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Posts Tagged ‘Beneficios’

Productividad, rentabilidad y compromiso

septiembre 16, 2021 6 comentarios

Después de muchos estudios, he llegado a la conclusión de que una de las variables más importantes de las que depende la rentabilidad de una empresa es la productividad de sus empleados, entendiendo esta productividad como el cociente de las ventas totales de la empresa dividido entre el número total de empleados.

Y también he llegado a la conclusión que la principal variable de la que depende la productividad del empleado es su compromiso con la empresa. Empleados más comprometidos ponen un mayor esfuerzo por su trabajo y por su empresa, y los poco comprometidos cumplen con su trabajo y poco más. Malo cuando en una empresa se oye de alguien “esto a mi no me corresponde. No es responsabilidad mía”. Los empleados comprometidos van más allá y ponen su empeño en favor de la empresa.

¿Y de qué depende el compromiso de los empleados? Pues muy sencillo, de cómo les trata la dirección. De cómo los valora la dirección. Así de sencillo y así de difícil.

La productividad de los empleados, tal como la he definido en el primer párrafo (hay otras definiciones de productividad) me parece que es el principal indicador que debe seguir la dirección de una empresa. Seguir la evolución en el tiempo para ver si mejora o empeora y compararlas con las empresas de su mismo sector, para ver si lo está haciendo bien o puede mejorar. La ventaja que tiene este indicador es que es muy fácil de calcular. Hasta el jueves que viene.

Economía circular y sostenibilidad

Es de las cosas que más se habla ahora, de sostenibilidad en la actividad empresarial, y sostenibilidad en tres dimensiones, económica, social y medioambiental. Pues la verdad es que esto me parece un gran avance. Llevábamos décadas idolatrando el dinero. Era un dogma que la finalidad de la empresa era maximizar el valor de la acción. Maximizar los beneficios. Ahora hay una creciente sensibilidad de que la empresa tiene que ocuparse de algo más que de ganar dinero.

Evidentemente una empresa tiene que preocuparse en ganar dinero. Si no acabará desapareciendo. Pero también ha de preocuparse cómo afectan sus operaciones y su actividad al conjunto de la sociedad. Tiene un impacto social positivo o negativo. Aunque antes de contestar a esto habría que ponerse de acuerdo qué es tener impacto social positivo y negativo. Pero hay que anticipar que este impacto social no puede consistir en unas cuantas inversiones o ayudas a necesitados. Es algo que tiene que estar en el centro de sus actividades. Que su actividad como tal impacte para bien, sin que tenga que hacer otras cosas extras que justifiquen su preocupación social. Aunque si las hace sean bienvenidas, pero que no sean estas cosas las que justifiquen su preocupación social.

Finalmente, las actividades de la empresa tienen que ser respetuosa con el medioambiente, y aquí entra todo lo referente a la economía circular, entre otras cosas, de las que iré hablando en sucesivos posts. Hasta el jueves que viene.

Complejidad

Cuando las cosas se dejan sin atender tienden al desorden y a complicarse. En una casa donde vive una familia, con el tiempo empiezan a acumularse cosas, papeles, trastos viejos, que en su día se pensó que algún día podrían servir. En un despacho pasa lo mismo, con el tiempo se acumulan papeles, revistas y documentos, por si acaso.

Todo esto complica las cosas. Una cosa que no se va a utilizar sobra. Si una cosa se guarda ante la remota posibilidad de que sea útil más adelante, seguramente más adelante nunca se utilizará, posiblemente cuando la necesitemos no nos acordemos de que la teníamos en algún lugar. Y si nos acordamos, no conseguimos recordar donde estaba. El coste de adquirirla, seguramente será inferior al coste de tenerla desordenada en algún sitio.

Esto pasa también en las empresas. Conforme crecen los procesos y los modos de hacer las cosas se van complicando. A veces esta complejidad es fruto necesario de este crecimiento, pero otras muchas veces es debido a la complejidad a la que tienden todas las cosas.

En concreto ojo en una empresa cuando crecen las vetas y los beneficios se mantienen estables, no crecen. Posiblemente el desorden y la complejidad están impidiendo que ese incremento de ventas se trasforme en un incremento de beneficios.

Resumen, a nivel personal ordena tu casa, ordena tu lugar de trabajo. Tira cosas viejas. Vivirás mucho más cómodamente. A nivel empresarial, mira si has introducido en tu empresa o en tu departamento una complejidad innecesaria. Hasta el jueves que viene.

La empresa y los beneficios

noviembre 7, 2019 4 comentarios

gobierno de organizacionesLa “Business Roundtable” es una asociación de empresas norteamericana cuyas propuestas tienen una gran influencia en el mundo empresarial. Esta asociación de empresas, desde finales de los años 80 sostenía que el principal deber de los directivos de una empresa era velar por los intereses de los accionistas intentando conseguir el mayor valor de las acciones de la empresa.

Si estos directivos tenían que preocuparse de alguna otra cosa debía ser en la medida en que esta otra cosa fuera instrumental para conseguir que aumentara el valor de las acciones. Y que cualquier otro interés de los directivos de las empresas era equivalente a estar jugando al póker con el dinero de otros (de los accionistas).

Pues bien, este verano esta “Business Roundtable” ha redefinido en un comunicado la finalidad de la empresa como “Promover una economía que sirva los intereses de todas las personas”. Se habla de la necesidad de que la empresa piense no solo en los accionistas, sino también en los empleados, en los clientes, proveedores y en la sociedad en general.

Mucho ha tardado este lobby de empresas de darse cuenta de lo obvio. Es de elemental sentido común que la empresa debe estar al servicio de las personas y nunca deben ser las personas instrumento al servicio de los beneficios. Las personas somos personas, y nos diferenciamos de las cosas y de los instrumentos. Cuando a las personas se nos instrumentaliza, se nos reduce y no se extrae de nosotros lo más distintivo nuestro. Lo que nos distingue de las cosas y del resto de los animales. Nuestra capacidad de razonar, de querer y de entusiasmarnos con algo.

Este gran hallazgo de la “Business Roundtable” lo vengo proponiendo yo desde hace más de 30 años en mis clases en el IESE (miles de alumnos lo pueden certificar). Lo puse de manifiesto en “Toma de Decisiones y Gobierno de Organizaciones” un libro que escribí en 2005 y en varios mensajes de este blog. Bienvenida sea esta declaración de estos sabios norteamericanos y a ver si humanizamos la actividad económica. Hasta el jueves que viene.

Beneficios empresariales

octubre 31, 2018 22 comentarios

MBAEn las clases que imparto en el IESE a veces salen los estados contables de las empresas sobre las que estamos tratando. Dentro de la cuenta de resultados el último número es el beneficio de la compañía. Surge en alguna ocasión el debate de si ese beneficio, es grande o pequeño, suficiente o insuficiente.

Ese debate suscitado me permite sacar el tema de que el beneficio que produce una compañía es mucho más que los ingresos menos los costes. Entre los costes a los que se enfrenta una compañía unas buenas partidas son los salarios y la compra de suministros a otras empresas. Y aunque desde el punto de vista contable esas partidas son costes, la realidad es que esas partidas son también beneficios que la actividad de esa empresa produce.

Los salarios son beneficios para los empleados que pueden así llevar una vida digna, dar educación a sus hijos y muchas cosas más. Las compras realizadas a otras empresas generan actividad económica en esas empresas a las que se compra, pues estas otras empresas pagarán salarios a sus empleados, generarán beneficios que tributarán impuestos en beneficio de todos y así muchas cosas más.

La verdad es que inicialmente en la clase sorprende ese punto de vista, pero es así. La actividad económica y empresarial produce muchos beneficios más allá del resultado de la cuenta de pérdidas y ganancias. Además, la actividad empresarial da trabajo a las personas y el factor principal del desarrollo de una sociedad es el trabajo que realizamos. Con nuestro trabajo mejoramos la sociedad desde el punto de vista material, pues construimos autopistas, casas, productos útiles para el hombre. Pero también con el trabajo nos desarrollamos como personas, pues nos permite aplicar nuestras capacidades y destrezas en algo útil. Así que bienvenida sea la actividad empresarial y un homenaje a los empresarios que con su iniciativa promueven la mejora de todos.

Creo que este punto de vista de la empresa y la centralidad de la persona dentro de la empresa es algo que nos diferencia al IESE respecto a otras escuelas de negocio. Me parece, y esto es opinión personal, esta es la característica diferencial del IESE. Aunque serán los responsables de esta escuela de negocios los que digan si esto es así o no. Lo que he expresado es opinión personal. El mensaje de esta semana ha surgido de un interesante debate que tuvimos en clase con mis alumnos del MBA.

Volver a sentar la cabeza

septiembre 6, 2018 5 comentarios

empresaA veces, entre el colectivo de directivos se piensa que la empresa está para ganar dinero. Y muchos de ellos centran su actividad profesional en hacer más competitiva su empresa y en que los beneficios sean los mayores posibles. Creo que este es un desenfoque de la actividad empresarial y económica que conduce a nefastas consecuencias.

La actividad empresarial tiene como función, no extraer el dinero de los consumidores sino en satisfacer necesidades de las personas. Por supuesto que para que esta actividad empresarial tenga continuidad y pueda cumplir con esta finalidad la empresa debe ganar dinero, si no acabara desapareciendo. Pero ganar dinero para poder seguir satisfaciendo estas necesidades de las personas.

Cuando se desenfoca esta finalidad y todo se centra en el beneficio económico, ya no importa que haya que despedir a las personas. Ya no importa la seguridad de estas. En este punto la disyuntiva es qué es más barato invertir en seguridad o pagar las correspondientes indemnizaciones debidas a accidentes. La persona accidentada pasa a ser algo secundario.

En aras al beneficio a veces se pierde la cabeza y uno se va animando poco a poco, y esos ánimos colectivos desembocan en crisis económicas con funestas consecuencias en términos de paro, pobreza y cierre de empresas.

Hay que volver a la sensatez y poner la economía al servicio de las personas y no al revés. Es algo que entendí desde los primeros tiempos que empecé a trabajar en el IESE hace ya 31 años. Feliz regreso de vacaciones. El lunes que viene empiezo otra vez las clases.

Redundancia

equipoEs frecuente oír que las empresas para ser competitivas, entre otras cosas han de ser muy eficientes en las operaciones. Que no haya ningún gasto que sea innecesario. Para eso estudian muy bien los procesos y miran donde se puede ahorrar y por supuesto tratar de eliminar todo lo que sea redundante.

Yo creo que una empresa para que funciones bien, tiene que haber redundancias. En concreto los puestos de trabajo tienen que estar diseñados de modo que, si una persona por cualquier razón se ausenta una temporada breve o más larga, sus funciones puedan ser cubiertas por los demás.

Alguien puede decir, eso genera unos costes adicionales e innecesarios, y una empresa no se puede permitir ese lujo. Pues yo creo que es necesario que se permita esos lujos. Si las funciones de un empleado no pueden ser cubiertas por los demás, el día que ese empleado se ausente mucho o poco tiempo, por cualquier razón, enfermedad, etc… la empresa tendrá un problema. Los costes que tendrá que asumir fruto de ese problema serán muy superiores al ahorro que supone el que no haya redundancia en su empresa.

Además, si un trabajo solo lo puedo realizar una persona, si nadie le puede sustituir, esa persona puede estar viviendo en una continua situación de estrés. Y una empresa en donde la gente esté estresada no puede ir bien.

Una organización tiene que estar diseñada de modo que todos sus miembros sean prescindibles. Que si falta uno no pase nada. Todo directivo debe estar formando siempre alguien que le sustituya. Si una persona no es sustituible, esa empresa es muy vulnerable.

Uno puede pensar, pero si yo me hago redundante y formo mi sustituto pueden acabar echándome. Cierto, eso pasa en las empresas cortoplacistas que buscan beneficios a corto, pero no se preocupan del largo plazo. Ese modo de actuar de esas empresas hace que sean las primeras que sucumban cuando asoman las dificultades. Una empresa seria que busca permanencia a largo plazo nunca despedirá a una persona por esa razón. Más bien todo lo contrario, se sentirá muy segura con esa redundancia.

Ojo con el cortoplacismo de muchos despidos en aras a la eficiencia. Hasta el jueves que viene

Doing Good Doing Well

responsabilidadCada año, los alumnos del master del IESE organizan un congreso de dos días titulado “Doing Good Doing Well” que en roman paladino significa “Hacer el bien haciendo las cosas bien”. Es un congreso donde se debate y se muestran modos de organizar las compañías de modo que sean responsables primero con ellas mismas, sus empleados, con los clientes y con la sociedad en general, esto sí, siendo competentes en el modo de hacer las cosas. Todo lo contrario a ser bondadosos.

Es muy reconfortante ver cómo poco a poco el nefasto principio de maximización de beneficios que ha imperado durante los últimos treinta años va quedándose anticuado por los desastres que produce a medio y largo plazo y está dando paso a un modo responsable de dirigir la empresa.

Bill Gates ha sido uno de los adalides en cuanto a la responsabilidad solidaria. El alabado Jack Welch, que dirigió General Electric durante veinte años, y fue idolatrizado por su eficacia como directivo, al final se bajó del burro y admitió que la estrategia de maximización de beneficios era una de los modos más estúpidos de dirigir una empresa. Admitió su error. Admitió que maximizar beneficios no es ninguna estrategia, es un resultado.

Se ven en el mundo de la dirección de empresas unos brotes verdes. Parece que se impone el hacer las cosas bien, y si se hacen bien, ya vendrán los beneficios. Seguiré hablando de esto la semana que viene.

Alguien preguntará ¿Por qué el título del congreso lo ponen en inglés estos del IESE, y no en Román paladino? Pues muy sencillo, porque nuestros alumnos del Master proceden de 60 países distintos. Solo el 15% vienen de España, y porque a este congreso asisten alumnos de programas Master de escuelas de negocios de todo el mundo. Hasta el jueves que viene.

Responsabilidad Social Corporativa

engañarEstá muy de moda por parte de las empresas hablar de responsabilidad social corporativa. Esto está muy bien, pero ¿Qué hay detrás de todo esto? A mí me parece que en muchos casos es un instrumento de marketing. Queda bien hablar de esto y hace pensar que la empresa se preocupa de algo más que de los beneficios, cuando la realidad es que gracias a hablar de responsabilidad social se generan más beneficios. Puro cálculo oportunista (en algunas ocasiones). En otros casos simplemente porque si no tienes un programa de responsabilidad social quedas mal. Todas la tienen y por tanto no te puedes quedar atrás.

La principal responsabilidad social de la empresa es que el producto o servicio que ofrece satisfaga una necesidad real del cliente. Que el cliente esté convencido de que ha hecho una buena compra. Responsabilidad social corporativa es generar empleo. Responsabilidad social corporativa es cumplir las leyes. Lo demás está bien, pero es desviar la atención de lo que realmente es importante.

Malo cuando una empresa o una persona aclara algo cuando nadie se lo pide. Malo si yo voy por el mundo diciendo que soy honrado. Sospechoso tanta declaración de responsabilidad social. Si realmente se es responsable no hace falta ir pregonándolo. Se ve. Me temo que estamos delante de una moda más de las muchas que aparecen en el mundo de los negocios. Hasta el jueves que viene. Gracias a todos los que difundís cada semana el blog.

Crecimiento empresarial

fracasoLeí hace unos días en un diario económico que una cadena inglesa de tiendas de ropa con presencia en un montón de países iba a abrir este año, un total de 425, más que tres de sus principales competidores juntos, entre los que se encuentra Inditex, la matriz de Zara.

Parece que la empresa va viento en popa, pero a mí un crecimiento de ese calibre me produce escalofríos. Si sus competidores, que también son emporios potentes van a ser mucho más moderados ¿Qué es lo que ve esta empresa, que no ven los demás que le hace proyectar semejantes planes de expansión? ¿No leeremos dentro de unos años que la empresa cierra un montón de tiendas en todo el mundo por falta de rentabilidad y por muchas razones más? 

Hay que tener mucho cuidado con el crecimiento de las empresas. Pueden morir de éxito como ya advirtió Felipe Gonzalez al PSOE a finales de los años 80. Primero tiene que haber demanda suficiente que justifique ese crecimiento. Segundo tiene que haber capacidad directiva para que todas esas aperturas en países muy diversos asuman la estrategia, cultura y modos de hacer de la empresa.

Muchas fusiones y adquisiciones de empresas se hacen en aras al crecimiento para ver al cabo de unos años el fracaso de esas operaciones. Un crecimiento desmesurado lleva al fracaso. Cuando un maratón se empieza demasiado deprisa no se suele acabar. Hay que reservar fuerzas y no estar exhausto a mitad de camino. Hasta el jueves que viene.

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