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Archive for the ‘suerte’ Category

El éxito de las decisiones

octubre 18, 2018 15 comentarios

exitoEl que tengamos éxito o no cuando tomamos decisiones, el que una empresa vaya mejor o peor, depende de muchos factores: el realismo con que abordamos una situación, lo racionales que somos, nuestra experiencia, la intuición, y otros muchos factores.

Después de muchos años observando como las personas y los equipos directivos toman decisiones, he llegado a la conclusión de que el factor más importante del éxito de las decisiones es la suerte. Sí, la suerte. Pensamos que somos buenos planificadores, que razonamos bien, etc, pero al final si nos ha salido algo bien fundamentalmente es porque hemos tenido suerte.

Uno puede pensar en el éxito que tienen empresas como Google, Facebook, Amazon, Microsoft, etc. Pues bien, pienso que además de talento y capacidad directiva de sus promotores, esas empresas son lo que son porque han tenido suerte. Cuantas iniciativas tipo Facebook o cualquier otra ha habido en el mundo y no han funcionado. Seguramente muchísimas, pero como no han funcionado no las conocemos y solo nos han llegado las que han tenido éxito. Solo las que les ha acompañado la suerte han visto la luz.

Pero para tener suerte hay que estar preparado para tenerla. Me explicaré. Si uno juega a la lotería y le toca un buen premio, lo único que puede decirse de esta persona es que ha tenido suerte. Si no le toca ningún premio no diremos que ha tenido mala suerte. Es lo normal que no te toque nada. Sin embargo, si esta persona ha podido tener suerte es porque ha comprado boletos de lotería. Al que no juega, nunca le acompaña la suerte.

O sea que, efectivamente la suerte tiene su espacio de influencia, pero hay quien está preparado para aprovecharse de la suerte y hay quién no. Que la suerte os acompañe, y que os pille preparados. Hasta el jueves que viene.

La suerte en la Toma de Decisiones

octubre 24, 2013 23 comentarios

buena suerteLa suerte son todos aquellos factores que afectan al resultado de nuestras decisiones y sobre los cuales ni tenemos control ni podemos influir. Aconseja Pablo Maella en su libro “La casa de la eficacia” actuar como si la suerte no existiera. Es un sabio consejo. Sobre algo que no podemos controlar ni influir, lo mejor es no preocuparnos.

Lo que sí debemos hacer es gestionar las consecuencias de la buena o la mala suerte. Si por razones que escapan a nuestro control algo nos ha salido mal, debemos tener planes preparados para mitigar los efectos de la mala suerte. Del mismo modo que si tenemos un golpe de suerte, hay que saber aprovecharlo.

Pero en general la suerte se distribuye aleatoriamente entre todos los mortales. Tenemos tanta buena suerte como mala.  Si alguien siempre tiene buena suerte, no es que tenga buena suerte, es que hace las cosas bien y punto, y el que siempre tiene mala suerte es que las hace mal. Esto tiene dos consecuencias: si algo sale mal por razones que se escapan a tu control, no te atormentes, esas cosas pasan y no tienes la culpa. Y si una cosa te ha salido bien por suerte, no te creas que eres un héroe. Si te toca la lotería no es porque seas más listo que los demás.

Esto me trae a la memoria un ejemplo que suelo poner en clase y que hacer reir a los alumnos. Les pregunto: ¿tu novia/novio o marido/mujer, qué prefiere como estás ahora o como estás ahora pero con diez mil euros más en el bolsillo? Los alumnos no se suelen atrever a contestar porque creen que en la pregunta hay truco. Pero se acaba admitiendo lo obvio: mejor con los diez mil euros.

A continuación les pregunto, ¿Te quiere más tu cónyuge/novio/novia si tienes esos 10.000 euros…? (se empiezan a reir). No te engañes, si te quiere más realmente no te está queriendo a tí, sino los euros. Hay que saber porqué pasan las cosas que pasan, y no atribuirles la causa equivocada. Hay que saber si una cosa ha salido bien por suerte o porque me la he currado, hay que saber si me quieren a mi o lo que yo tengo. Donde no hay distinción hay confusión. Hasta el jueves que viene.

Tener cuidado. Ojo con la experiencia.

tener cuidadEl 27 de marzo de 1977 una colisión entre dos aviones en el entonces aeropuerto de Los Rodeos en Tenerife produjo lo que hasta ahora ha sido el accidente con mayor número de víctimas mortales en la historia mundial de la aviación. 583 fallecidos. Esperemos que nunca se supere este record. La causa: la confusión en el aeropuerto y algo más. Horas antes una bomba colocada en el aeropuerto de Gran Canaria, obligó a desviar todos los aviones que se dirigían a ese aeropuerto al de Los Rodeos. La aglomeración de aviones en ese pequeño aeropuerto no acostumbrado a tamaña actividad y la impaciencia del piloto de una conocida compañía aérea causaron el desastre.

Resulta que el piloto de ese avión era un experimentado profesional que llevaba más de 30 años pilotando aviones de esa compañía, y que buena parte de su actividad consitía en entrenar a otros pilotos. No sé cuales han sido las causas del accidente ferroviario de la semana pasada en Santiago con casi 80 víctimas mortales. Posiblemente habrá sido la conjunción de varias causas. También el maquinista de ese tren era un profesional con años de experiencia.

Sin ser yo quien para juzgar a estos dos profesionales, estos dos hechos permiten comentar un error frecuente en la toma de decisiones: la autoconfianza. Cuando uno lleva mucho tiempo dedicado a una determinada actividad, de modo que se puede razonablemente considerar un experto, es bastante fácil que en algún momento no ponga la atención suficiente en realizar esa tarea que lleva toda la vida haciendo. Normalmente no pasa nada, pues uno domina la situación. Hasta que un día pasa.

No quiero con el mensaje de esta semana decir que esta es la razón del accidente de Santiago de Compostela. Pero sí advertiros a todos de no bajar la guardia cuando realizamos actividades que dominamos. Sobre todo si un fallo puede tener serias consecuencias. Y siendo ya mucho más práctico y concreto tener cuidado a la hora de conducir este verano. No nos confiemos de nuestra experiencia, que nos pude jugar una mala pasada. Parece consejo de abuela, pero las abuelas siempre han sido sabias. Feliz mes de agosto.

Spanair: ¿mala suerte o error estratégico?

EstrategiaEl viernes pasado la compañía aerea Spanair anunció el cierre de sus operaciones y la consiguiente cancelación inmediata de innumerables vuelos. La compañía quebró a pesar de haber estado recibiendo innumerables fondos públicos. ¿Fue mala gestión, fue un error estratégico, fue la mala suerte? ¿Por qué ha quebrado esta compañía? Yo lo que puedo decir con certeza es que no hubo mala suerte. También puedo decir que desconozco si estuvo bien o mal gestionada. Lo que sí me parece es que fue un error de tipo estratégico.

Me explicaré. En cualquier sector hay un tamaño de mercado. Este mercado puede ser global, como en el sector del automóvil o el de las aerolíneas o puede ser más local. También en un sector hay un tamaño mínimo que han de tener las empresas para que sean viables. Esto determina el número de empresas que caben en ese sector. Un ejemplo con números inventados lo aclarará. Imaginemos que  el sector del automóvil tiene un tamaño de 60 millones de vehículos. Supongamos también que el el mínimo número de coches que ha de fabricar una empresa para ser viable es de 2 millones de vehículos. Dicho de otro modo, vendiendo menos de dos millones de vehículos una empresa no puede hacer frente a sus gastos fijos. De ahí se deduciría (digo “deduciría” y no “deduce” porque los números son ficticios) que como máximo puede haber 30 empresas de automóviles. Si hay más alguna de ellas acabará desapareciendo por inviabilidad.

Me parece que esto le ha pasado a Spanair. Independientemente de su buena o mala gestión, que desconozco, mi sospecha es que no ha sabido capturar el suficiente mercado para hacerla viable. De esta manera, no importa cuánto dinero se le insufle ni cuán bien gestionada esté. No hay mercado para tantas aerolíneas.

En situaciones como esta las empresas alcanzan el tamaño mínimo que las hace viables a base de fusiones. Ahí está Iberia y British. Click Air y Vueling no eran viables como empresas separadas. Tuvieron que fusionarse. Y esta es la razón de las fusiones y alianzas estables de las compañías aereas.

El tamaño mínimo que han de tener las empresas de un sector depende de los costes fijos necesarios para operar. Así en el sector de la construcción de aviones, los costes fijos son tan altos que solo caben dos empresas para todo el mercado mundial: Boeing y Airbus. Por eso hace algunos años McDonnell Douglass tuvo que ser absorbida por Boeing. No cabían las tres. El sector de las aerolíneas es también un sector con muy elevados costes fijos. Caben en el mundo un numero limitado de aerolíneas. Cuando hay más de las que caben las más ineficientes o menos capitalizadas desaparecen.

Por cierto, que yo soy uno de los afectados por el cierre de Spanair. El 16 de febrero tengo en sevilla la sesión sobre “La Intuición en la Toma de Decisiones” y tenía comprados unos billetes de esta aerolínea. Hasta el jueves que viene.

The wisdom of the crowds o la sabiduría de la muchedumbre

gente toma de decisionesEl pasado noviembre propuse en este blog un experimento. Fue una encuesta en la que pedía que se contestara entre otras preguntas quién ganaría el partido Barcelona-Real Madrid que se iba a jugar el 29 de noviembre. También pregunté qué equipo se creía que iba a ganar la liga de futbol en España, quien iba a quedar segundo y quien tercero. Quería ver en qué medida el conocimiento agregado de mucha gente, aunque no fueran expertos en la materia, podía aportar información útil.

Mi tesis era que en asuntos que dependieran mucho de la suerte, el conocimiento agregado no aportaría mucha información, pues la suerte es impredecible, en cambio en los asuntos que dependían menos de la suerte y más de otras causas el conocimieno agregado de mucha gente podía aportar información útil. En este sentido, el resultado de un partido de futbol, aunque depende de la calidad de los equipos, también depende en buena medida de la suerte y por tanto iba a ser difícil de predecir agregando opiniones de mucha gente. Sin embargo la clasificación final del campeonato depende más de la calidad de los equipos y mucho menos de la suerte. Dificilmente un equipo puede ganar un campeonato por suerte o por casualidad.

Ahora que ha terminado la liga de futbol podemos analizar los resultados de la encuesta de noviembre. De las 997 personas que contestaron, nadie predijo que el Barcelona iba a ganar 5-0 al Real Madrid. El resultado más pronosticado fue un 2-1. En resultado promedio era de 1,83 goles a favor del Barcelona por 1,31 a favor del Real Madrid.  Efectivamente el agregado del conocimiento de una muchedumbre de gente no sirvió para predecir un resultado que dependía en cierta medida de la suerte.

Veamos que ocurrió con la clasificación final:

  • El 53% opinaba que la liga la ganaría el Barcelona y el 44% que la ganaría el Real Madrid.
  • Se opinaba que el segundo puesto  sería para el Real Madrid (49%) y si no, para el Barcelona (44%).
  • El tercer puesto se lo repartían el Valencia (41%), el Villarreal (21%), Sevilla (13%) y At. Madrid (11%).

La realidad de la clasificación y los puntos obtenidos por cada equipo fueron los siguientes:

      • Barcelona 96 puntos
      • Real Madrid 92
      • Valencia 71
      • Villarreal 62
      • Sevilla 58
      • Ath. Bilbao 58
      • At. Madrid 58

Por lo que bien podemos decir que el conocimiento agregado de casi mil personas pudieron predecir con total exactitud y con seis meses de antelación la clasificación de la liga de futbol.

Pues ya sabes, empresario y directivo, si necesitas obtener información sobre algo que sea poco dependiente de la suerte pero que dependa de causas aunque sean muchas y poco claras, pregunta a la muchedumbre. El entorno económico y sectorial en el que operan las empresas dependen poco de la suerte (aunque ésta también juega su papel) por lo que aquí hay campo para explorar. Recuerdo que en ese experimento se predijo también que los precios de los pisos no volverían a subir hasta el tercer trimestre del año 2013 y el paro no volverá a estar por debajo del 10% hasta el segundo trimestre del 2015.

Estoy sorprendido con los resultados. Hasta la semana que viene

Un error muy común

Voy a hablar hoy de un error que es muy fácil de cometer. Cuando nos enfrentamos a una situación desagradable (estamos hartos de nuestro jefe en el trabajo, o cualquier otra cosa que nos desagrade), muchas veces tomamos una decisión para salir de ella. Esto SIEMPRE es un error. Cuando nos enfrentamos a una situación así, es lógico que intentemos mejorarla. Hasta aquí todo normal. Para ello debemos elaborar planes de acción. Cuando encontremos una alternativa, lo que tenemos que hacer es analizarla y compararla con nuestra situación actual, y solo cuando estemos convencidos de que la alternativa que estamos considerando es mejor que nuestra situación actual, entonces adelante con la decisión.

Pero seguir una alternativa solo porque nuestra situación actual no nos gusta es un error. Normalmente la alternativa que seguimos será peor. Y si es mejor lo será solo por casualidad. Si no que se lo pregunten a los que han dejado su trabajo hartos de su jefe antes de haber conseguido un trabajo nuevo. Con el tiempo acaban añorando la situación anterior.

Hay que tener en cuenta además, que a la hora de comparar nuestra mala situación actual con una situación alternativa tendemos a magnificar los aspectos negativos de lo que tenemos ahora, y a no prestar mucha atención a los aspectos positivos, y al revés, tendemos a sobrevalorar los aspectos positivos de la futura nueva situación y a minimizar sus aspectos negativos. Nos representamos un idílico fantasioso cuadro futuro.

En este error es muy fácil caer, pues como apuntaba en el mensaje de la semana pasada, las situaciones desagradables tienen en nosotros un impacto subjetivo mucho mayor que las situaciones agradables. Nos fastidia mucho más una multa de 300 euros que el placer que nos produce ganar 300 euros en el bingo. Son cosas de la psicología humana.  Así que mucho cuidado antes de dejar el trabajo.

Esta tarde doy una conferencia a antiguos alumnos sobre la intuición en la toma de decisiones. Algún día empezaré a hablar de esto en el blog. Muchas gracias a los que me leéis, y hasta el jueves que viene.

Toma de decisiones y reputación personal o corporativa

reputación corporativa

Hace unos días cenaba en Madrid con Ricardo Gómez, que además de buen amigo mío es un experto en gestión de la reputación y director del Observatorio de Reputación. Entre los muchos temas de los que hablamos, todos ellos muy interesantes, me hizo ver la importancia de la toma de decisiones en la reputación de las personas, las corporaciones o los países.

La reputación de una organización o de una persona -me decía- es el reconocimiento o la percepción que tienen otros de ella. Es la relación entre lo que prometen y lo que cumplen. Es la diferencia entre las expectativas y la realidad. Por eso, Por eso, cuando una organización tiene una imagen externa peor de lo que realmente es, tiene un problema de comunicación. Algo tiene que hacer para que la perciban tal y como es. Por el contrario, cuando la imagen que proyecta es mejor de lo que en realidad es, acabará teniendo un problema de credibilidad y, tarde o temprano, vivirá una crisis.

Una organización que sea sólida y que tenga una buena reputación ha de tener en cuenta que por una mala decisión -que le puede suceder a cualquiera, incluso a los mejores directivos- puede muy rapidamente perder su credibilidad ante terceros. La organización sigue siendo muy buena, pero ha tenido un mal tropiezo y se encuentra en una situación de crisis. Toda empresa ha de estar preparada para afrontar una situación tal. De cómo la gestione depende que salga fortalecida o dañada por la crisis. Negar la metedura de pata o culpar a terceros suele ser garantía de salir mal parado. Reconocer que no se es perfecto y que se pueden hacer las cosas mejor suelen ser estrategias mucho más efectivas.

Si la realidad de la empresa no está a la altura de la imagen que proyecta, tarde o temprano tendrá una crisis. Y entonces no hay estrategia de comunicación que la saque del apuro. Preocúpate por tanto de que la imagen externa de tu organización, esté sustentada por una realidad acorde con dicha imagen. Lo dicho para las organizaciones sirve para las personas o los países. Todo gobernante debe preocuparse de la reputación del país o de la ciudad que gobierna.

El martes pasado publicamos el Índice IESE de Incertidumbre Económica correspondiente al mes de febrero. Hasta el jueves que viene.

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