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Posts Tagged ‘Mediocridad’

Comprender

estresSalvo que uno sea un cara dura y su jefe no se entere de lo que pasa, lo cual pasa con cierta frecuencia, las exigencias profesionales suelen dar pocas posibilidades de relajación.

Si a esto se le une las puntas de trabajo que ocasionalmente se producen, la gente anda estresada y con tensión. Y como además uno esté a final del curso, antes de las vacaciones, con cansancio acumulado durante todo el año, como sucede ahora en España, uno puede estar al borde del agotamiento.

Jefes humanos y que tienen en cuenta a las personas son conscientes de esto y saben en qué momento hay que destensar la cuerda y dar un respiro a su gente. Estos lo agradecen tremendamente y se genera una relación de confianza. La gente que trabaja con un jefe así sabe que si en un momento dado están al límite, el jefe lo va a comprender, incluso se va a anticipar y va a destensionar el ritmo. Así se trabaja muy bien.

Por otro lado hay jefes que solo se preocupan de los resultados. No entienden las distintas situaciones que puede estar atravesando una persona. Exigen de un modo deshumanizado. Dirigen sin alma, puros técnicos.

Hago estas consideraciones para que las tengas en cuenta si mandas a un equipo de personas. Tener en cuenta este tipo de cosas también es parte de la tarea directiva.

¿Por qué a veces fracasan las decisiones?

perplejoLos directivos toman decisiones, que algunas veces salen mejor y otras veces peor. Pero a veces no pueden tomar las decisiones que querrían por la dificultad de ponerlas en práctica. Y esta dificultad no procede necesariamente de la complejidad técnica sino de la falta de interés por parte de quienes las tienen que aplicar.

Me contaba un antiguo alumno que había que cubrir un puesto en su empresa por la jubilación de uno de sus directivos. Había una persona que era la más adecuada para ocuparlo, pero que cuando se lo propusieron este se negó rotundamente a ocuparlo. Mi antiguo alumno estaba perplejo por esta negativa. Le dije con toda la amabilidad que pude, que si no sabía por qué pasan las cosas que pasan en su empresa algo estaba haciendo mal.

Saber las razones por las que la gente hace lo que hace es imprescindible para dirigir una empresa. No es suficiente con saber lo que pasa. Hay que saber por qué pasa eso que está pasando. Y si uno no se entera entonces no está dirigiendo bien.

Las cosas no suceden por azar. Siempre hay una razón. Cuando uno no es capaz de captar estas razones acaba dirigiendo con el ordeno y mando, que es un modo muy costoso y poco eficaz de dirigir. Directivo, entérate de lo que pasa en tu empresa, sino eres tú la causa de que las cosas fracasen. Hasta el jueves que viene.

Personalidad

estrategiaLas empresas lo que han de hacer es ofrecer un producto o servicio que satisfaga una necesidad real de clientes. Y cuando mejor lo haga mejor empresa será y como consecuencia, si lo hace suficientemente bien, ganará dinero. Pero a veces, lo he visto en declaraciones de directivos y artículos escritos por profesores, parece que de lo que se trata es de batir a los competidores, hundirlos. Y parece que más que tener una buena estrategia lo único que les importa es aniquilar al contrario. Esto es una falta de personalidad.

Pasa también en política. Parece que hay partidos políticos que en vez de tener propuestas lo único que les preocupa es desbancar al partido que está gobernando. Me parece que esto es un error. Los partidos que pretenden gobernar lo que tienen que hacer es trabajar un buen programa, entusiasmar a los votantes y una vez que consiguen gobernar desarrollar ese atractivo programa. Si su único plan es derrotar al partido que gobierna, una vez derrotado ¿qué van a hacer? ¿Qué programa tienen?

Está bien que apunten las carencias del partido rival, pero sobre todo lo que han de hacer es propuestas, programa político. Agradecería que no se viera en el mensaje de esta semana ideología política, que no la hay. De lo que escribo lo he visto en partidos políticos de unos y otros colores, y también lo he visto en empresas sin estrategia que parecen pollos descabezados cuyo único objetivo es descalificar a los competidores.

No. Cuanto mejor lo haga un competidor, mejor tendré que organizarme para salir adelante. Mejor tendré que ingeniármelas. Las empresas mejores son aquellas que tienen muy buenos competidores. Hasta el jueves que viene.

Ilusionar

ilusionHay empresas en las que la gente va a trabajar ilusionada. Aprenden, pueden aplicar lo que aprenden en su trabajo, pueden sugerir mejoras, ponerlas en práctica, experimentar…

En cambio hay otras empresas en las que los directivos tienen la extraña habilidad de desilusionar a la gente. Matan la iniciativa, dicen en cada momento lo que tienen que hacer. La gente en ese tipo de empresas sienten que son meros ejecutores de las órdenes de otros. Los jefes saben muy bien lo que tienen que hacer y cualquier iniciativa no tiene ningún futuro.

De lo que no se dan cuenta estos jefes es que los que están a pie del cañón en una empresa, los empleados, tienen mucha informaión muy útil sobre cómo mejorar las cosas, como servir mejor a los clientes, etc. pero no, la dirección piensa que lo sabe todo y que no precisan de ninguna idea de su gente. Ellos ya saben lo que hay que hacer. El resultado de esta actitud es la frustración de la gente y la pasividad, y los que tienen oportunidades dejan la compañía a lugares más favorecedores.

Jefe, un consejo: escucha más a tu gente, aunque a priori te pueda parecer que lo que proponen no va a funcionar, déjalo poner en práctica, si no funciona ya se cambiará, pero al menos tu gente se sentirá escuchada y trabajará con ilusión. Por supuesto que si lo que proponen puede tener consecuencias desabelladas, entonce no hacer experimentos, pero si es facilmente rectificable, permítelo.

Hasta la semana que viene. Por cierto, los días 6 y 7 de julio hacemos un programa en el IESE sobre Big Data. Lo titulamos “From Big data to Big Profits”, Invitamos a un profesor de Kellog que nos dará muchas de las sesiones. 

Intereses Creados y Toma de Decisiones

aprender inglesOjo a los intereses creados que nos pueden hacer tomar malas decisiones. Un directivo que no domina el inglés puede ser reacio a la internacionalización de su empresa y esgrimir para ello razones estratégicas: “Nosotros lo que sabemos hacer bien es vender en nuestro país. No somos suficientemente competitivos para vender en el extranjero. Sería un modo de despilfarrar recursos”.

Por otro lado un fumador podría oponerse a leyes que impidieran fumar dentro de los edificios argumentando que el nivel de humo no afecta ni a la salud ni al bienestar de las personas. Son solo altos niveles de concentración de humo lo que resulta molesto.

Pues no. Esos razonamientos generan duda. ¿Realmente cree que no es bueno para la empresa salir a vender al extranjero, o es que tiene miedo poner al descubierto su carencia de nivel de inglés? ¿Realmente piensa que el humo no es ni perjudicial ni molesto o es que usted no puede pasar sin fumar?

Uno gana autoridad y prestigio cuando defiende cosas que cree que son buenas para la empresa aunque a nivel personal no le sean muy favorables. Defender un plan de acción en el que tengo algún interés personal es sospechoso. Y no solemos darnos cuenta de esta situación. El interés personal nos ofusca y nos hace pensar que realmente eso es lo más conveniente. Un autoengaño del que no somos conscientes.

Os recuerdo que este domingo 23 ede abril, fiesta de Sant Jordi, Pablo Maella y yo estaremos firmando libros, el nuevo que acabamos de publicar, en la librería Garbí de Barcelona, en la Via Augusta 9, de 12.00 a 13.00. Pasaté por ahí si estás en Barcelona y nos saludamos. hasta el domingo.

Más sobre humildad en la toma de decisiones

soberbiaCada vez estoy más convencido de la importancia de la humildad en un directivo. Un directivo humilde concibe su trabajo de dirección como un servicio. Sabe que no es perfecto y se apoya en el equipo que dirige para tomar decisiones. Reconoce sus errores cuando ve que se ha equivocado y sabe pedir perdón.

Por el contrario la falta de humildad en un directivo le hace pensar que siempre tiene razón y si alguna vez no la tiene es porque ha pasado algo imprevisible y que si no hubiera sido por eso habría tenido razón. Solo tiene derechos. Su superioridad le hace pensar que los merece por razón de justicia. No se puede opinar de modo distinto a él. Su opinión es la única válida, por algo él es perfecto. Y finalmente es hostil ante el error de los demás. Como él nunca se equivoca no concibe que se puedan cometer errores.

Hay otra pequeña diferencia. Con el directivo humilde se trabaja muy a gusto y es apreciado por su gente. Al soberbio se le teme, se le rehúye y genera rechazo. Decide qué tipo de directivo quieres ser.

Hasta la semana que viene, pero antes comunicaros que el 23 de abril, dia del libro, Pablo Maella y yo estaremos desde las 12.00 hasta las 13.00 firmando ejemplares de nuestro último libro “Con la misma Piedra. Los 10 errores que todos cometemos al decidir” en la librería Garbí de Barcelona, Via Augusta 9. Y también el 3 de mayo haremos la presentación del libro en el Fnac de la Illa a las 19.00. Os esperamos en ambos sitios a los que os vaya bien venir.

Soledad

activismoHace pocos años, un profesor de enseñanza media me comentó que preceptuando a un alumno adolescente, surgió el tema de que lo que más temor le producía era la posibilidad de quedarse solo. Poco tiempo después otro alumno le reveló los mismos temores. Sorprendido el profesor hizo un experimento. Pidió en clase que los alumnos escribieran en un papel qué era lo que temían más. Y resultó que para más de la mitad de la clase su principal temor era quedarse solo. Esto me parece que les sucede no solo a los dolescentes, sino a mucha gente.

Esta apreciación me lleva a mí a hacer dos comentarios. El primero, que ojo a un excesivo activismo social, fiestas, celebraciones, cenas con unos y con otros. Puede estar significando un problemático modo de llenar un vacío existencial. Digo problemático porque son relaciones sociales superficiales que llenan solo los ratos que duran esas actividades y que para olvidar el vacío existencial requieren de más y más actividades de ese tipo.

La segunda apreciación es el valor de la familia y de los buenos amigos. La familia es muy importante por muchos motivos. No el menor de ellos dar seguridad a los adolescentes de sus temores de soledad. Qué decir de los buenos amigos. No necesariamente son los que se ven con mucha frecuencia sin aquellos que están cuando los necesitan y a aquellos que pueden disponer de ti cuando te necesitan.

Ojo si en tu vida hay muchos fuegos artificiales y muchas luces de bengala. Son poco duraderos. Hasta el jueves que viene. Os dejo un video sobre el Master Ejecutivo del IESE, el EMBA. Es un programa al que tengo especial cariño.

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