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Más de sabios y tontos

tontosCreo que fue Platón quien dijo “Los sabios hablan porque tienen algo que decir y los tontos porque tienen que decir algo”.

Qué gusto da cuando alguien dice algo inteligente y desencalla una discusión que parecía iba a no tener fin. Son personas que saben escuchar. Cuando preguntan es para pedir una aclaración que era necesaria hacer. Cuando hablan inspiran confianza. Lo que dicen lo han pensado. Con estas personas suele bastar con diez minutos para darse cuenta de lo inteligente que es.

También sucede en ocasiones que las reuniones se hacen interminables porque hay quienes se empeñan en dar su opinión. A veces dan una opinión irrelevante sobre un tema importante, y a veces intervienen sobre temas que no tienen ninguna importancia. No suelen ser capaces de decir más de dos frases seguidas con sentido. Han de cambiar de tema. El caso es decir algo. Hablar.

El tonto se distingue porque cuando hace una pregunta en vez de pararse a escuchar la respuesta, su cabeza ya está en otro asunto y preparado para disparar otra tontería.

Más vale estar callado aunque puedan pensar que uno es tonto, que hablar y despejar la duda dijo algún presidente norteamericano. Al tonto se le distingue de lejos. Al listo también.

Os dejo una foto con mis alumnos de Hong Kong a los que di clase la semana pasada. Hasta el jueves que viene.

alumnos chinos

  1. noviembre 26, 2015 en 9:34 am

    Como dice una pintada en mi pueblo “Hasta el necio cuando calla parece sabio”

  2. Roger R.
    noviembre 26, 2015 en 9:57 am

    No hay nada peor que un tonto “motivado”, este lo estropea todo, no digo que vaya con mala intención, pero incluso lo que funciona bien en cuando lo toca, desastre a la vista… no se sabe bien como pero algunos de estos llegan alto y acaban hundiendo empresas o llevándose por delante países enteros… en fin, cuando dicen esto que hay que motivar a la gente de tu equipo y demás, pero ojo a quien se motiva, hay que motivar al sabio.

    • noviembre 29, 2015 en 11:35 am

      Roger, me parece que con ese perfil nos hemos topado todos.
      Gracias por participar y saludos,
      Miguel Angel

  3. noviembre 26, 2015 en 6:37 pm

    Qué bien dicho MA. Lo más triste es que la tontería lleva a un aprendizaje negativo que termina en que cuando más necesita de algo o alguien, el tonto está convencido que nunca lo necesitará. Lamentablemente así es y lo explicaba muy bien Juan Antonio.

  4. Luis Miguel Casado Diaz
    septiembre 16, 2016 en 10:00 pm

    Miguel Angel, precisamente leía hoy un pasaje del libro “El valor de tenir valors” de Francesc Torralba. Concretamente el que se refiere al valor de preguntar. Aquí te traduzco unos párrafos”

    “Preguntar públicamente es mostrarse débil, evidenciar la propia indigencia, pero es a la vez un indicio de inteligencia, porque solamente puede preguntar el que ha captado mínimamente la música de lo que pasa y tiene el valor de recibir una respuesta que quizás no quería escuchar”

    “Tener el valor de levantar la mano y de preguntar cuando todos asienten con la cabeza, pero nadie sabe de que va el asunto, exige humildad. El peso de la mayoría abruma. Cuando el silencio tácito de la masa es compacto, ahoga cualquier interrogante, cualquier indicio de vida intelectual.”

    “Nadie entiende de que va la cosa, pero preguntar es evidenciar la incomprensión, ponerse en evidencia delante del profesor.”

    “La pregunta nos pone al descubierto. Cuando la tenemos en los labios y la hacemos sonora, hacemos evidentes los límites del propio conocimiento, también el deseo de saber más.”

    Un abrazo

    • septiembre 17, 2016 en 9:22 am

      Gracias Luis MIguel. Si uno es humilde no le importará mostar sus limitaciones. Pero¿quien no tiene limitaciones? ¿Para qué ocultarlas?
      Muchas gracias y saludos,
      Miguel Angel

  5. Jorge
    septiembre 19, 2016 en 9:07 am

    Otra perspectiva sería cuál es, en muchas ocasiones, el contenido propio de las reuniones, las motivaciones de ésas. ¿Quién no se ha encontrado con reuniones programadas con semanas de antelación (2-3), y que cuando se celebran, sonsólo un mero ejercicio de “postureo” y de egocentrismo del responsable de la reunión? También se podría trasladar esta visión a esos aficionados a convocar reuniones que no escuchan y sólo hablan.

  1. enero 14, 2016 en 8:01 am

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