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Posts Tagged ‘confianza’

Aprender de los sabios

septiembre 20, 2018 6 comentarios

Una de las ventajas de trabaja en el IESE es que de vez en cuando tienes conversaciones con colegas que son tremendamente formativas. A la vuelta del verano hablando con uno de ellos de diversas cosas me dijo: “Ni los incentivos son un buen sustitutivo del «good management» ni la transparencia es un buen sustitutivo de la confianza”

Sobre lo perniciosos que son los incentivos en una organización ya he hablado en muchas otras ocasiones. Hacen a las personas olvidarse de hacer un buen trabajo y centrarse en conseguir los objetivos asociados al incentivo.

Por otro lado, cuando en una organización se exige transparencia, y está muy bien la transparencia, es que falla la confianza. Si hay confianza en las personas te fías de ellas y no hace falta la transparencia. Pero para ello tienes que ser una persona confiable. Si se te exige transparencia es porque no se fían de ti.

Independientemente de lo anterior, la transparencia, siempre es buena. Indica que no hay nada que ocultar. No hay modo más eficaz de que una noticia se propague que el intentar ocultarla.

Lo dicho anteriormente sobre la bondad de la transparencia no indica que todo el mundo tenga que saberlo todo. Hay que ser transparente con aquellos que tengan derecho a saber algo. Saludos y hasta el próximo jueves.

Cumplir con los compromisos

compromisosDesde que inicié este blog hace ocho años he intentado evitar hablar de política. Es un blog de toma de decisiones y no quiero que haya polémica que ponga a unos en contra de otros. Así que fiel a mi propósito, aunque en España y en Catalunya la situación política está candente, esta semana también voy a evitar el tema y voy a hablar de cumplir los compromisos que uno contrae.

Cumplir con los compromisos es una manifestación de profesionalidad y de seriedad personal. Si uno se compromete a algo y no lo cumple ¿Quién se puede fiar de él? Una persona que cumple sus compromisos manifiesta respeto por los demás. El que no los cumple está diciendo que los demás, aquellas personas con quien se comprometió le importan muy poco.

Muchas veces uno no cumple con lo que dice por despiste. Porque no se da cuenta que se comprometió a tal y tal cosa. Esa actitud es también un sistema de falta de seriedad. De frivolidad.

Puede pasar también que después de comprometerse uno con algo, surjan nuevas circunstancias que hagan muy difícil cumplir con lo que se prometió. Entonces lo que hay que hacer es explicar las razones por las cuales uno no puede cumplir. Si estas razones son suficientemente serias, la gente lo entiende y no suele pasar nada, y si estas razones son pura excusa, también la gente entiende nuestra falta de seriedad y respeto.

Así que consejo si quieres crecer como persona y como profesional, cumple con aquello con lo que te has comprometido. Serás una persona fiable y confiable. Hasta el jueves que viene.

Directivos con autoridad y directivos autoritarios

autoritarismoHay directivos que dan órdenes y la razón por la que hay que cumplir esas órdenes es porque lo mandan ellos. Son los directivos autoritarios. Son personas que como no tienen autoridad necesitan ser autoritarios: “esto se hace porque lo digo yo”.

Los directivos que tienen autoridad no necesitan ese estilo de mando. Inspiran confianza. Cuando dicen que hay que hacer una cosa su gente la hace porque saben va a ser lo mejor. Puede que vean las razones por las que hacer eso es conveniente. Pero a veces no conocen estas razones, pero se fían del jefe. Tiene autoridad. Cuando manda algo por algo será. “Seguro que es lo mejor” piensa su gente.

Si eres jefe piensa si muchas veces el argumento para que se haga una cosa es porque lo has dicho tú. Mucho tienes que cambiar como directivo. Si eres de los de abajo y te encuentras con un directivo autoritario, tienes muchas ocasiones de reírte. Ver cómo tu jefe no tiene argumentos razonables y todo lo que sabe hacer es señalar que él es el que manda. Si tienes un jefe con autoridad, enhorabuena, es una joya. Aprende de él. Crecerás mucho. Hasta el jueves que viene.

Soledad

soledadEn una agradable conversación con unos amigos en estos días que dispongo de vacaciones salió el tema de cómo es que el desarrollo económico y tecnológico de las últimas décadas ha ido parejo con que la vida ahora es mucho más complicada. Al menos eso me parece a mi. Yo percibo, aunque es un juicio que podría estar equivocado, que la vida ahora es más difícil que, por ejemplo, cuando yo empezaba a situarme profesionalmente a principios de los años 80.

Uno de los conversantes adujo que la vida ahora es más difícil porque la gente está más sola. Y sola, no porque no esté rodeada de gente alrededor, sino porque muy en general las relaciones con los que nos rodean son muy superficiales. Añadía además que son muy superficiales por la falta de confianza de unos con otros. Si eres profesor de niños, ojo con lo que le haces a un niño con tus mejores intenciones para educarle, porque sus padres te pueden denunciar. Si te vas a casar posiblemente tengas la duda de si tu cónyuge te va a dejar al cabo de unos pocos años cuando ya no le compense estar contigo. Ojo con darle un merecido suave cachete a un hijo, que puedes ser acusado de malos tratos.

Hay demasiada desconfianza y así las relaciones entre las personas se deterioran. Cuando la situación llega a este punto prolifera una agobiante legislación en los países que acaba regulando todos los aspectos de las relaciones humanas.

Cuál es la solución todo esto. Pues recordar que las personas tenemos una capacidad afectiva. Una capacidad de querer y una necesidad de ser queridos. Pero para ser queridos, y este tema les gusta mucho a mis alumnos cuando lo introduzco en clase, uno tiene que ser querible. Y para ser querible uno tiene que ser capaz de perdonar ofensas que una persona nos pueda hacer. Uno tiene que ser capaz de sacrificarse por ese otro. Es el modo de demostrarle que le apreciamos.

Si no, todo son exigencias de derechos y cumplimientos de deberes, que sofocan la posibilidad de ayudar a los demás. La sensación de soledad se instala en cada uno. Y todo acaba deviniendo en cumplir una legislación cada vez más asfixiante que se nos entromete en nuestra vida. Esto es lo que pienso. Pero podría estar equivocado. Hasta el jueves que viene.

El jefe siempre tiene razón

diciembre 31, 2014 35 comentarios

jefesLa relación entre colegas en el trabajo suele ser distinta a la que hay entre jefes y los de abajo. Con frecuencia ésta es menos fluida y la menor familiaridad entre unos y otros hace que a veces no sea fácil a los de abajo comunicarse con los de arriba. Y es una lástima, porque con frecuencia los de abajo tienen información que sería útil a los de arriba, pero que no se dan las condiciones de confianza para que pueda transmitirse.

Esta falta de comunicación hace que a veces los de abajo no salgan de su asombro al ver cómo actúan los jefes. “¿Como puede ser que no se den cuenta de esto y hagan esto otro?” se preguntan sorprendidos los de abajo. Pues sí, esto es muy frecuente y lleva a veces asociado injusticias, ponen medallas al caradura que no se las merece y el sacrificado que hace el trabajo escondido y luce poco pasa totalmente desapercibido. Esto unas veces resta autoridad a los jefes y otras causa risa entre su gente al ver lo fuera de juego en que se encuentra éste.

Es esencial para el que manda crear entre su gente un clima de confianza que facilite que se comparta todo lo que está pasando. Es necesario que el jefe sea consciente que puede hacer juicios que estén equivocados y rectificar cuando los de abajo se lo insinúan. Malo el jefe que siempre tiene la razón.

Feliz última noche del año. Feliz 2015 y gracias a todos los que activa o pasivamente participáis en este blog.

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