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Posts Tagged ‘directivos incompetentes’

Lo sé todo

diciembre 20, 2017 17 comentarios

frasesHe leído en las redes sociales la siguiente cita atribuida a Miguel de Unamuno: “Lo sabe todo, absolutamente todo. Figúrense lo tonto que es”. Efectivamente, la persona inteligente sabe que puede estar equivocada y no hace afirmaciones rotundas y con absoluta seguridad. Está abierta al error y esto le posibilita el aprendizaje. El que lo sabe todo no puede aprender ya más. Lo sabe todo. Está cerrado a mejorar.

Una vez participé en una mesa redonda. Éramos siete los que opinábamos. Había uno que arrasaba con una seguridad absoluta, sin importarle contradecir con toda rotundidad lo que otros comentábamos. Conforme avanzaba el debate los demás nos mirábamos con sorpresa por su prepotente actitud y su falta de tacto. Es entonces cuando comprendí que la cantidad de tonterías que uno dice es directamente proporcional a la seguridad con que las dice.

Un colega mío del IESE una vez me dijo, “ya me gustaría estar tan seguro de algo como alguno lo está de todo”. No sé quién también dijo que “el sabio habla porque tiene algo que decir y el tonto porque tiene que decir algo”.

En definitiva, la realidad existe, la verdad es objetiva, pero nuestro conocimiento de la realidad es subjetivo, imperfecto y a veces equivocado. Ser consciente de esto evitará que tomemos posturas maximalistas que pueden ser erróneas y estaremos abiertos a aprender. Feliz navidad a todos los blog-lectores.

Esconder la cabeza debajo del ala

erroresUno de los modos más estúpidos de engañarnos cuando una cosa no nos gusta es negarla. Decir que no eso es así. Cómo si por un decreto nuestro esa cosa dejara de ser como es. ¿A qué viene esto? Pues a unas declaraciones de un político español esta semana: “Si hay elecciones el día de navidad la culpa la tendrá fulanito”.

Mire usted, si hay elecciones el día de navidad, es irrelevante de quien sea la culpa. Lo relevante es cómo va a afectar este hecho a su partido. No porque usted achaque la culpa a su oponente, este va a ser el culpable y este va a ser castigado en las urnas.

Más inteligente es intentar atisbar cual va ser el impacto en las urnas de unas eventuales terceras elecciones en España, y prepararse para obtener los mejores resultados posibles. No por pensar que la culpa es de nuestro oponente, este va a salir mal parado. Esto es confundir los deseos con la realidad, uno de los peores errores en la toma de decisiones que puede cometer un directivo. Esto es esconder la cabeza debajo del ala y ver así solo la realidad que queremos ver.

No señores. La realidad es la que es, nos guste o no. Lo que hay que hacer es saber captarla para aprovecharla si es favorable y prepararnos si es adversa. Pero nunca negarla. Hasta el jueves que viene.

Dirigir y manipular

septiembre 26, 2013 59 comentarios

toma de decisionesUn antiguo alumno, muy buen profesional, me comentaba desde hacía tiempo que notaba cierta frialdad de sus jefes hacia él, cosa que le tenía algo perplejo. Hace pocas semanas volví a encontrarmelo y me dijo que recientemente un colega suyo le había advertido: “tu problema es que dices lo que piensas”. Y me decía, efectivamente, es posible que ahí esté la clave de mi relación con los jefes.

Pasa muchas veces a los directivos. En una afan de tener una imagen de cercanía con su gente y de demostrarse así mismos que tienen un estilo de dirigir participativo, animan a su gente a que den sus opiniones y digan todo lo que crean oportuno. Ahora bien… como a alguno se le ocurra decir algo que al jefe no le gusta oir … empiezan los problemas. Hablar sí, pero solo si se está alineado con lo que el jefe piensa. Todo compatible con las buenas formas y las sonrisas del jefe, pero este subordinado que inocentemente pensaba que se podían decir las cosas para mejorarlas, empieza a arrinconársele sutilmente (o se le aparca burdamente, que también pasa).

Jefe: o no pidas opiniones a tus subordinados, o si las pides atiende a lo que dicen tanto si es para aceptarlo como si es para desestimarlo (los subordinados no tienen porqué tener siempre razón). Pero atiende a lo que dicen que muchas veces es de un sentido común aplastante. Los de abajo suelen hablar con muy buenas intenciones agradeciendo que el jefe esté interesado por sus puntos de vista. Pero cuando se percatan que un jefe solo le gusta que se opine lo que él quiere que se opine, la perdida de confianza ante la burda manipulación que supone ese falso estilo participativo es destructivo para el ambiente de la empresa.

Gracias a todos los que difundiis el blog. Hasta el jueves que viene.

Toma de decisiones en equipo y arrogancia

septiembre 1, 2011 69 comentarios

jefes prepotentesHablaba la semana pasada de algunas cualidades que debían tener los equipos de dirección para su buen funcionamiento. Esta semana voy a hablar de algunas características que, con frecuencia, tienen los responsables de estos equipos. Características que provocan la frustración de su gente.

Muchas veces el último responsable de una organización, al querer tener todos los cabos atados e intentar asegurar que todas las cosas salen según su plan, toma él todas las decisiones, dicta órdenes y espera que sus subordinados las ejecuten tal y como él las ha concebido. No deja margen de actuación. Pone mala cara cuando surge algún imprevisto o cuando las cosas no se pueden llevar a cabo como las había planificado. Esto no hace más que frustrar a su gente, que le rehuyen y acaban perdiendo interés en lo que hacen, ya que no pueden aportar ideas y no se sienten valorados. Se les reduce a meros ejecutores.

Este modo de hacer de los máximos directivos suele venir acompañada de una actitud de arrogancia que les hace pensar que son los únicos que están capacitados para saber lo que hay que hacer en cada momento. Piensan que los demás son tontos.

Las personas en estas organizaciones, si son valiosas, al no encontrar vías en las que desarrollar sus capacidades, acaban marchándose o buscando otro departamento en el que trabajar. El directivo no hace más que quejarse de la falta de empuje de su gente.

Si eres el último responsable de una organización o departamento, piensa que la mayoría de tus subordinados no son tontos. Piensa que que debes facilitar que se desarrollen como directivos. Piensa que son personas con libertad, con capacidad de aprender, con una dimensión afectiva. Si eres un subordinado que sufres a un prepotente, piensa que tu jefe no es más que una anécdota en tu vida. Que tu vida es más rica que lo que pueda influenciarla tu jefe.

La semana que viene empiezo las clases en el IESE. Empiezo mi año número 31 como profesor y mi año número 25 como profesor del IESE.

Directivos altamente incompetentes

Hoy voy a hablar de uno de los siete hábitos de los directivos altamente incompetentes: la prepotencia. Es propia de algunos directivos que ocupan altos puestos de responsabilidad en sus organizaciones. Piensan que ocupar el puesto que ocupan les otorga el don de la infalibilidad. Esta prepotencia les incapacita para tener en cuenta el punto de vista de los demás. No les hace falta. Ellos lo saben todo. Los demás no tienen nada que aportar.  En ningún momento dudan de que lo que están haciendo es lo correcto.

Esta incapacidad de contemplar otros puntos de vista les hace altamente incompetentes. Su gente pierde el interés en compartir nada con ellos. Es inútil intentar hacerlo. Sé de uno de ellos que incluso tenía la desfachatez de hablar de la soledad del hombre de vértice. Toda su gente le rehuía.

Los principales perjudicados de esa actitud son ellos mismos. Los demás lo sufren solo en la medida que tienen que tratar algún asunto con ellos, y… no hay mal que 100 años dure. Tarde o temprano, por una razón u otra se cambia de jefe. Pero ellos se tienen que soportar a sí mismos continuamente. Su mal les dura toda al vida. Aunque cambien de empresa su prepotencia se va con ellos.

¿Qué hacer cuando se tiene que tratar con una persona así? Pues el único consejo que se me ocurre es hacer el firme proósito de no ser así. Evitar caer en el mismo defecto.

Gracias a todos por la difusión que hicisteis del mensaje de la semana pasada: las conclusiones del debate sobre qué decisiones se debían tomar ante la situación actual.

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