esto también hemos equivocado los objetivos y por tanto los medios para tratar el problema. El objetivo debe ser el tratamiento de las personas que hayan podido contraer la enfermedad y evitar que se propague, y lo que parece que están haciendo los responsables de tratar el asunto es emplearse a fondo en demostrar que ellos no tienen la culpa y que los culpables son otros. Así se despilfarran muchos recursos y esfuerzos.

Punto de reflexión: piensa si en lo que haces a diario no puedes simplificar algo y hacerlo más sencillo. Cambiando de asunto, estoy pensando en organizar otra reunión de blog-lectores como hicimos hace un par de años. No sé si estaréis interesados. Hasta el jueves que viene.

Controladores

controlarLa semana pasada hablaba del asfixiante afan de regularlo todo para tenerlo todo controlado. Esta semana voy a hablar de un tipo directivos asfixiantes. Los que quieren controlarlo todo.

Hay directivos que no conciben que las cosas no salgan como estaba previstas. Otros que le tienen miedo a los imprevistos. Otros que tienen una desconfianza enfermiza respecto a sus colaboradores. Sea la razón que sea abunda en la fauna empresarial un tipo de directivo del que hay que huir: el controlador. El que lo quiere tener todo controlado y por consiguiente asfixia asus colaboradores. Este tipo de personas parece que son propietarias de las vidas de los demás.

Con ese perfil directivo es muy difícil hacer avanzar las organizaciones. Como mucho éstas mantienen su situación sin cambios ni mejoras. Pero nunca harán algo diferente ni sobresaldrán. Las hacen mediocres. Por otro lado los sufridos colaboradores de este tipo de directivos suelen buscar otro puesto de trabajo, en la misma empresa o en otra. Solo se quedan con él aquellos sin ninguna personalidad que no les importa que otros vivan la vida por ellos.

A mí me parece que este perfil de directivos es el más abundante. Piensa si en tu trabajo directivo sigues los asuntos hasta el último detalle o dejas espacio a la iniciativa de tu gente. Piensa si te gustaría tener un jefe como tú. Y si no te gustaría, rectifica que posiblemente estés amargando la vida de tus colaboradores. Se va terminando el verano. Hasta el jueves que viene.

Agobiante

todo está prohibidoA pesar del título de este post, no voy a hablar del tiempo en este mes.  Voy a hablar de una sensación de agobio que poco a poco va invadiendo nuestras vidas, al menos la mía. Cada vez hay más regulaciones y más restricciones para los sufridos ciudadanos.

Ya no se puede fumar en ningún local, están prohibidos los toros, para abrir un negocio hacen falta 500 requisitos. Radares controlando por todas partes límites absurdos de velocidad. Inspecciones técnicas obligatorias de cosas que nunca habían sido fuente de problemas. Controles para que no defrauden a hacienda los que nunca han tenido oportunidad de defraudar. Prohibiciones de aparcar en lugares que no molestan a nadie, etc.

¿No nos estamos pasando? No es que yo esté rivindicando poder hacer algo que esos controles me impiden hacer, pues no fumo, la última vez que fui a los toros fue cuando era niño. Nunca he montado un negocio, no defraudo a hacienda y la única multa que me han puesto en los últimos 10 años ha sido por no haber pasado el “control” de la ITV. Si  me quejo de todo esto no es porque me afecten esos ejemplos directamente, sino porque crean un clima de no poder hacer nada salvo que esté expresamente permitido. Esto es asfixiante.

No soy contrario a que haya leyes pero solo las que sean necesarias. Basta de regulaciones que no benefician a nadie y perjudican a muchos  Eso sí, al que no cumpla una ley razonable y salga beneficiado a costa de perjudicar al resto de los ciudadanos, que el castigo sea ejemplar. Pero basta de restricciones arbitrarias y déjesenos tranquilos sin tantos controles. Además hay un principio elemental de buen gobierno: el coste de controlar algo nunca puede ser superior al beneficio que se consigue controlándolo. Esto muchas veces se pasa por alto.

Menos legislación, menos restricciones y más libertad. Hasta el jueves que viene.

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