Archivo

Posts Tagged ‘Mediocridad’

Dos cosas a tener en cuenta en las empresas

diciembre 9, 2021 6 comentarios

Hay dos señales de alarma que todo directivo tendría que vigilar para asegurar la buena marcha de una empresa. La primera es ojo cuando las ventas crecen, pero los beneficios crecen a un ritmo más lento que el de las ventas. Seguramente se están produciendo ineficiencias. Ineficiencias a las que no se les presta atención porque la empresa sigue creciendo y parece que las cosa van bien.

La segunda cosa es cuando en una empresa a lo largo del tiempo las personas que cambian de trabajo son los buenos profesionales y los que se quedan son los mediocres. En ese tipo de empresas hay un mal ambiente latente. Ambiente del que la dirección o no se entera o no quiere enterarse. Un mensaje de hace años en este blog sobre mandos intermedios abunda en este tema, y otro mensaje sobre el ambiente en las empresas también.

Es compatible con que una empresa funcione y caiga en las dos situaciones que he descrito. Es posible que suceda, pero también es una lástima. Son empresas que se quedan en la mediocridad cuando podrían ser excelentes. Y son empresas en las que muchos empleados sufren hasta que se marchan (los buenos). Hasta el jueves que viene.

Buena voluntad o profesionalidad

diciembre 2, 2021 6 comentarios

Sucede a veces en las organizaciones que, como el jefe quiere evitar problemas, eleva a puestos directivos a personas con buena voluntad. Personas que van a colaborar y sumar dentro de la organización. Personas que no van a crear problemas. A veces estas personas son buenos profesionales y competentes para el puesto que ocupan, pero otras veces no.

Y es que es frecuente confundir buena voluntad con competencia profesional. No basta con tener buenas intenciones y estar a favor de la organización. Hace falta además tener las competencias necesarias para desempeñar el puesto que un ocupa.

El colmo es ya cuando un jefe relega a uno de sus colaboradores, porque resulta incómodo. Y resulta incómodo porque, como es competente a veces advierte de los problemas que pueden surgir si se lleva a cabo uno de los planes que se están pensando. Esto no gusta y se le ve como un colaborador problemático, cuando simplemente es una persona que solo quiere advertir de los problemas que pueden surgir en el futuro si se lleva a cabo lo que se está planteando. Además se siente obligado a advertirlo porque por el puesto que ocupa, es función suya hacer esas advertencias y destapar esos problemas.

Pues no, esas personas son relegadas a segundos planos y se promueven a las buenas personas. Pero el ser buena persona no es garantía de competencia profesional para el puesto que se les asigna. Jefe, si en tu equipo directivo no hay discusiones y no se airean los posibles problemas, seguramente es que estás rodeado de personas que no tienen las cualidades necesarias para dirigir. Hasta el próximo jueves.

Universidad

noviembre 11, 2021 29 comentarios

Todo el mundo debe tener acceso a la educación. Difícilmente esta idea se puede discutir. Educación básica hasta los 14 años para todo el mundo. Hasta los 16 también para todo el mundo, pero a cada uno según sus intereses, capacidades y aptitudes. Unos para el bachillerato y otros para adquirir una formación profesional u otro tipo de estudios.

Respecto a la educación universitaria, en mi opinión, y acepto la opinión contraria, hay que tener más cuidado. No todo el mundo tiene aptitudes para realizar estudios universitarios, y pretender que todo el mundo los haga y de forma gratuita implica rebajar tremendamente el nivel de estos estudios.

En algunas carreras no se empieza por el primer curso, porque los alumnos no tienen nivel suficiente. Se empieza por el curso cero para enseñarles lo que se supone deberían llegar sabiendo. Los estudios universitarios son algo muy serio y no se debería rebajar el nivel ni frivolizar. La educación universitaria no es una necesidad esencial como el comer o la educación básica.

¿Cuál es mi propuesta? Aumentar las tasas universitarias para que los estudiantes pagaran el coste total de sus estudios. Los estudios universitarios no son una necesidad básica. Algún astuto dirá, Miguel Angel entonces solo podrán acceder a la universidad las familias pudientes. No, junto a esto un generosísimo sistema de becas que no dejara a nadie con capacidad fuera de la universidad. Pero que el que no tenga capacidad para ir a la universidad que se forme para otro tipo de actividades. Y el que acceda a la universidad se encuentre con un nivel alto, apto solo para los que estén capacitados y con un nivel de exigencia también alto. Si no se estudia se acaba la beca.

Mejoraría el nivel de la universidad y cada persona accedería a los estudios para los que está capacitado. Es una propuesta y posiblemente las haya mejores. Ya lo diréis en los comentarios, pero creo que el nivel de los estudios universitarios en España puede mejorar. Hasta el jueves que viene.

Los de arriba y los de abajo

octubre 14, 2021 11 comentarios

Es frecuente en las organizaciones que uno esté pendiente del jefe. De quedar bien ante él y de que el jefe esté contento con uno. Uno sube en el organigrama de la empresa y tiene aumentos de salario si sus jefes están contentos con él. Esto hace que uno preste menos atención a los que tiene por debajo. Total, la trayectoria de uno en la empresa depende de sus jefes y no de los de abajo.

De ahí que en muchos casos la gente no este contenta con sus jefes. Una encuesta realizada hace algunos años en Estados Unidos arrojaba datos reveladores: el 70% de los empleados en distintas compañías no estaban a gusto en sus puestos de trabajo y el 87% no se sentían comprometidos con sus respectivas compañías.

¿Pueden extrañarnos estos datos? A mi no, si los jefes no piensan en su gente sino en los jefes que ellos tienen ¿Qué van a pensar y sentir los empleados de abajo? Yo creo que la labor de un directivo consiste en distribuir trabajo entre su gente y facilitarles que puedan hacerlo bien. Es una función de servicio a los demás.

Parece obvio lo que digo, pero no lo es a juzgar por cómo se actúa en muchas compañías. Ese es mi concepto de líder. Si los empleados se sienten valorados, se comprometen con la empresa. Y empleados comprometidos significa clientes satisfechos. Siempre que la empresa tenga una buena estrategia. Si no, no hay nada que hacer. Si el jefe no se preocupa de su gente, estos no se comprometen y los costes de la empresa se disparan. Hasta el jueves que viene.

Es evidente que esto es así

septiembre 23, 2021 8 comentarios

Hay personas que creen que lo que ellos piensan lo piensa todo el mundo. Que lo que a ellos les gusta es algo que gusta a todo el mundo. Lo que a ellos les molesta, molesta a todo el mundo. Es evidente que las cosas son así, piensan estas personas. Son personas asfixiantes que no les cabe en la cabeza que las cosas puedan ser de un modo diferente a cómo ellas las conciben.

Estas personas actúan como creen más conveniente en cada momento y piensan que todo el mundo cree que ese modo de actuar es el más conveniente. Mas vale darles la razón y no discutir con estas personas. No están capacitadas para pensar que las cosas se pueden ver de un modo distinto.

¿Cómo no caer en esta actitud? Pues con apertura de mente. Pensando que puede haber opiniones diversas a la mía que también pueden ser válidas. Pensando que las cosas pueden hacerse de muy diversas maneras y todas bien. Pensando que otras personas pueden tener gustos diversos a los míos. En definitiva, con apertura de mente. Viajar suele ayudar.

Como la mayoría de los mensajes de este blog, lo que comento cada semana es porque me ha pasado o lo he sufrido en algún momento. Hasta el jueves que viene y a abrir la mente.

Dime de qué presumes y…

El refranero español es muy rico y recopila siglos de sabiduría popular. “Dime de qué presumes y te diré de qué careces” es uno de los conocidos refranes. La gente humilde no presume de nada a pesar de que lo podría hacer dadas las muchas cualidades que tienen. No les hace falta. Cuando alguien necesita presumir de algo… sospechoso.

Me sugiere el mensaje de esta semana un artículo leído en la prensa de una entrevista a una persona en la que el entrevistador le pregunta cómo ha conseguido tanto éxito en su carrera profesional. Resulta que hace años, antes de que se convirtiera en un personajillo más o menos conocido en algunos ámbitos, pude conocer brevemente, pero de modo intenso a esta persona.

Pude experimentar durante ese periodo lo arrogante que era y lo segura de sí misma que estaba. Estaba convencida de que todo lo que hacía lo hacía bien y sus opiniones no se podían cuestionar. Pues bien, en la entrevista que le hacían daba como razones de su éxito precisamente lo flexible y abierto que era. Pegué un respingo cuando leía la entrevista. Reflexioné un poco y llegué a la conclusión que la raíz de esa falta de autoconocimiento era precisamente su falta de humildad. Esta persona se creía perfecta.

Quizá el mensaje de esta semana debería llamarse “Elogio a la humildad”. Qué bien se está con las personas humildes. Qué realistas son. No necesitan publicitar sus cualidades. No les hace falta. Qué difícil resulta al que no es humilde reconocer que no lo es y qué difícil le resulta al humilde reconocerse como tal. El mundo al revés. Hasta el jueves que viene.

¿Qué opinan de mi los demás?

Menuda estupidez. Que opinen lo que quieran. Preocúpate más de ser una buena persona, un buen profesional, un buen miembro de tu familia, y los demás que opinen lo que quieran. Estamos en una cultura en donde lo que parece que vale es la opinión que tienen de uno en vez de quién uno es. A mí que un incompetente diga que yo soy un inútil es algo que me halagaría.

Esta obsesión por el que piensan los demás de uno esconde una gran inseguridad personal. Una falta de autoestima, que requiere la aprobación de los demás. Tú a lo tuyo ¿Quién quieres ser? Esfuérzate por llegar a ser quien quieras ser. De ti puede llegar a haber muchas opiniones tantas como opinadores hay en el mundo, que son muchos.

En todo caso busca la opinión que de ti tengan personas que te merezcan mucha confianza. Que sepas que no son frívolas y que quieran tu mejora. Lo que opine cualquiera que se asoma a las redes sociales es absolutamente irrelevante.

Esta obsesión por lo que opinan de uno está exacerbada por el uso de las redes sociales. Ten personalidad y evalúate tú a ti mismo. Y cada día intenta ser un poco mejor. Así se llega muy lejos. Hasta el jueves que viene.

Ser pacificadores o ser conflictivos

No hay ninguna persona que viva aislada de los demás. Todos nos relacionamos con otros. Y en estas relaciones con otras personas a veces surgen conflictos. Ante estos conflictos hay dos tipos de personas, las que echan leña al fuego y agrandan el conflicto y las que intentan pacificar las cosas.

Magnificando los conflictos no se resuelve nada, sino que se genera malestar y animadversión. Intentar solucionarlos es una actitud más positiva.

Qué tipo de persona uno es, pacificador o conflictivo, suele depender, entre otras cosas, de si uno es soberbio o humilde. El soberbio ve en todo agravios personales y tiende a hacer más grandes los conflictos. El pacificador suele ser una persona magnánima que sabe pasar por alto las diferencias que hay entre unos y otros

El ser pacificador no significa que uno tenga que aguantarse ante las injusticias. Todo lo contrario, un pacificador consigue que las relaciones entre unos y otros sean de justicia. Es precisamente el conflictivo el que se encuentra a gusto en las situaciones de injusticia. Ahí es donde encuentra justificación para sembrar discordia. El pacificador, ante la injusticia hace lo posible para revertir la situación.

Hay personas que caen bien a todo el mundo y personas que caen mal ¿por qué será? ¿Tú qué tipo de persona eres? Hasta el jueves que viene.

Estirar el brazo más que la manga

octubre 31, 2019 6 comentarios

peligroEs conocida la historia del granjero que cada día le daba un poco menos de paja a su burro. El granjero comprobaba que su burro seguía trabajando y que cada vez le costaba menos alimentarlo. Ya sabemos lo que pasó. Ante la sorpresa del granjero un día el burro desfalleció.

Hay empresas que, poco a poco, para ahorrar costes rebajan la calidad de sus productos. Cada cambio es imperceptible, pero el acumulado acaba pasando factura a la empresa sin que esta se vaya dando cuenta. Lo que pagan los clientes es cada vez un poquito más y el servicio cada vez un poquito peor. Al principio la desafección de los clientes no es alarmante, pero llega un momento que se van en tromba.

No se puede estirar el brazo más que la manga. Hay que dar la calidad que se espera y si se rebaja la calidad es porque se percibe que los clientes prefieren pagar menos y recibir menos. Pero regates en corto a base de quitarle al burro cada día un gramo de alimento, tienen un efecto acumulado mortal.

Hay sorpresas que son perfectamente predecibles. Hay curvas que no se ven porque no se quiere mirar. Hasta el jueves que viene. Os dejo una foto de una sesión que me pidieron dar hace unos dias a unos veinteañeros. Me hacen mucha ilusión ese tipo de sesiones.

conferencia

Cliente incognito

desconfiarAlgunas empresas para saber si sus empleados dan un servicio adecuado a los clientes contratan lo que se llama un “Mystery Shopper” es decir un “cliente incognito”. Este personaje es alguien que se hace pasar por cliente y luego informa a la dirección de la empresa cómo lo han tratado. Los que lo contratan suelen ser restaurantes, hoteles e incluso clínicas.

Cuando me enteré, hace años, de la existencia de estos servicios me llevé las manos a la cabeza. Qué manera más burda tiene una empresa de transmitir que desconfía de sus empleados, que contratar a un “mystery shopper”. Si no confías de tus empleados mejor que los despidas y trabajes con gente en quien puedas confiar.

A lo mejor lo que le sucede a un equipo directivo es que la generación de confianza en sus empleados es algo que no está en su horizonte mental, y por eso contrata al “mystery shopper”. Pero si este es el caso entonces el problema es otro. El problema son las carencias de capacidades de dirección de este equipo directivo.

Es bien sabido que la principal variable que afecta la rentabilidad de una empresa es la productividad de sus empleados, y la principal variable que afecta a la productividad de un empleado es su compromiso con la empresa. Una empresa que desconfía de sus empleados es imposible que genere compromiso por lo que, en el mejor de los casos, la mediocridad está garantizada. Yo empiezo esta semana las vacaciones pero seguiré escribiendo cada jueves.

A %d blogueros les gusta esto: