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Toma de decisiones en equipo y arrogancia

jefes prepotentesHablaba la semana pasada de algunas cualidades que debían tener los equipos de dirección para su buen funcionamiento. Esta semana voy a hablar de algunas características que, con frecuencia, tienen los responsables de estos equipos. Características que provocan la frustración de su gente.

Muchas veces el último responsable de una organización, al querer tener todos los cabos atados e intentar asegurar que todas las cosas salen según su plan, toma él todas las decisiones, dicta órdenes y espera que sus subordinados las ejecuten tal y como él las ha concebido. No deja margen de actuación. Pone mala cara cuando surge algún imprevisto o cuando las cosas no se pueden llevar a cabo como las había planificado. Esto no hace más que frustrar a su gente, que le rehuyen y acaban perdiendo interés en lo que hacen, ya que no pueden aportar ideas y no se sienten valorados. Se les reduce a meros ejecutores.

Este modo de hacer de los máximos directivos suele venir acompañada de una actitud de arrogancia que les hace pensar que son los únicos que están capacitados para saber lo que hay que hacer en cada momento. Piensan que los demás son tontos.

Las personas en estas organizaciones, si son valiosas, al no encontrar vías en las que desarrollar sus capacidades, acaban marchándose o buscando otro departamento en el que trabajar. El directivo no hace más que quejarse de la falta de empuje de su gente.

Si eres el último responsable de una organización o departamento, piensa que la mayoría de tus subordinados no son tontos. Piensa que que debes facilitar que se desarrollen como directivos. Piensa que son personas con libertad, con capacidad de aprender, con una dimensión afectiva. Si eres un subordinado que sufres a un prepotente, piensa que tu jefe no es más que una anécdota en tu vida. Que tu vida es más rica que lo que pueda influenciarla tu jefe.

La semana que viene empiezo las clases en el IESE. Empiezo mi año número 31 como profesor y mi año número 25 como profesor del IESE.

  1. jose luis ruiz de alba
    septiembre 1, 2011 en 8:08 am

    Miguel Angel, comparto las ideas de este post. Añadiría que este perfil de directivos que describes suele estar ciego ante sus propios errores y cuando la cosas no salen bien tiende a echar la culpa a sus subordinados de decisiones que él mismo ha tomado o para las que no ha clarificado los criterios para la toma de decisiones. Felicidades por tu trayectoria en el IESE!.

    • septiembre 2, 2011 en 2:03 pm

      Sí José Luis, a veces cuando algo sale mal puede no reconocer que es él el que decidió que se hiciera eso.
      Gracias,
      Miguel Angel

  2. Anónimo
    septiembre 1, 2011 en 9:01 am

    Enhorabuena Miguel Ángel!!! Y que tanto tú como tu alumnado sigan disfrutando de tus clases magistrales.

    Jose Miguel García

    • septiembre 2, 2011 en 2:06 pm

      Muchas gracias José Miguel, ¿Eres del EMBA de Madrid o de un PDD?,
      Miguel Angel

  3. Ricardo Forcano
    septiembre 1, 2011 en 9:06 am

    Miguel Angel, comparto tus ideas y además tengo la suerte de conocer en mi entorno profesional a una persona con el perfil exactamente contrario: completa capacidad de delegación, confianza total en el equipo, visibilidad para las personas más brillantes, etc. Mi impresión es que al final se trata sobre todo de una cuestión de confianza en uno mismo: quien confía en uno mismo y en los méritos por los que ha llegado al puesto en el que está no tiene ningún problema en dejar espacio y dar visibilidad a su equipo, mientras que quien se siente inseguro y duda de sus capacidades, tiende a protegerse anulando y tapando a su equipo. Felicidades por tus 25 años en el IESE y un fuerte abrazo!

    • septiembre 2, 2011 en 2:09 pm

      Ricardo, es la primera vez que participas en el blog ¿verdad¿ o si lo has hecho ha sido hace mucho tiempo. Tienes toda la razón ese perfil muchas veces refleja falta de seguridad en uno mismo, y se refleja en actitudes algo agresivas. Y qué placer cuando se puede trabajar con uno que transmite seguridad y confianza.
      Gracias,
      Miguel Angel

  4. Fernando Núñez
    septiembre 1, 2011 en 10:32 am

    Thumbs up! Miguel Angel. Formar un equipo para decidir sin la convicción de que los miembros de este tengan ocasión de aportar su propio criterio y que este pueda ser, incluso, contrario a nuestro pensamiento inicial, quizá parece más una tarea “de cara a la galería” que enfocada a resolver alguna cuestión importante. Totalmente de acuerdo también con las opiniones anteriores : “no hay peor ciego que el que no quiere ver”

    • septiembre 2, 2011 en 2:11 pm

      Gracias Fernando, A veces es que las cosas hay que hacerlas en equipo porque tienen que ejecutarlas varias personas, no es que haya que constituya un equipo por decisión del hombre de vértice, es que el equipo ya está montado.
      Saludos,
      Miguel Angel

  5. septiembre 1, 2011 en 11:39 am

    hola Miguel Angel! De entrada darte la ehorabuena por tan larga (y destacada!) carrera. Lo que has escrito en el post de hoy lo comparto totalmente, a pesar de que muchas veces me pregunto el porque una postura tan sensata acaba siendo muy poco seguida dentro de las organizaciones empresariales.
    Por otro lado, destacaría también que uno de los papeles fundamentales del directivos es el de proteger a sus colaboradores hacia el exterior y de alguna manera “dar la cara” por ellos en los momentos de dificultad. Esta es otra regla que muy pocos tratan de aplicar, posiblemente porque, tal como tu comentas, consideran que estan rodeados de tontos….

    • septiembre 2, 2011 en 2:13 pm

      Efectivamente Giorgio, lo que dices es manifestación de excelencia directiva: dar la cara por tu gente, suplir en lo que carecen e ir formándolos poco a poco, en vez de ir a gritos. Tu castellano es perfecto.
      Un abrazo,
      Miguel Angel

  6. Santiago
    septiembre 1, 2011 en 12:17 pm

    Hola Miguel, soy Santiago de Argentina; Psicologo especializado en Gestión de RRHH. Muy interesante tu artículo, lamentablemente para todos los que trabajamos en Organizaciones esos perfiles son “figuritas conocidas” (creo que la traducción sería “pegatinas conocidas”). Tomando tu tema que recae sobre el liderazgo; hay hasta el hartazgo libros y revistas acerca de cómo ser un “Buen Líder” lo comico es que la mayoría no distingue entre los diferentes estilos por ej: Democrático, Autoritario y Laizzes Faire, y venden en general una imagen del Lider Autoritario aparentemente “seguro de si mismo”, que tiene a todos corriendo para todos lados, conductas tipicas de una persona que en el fondo su inseguridad no le otorga la flexibilidad para conducir gente y poder adoptar puntos de vista diferentes al propio cuando haga falta. Creo que es importante desterrar esa imagen y empezar a saber que para liderar primero uno tiene que conocerse a uno mismo y después serle fiel a SU estilo personal, sin caer en las tipificaciones banales que nos transmiten a diario los libros y revistas del medio.
    Gracias por el espacio tan interesante de debate.
    Saludos desde Buenos Airtes!.

    • septiembre 2, 2011 en 2:16 pm

      Santiago, bienvenido al blog y difúndelo por Argentina y todo Hispanoamérica. Como dice Ricardo en un comentario anterior, esta actitud es falta de seguridad en uno mismo muchas veces. Hay que instaurar la figura del lider como persona en contínua actitud de servicio.
      Gracias,
      Miguel Angel

  7. Miguel
    septiembre 1, 2011 en 2:15 pm

    Hola Miguel Angel; enhorabuena por tu blog. Mi comentario es que si crees que estos déspotas (que lo hay) nacen o se hacen?. Quiero decir que cuando te ves apretado por los resultados y el cumplimiento de objetivos y ves que el equipo no funciona no te queda otra opción que titar hacia delante como sea y dejar la teoria para otro momento.

    ¿No puede ser que en el algunas organizaciones ·carcas” no haya otra forma de que las cosas se hagan?

    No quiero ser muy crítico y considero que el equipo es la forma adecuada, buena y mejor para hacer las cosas pero es que la experiencia me ha hecho ver que no siempre lo óptimo consigue los resultados en el tiempo adecuado.

    Lo dicho enhorabuena!

    • septiembre 2, 2011 en 2:20 pm

      Miguel, pues no sé si nacen o se hacen. Cuando era más joven pensaba que las actitudes se podían modificar. Ahora que tengo algo más de experiencia, la razón me dice que las actitudes se pueden modificar, pero la experiencia me dice que esto es muy difícil. A veces hay que perder una batalla para ganar la guerra. Rara vez el mandato incuestionado es la solución. Puede resolver un problema a corto plazo, pero la sangre que deja hace que problemas futuros sean más difíciles de resolver.
      gracias,
      Miguel Angel

      • septiembre 2, 2011 en 2:31 pm

        Tenía ganas de ver esta respuesta porque cuando tuve la mala suerte de tener un jefe así, empecé creyendo que yo podía cambiar las cosas. Me acuerdo de los consejos de N.Chinchilla (“te toca dirigir a tu jefe”, me dijo) y sin embargo terminé tirando la toalla. Ahora veo que tuve suerte de marchar de allí y tu respuesta a Miguel lo explica todo.
        ¡Muchas gracias! Por cierto, me sobrecoge que nos conozcas a todos los que hemos pasado por tus clases… ¡¡¡durante 24 años!!! Un abrazo

  8. septiembre 1, 2011 en 7:29 pm

    En hora buena Miguel Angel! 31 años de profesor y que 25 son de IESE dice mucho!!!! Nos vemos la semana que viene en la clase. Tengo ganas de empezar ya!
    Un cordial saludo!

    • septiembre 2, 2011 en 2:21 pm

      Anna, el lunes empiezo a dar clase en la sección A y el martes en la B. No sé en cual estarás tú. Allá nos vemos,
      Miguel Angel

    • septiembre 2, 2011 en 2:22 pm

      En realidad todavía son 30 y 24. Empiezo el año 31 y 25.
      gracias,
      Migue lAngel

  9. septiembre 1, 2011 en 8:58 pm

    Qué envidia me dan tus alumnos… qué maravillosos días pasamos en IESE… y qué estupendo lo que ha venido después (algún jefe de estos incluido). Grandísima frase y grandísima verdad: “tu jefe no es más que una anécdota en tu vida. Que tu vida es más rica que lo que pueda influenciarla tu jefe” . Enhorabuena por volver a empezar, 25 años después… la semana que viene. Y gracias por todo!

    • septiembre 2, 2011 en 2:24 pm

      Elena, pues yo sigo teniendo la suerte de poder seguir entrando en el aula.
      Gracias y recuerdos a Juan.
      Miguel Angel

  10. septiembre 1, 2011 en 9:20 pm

    Suerte con el nuevo año. Un gusto ver ese gusanillo en un profesional.

    Un antiguo alymno y un fiel follower.

    • septiembre 2, 2011 en 2:25 pm

      Muchas gracias José Antonio. Te dí clase en un PDD ¿verdad?,
      saludos,
      Miguel Angel

  11. Paco
    septiembre 1, 2011 en 9:44 pm

    Enhorabuena Miguel Angel!
    Pero lo mejor es lo que falta por llegar.
    Envidio a tus alumnos, pero por lo menos tenemos tu blog para enriquecer nuestras mentes y espíritus.

    Un saludo,

    Paco

    • septiembre 2, 2011 en 2:27 pm

      Pues sí, el futuro se presenta lleno de proyectos. Entender mejor porqué pasa lo que pasa, entender mejor la globalización, dar clase en China, en NY, todavía tengo mucho que aprender y llevar a las clases,
      Gracias Paco,
      Miguel Angel

  12. Ricardo Jiménez
    septiembre 2, 2011 en 6:28 pm

    Congratulations! Cuántos años de magisterio. Muy bien.
    Ojalá se lean algunos jefes, no todos, esta entrada. Un abrazo

    • septiembre 4, 2011 en 6:59 pm

      Pues muchas gracias Ricardo. Afortunadamente la mayoría de los jefes no son así, pero algunos tienen unas u otras características como loas desritas en el mensaje,
      saludos,
      Miguel Angel

  13. septiembre 3, 2011 en 1:53 am

    Felicidades Miguel Angel por tus años como educador. Muy cierto tu artículo. Además ocurre cuando los equipos son reducidos es importante que todos trabajen y sean productivos. Cuando hay pocas manos el jefe debe tambien trabajar como el que más y no limitarse a delegar tareas. Hay jefes que se pasan el día delegando y bombardeando a los demás de tareas continuamente y todo el día. Incluso necesitan inventarse tareas y organizan reuniones constantemente para controlar si se han hecho las tareas y vuelven a dar tareas nuevas y así todos los días. Sus subordinados quedan exhaustos. Y el jefe ni trabaja ni deja trabajar.

    • septiembre 3, 2011 en 9:34 am

      Ferran, cuando leo tu comentario, pienso: ¡ y tanto que es cierto lo que dices !

      Con algunos jefes piensas: si no molesta mucho (por ejemplo, cambiando de opinión como cambio el viento), pues ya es mucho !

      Abrazo,
      Marti M

    • septiembre 4, 2011 en 7:01 pm

      Efectivamente Ferran, esos jefes son asfixiantes. Uno bueno, si son pocos los del equipo, se arremanga y se pone a trabajar como uno más, y con él se está muy a gusto,
      No recuerdo haberte dado clase. ¿Eres antiguo alumno del IESE?
      Gracias por las felicitaciones,
      Miguel Angel

  14. septiembre 3, 2011 en 9:30 am

    Muchas felicidades por los 31 y 25 años, que hito tan bonito !
    Y esto quiere decir que somos muchos los que hemos tenido la suerte de tenerte como profesor !

    El post describe unas realidades como puños. Observando como actuan ciertos directivos/ jefes que gestionan personas, a veces dudo de hasta que punto son conscientes de lo que estan haciendo mal y de las consecuencias de sus decisiones y manera de actuar sobre su gente. De entrada, yo tiendo a pensar que si un directivo no lo hace mejor no es por mala fe, sino porque no lo sabe hacer mejor. Pero a veces ves cada decisión que…

    Ah, y algun post de como gestionar los “temas políticos” en los organizaciones y como afectan a la correcta toma de decisiones, seria muy interesante.

    En fin, muchas felicidades Miguel Angel !

    Marti Monras

    • septiembre 4, 2011 en 7:05 pm

      Gracias Marti por tus felicitaciones. Opino como tú. Este tipo de jefes no son conscientes de como son. Actúan de buena fe, pero no se dan cuenta de cómo están tratando a las personas.
      Al “politiqueo” en las organizaciones le dedicaré uno o dos mensajes, pero antes voy a hablar varias semanas sobre como construir organizaciones de alta calidad,
      Pues ya son varios los miles de alumnos que he tenido.
      Gracias,
      Miguel Angel

  15. septiembre 3, 2011 en 4:34 pm

    Cuidado con decirle a alguien lo que tiene que hacer porque corres el riesgo que lo haga.

    Quiero decir que si eliminas la posibilidad que la gente proponga y escoja la mejor alternativa, se quedaran con la tuya. Y sé honesto contigo mismo, tu alternativa no es siempre la mejor.

    No escuchar la opinión de la gente es una forma de despreciarles; algo más sutil pero el desprecio al fin y al cabo.

    Saludos,

    • septiembre 4, 2011 en 7:07 pm

      Muy sutil tu mensaje Jordi, pero tienes toda la razón. No hay razones para pensar que siempre tu alternativa es la mejor, y además 10 ojos ven más que dos.
      Hasta la próxima,
      Miguel Angel

  16. Anónimo
    septiembre 3, 2011 en 8:33 pm

    Buenas tardes! Ante todo, enhorabuena por la trayectoria en la docencia; sin lugar a dudas, da alegría contar en las aulas con un profesor de grandísima calidad.

    En referencia a lo que comentas en el post, creo que todos hemos sufrido alguna vez la arrogancia de estos superiores. Lo que me decía a mí misma, “mientras crees que más sabes, más ignoras” o “hay que tener paciencia”.

    En mi opinión, para ser un buen directivo hace falta aprender de los errores. Y si te crees que eres el “poseedor de la razón universal”: qué ignorantes eres!!. De todos se aprende algo.

    Al final, ¿cuánto le queda de CEO?. Creo que es cuestión de tiempo.

    Un saludo,

    Pilar

    • septiembre 4, 2011 en 7:10 pm

      Pilar, gracias por tus felicitaciones. La verdad es que disfruto mucho dando clase, y aprendiendo.
      El tiempo coloca a cada uno en su sitio, y el que no vale como CEO acaba como acaba, y el que no vale para jefe de departamento en una organización también, pero mientras tanto pueden estar haciendo sufrir a su gente,
      gracias,
      Miguel Angel

  17. septiembre 4, 2011 en 5:53 pm

    Escueto, claro y aplicable a muchas facetas de la vida, por ejemplo a ser padres

    • septiembre 4, 2011 en 7:11 pm

      Pues a aplicarlo a esa función también Aníbal, Un hijo es una persona y una persona es una libertad. No se puede vivir la vida de uno mismo y la del otro, sea un hijo, un subordinado o lo que sea.

  18. Cristina Álvarez y Elena Álvarez
    septiembre 5, 2011 en 12:37 pm

    Buenos días Miguel Angel,

    No siempre es fácil que la comunicación entre emisor y receptor fluya correctamente. Compartiremos -en esta ocasión conjuntamente- nuestra común opinión sobre este tema. Vaya por delante, con la mejor intención. La prepotencia -en sus distintas versiones, puede ser que no siempre manifiesten todos los rasgos que refieres- suele ir asociada a un ego exacerbado, que necesita de un afán por destacar. Esto comporta que frecuentemente se trate de personas que han desarrollado al máximo sus potencialidades, por lo que previsiblemente acabarán despuntando. Si quien tendencialmente es así logra canalizar ese “hacer” en positivo todo irá bien; es más, redundará en beneficio de su equipo. Pero, por el contrario, si no es el caso lo perjudicará gravemente, también a sí mismo – y eso se hará evidente, incluso para sólo dos ojos que lo quieran ver-. Ahí es cuando se impone la necesidad de dar un enérgico golpe de timón mirando hacia lo Alto… y es que, cuidado, hay que saber parar a tiempo porque pocas cosas son más negativas y autodestructivas que cuando alguien actúa con prepotencia al servicio de su ego.

    En segundo lugar, pero no menos importante, totalmente de acuerdo cuando dices que una persona es una libertad. Y, como entendemos que la proyecta cuando ejecuta las decisiones que libremente ha tomado, que nada perturbe hacerte llegar nuestra más cordial felicitación en el nuevo curso que hoy empiezas. ¡¡Feliz 31/25 “vuelta al cole”!!.

  19. miguel
    septiembre 6, 2011 en 9:13 am

    Es una buena reflexión. Creo que 2/3 de los directivos adolecen de arrogancia y prepotencia. Pero el problema real radica en las personas y empresas que permiten y toleran tal situación, algunas de ellas con un gran marketing de rsc, “el principal activo son las personas”, valores, misión, visión, etc, etc.Adelante con estas reflexiones y los comentarios que se generan. Saludos,Miguel

  20. Cristina Álvarez y Elena Álvarez
    septiembre 6, 2011 en 6:04 pm

    Bueno, desconocemos las proporciones, pero en cualquier caso reiteramos nuestra mejor intención a quien – en calidad de “receptor” de nuestro mensaje anterior- se reconozca con humildad en lo que dijimos, ojalá!.

    Por otro lado, y afortunadamente, también abundan directivos sumamente brillantes a la vez que humildes (p.ej., los que hayan interiorizado y puesto en práctica las enseñanzas del Prof. Miguel Angel Ariño 😉

    • septiembre 7, 2011 en 2:06 pm

      Cristina y Elena, y también Miguel. Yo no sé las proporciones de gente, pero como apuntais son personas que han despuntado en alguna dimensión, y si esto les hace pensar que son los mejores en todas las dimensiones es cuando se convierten en arrogantes e insoportables, pero efectivamente, los que más se tienen que aguantar son ellos mismos.
      La gente se comunica con lo que hace. Como uno actúa indica cómo piensa. Si hay muchos discursos del tipo RSC o de que las personas son el activo más importante de la compañía, pero los hechos lo sdesmienten, entonces los que emiten el discurso pierden toda autoridad y confianza entre su gente. por muy arriba que hayan llegado.
      Gracias a los tres, y ya he empezado las clases y estoy disfrutando mucho en ellas. Saludos,
      Miguel Angel

  21. Cristina y Elena
    septiembre 7, 2011 en 3:29 pm

    Nos alegra saberlo!. Seguro que tus alumnos también están disfrutando mucho en tus clases y agradecen tu buen hacer y paciencia si, por torpeza, yerran en la expresión… 😉 .

  22. Josep López
    septiembre 7, 2011 en 8:43 pm

    Qué envidia me dan tus próximos alumnos, M.A. A ver si nos deleitas, a los demás, con alguna jornada de Continuidad.

    Buen viaje porque suerte no la necesitas.

    Un saludo,

    Josep López

  23. Anónimo
    septiembre 7, 2011 en 10:21 pm

    Seria fantástica una sesión de continuidad !!!
    Enhorabuena Miguel Angel !!!!

    un saludo

    Susana Gonzalez

    • septiembre 7, 2011 en 10:31 pm

      Susana y Josep, tengo programada una sesión de continuidad en Barcelona el 19 de enero. El tema será “la intuición en la Toma de Decisiones”. En MAdrid también la daré, pero todavía no tengo fijada la fecha.
      saludos y muchas gracias,
      Miguel Angel

  24. septiembre 12, 2011 en 11:24 am

    Gran artículo Miguel Ángel. Este mes de septiembre comenzaré mi último año para licenciarme en Derecho.

    Mi más reciente “experiencia laboral” ha sido trabajando en un departamento de la JMJ. Durante mucho tiempo sentía cierto temor hacia el mundo laboral y, sobre todo, la figura del jefe exigente, arrogante e incomprensivo. Sin embargo, durante estos tres meses -desde un punto de vista profesional- he aprendido a comprender que en el trabajo es fundamental crear buen ambiente.

    Antes tenía cierto miedo al fracaso laboral al entender que para liderar uno debía ser arrogante. Ahora, dicho miedo se ha disipado, pues no se lidera con arrogancia, sino con madurez. Dos cosas que un mundano confunde con frecuencia, pero que en la realidad no tienen nada que ver.

    Saludos y enhorabuena por el blog,

    Manu

    • septiembre 12, 2011 en 11:38 am

      Manu, enhorabuena por tu futura próxima graduación. Anímate a hacer el MBA del IESE, y aprende para cuando te toque dirigir algo.
      gracias,
      MIguel Angel

  25. Ana
    septiembre 13, 2011 en 5:56 pm

    Buenas tardes Miguel Angel,

    No puedo estar mas de acuerdo con tu exposición y los comentarios que le siguen, sobretodo los relativos a como se forma y como actúa un perfil de superior arrogante. También es cierto que es difícil cambiar determinadas conductas. 

    Como hacerles entender q detrás de los planes, estrategias, objetivos,… hay personas? En mi modesta opinión ahí esta la clave: en el trabajo en equipo, en la toma de decisiones, en la planificación, en el día a día, no sólo interactuamos con herramientas que responden a nuestra voluntad  (bueno, casi siempre) sino que nos encontramos con clientes, compañeros, superiores, subordinados… con los que ineludiblemente nos relacionamos. 

    Desde un pedestal es difícil ver a las personas. Menos imposición, mas facilitación. 

    Gracias por lo que nos haces reflexionar!!!!

    Un saludo
    Ana

    • septiembre 13, 2011 en 7:14 pm

      Ana, tu propuesta es solución a la mayoria de los problemas. Tener conciencia de que tratamos con personas. Ahí está la clave. Todo el mundo lo dice, pero son pocos los que entienden qué es tratar con personas. ¿Eres antigua alumna del IESE? ¿Te he dado clase? Ahora no caigo.
      Gracias y saludos,
      Miguel Angel

      • Anónimo
        septiembre 14, 2011 en 8:44 am

        Buenos días Miguel Angel,

        en la actualidad soy alumna de PDD en Madrid. Pero soy seguidora tuya de hace tiempo… Me encanta lo que nos haces pensar. Parar un ratito al día y reflexionar, mejorar, corregir.

        Gracias por todo,
        Ana.

  26. Anónimo
    noviembre 3, 2011 en 12:38 am

    Miguel Angel que tal, acabo de leer tu articulo, me llama la atencion como manejas el tema, sin embargo me pregunto cual debe ser la postura de un gerente o lider ante la situacion de ceder ante un subordinado para un bien comun.gracias! y felicidades

    • noviembre 6, 2011 en 11:37 am

      Anónimo, ¿Quien eres? lo que planteas es muy sencillo de resolver, si es parael bien de la empresa no se trata de ceder ante un subordinado, sino hacer algo que es para el bien de la empresa. Si esto procede de una sugeremcia de un subordinado, o de una reflexión, bienvenida sea la sugerencia o la reflexión,
      Miguel Angel

  27. Manuel
    abril 30, 2013 en 10:45 am

    Como sí lo viera… Y suele venir acompañado también de una frase muy socorrida: ” si es que al final, todo lo tengo que hacer yo”. Ja, ja. Lo mejor, tratar de evitarlos cuanto más se pueda y buscar salida cuanto antes, no vaya a ser que algo se pegue.

    • abril 30, 2013 en 10:53 am

      Eso es Manuel, tratar de evitarlos, pero yo no creo que por temor a que se te pegue algo, sino por lo desagradable que te hacen la vida.
      gracias,
      Miguel Angel

  1. septiembre 8, 2011 en 1:40 pm
  2. marzo 22, 2012 en 8:01 am
  3. marzo 23, 2012 en 2:00 pm
  4. junio 28, 2012 en 7:04 am
  5. junio 29, 2012 en 9:59 am
  6. septiembre 20, 2012 en 7:02 am
  7. octubre 11, 2012 en 7:01 am
  8. julio 11, 2013 en 7:00 am
  9. julio 18, 2013 en 7:01 am
  10. agosto 22, 2013 en 7:01 am
  11. octubre 17, 2013 en 7:54 am
  12. octubre 16, 2014 en 6:22 pm
  13. octubre 8, 2015 en 7:01 am
  14. octubre 20, 2016 en 7:00 am

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