Los prejuicios son juicios a priori que tenemos sobre algo. A priori no en sentido temporal sino en que antes de conocer el contexto o los detalles de una situación ya tenemos hecho un juicio sobre la misma. Que si el cambio climático es una teoría estúpida. Que si el cambio climático nos va a crear problemas en el futuro. Que si la inmigración es buena. Que si es mala, etc. Son juicios a priori antes de tener razones para emitirlos.
Los prejuicios no serían un problema si no fuera porque influyen en nuestras decisiones y en nuestra relación con los demás. Cuando tenemos un prejuicio, estamos convencidos de algo y no hay evidencia contraria que nos haga cambiar de opinión. Siempre encontramos una razón que justifica la evidencia contraria, y que no invalida nuestra opinión. Los prejuicios pueden ser juicios que habíamos hecho previamente, o pueden originarse porque buscamos razones para reafirmar nuestra opinión sobre algo.
Los prejuicios nos hacen tomar decisiones equivocadas porque están basadas en una realidad falsa. En una realidad que nos hemos creado en nuestra imaginación. Y la realidad real no se ajusta a nuestras querencias, acaba imponiéndose y mostrando el error de nuestras decisiones. Aunque también he de decir que he visto personas que ante la evidencia sus equivocaciones siguen justificándolas como decisiones acertadas.
Otro de los inconvenientes de los prejuicios es que nos alejan de los demás. Nuestra cerrazón mental y el no querer rectificar hace que las personas no quieran tratar asuntos con nosotros, porque somos monolíticos en nuestras opiniones.
Remedio contra los prejuicios, flexibilidad mental. Estar siempre abiertos a la posibilidad de estar equivocados. Reflexionar si nuestras opiniones están basadas en suposiciones razonables o en suposiciones que nos resultan convenientes porque justifican nuestro modo de actuar. Felices vacaciones a los que las comencéis próximamente y hasta el jueves que viene. Estaré puntualmente cada jueves en mi cita con los blog-lectores.
Miguel Angel Ariño es Catedrático de IESE Business School y conferenciante, experto internacional en toma de decisiones, estrategia y liderazgo. Con más de 35 años de experiencia global, ayuda a Consejos de Administración y a la alta dirección a transformar la complejidad en claridad estratégica, impulsando un crecimiento sostenible y ético.
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Curiosamente la vehemencia con la que defendemos un prejuicio suele ser inversamente proporcional a los argumentos que tenemos para hacerlo.
Me quedo con tu introducción en el correo electrónico: «Los prejuicios no son opiniones informadas, sino atajos mentales que tomamos sin contrastar. El problema no es solo que estén equivocados, sino que condicionan nuestras decisiones y nos alejan de los demás.»
Estoy completamente de acuerdo contigo Anónimo, a mayor vehemencia e intensidad en la defensa de las propias ideas, mayor es el prejuicio. El que hace juicios honestos está abierto a sus juicios.
Gracias por participar y saludos,
Miguel Angel
Prejuicios mezclados con verdades absolutas es la mezcla perfecta para bloquear cualquier consenso. Y por desgracia es la tónica actual; nadie se molesta en ofrecer los pros y contras de cada opción ni de qué recursos se necesitan y de dónde se han de sacar para paliar las consecuencias negativas que nuestra decisión pueda provocar.
También totalmente de acuerdo contigo Anónimo. En vez de dialogar y ver los pros y contras de las distintas opciones se lucha porque prevalezca la opinión que uno tiene sin atender a las posibles razones de las otras opciones.
Gracias también por participar.
Miguel Angel
A menudo no logro diferenciar un prejuicio de una idea firme, trabajada y elaborada en el tiempo. Me está pasando por ejemplo con Trump, no compro toda la inquina que me vuelcan (y que provoca él por histriónico) porque le sigo desde hace años y sé que «parece un loco pero tiene un plan» (Hamlet). Es cerrazon? Es prejuicio?
Pues la verdad es una distinción sutil pero clara. Si estás dispuestos a criticar tus suposiciones y cambiar de opinión entonces tienes una idea firme y elaborada. Si no estás dispuesto a hacerlo, en general se puede decir que tienes un prejuicio. Pero esto solo es un indicador de la diferencia entre ambas.
Gracias por participar,
Miguel Angel