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De cómo se puede perder la autoridad

autoridadEn los dos últimos mensajes he hablado de la distinción entre poder y autoridad y en cómo se consigue tener autoridad. En el mensaje de esta semana voy a hablar de cómo un directivo puede perder autoridad. Cómo puede perder la confianza que la gente ha depositado en él. Tres son las maneras que pueden hacerle perder esta confianza.

La primera es cuando un directivo no tiene suficiente capacidad para hacer que la empresa funcione. Cuando no es capaz de que la empresa sea eficaz. En ese caso este directivo pierde su autoridad porque la gente deja de confiar en que pueda llevar la barca a buen puerto. No es que desconfíen de las intenciones de este directivo. Simplemente dudan de su capacidad. En este caso, el directivo lo que tiene que hacer es algo que está en su mano hacer, pero que es muy difícil que lo haga y muy pocos lo hacen: retirarse del puesto. Dejar paso a otros con más capacidad.

La segunda forma de perder autoridad es cuando un directivo está controlando continuamente a su gente. Cuando está diciéndoles en cada momento lo que tienen que hacer hasta el último detalle. Consigue hartar a su gente. Así es imposible que su gente se desarrolle como profesionales. Esto desanima a su gente porque ven que no pueden aportar nada a la organización. Este directivo no les deja espacio de actuación. Todo está planificado y controlado hasta el último detalle

La tercera forma de perder autoridad es cuando un directivo se comporta de modo injusto. Cuando perjudica a alguien por beneficiar a otro. Y no digamos si el beneficiado es él mismo. Este tercer modo hace perder la autoridad y la confianza de modo ipso facto. Hasta el jueves que viene que hablaremos de otra cosa.

Poder y autoridad

autoridad y poderLa actividad de un directivo es coordinar acciones de personas para conseguir un objetivo. Para conseguir que esas personas lleven a cabo las acciones necesarias para lograr el objetivo el directivo puede utilizar el poder que tiene dada su posición, o hacerlo a través de la autoridad que se ha ganado.

El poder es la capacidad que tiene el directivo de premiar o castigar las acciones de su gente. Dando un salario consigue que la gente actúe como se le dice. También lo puede conseguir a base de una remuneración extra o incluso con la amenaza de despedir al que no hace lo que se le dice.

La gente también puede hacer lo que tiene que hacer por la autoridad que le merece ese directivo. La autoridad de un directivo viene a ser la confianza que genera en su gente de que lo que dice que hay que hacer es lo mejor que se debe hacer. No por el miedo al castigo ni por el logro del premio, sino por la convicción que tiene la gente de que si el directivo manda eso, eso es lo mejor que se puede hacer.

En definitiva, el poder es algo que posee el directivo, mientras que la autoridad es algo que tiene que ganarse y que se lo confiere su gente. Evidentemente un buen directivo es el que tiene autoridad. El que genera confianza. El uso del poder, el influir por temor al castigo o por la promesa de un premio es un modo muy pobre para dirigir.

Lo que pasa es que, así como el poder se posee por el puesto que uno ocupa, la autoridad se la tiene que ganar el directivo, y eso requiere tiempo para generar esa confianza. Por esto la función del poder para un buen directivo, es el instrumento que tiene para conseguir los objetivos mientras genera confianza. Mientras genera autoridad entre su gente. Una vez que tiene esa autoridad entre su gente el poder que tiene se hace innecesario. No le hace falta. Esto es valor instrumental del poder. Es el instrumento que necesito para generar autoridad.

Otra razón para acumular poder es que si lo tengo yo no lo tiene otro y así uno evita que otro pueda utilizarlo de manera injusta y despótica. Este es el uso defensivo del poder. La semana que viene hablaré de cómo se genera autoridad y de como se puede perder. Hasta entonces.

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