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Posts Tagged ‘incertidumbre’

Todos somos muy listos

coronavirusLeo una noticia que una familia ha presentado una querella contra Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias. Pues le consideran responsable de la muerte de más 27.000 personas en España por el Covid19, por haber “comunicando públicamente una serie de directrices erróneas y contradictorias”. También piden al juez que le retiren el pasaporte y le prohíban salir de España.

Mire demandante, quien ha matado a esas 27.000 personas ha sido un virus, no el señor Fernando Simón. Sabiendo lo que ha pasado, es muy fácil decir qué es lo que había que haber hecho. Pero las medidas hay que tomarlas con la información que se tiene en el momento que se toman, y haciendo las suposiciones razonables que haya que hacer.

Este es un error muy común que cometemos las personas. Juzgar una situación pasada a la luz de acontecimientos conocidos posteriormente. Es muy fácil caer en ese error por nuestra subconsciente tendencia de deformar la realidad pasada. La deformamos porque no es muy difícil librarnos de lo que ya sabemos y ponernos en la situación anterior.

Todos somos muy listos y sabiendo lo que ha pasado todos sabemos lo que habría que haber hecho. Acertar una quiniela cuando ya se han jugado todos los partidos es muy fácil. Aciértela por adelantado a ver si puede. Vamos, que, si yo soy el juez, el palo que le pego a los demandantes por hacer perder el tiempo sería para acordarse en años. Quizá por eso yo no soy juez. Mis condolencias a los familiares de todos los fallecidos estos días. Hasta el próximo jueves.

Principio de concreción inoportuna

errores de medidaHay una obsesión por medirlo todo. Se piensa que si tenemos una medida de las cosas las conocemos mejor y así podemos tomar mejores decisiones. Esto es cierto si no nos pasamos de frenada. Porque, aunque parezca una verdad de Perogrullo, solo se pueden medir las cosas medibles. Pero nos olvidamos de esto cuando llevamos una cinta métrica en la mano. En ese momento lo medimos todo. Para un martillo todo son clavos.

Leí la semana pasada en un periódico económico antes de las elecciones en España en cuanto se situaría la prima de riesgo de la deuda española en función de los resultados electorales. Si pasa esto, la prima de riesgo será de 115. Si pasa esto otro de 90, si pasa no sé qué 120. Y así hasta cinco distintos escenarios. Esto no se puede saber. Es lo que un buen maestro mío llamaba el principio de concreción inoportuna.

Las cosas se pueden evaluar. Se puede decir que tal cosa me gusta más que tal otra. Que tal idea es mejor o peor que tal otra. Pero decir que tal película me gusta 7 y tal otra 8, pues no. Hay quien, en su obsesión de medir, pone hasta decimales. El medir las cosas nos da una sensación de objetividad, sin darnos cuenta que el mismo proceso de medir es subjetivo. Escogemos nosotros la unidad de medida y escogemos qué medida asignamos a cada cosa.

A veces medimos las cosas para justificar nuestras decisiones. La alternativa A es mejor que la B porque no sé qué cosa hemos medido y sale mejor A que B. Así eludimos la responsabilidad de decidir. Lo dicen las medidas. Por supuesto que lo que se puede medir hay que medirlo, pero solo eso. No pasarnos.

Consejo, antes de medir una cosa pregúntate si esa cosa es medible. Si no, te estarás autoengañando. Te lo dice un doctor en ciencias matemáticas, que de medir sabe algo. Hasta la semana que viene.

Inmediatez

atolondramientoDiagnosticar bien una situación es un paso previo para tomar buenas decisiones. Si ante un asunto sobre el que tenemos que decidir algo no conocemos bien el asunto malas decisiones tomaremos sobre él. Muchas veces a la hora de juzgar una situación nos dejamos llevar por lo que ha sucedido en el pasado reciente y no nos damos cuenta que esos sucesos pueden ser anecdóticos si tenemos presente un cuadro más amplio de la situación.

Me explicaré, porque hasta ahora el mensaje está resultando un poco abstracto. Pero lo que quiero decir es muy claro. Como siempre, un ejemplo me servirá para ilustrar el post de esta semana. Una noticia en la prensa de hace unos días alarmaba sobre las consecuencias de la subida del precio del petróleo. Decía “El crudo rebasa los 61 dólares tras subir un 23% en dos semanas” todo apuntaba  una gran catástrofe. Se hunde el mundo.

Efectivamente, el precio del petróleo ha subido de unos 50 dólares a los 61 en quince días. Una barbaridad. Pero si miramos un poco más atrás, con mayor perspectiva, vemos que un mes antes en la primera semana de diciembre ya había rebasado los 60 euros. Y que en todo el 2018 su precio ha fluctuado entre un máximo de 86 dólares en octubre y los mínimos de 50 a finales de año. Si vamos un poco más lejos, en los últimos cinco años el precio ha fluctuado entre los 25 y los 120 dólares. Así que los movimientos de los últimos 15 días son pecata minuta.

Al hacer juicios sobre situaciones debemos fijarnos en un contexto amplio. Evitar que el árbol nos impida ver el bosque. Evitar los nerviosismos de última hora. Un enfado con una persona hay que ponerlo en perspectiva. Una contrariedad en un momento dado también. Igual que las euforias momentáneas. Tengamos amplitud de miras y no nos centremos en lo periférico del momento. Hasta el jueves que viene.

¿Riesgo por la situación política?

politicaLeo en un titular de la prensa que importantes bancos españoles alertan a sus inversores del riesgo que supone para sus negocios la actual inestabilidad política en España.

La verdad es que en España ya llevamos varios años de inestabilidad política, tanto a nivel de toda España como a nivel de alguna de sus zonas. Y lo que se ha visto en estos años es que la incertidumbre política no ha afectado para nada a la actividad económica. Si acaso una desaceleración puntual en algún momento puntual en alguno de los territorios.

La actividad económica en España la mueven los acontecimientos internacionales, no las diatribas locales. Son las incertidumbres sobre el precio del petróleo, las noticias de aceleración o desaceleración de la economía china, la deuda internacional, etc lo que mueve al crecimiento económico, y no nuestras batallitas políticas.

La economía en el mundo desarrollado está tan globalizada que solo le afectan acontecimientos de ámbito internacional y no local. La prueba está en qué después de la convulsión política en Cataluña el cuarto trimestre del 2017, la economía siguió creciendo a buen ritmo. Y sin que ocurriera nada especial desde el punto de vista político desde el verano, desde entonces la economía ha venido desacelerándose. Y lo ha hecho por razones de economía internacional y no local.

Uno puede argumentar que poco antes del verano hubo un drástico cambio de gobierno en España y esto ha podido afectar a la desaceleración. Pues no. La desaceleración (que de momento no es grave) está viniendo a la par de una desaceleración en todas las economías. De hecho, los mismos bancos que ahora alertan del impacto de la incertidumbre política, en su día aplaudieron la solidez del equipo económico del nuevo gobierno.

Resumen, la economía española la mueven las fuerzas económicas internacionales y no la política local. De esto ya hablé hace un año aproximadamente.

¿Cómo va la economía española?

septiembre 13, 2018 2 comentarios

crecimiento económicaPues muestra signos que generan preocupación. Me explicaré. A principios de año el consenso de las previsiones de crecimiento para la economía española que hacían los principales institutos era que se crecería en 2018 entre el 2% y el 2,4%. Mis previsiones eran que creceríamos en torno al 3%. Avanzó el año y esos organismos fueron corrigiendo sus previsiones hacia un crecimiento de entre el 2,7% y el 3%.

Analizando la situación económica este verano, observé una desaceleración en la economía y corregí mis previsiones al 2,6%. Conforme avance el año veremos si esto es puramente coyuntural o nos abocamos a una importante desaceleración (todavía no me atrevo a llamarla ni crisis ni recesión).

Al volver de las vacaciones, los titulares económicos nos anuncian que el empleo en agosto ha sido desastroso. El peor en muchos años. El turismo no ha ido todo lo bien que esperábamos. Muchos turistas que dejaron de ir a Egipto, Turquía y otros destinos similares, han vuelto a esos lugares, restando visitas a España. La relación Cataluña-España no ayuda nada. Para colmo, un titular de los primeros días de septiembre ponía en boca de la nueva ministra de economía que el crecimiento en España era robusto. Sospechoso cuando tienes que aclararlo.

En fin, que hay que estar alerta, aunque el Índice IESE de Incertidumbre Económica está bajo mínimos, lo que significa que no se percibe incertidumbre. De momento yo aviso de lo que se vislumbra.

También es cierto que la economía la mueven las expectativas. Es lo de las profecías autocumplidas. Si se empieza a hablar mucho de las dudas sobre la salud de una economía, la gente se pone alerta y frena la actividad (ya sea inversión, ya sea consumo) y esto hace que al final esa economía acaba sufriendo. Más vale seguir diciendo que la cosa va viento en popa, pero por si acaso, ojo.

El martes 18 de este mes doy una conferencia en el IESE sobre “La Toma de Decisiones: Suerte o Planificación”. El que quiera asistir que se apunte pinchando aquí. Hasta el jueves que viene.

¿Incertidumbre en España?

moción de censuraHe estado una semana fuera de España y me han llegado ecos de la moción de censura que el partido de la oposición va a presentar al actual presidente del gobierno. Para los de fuera de España, esto es una propuesta para votar en el parlamento la retirada del actual presidente y elección de uno nuevo.

Una moción de censura puede progresar o fracasar. No se sabe. Pero lo que me ha sorprendido al regresar a España el lunes son los catastrofistas titulares de los periódicos. Que si esta crisis política va a generar incertidumbre económica y por lo tanto va a haber un frenazo en nuestra economía, que si la bolsa baja, que si sube, y un montón de agoreras noticias.

Llevo años estudiando y cuantificando mensualmente la incertidumbre económica en España. En concreto desde el año 2010 en el IESE me encargo de dirigir el equipo que elabora el Índice IESE de Incertidumbre Económica (I3E). Y lo que hemos observado una y otra vez es que las muchas crisis políticas que ha habido en España en los últimos 5 años no han afectado para nada ni a la incertidumbre económica ni a la actividad económica.

Estuvimos un año con gobierno interino en España, con un ganador de las elecciones que declinó presentarse a presidir el gobierno por no contar con suficientes apoyos. Un líder de la oposición que se presenta a ser investido presidente y fracasa. Una repetición de elecciones que no hace cambiar nada. Unas elecciones catalanas en las que el cabeza de lista del partido ganador es obligado, por los miembros de un partido minoritario, a retirarse. Una declaración unilateral (simbólica o no) de independencia de Catalunya, con miembros del gobierno huidos o encarcelados.

Pues bien, ninguno de estos acontecimientos hizo moverse la incertidumbre económica, ni ha retrasado para nada la recuperación económica de España, que está creciendo por encima de la media de Europa.

Lo que sí hizo temblar la incertidumbre económica, son los rumores en verano del 2015 y después a principios del 2016 de una posible desaceleración de la economía China. El que China devaluara ese verano tres veces en una semana su moneda, etc. En definitiva, son los acontecimientos exteriores a España los que afectan a nuestra incertidumbre económica y a la marcha de nuestra economía, y no los avatares de nuestras batallitas políticas. Hasta la semana que viene, y espero podeder seguir yendo a dar clase a China durante muchos años. Se ve cómo se desarrolla ese país.

Este martes 5 de junio a las 19.00 en el IESE en Barcelona doy con Pablo Maella una sesión sobre los 10 errores más frecuentes en la toma de decisiones. Si quieres asistir te puedes inscribir aquí.

Richard Thaler, Premio Nobel de Economía

octubre 12, 2017 18 comentarios

nobel economia 2017El lunes anunciaron que el premio Nobel de economía de este año iba para Richard Thaler. Esto es una buena y una mala noticia. La mala noticia es que no me lo han dado a mi. Habrá que esperar otro año. La buena noticia que supone un reconocimiento para la disciplina de la Toma de decisiones.

Richard Thaler es profesor de la escuela de negocios de la Universidad de Chicago, precisamente de la misma disciplina que imparto yo en el IESE, la llamada “Behavioral Decision Making”. Es una disciplina que reconoce que los postulados de la toma de decisiones racionales muchas veces son violados por los comportamientos de las personas. Vaya, que no somos tan racionales como los economistas clásicos dicen que somos.

La teoría clásica de la Toma de Decisiones parte de la base que las personas somos racionales cuando tomamos decisiones. Que cuando decidimos en función de los postulados de la razón. Un grupo de investigadores liderados por Daniel Kahneman y Amos Tversky, comenzaron en los años 80 a demostrar que no es así. Que nos somos tan racionales. Observaron como las personas tenemos unas limitaciones que nos hacen no ser muy racionales en nuestra toma de decisiones.

Estas investigaciones fueron durante años despreciadas por los académicos de nuestra disciplina. Estos investigadores eran psicólogos. Su investigación no es seria. No tienen ecuaciones. Hasta que en 2002 le dieron el premio nobel a Kahneman (Tversky ya había fallecido), y se empezó a tomar en serio el estudio de cómo realmente la gente toma decisiones en lugar de seguir poniéndose énfasis en una racionalidad que no siempre está presente. El Nobel de este año es un nuevo espaldarazo a este campo de la Toma de Decisiones

El conocer estas limitaciones que aludíamos, permite que estemos preparados ante ellas y diseñar mecanismos que nos permitan, teniéndolas en cuenta, decidir mejor. En el IESE hace tiempo que el “Behavioral Decisión Making” está presente en nuestras aulas. Y buena parte de lo que publico en este blog es más “Behavioral” que “Rational”.

Enhorabuena Richard Thaler, y a esperar otro año. Hasta el jueves que viene y felices fiestas del Pilar a mis amigos de Zaragoza.

Datos y Opiniones en la Toma de Decisiones

septiembre 14, 2017 11 comentarios

economiaEn la portada del periódico económico que suelo leer veo un titular que dice “Alerta en la economía por la tensión en Cataluña”. En la misma portada a la derecha pone “El Ibex sube un 1,91% en su mejor sesión desde abril”. En las páginas interiores el titular de un artículo dice “las salidas a bolsa anuncian un año record en mercado de capitales”. En otra página dice que el euro está fuerte.

¿En qué quedamos? ¿hay tensión e incertidumbre económica o las aguas están calmadas? Pues como siempre es mejor acudir a los datos que dejarse llevar por impresiones. Desde el año 2010 publicamos cada mes en el IESE lo que llamamos el Índice IESE de Incertidumbre Económica. Y lo que dice ese índice es que ahora la incertidumbre económica está bajo mínimos.

Es más, observando los movimientos de ese índice se puede muy bien ver que los avatares de la política española no tienen ningún impacto en la incertidumbre de nuestra economía. Por el contrario, es la situación económica más allá de nuestras fronteras la que provoca la mayor o menor incertidumbre en España.

Me explicaré. Cuando hace un año nuestro actual presidente de gobierno en España, Mariano Rajoy, se negó a intentar formar gobierno aduciendo que no contaba con los apoyos necesarios, ni la bolsa, ni el bono español, ni el precio del petróleo, ni el tipo de cambio del euro sufrió la más mínima variación. Al igual que cuando Pedro Sánchez intentó fallidamente formar gobierno, o cuando un partido separatista catalán tuvo en vilo la formación de un gobierno en Cataluña, lo que provocó que el que aspiraba a seguir siendo presidente, Artur Mas, tuviera que desistir de sus aspiraciones.

Por el contrario, la semana que China devaluó tres veces su moneda en el verano del 2015, o cuando surgieron rumores de un frenazo en la economía mundial tanto en verano del 2015 como a principio del año 2016, fue entonces cuando la bolsa, el petróleo, los tipos de cambio y los bonos de los países presentaron grandes turbulencias.

No, no es la situación política interna de España la que genera incertidumbre económica, sino lo que pasa fuera de nuestras fronteras. Un error clásico en la toma de decisiones es basar las decisiones en opiniones y no en datos. Cuando hay datos hay que usarlos. Hasta el jueves que viene.

Es evidente que…

todos igualesMuchas veces creemos que lo que nosotros pensamos lo piensan todos los demás. Y si esto viene alentado por los medios de comunicación, pues entonces la cosa alcanza dimensiones mayúsculas.

Como a mi no me gustan las películas de marcianos y alienígenas, pienso que son una estupidez y extrapolo pensando que a todo el mundo le parece una estupidez. Un amigo mío no se podía creer que hubiera quien prefiriera subir una montaña en lugar de pasar un día en la playa. No nos cabe en la cabeza más que nuestra estrecha visión de las cosas.

Todo el mundo se extrañó de que Trump ganara las elecciones norteamericanas. “Esto no cabe en la cabeza” pensaron muchos, y también pensaron que todo el mundo lo veía así, no dándose cuenta que primaria tras primaria iba ganando y desbancando a sus adversarios republicanos, y que por tanto algo podría pasar el final. Era impensable que el Reino Unido se saliera de Europa (el famoso Brexit), pues resulta que sí, que se salieron.

Si queremos tomar buenas decisiones hemos de tener mentalidad abierta y pensar que cosas que a nosotros nos pueden parecer extravagantes, nos lo parecen a nosotros, lo que no significa ni que lo sean, ni que a los demás les parezcan extravagantes. Amplitud de mente. Salir de nuestro corral. Cuanto más en las antípodas de nosotros esté el pensamiento de alguien, más podremos aprender de este alguien. Salir de la burbuja. Hay mucho mundo apasionante fuera. Las cosas pueden ser muy distintas a como piensas que son. Atrévete a cuestionarte. Escapa de la manada. Sé original. Hasta el jueves que viene.

Simplifica

complejoSe dice que cada vez el mundo es más complejo, más incierto, ambiguo, y una serie de adjetivos más. Vamos, que las cosas no son como antes, que ahora todo va más deprisa. A nivel profesional, social, cultural y a cualquier nivel que uno quiera pensar.

¿Qué hacer en una situación así? Pues voy a dar dos consejos. Como las cosas son más complicadas y más difíciles de prever, hay que ser más tolerantes con el error. No hay que pretender hacerlo todo bien a la primera. Lo normal será equivocarnos. Lo que hay que intentar es que los errores no tengan consecuencias drásticas, y que seamos muy flexibles y sepamos rectificar a tiempo.

Ya he dicho en algún otro mensaje de este blog que intentar la perfección es una garantía de frustración. Hay que intentar hacer las cosas medianamente bien y, eso sí, cada día un poco mejor. Ese es el camino más rápido para la excelencia.

Otra consideración es que en entornos tan complicados como son los entornos profesionales actuales, las soluciones que hay que adoptar ante las cosas que surjan han de ser soluciones simples. Si es difícil acertar, ¿para que intentar una solución compleja? Si al final hay que acabar corrigiéndola y mejorándola, mejor y más fácil es corregir una cosa sencilla que una complicada.

Consejo, en todo lo que haces, mira a ver si lo puedes simplificar. Gastarás menos energías y quizá salga mejor. No esperes que las cosas salgan perfectas. Cuando buscamos razones de porqué pasan las cosas que pasan, no seamos complicados. Cuanto más sencilla sea la explicación que damos a las cosas, más probable es que demos en el clavo. Consejo, simplifica. Hasta el jueves que viene. Os dejo un video sobre mi último libro escrito con Pablo Maella.

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