Y ahora ¿qué hay que hacer?

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Decidir mejor: claridad, información y creatividad

En este nuevo post de mi blog Toma de Decisiones reflexiono sobre tres elementos surgidos en una conversación reciente con directivos: claridad en los objetivos, buena información y creatividad en las posibles soluciones. La inteligencia artificial cambiará muchas cosas, pero decidir bien seguirá siendo una tarea del directivo.

Mi nuevo libro: Decidir bien

Comparto en mi post de esta semana un nuevo libro que acabo de publicar, junto con dos coautoras, Nuria Chinchilla y Pilar García Lombardía: “Decidir bien Cómo nuestras decisiones configuran nuestro futuro”. El 23 de abril celebramos el día del libro. Es una buena ocasión para reflexionar sobre cómo nuestras decisiones configuran lo que somos. De esto es lo que tratamos en el libro y lo expongo en el mensaje de esta semana.

Información sí, pero la relevante

Para decidir bien necesitamos información, pero no toda información es útil. Buscar datos sin criterio puede llevarnos al autoengaño o a gastar recursos inútilmente. El verdadero reto está en saber qué información necesitamos y estar dispuestos a cuestionar nuestras propias ideas. Reflexiono sobre ello en el nuevo post.

El déficit baja, pero los impuestos suben

Se celebra que el déficit público haya bajado. Buena noticia. Pero conviene mirar cómo se consigue. Si es aumentando los impuestos, el mérito es relativo. El verdadero reto está en gestionar mejor los recursos. Reflexiono sobre ello en el nuevo post de Toma de Decisiones.

No hay un manual para decidir bien

No existe un manual para tomar buenas decisiones. Como los cirujanos, se aprende con formación, experiencia y práctica, pero nunca hay garantías totales de éxito. Decidir implica asumir incertidumbre, ejecutar y aceptar que no todo depende de nosotros. Reflexiono sobre ello en el nuevo post de Toma de Decisiones.

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Estos últimos meses diversas personas me han planteado la pregunta de cómo abordar en sus empresas la crisis económica actual. La respuesta es muy sencilla. Hágase lo que se pueda. Si nos ponemos a pensar qué hacer cuando tenemos la crisis encima hemos llegado tarde. A las crisis hay que llegar preparados. Cuando esta ya está encima pocos grados de libertad se tienen para capearla.

Si uno nota en su coche un ruido pequeño y no lo lleva al taller a revisar porque no le da importancia, que luego no se queje si el coche lo deja tirado en medio de la carretera. Si uno tiene pequeñas dolencias y por no ser muy fuertes no acude el médico, quizá más adelante se encuentre ante un tumor incurable. Tumor que se podía haber curado si se hubiera pillado a tiempo.

Lo mismo les pasa a las empresas. Aquellas que son dirigidas pensando en la posibilidad de abordar una crisis en algún momento, cuando llega la crisis, que siempre llega, están preparadas para abordarla. Mientras que aquellas que viven muy felices viendo lo bien que le van las cosas, cuando llega la crisis les pilla desprevenidas.

Los directivos tienen que dirigir sus empresas intentando conseguir objetivos. Y esto lo saben hacer muy bien. Pero también tienen que pensar en estar preparados cuando lleguen las desaceleraciones y las crisis. Y eso no lo saben hacer también. Si las dificultades se nos echan encima sin estar preparados, ya poco podemos hacer, más allá de sufrir. De todas maneras, siempre se puede hacer algo.

¿Y cómo prepararse para una crisis? Pues de ello hablaré en un próximo mensaje, aunque ya dije cosas hace unos años en un mensaje sobre gestión de riesgos y en otro sobre cómo abordar las crisis. De momento felices vacaciones, prepararse para las crisis y hasta el jueves que viene.

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Miguel Angel Ariño es Catedrático de IESE Business School y conferenciante, experto internacional en toma de decisiones, estrategia y liderazgo. Con más de 35 años de experiencia global, ayuda a Consejos de Administración y a la alta dirección a transformar la complejidad en claridad estratégica, impulsando un crecimiento sostenible y ético.

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3 COMENTARIOS

  1. En el IESE nos enseñaron gestión, nos facilitaron herramientas y, sobre todo, a pensar y con la brújula de los valores éticos. Con ello y la experiencia aprendimos a «navegar», pero primero tuvimos que adaptarnos a las circunstancias y a los vaivenes de los diferentes sectores por los que hemos pasado. Conseguir objetivos es engañoso. Un ejemplo: pagar dividendos en tiempos de crisis puede ser un objetivo pero el futuro queda en entredicho si se atraviesa una crisis en el sector.

    La crisis siempre aparece cuando menos se la espera. Es parte de la vida misma. Lo complicado es conseguir crecer a velocidad menor que la competencia, pero con toda la estructura a buen rendimiento y con capacidad de aguante ante la siempre posible sorpresa; saber cuando es el momento de avanzar y cuando frenar; el momento de arriesgar o el de esperar quedo; el de invertir o el de salir.

    Cuando todos sueñan disfrutar del «viento en popa a toda vela, no corta el mas si no vuela» es casi imposible realizar lo contrario. Sólo unos pocos elegidos, grandes líderes todos ellos y ellas, han conseguido capear la dificultat por haber sabido pertrecharse a tiempo y mantener la calma ante la imprudencia generalizada.

    Gracias por la reflexión Miguel Àngel y felices vacaciones a tod@s.

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