Los representantes políticos están para afrontar y solucionar los problemas de los ciudadanos. La eficacia y buen hacer de un político viene dada por esta capacidad de solucionarlos. En España tenemos un problema muy gordo, el acceso a la vivienda. Es muy difícil para una familia joven encontrar un lugar adecuado donde vivir. Cuando un joven inicia su actividad profesional y se tiene que desplazar a otra ciudad le es muy difícil encontrar un piso que alquilar.
No soy un experto en el tema, pero me cuentan de muy diversas razones. Falta oferta de vivienda y hay mucha demanda, por lo que los precios van al alza. Es más rentable poner una vivienda para turismo de corta duración que para una familia a largo plazo. La legislación no defiende suficientemente al que pone un piso en alquiler frente a impagos de los inquilinos. No se puede echar a un ocupa (me niego a usar la k). Grandes fondos y particulares extranjeros muy adinerados invierten en vivienda en España, lo que tensiona los precios al alza. Invertir en ladrillo es muy rentable y con poco riesgo. Todo esto y algunas razones más explican los desorbitados precios actuales de la vivienda.
¿Hay una burbuja inmobiliaria? Pues no lo sé, pero hay que recordar que a partir de la crisis del 2008 los precios de los pisos de hundieron ¿volverá a pasar? Unos datos nos pueden ser de utilidad, en Madrid la vivienda de segunda mano en el año 2007 tenía un precio promedio de 3500 €/m2. Bajó hasta los 2700€/m2 en 2015 después de la crisis inmobiliaria. Una caída del 23% , pero en 2024 ya estaba en casi 5000 €/m2, una subida del 85% en 10 años. Los precios están disparados.
Esto es un problema. Los representantes políticos deberían actuar. Pregunten a los expertos, actúen, pero generen vivienda a precio asequible en España. Y si no lo consiguen reconozcan su fracaso y vengan otros que se tomen el problema en serio. Feliz verano a todos y hasta el jueves que viene.
Miguel Angel Ariño es Catedrático de IESE Business School y conferenciante, experto internacional en toma de decisiones, estrategia y liderazgo. Con más de 35 años de experiencia global, ayuda a Consejos de Administración y a la alta dirección a transformar la complejidad en claridad estratégica, impulsando un crecimiento sostenible y ético.
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Haya burbuja o no, es muy difícil luchar contra la ley de la oferta y la demanda legislando contra ella. Pienso que solamente actuando para aumentar el atractivo de zonas alternativas a la gran ciudad (Barcelona, Madrid, Valencia…) para reducir la presión en ellas se van a poder obtener resultados. Es vital que las personas puedan desplazarse en distancias razonables de forma cómoda y eficaz, y que dispongan de servicios fuera de las grandes ciudades (educación de calidad…). Para ello se necesita invertir en infraestructuras adaptadas a las necesidades de cada área. Está claro que esas zonas van a sufrir también de una cierta presión al alza, pero en cuanto mayor territorio repartamos esa presión, menor va a ser y más vamos a evitar que solamente personas adineradas y mayoritariamente de fuera del país puedan permitirse adquirir una vivienda en los centros de las grandes ciudades. Vivo a unos 25km de Barcelona. En los años 90 el tiempo de trayecto medio en tren hasta el centro de Barcelona era inferior al que tengo hoy en día y el número de incidencias antes se contaban en algunas al año y ahora son diversas a la semana. Y ya no digamos de lo difícil que resulta moverse en coche en las grandes ciudades (que se esfuerzan por expulsarlos mientras no se generan alternativas razonables).