No existe un manual para tomar buenas decisiones. Como los cirujanos, se aprende con formación, experiencia y práctica, pero nunca hay garantías totales de éxito. Decidir implica asumir incertidumbre, ejecutar y aceptar que no todo depende de nosotros. Reflexiono sobre ello en el nuevo post de Toma de Decisiones.
En el mensaje de esta semana hablo de que las decisiones no deben juzgarse por los resultados. Hacerlo puede llevarnos a premiar el azar y castigar la mala suerte.
Por tanto los incentivos en función de resultados son muy problemáticos y desmotivadores
Esta semana reflexiono sobre un error común que cometemos al juzgar nuestras decisiones solo por cómo salieron. En este nuevo post explico por qué es clave distinguir entre un buen proceso de decisión y el azar en los resultados, y qué podemos hacer para tomar mejores decisiones en un entorno incierto.
La IA procesa información preexistente con una capacidad de cálculo asombrosa, pero no es capaz de generar conocimiento genuinamente nuevo. Analizamos por qué un algoritmo en el siglo XIV habría negado rotundamente que la Tierra gira alrededor del Sol."
Experimentar ante lo desconocido exige un requisito: que las decisiones sean reversibles. Conozca el quinto método de decisión y por qué la suerte puede generar un peligroso aprendizaje negativo en su organización.
Ante la incertidumbre, la toma de decisiones puramente racional es difícil de aplicar. Conozca los cuatro métodos más habituales para decidir (desde el análisis lógico hasta la imitación o la conveniencia) y por qué, sea cual sea el camino elegido, siempre tendemos a justificarlo como el único racional.
A veces una innovación tecnológica mejora claramente un producto, pero cubre necesidades que el usuario no tiene. Descubra la diferencia entre innovación incremental y disruptiva y cuál es la pregunta clave que debe hacerse antes de lanzar cualquier novedad al mercado.
Cuando una empresa está dirigida por controladores, los procesos gobiernan y se vuelven burocracia. Descubra las ventajas y riesgos de los cuatro perfiles directivos (creativo, racional, idealista y controlador) y por qué un buen líder necesita la prudencia para saber cuándo saltarse el procedimiento.