La suerte en la Toma de Decisiones

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La suerte son todos aquellos factores que afectan al resultado de nuestras decisiones y sobre los cuales ni tenemos control ni podemos influir. Aconseja Pablo Maella en su libro «La casa de la eficacia» actuar como si la suerte no existiera. Es un sabio consejo. Sobre algo que no podemos controlar ni influir, lo mejor es no preocuparnos.

Lo que sí debemos hacer es gestionar las consecuencias de la buena o la mala suerte. Si por razones que escapan a nuestro control algo nos ha salido mal, debemos tener planes preparados para mitigar los efectos de la mala suerte. Del mismo modo que si tenemos un golpe de suerte, hay que saber aprovecharlo.

Pero en general la suerte se distribuye aleatoriamente entre todos los mortales. Tenemos tanta buena suerte como mala.  Si alguien siempre tiene buena suerte, no es que tenga buena suerte, es que hace las cosas bien y punto, y el que siempre tiene mala suerte es que las hace mal. Esto tiene dos consecuencias: si algo sale mal por razones que se escapan a tu control, no te atormentes, esas cosas pasan y no tienes la culpa. Y si una cosa te ha salido bien por suerte, no te creas que eres un héroe. Si te toca la lotería no es porque seas más listo que los demás.

Esto me trae a la memoria un ejemplo que suelo poner en clase y que hacer reir a los alumnos. Les pregunto: ¿tu novia/novio o marido/mujer, qué prefiere como estás ahora o como estás ahora pero con diez mil euros más en el bolsillo? Los alumnos no se suelen atrever a contestar porque creen que en la pregunta hay truco. Pero se acaba admitiendo lo obvio: mejor con los diez mil euros.

A continuación les pregunto, ¿Te quiere más tu cónyuge/novio/novia si tienes esos 10.000 euros…? (se empiezan a reir). No te engañes, si te quiere más realmente no te está queriendo a tí, sino los euros. Hay que saber porqué pasan las cosas que pasan, y no atribuirles la causa equivocada. Hay que saber si una cosa ha salido bien por suerte o porque me la he currado, hay que saber si me quieren a mi o lo que yo tengo. Donde no hay distinción hay confusión. Hasta el jueves que viene.

27 COMENTARIOS

  1. ¡Genial el post! Por contribuir, añado el control y gestión de expectativas… hay gente que se ciega ante un escenario positivo, y o bien gracias a esa ilusión «ayuda» a la suerte o mal, precisamente al cegarse pierde el contacto con la realidad.

    Las profecías autocumplidas también las incluiría en el casillero de la mala suerte… muy típico de los abuelos lo de «cuidado que te vas a caer»…

    Lo dicho Miguel Ángel, un post para enmarcar. Gracias un jueves más.
    ¡Un abrazo!

  2. Estadísticamente, cualquier persona que camine bajo un edificio tiene probabilidades de que le caiga un ladrillo, igual que cualquier persona que juega al gordo de Navidad puede tocarle. Lo más probable es que no ocurra, no por suerte sino porque la probabilidad es muy muy baja, y que ello suceda no es suerte. La probabilidad sólo está afectada por relaciones causales confirmadas.

    Podemos observar sucesos con esperanza matemática negativa, que por más que se realicen, la probabilidad de perder es mayor, ejemplos: los casinos tienes 70% de prob. de perder, aun así la gente va a perder dinero, creyendo en la suerte. No me explico el interés por un Eurovegas o BCNWorld, que nos venden ¿falsa suerte o falsa esperanza?

    Hoy es un dia para celebrar que ya estamos saliendo de la recesión! Y no por suerte, por mucho esfuerzo, mas competittividad y sacrificio de muchas personas.

    • Muchas gracias Roger, efectivamente, el negocio de los juegos de azar es negocio para sus promotores a costa del que juega, Si se juega con pequeñas cantidades, vale, pues se está comprando un poco de ilusión, y eso también vale. Pero si uno se hace adicto, ha de saber que lleva todas las de perder.
      Muchas gracias,
      Miguel Angel

  3. Hablando de suerte, me pregunto: ¿Cual es el precio a pagar para «tener» suerte?

    El Prof. M. Àngel, apunta: «hacer las cosa bien y punto» lo cual demuestra que existe preparación y oportunidad, y es en esa preparación, entre otras cosas se «esconde» : Esfuerzo, Constancia, Práctica y Perfecionamiento.

    Luego la «suerte» es un como un bumeran que al impulsarlo vuelve a ti y que en ese recorrido, los contratiempos sucedidos, son circunstancias guía, que por muy malas que estas hayan sido, «sirven» para rectificar acontecimientos; ejemplo: tiempos de espera, y por que no, alejarte de situaciones más desagradables desconocidas (No atribuidas a modificaciones por nuetra parte,ejem. lluvia, llegada tarde del transporte, averias, etc.)

    Gracias por la atención, abrazos a todos/as, Ramón

  4. Muy buen post!

    Una de las cosas que más me llegó de tu libro (Iceberg a la vista) no es el hecho de haber acertado o no con una decisión, sino el haber decidido bien. Que la decisión haya sido la correcta con la información que se tenía entonces sobre la mesa. Las cosas se pueden torcer por «mala suerte», Pero no infinitamente.

    A mí personalmente me quita mucha «presión» antes y después de cuaquier decisión.

    Saludos,
    Ángel

  5. Para mi la suerte hay que buscarla y trabajarla. La mala suerte esta se presenta sin ir a buscarla. También tenemos que tener en cuenta nuestra actitud, positiva o negativa, nos ayudará hacia un lado o hacia el otro.

    Saludos

  6. Muchas gracias por el articulo, con el contenido del cual estoy completamente de acuerdo. Me hace pensar del Toyota Production System y el tremendo enfasis que las sucesivas generaciones de leaders de la empresa han puesto en mantener control de su destino. Esa atitud les ha ayudado a capear temporales cuando otros naufragaron. El navegar los temporales ha sido mas que buena suerte. Los naufragios se han atribuido siempre a mala suerte. Como dices tu, donde no hay distincion hay confusion.

    Gracias de nuevo por el articulo y buen fin de semana.

  7. Muy bueno y publicado en un momento muy oportuno. Somos muchos los que estamos revisando las estimaciones de cierre del año, acabando de afinar planes… y es el momento idoneo para ponerse medallas (no siempre merecidas) o solo echarle las culpas a la mala suerte (al mal tiempo, a la crisis…) si el negocio no va bien.
    Muchas gracias por el post.

  8. Si miro hacia atrás y pienso cuando he tenido suerte…, pues si, nacer en la familia que naci (nada de esfuerzo por mi parte…), el resto, educación, trabajo, análisis, tomar decisiones, rectificar, volver a analizar en la siguiente vez, intentar mejorar en la toma de decisiones…y si, trabajar, trabajar, trabajar y elegir a tus amigos y alejarte (o aplicar la terapia de la salut mental) de los enemigos..y ya está. Por lo tanto, MI SUERTE: haber nacido en la familia y el lugar donde he nacido. El resto, pues a currar tocan. Suerte, la puede tener alguien en algún momento, claro, pero si no se lo trabaja…..»rien de rien». Pienso. Saludos,

  9. Muy de acuerdo, aunque siempre hay un factor de azar en todo lo que hacemos, incluso en el lugar de nacimiento…pero como dicen los golfistas: » The harder I Practice, the luckier I get».

  10. Este debate de la suerte o buena fortuna creo que es similar al que se da entre la casualidad y la causalidad con parecidos resultados. ¡Qué suerte tiene dos hijos de matrícula de honor! Ha sido una casualidad, ha sido suerte o ha sido una buena genética con unos padres que los han apoyado.

    La suerte se busca en la mayoría de los casos. Cuando estudias, trabajas, tienes amigos, viajas estás comprando boletos para tener más oportunidades pero algunas veces la hay otros elementos que desconocemos que inciden en el resultado y le llamamos suerte o casualidad.

    Otro día podríamos hablar de los gafes.

    Un saludo,

    Perico

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