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Internacionalización

SevillaHace tres años, paseando por Boston entré en un supermercado, y para mi gran sorpresa me encontré con las “legítimas y acreditadas tortas de Ines Rosales”. Esas tortas las tomo esporádicamente desde hace cuarenta años, y verlas allí me hizo sentirme como en casa. Les hice unas fotos, que por cierto, en el supermercado me llamaron la atención y me dijeron que no podía hacer fotos de los productos. Pensarían que estaba haciendo espionaje industrial.

¿Y a qué tanto preámbulo? Pues esta semana voy a hablar de la internacionalización de la empresa. Una empresa que sale a vender sus productos al extranjero muestra que es dinámica. Hacer lo que siempre se ha hecho es muy fácil, pero si exportas estás diversificando el riesgo de una disminución de ventas en tu mercado local, ya sea por una recesión económica o por cualquier otra causa.

Además internacionalizarte te obliga a hacer cosas diferentes a las que has hecho toda la vida. Así aprendes, logística, legislación, distribución…, estás mejor preparado para abordar nuevos retos y generas nuevos puestos de trabajo. Empresario, a poco que puedas internacionalízate. Que tu empresa no dependa solo de las ventas en tu país. Aprende a vender fuera. Pero no te lances inconsciéntemente al vacío, entérate de cómo se hace. Pregúntale al empresario de al lado cómo lo ha hecho. Si la empresa de un país se internacionaliza, ese país mejora. Holanda, Suiza, son países pequeños pero prósperos, con muchas empresas internacionales.  Y enhorabuena a Doña Ines Rosales. Aquí podeis ver su página en íngles. Hasta el jueves que viene.

Fracasa pronto y rápido

ExitoEste es el consejo que dan a los que empiezan un nuevo negocio. Fracasa pronto y rápido. Sirve también para muchas circunstancias en la vida ordinaria. Cuando se acomete algo nuevo es muy difícil que las cosas salgan bien a la primera. Lo ordinario es que al principio salga algo mal y haya que ir rectificando.

Lo peor es cuando uno diseña un plan y se compromete con él a toda costa, y le falta la flexibilidad para rectificar, reorientar el plan y cambiar las cosas que haya que cambiar. El caso paradigmático es el Concorde, que cruzaba el Atlántico en unas 3 horas. Perdió dinero desde el principio. Pues no, siguió funcionando durante 28 años. Algo había que haber hecho antes.

Como es improbable que las cosas salgan según teníamos previsto, lo mejor es que las dificultades salgan pronto y rápidamente, y tener la flexibilidad mental para rectificar los planes. Esto no es un fracaso, es ir aprendiendo conforme se hacen las cosas

Además, el temor al fracaso hace que no fomentemos la iniciativa, que dejemos de hacer muchas cosas, que nos paralicemos y dejemos las cosas como están. Conformismo. Pero esto es llevar una vida pasiva, dejando que sean las circunstancias las que orienten nuestra vida.

No, hay que tener iniciativa, no tener miedo a equivocarnos. Cuando nos equivocamos rectificamos y seguimos adelante, y cuanto antes nos equivoquemos más fácil será rectificar. Hasta el jueves que viene.

 

 

Ilusiona a tu gente

alegriaLas organizaciones las compones las personas. Cada persona es fuente de ideas, iniciativas y proyectos. Una buena organización sabe aprovechar todo este potencial, encauzarlo y sacar partido de él. Son organizaciones y empresas innovadoras. Saben aprovechar todo el potencial de su gente.

Por el contrario, hay otras organizaciones en la que está muy especificado qué es lo que se puede hacer y qué es lo que no se puede hacer. Uno no se puede salir de lo establecido y lo mejor es no tener iniciativa. Ya la tienen las cabezas pensantes de esa empresa. No solo se disipa mucho potencial creativo sino que se desilusiona a la gente. Los que allí están, ven posibilidades, se les ocurren ideas se ilusionan con posibles proyectos, para enseguida golpearse con la realidad al comprobar que ninguna de esas cosas tienen cabida en las cabezas pensantes de la organización. Son organizaciones con una gran capacidad de desilusionar a su gente.

Directivo, directiva, apoya la iniciativa de tu gente, quedarás sorprendido de hasta donde pueden llegar. Te sugiero una actitud de “en principio sí”, a las ideas que vayan surgiendo. Solo si van a ser muy perjudiciales recondúcelas. Pero si alguien se le ocurre proponer ideas muy perjudiciales, ese alguien quizá no debiera estar en la organización.

Pues como te digo: en principio sí. Ilusiona a tu gente, da espacio a la iniciativa, y no limites tu organización al estrecho marco de lo que se te pueda ocurrir a ti. Hasta el jueves que viene.

De entrada, no

septiembre 29, 2016 13 comentarios

optimismoEn las empresas hay directivos que cuando alguien propone algo, de entrada dicen que no. Son directivos inmovilistas que tienen miedo al cambio y con los que es difícil emprender nuevos proyectos. No es que no se puedan hacer cosa nuevas. Lo que pasa es que cuesta mucho convencer que son cosas que merece la pena probarlas. Al final la gente queda muy frustrada y perdiendo la ilusión.

En general, ante nuevas propuestas, salvo que haya poderosas razones para vetarlas, hay que decir que adelante. Ya se verá si funcionan o no. Pero hay que intentarlo. Quizá, más que por la bondad de la propuesta, por la ilusión que muestra el que tiene la idea. No hay nada peor para una empresa que su gente esté desilusionada y frustrada. Cuando la gente pone empeño e ilusión es capaz de hacer lo imposible. Cuando la gente pierde el interés, hasta lo más normalito es difícil que salga.

Ánimo y a facilitar y encauzar todas las ideas de la mucha gente que piensa en tu empresa. La empresa ganará en dinamismo y será un lugar muy atractivo para trabajar. Merece la pena. Hasta el jueves que viene.

Experimentar y aprender

septiembre 22, 2016 23 comentarios

experimentarTengo un amigo que dice que no hay fracaso en la toma de decisiones. O bien conseguimos lo que pretendíamos o bien aprendemos. Yo estoy totalmente de acuerdo con esta idea. El único fracaso es no decidir por temor a equivocarnos.

Toda decisión debe concebirse como un experimento. Decidir es hacer la hipótesis de que si hago esto ocurrirá tal cosa. Si hago A ocurrirá B. Una vez hacemos A comprobaremos si ocurre B, en cuyo caso confirmaremos nuestra hipótesis y además habremos obtenido lo que queríamos. También puede suceder que no ocurra B, en cuyo caso sabremos que nuestra hipótesis  no es correcta y tendremos que modificarla, seguir experimentando y seguir aprendiendo.

Si las cosas salen de forma distinta a como queríamos que salieran, podemos sentirnos fracasados o podemos aprender. Si nos sentimos fracasado no sacamos nada en limpio de esa decisión. Si aprendemos porqué con esa decisión no hemos conseguido lo que pretendíamos estaremos mejorando para la próxima vez.

Saludos y hasta el jueves que viene. Si hacéis comentarios en este blog no es necesario que pongáis vuestro correo electrónico en el comentario, aunque el diseño de la página os lo pida. Gracias por seguir difundiendo y participando en el blog.

Controla tus impulsos

corto plazoEstoy releyendo el libro “Decídete” de los hermanos Heath y entre las muchas cosas interesantes que dicen hay una que voy a comentar. Es el test 10-10-10.

Muchas veces al tomar decisiones, damos excesivo peso a las consecuencias que puedan tener a corto plazo, y no prestamos tanta atención a lo que pueda suceder en un futuro más lejano. Esto unido a lo viscerales que podemos ser ante una situación sea esta positiva o negativa, puede hacer que nuestras decisiones no sean todo lo juiciosas, y que nos podamos arrepentir más delante de lo que hemos hecho.

Los hermanos Heath, ante una decisión recomiendan aplicar el test 10-10-10. Consiste en juzgar, ante una decisión, cómo nos sentiremos 10 minutos después de haberla tomado, cómo nos sentiremos 10 meses después, cómo nos sentiremos 10 años después. Este test garantiza que no va a ser el cortísimo plazo el que va a mandar en nuestras decisiones, sino que también el medio y el largo plazo van a estar presentes.

Este procedimiento evitará que la rabia o la emoción se impongan en nuestra decisión y que esta sea más juiciosa. Piensa en una decisión que hayas tomado y de la que al cabo de poco tiempo te hayas arrepentido. Piensa si habiendo aplicado este test, hubieras tomado esa misma decisión o la hubieras hecho algo distinto.

No es lo mismo

pelotaNo es lo mismo ser simpático y caer bien que ser un buen directivo. ¿Y a qué viene esto hoy? Pues a una práctica que he visto algunas veces en directivos. Cuando queda un puesto vacante en una empresa y se decide llenarlo promoviendo a una persona de dentro de la organización, a veces el criterio que se utiliza para seleccionar una persona es que esa persona me cae bien.

Evidentemente ese criterio opera a nivel de subconsciente. Encontramos un montón de razones que justifican que esa es la persona adecuada para el puesto. Pero en el fondo su única virtud es que nos cae bien. Y puede caernos bien por dos razones, porque esa persona tenga un natural agradable y queremos trabajar con ella, o tristemente porque esa persona se sabe vender muy bien y sabe cómo hay que comportarse con según quién para conseguir según qué. Y lo consigue!!!!! He visto expertos en manipulación. Me parece, aunque solo es una intuición, que en esa trampa caen más fácilmente los hombres que las mujeres.

Hablo de esto esta semana porque hace poco me contó un antiguo alumno lo que pasó en su empresa. Por necesidades de crecimiento hubo que ampliar en una persona el equipo de mandos intermedios que se hacía cargo de un departamento. Ante la sorpresa y frustración de todo el equipo, ascendieron a la más incompetente de todos los operarios del departamento. Se llevaba muy bien con el responsable de la decisión, me explicaba este antiguo alumno. Hasta el jueves que viene.

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