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Otra vez sobre listos y tontos

listoCualquier persona inteligente se pude hacer pasar por tonto, pero ningún tonto se puede hacer pasar por inteligente. A un tonto, dice mi buen amigo y antiguo alumno Carlos Abadía, se le reconoce enseguida: se cree muy listo.

Hacerse pasar por más tonto de lo que uno es tiene a veces sus ventajas. La gente de tu alrededor piensa que no te enteras de lo que está pasando y actúa con menos reservas. Bajan la guardia. Y es observando cómo actúa la gente cómo obtienes mucha información. Aprendes cómo tienes que tratar a cada uno. Y todo esto no es maquiavelismo. Es entender mejor el entorno en el que te mueves y manejarte mejor en este mundo.

Un tonto por mucho que lo intente nunca puede actuar más allá de sus posibilidades. Y cuando lo intenta, queda patente su estulticia. Y cuando hablo de listos y tontos no me estoy refiriendo grado de capacidad analítica que tiene una persona. Me refiero a la capacidad de una persona de entender por qué pasan las cosas que pasan. Personas con capacidad de captar las causas más profundas de las cosas. Ese es el inteligente.

He conocido personas con grandes capacidades analíticas y técnicas y sin el más elemental sentido de la realidad. Mucha gente confunde pensar con calcular. Hay grandes científicos que no tienen ni la más remota idea de lo que pasa a su alrededor. Hasta el jueves que viene.

Más de sabios y tontos

noviembre 26, 2015 14 comentarios

tontosCreo que fue Platón quien dijo “Los sabios hablan porque tienen algo que decir y los tontos porque tienen que decir algo”.

Qué gusto da cuando alguien dice algo inteligente y desencalla una discusión que parecía iba a no tener fin. Son personas que saben escuchar. Cuando preguntan es para pedir una aclaración que era necesaria hacer. Cuando hablan inspiran confianza. Lo que dicen lo han pensado. Con estas personas suele bastar con diez minutos para darse cuenta de lo inteligente que es.

También sucede en ocasiones que las reuniones se hacen interminables porque hay quienes se empeñan en dar su opinión. A veces dan una opinión irrelevante sobre un tema importante, y a veces intervienen sobre temas que no tienen ninguna importancia. No suelen ser capaces de decir más de dos frases seguidas con sentido. Han de cambiar de tema. El caso es decir algo. Hablar.

El tonto se distingue porque cuando hace una pregunta en vez de pararse a escuchar la respuesta, su cabeza ya está en otro asunto y preparado para disparar otra tontería.

Más vale estar callado aunque puedan pensar que uno es tonto, que hablar y despejar la duda dijo algún presidente norteamericano. Al tonto se le distingue de lejos. Al listo también.

Os dejo una foto con mis alumnos de Hong Kong a los que di clase la semana pasada. Hasta el jueves que viene.

alumnos chinos

Inteligentes y humildes

soberbiaEn el mundo hay personas inteligentes y personas menos dotadas. También hay personas humildes y soberbias. Estas dos clasificaciones nos dan cuatro tipos de perfiles. El primero es el de los inteligentes y humildes. Estas son personas que llegan muy lejos y no se lo creen. Uno crece estando con ellos.

Inteligentes y soberbios no hay ninguno. Cualquier persona soberbia necesariamente es poco inteligente. Dicho de otro modo cualquier persona inteligente es humilde. Sabe que en cualquier campo hay personas más capacitadas que ella. El que se siente muy superior a los demás desconoce la realidad, claro síntoma de estulticia.

Luego están los menos dotados, pero que son humildes. Con este tipo de personas se puede llegar muy lejos. Conocen sus limitaciones y por tanto saben dónde pueden llegar y cuando deben empezar a pedir ayuda. Con ellos se suele estar también muy bien pues la virtud siempre es atractiva.

Lo peor, el tonto y soberbio. De estos mejor huir. Suelen generar muchos problemas. Son incapaces de darse cuenta que nadie los aguanta. Se creen unos genios cuando de lo único que pueden hacer alarde es de su mediocridad. Huye de estos.

De la descripción de estos cuatro perfiles se desprende que lo relevante no es ser más o menos inteligente, sino que lo que realmente marca la diferencia es ser humilde. En ser más o menos inteligente uno no puede influir. Dios nos ha dado la inteligencia que nos ha dado. Sin embargo el ser humilde es algo que depende de cada uno. Consejo para esta semana: intenta ganar en humildad. Aborda todas tus situaciones desde la humildad. Te irá mucho mejor en la vida y tendrás muchos amigos. Hasta el jueves que viene. Felicidades a los Jordis y a los Jorges.

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