¿Cómo prepararse para una eventual crisis?

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Decía la semana pasada que cuando llega una crisis económica, si una empresa no está preparada, ya poco puede hacer más que capearla como buenamente. Las crisis nos tienen que pillar preparados. Y uno se prepara para una eventual crisis cuando las cosas van bien. Ese es el momento para prepararse

¿Qué hay que hacer entonces, cuando las cosas van bien? Cuando las cosas van bien la empresa vende. Los clientes compran. Hay demanda. Se amplia capacidad productiva. Se contrata gente. Se aprovechan las oportunidades que ofrece el boyante entorno económico. Y en esto consiste el error. Si se dimensiona la empresa para esos momentos de bonanza, cuando llegan las dificultades nos pilla sobredimensionados. Nos pilla con fábricas a medio utilizar, con demasiada gente en la empresa. Las facturas nos ahogan y los ingresos no llegan. El futuro de la empresa es incierto.

Lo que hay que hacer en momentos de bonanza es no dimensionarse de modo que cuando llegue la recesión, que siempre llega, no nos pille sobredimensionados. Hay que frenar el crecimiento durante los booms económicos. Sé que esto es muy difícil. Que cuando las cosas van bien, echar el freno es muy difícil. Pero es la única forma de que se puedan capear las dificultades cuando lleguen las desaceleraciones. Las empresas que esto hacen capean muy bien las crisis económicas y salen de ellas fortalecidas.

Consejo para la crisis actual: qué cada uno haga lo que pueda. Si tu empresa no estaba preparada para abordarla, poco margen de maniobra queda. Consejo para cuando venga la recuperación económica: haz caso a lo que digo en este mensaje. Ya en un mensaje de este blog en 2012 daba estos mismos consejos. Hasta el jueves que viene.

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Miguel Angel Ariño es Catedrático de IESE Business School y conferenciante, experto internacional en toma de decisiones, estrategia y liderazgo. Con más de 35 años de experiencia global, ayuda a Consejos de Administración y a la alta dirección a transformar la complejidad en claridad estratégica, impulsando un crecimiento sostenible y ético.

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7 COMENTARIOS

  1. Con el debido respeto, me parece una recomendación demasiado simple esta vez, profesor. La mayoría de las empresas que invierten en tiempos de bonanza lo hacen para dimensionar la empresa a sus propias expectativas. No hacerlo sería una seria irresponsabilidad de la dirección. Naturalmente, podrían optar por una estrategia de no crecimiento, pero, en este caso, podrían verse abocadas a una situación negativa a largo plazo. Por eso me parece que intervienen demasiadas variables como para recomendar con carácter general «frenar el crecimiento» y no invertir en tiempos de bonanza. Si las circunstancias del mercado cambian súbitamente hay que adaptarse…si puedes. En mi opinión, lo ideal es tener estructuras flexibles… menos gastos fijos y más variables, para poder adaptarse rápidamente, pero España adolece de una legislación laboral extremadamente rígida derivada de la época franquista.

    • Gracias eruizf, por tu comentario. Permiteme un defensa. Dices que «La mayoría de las empresas que invierten en tiempos de bonanza lo hacen para dimensionar la empresa a sus propias expectativas» Pues si un directivo en épocas de bonanza no tiene como expectativa el que llegará una crisis o desaceleración en algún momento, este directivo es un cortoplacista. Efectivamente hay demasiados directivos de este tipo y así pasa lo que pasa cuando viene una desaceleración.
      Gracias eruif por participar
      Saludos,
      Miguel Angel

  2. Yo pienso igual que eruizf, detener un crecimiento cuando uno de los objetivos estratégicos de las organizaciones y más hoy cada vez con una movilidad hacia lo global es crecer, no sería lo más inteligente. Pienso que analizar bien los entornos entornos (interno e interno), realizar un buen análisis de riesgos para identificar con anterioridad lo que pudiera ocurrir en el futuro, crear escenarios, de manera que se puedan diseñar y crear las medidas de controles adecuados para mitigar cualquier riesgo, valerse de las tecnologías y de otras estrategias para abaratar los costos operativos necesarios, los que no, tal como plantea eruizf, moverlos a costos variables. Todo esto, ayudaría a tomar decisiones rápidamente y oportunamente. Y si es posible tener un fondo que sirva de colchón también ayudaría bastante.

    • Efectivamente Ingeniero Rolando. Se constata lo que dices: «uno de los objetivos estratégicos de las organizaciones y más hoy cada vez con una movilidad hacia lo global es crecer» pero también se constata lo que les pasa a las empresas que se sobredimensionan cuando las cosas van bien.
      Todo lo que dices en la segunda mitad de tu comentario está muy bien, pero si te pilla habiendo engordado la empresa, es muy difícil hacerlo. Hay que hacerlo pero con la empresa en dimensiones adecuadas. No sobre dimensionada.
      Gracias por participar rolando,
      saludos,
      Miguel Angel

  3. Considero que la recomendación parece buena, sin embargo creo que decir que en épocas de bonanza evitar el crecimiento acelerado, estaría en contra de muchos planes comerciales. Muchas de las actuales empresas se han hecho grandes al haber aprovechado sus épocas de bonanza, no solo con la idea de expandirse y crecer, sino que buscan nuevos mercados para que ante una eventual crisis, tengan más de una alternativa para poder superarla.

    • Gracias César. El no crecer cuando se puede no es una cosa que se contempla. Efectivamente, las épocas de bonanza hay que aprovecharlas, pero no abusar de ellas.
      En ningún caso digo que no haya que aprovechar los buenos momentos. Lo que digo es que no hay que abusar de ellos. Muchas empresas se han hecho grandes al haber aprovechado las épocas de bonanza. Lógico, las que han crecido adecuadamente. Pero cuantas empresa por haber crecido desordenadamente han quedado en mediocridades.
      De todas formas la discrepancia enriquece los puntos de vista.
      Saludos,
      Miguel Angel

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