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Posts Tagged ‘empleados’

Productividad, rentabilidad y compromiso

septiembre 16, 2021 6 comentarios

Después de muchos estudios, he llegado a la conclusión de que una de las variables más importantes de las que depende la rentabilidad de una empresa es la productividad de sus empleados, entendiendo esta productividad como el cociente de las ventas totales de la empresa dividido entre el número total de empleados.

Y también he llegado a la conclusión que la principal variable de la que depende la productividad del empleado es su compromiso con la empresa. Empleados más comprometidos ponen un mayor esfuerzo por su trabajo y por su empresa, y los poco comprometidos cumplen con su trabajo y poco más. Malo cuando en una empresa se oye de alguien “esto a mi no me corresponde. No es responsabilidad mía”. Los empleados comprometidos van más allá y ponen su empeño en favor de la empresa.

¿Y de qué depende el compromiso de los empleados? Pues muy sencillo, de cómo les trata la dirección. De cómo los valora la dirección. Así de sencillo y así de difícil.

La productividad de los empleados, tal como la he definido en el primer párrafo (hay otras definiciones de productividad) me parece que es el principal indicador que debe seguir la dirección de una empresa. Seguir la evolución en el tiempo para ver si mejora o empeora y compararlas con las empresas de su mismo sector, para ver si lo está haciendo bien o puede mejorar. La ventaja que tiene este indicador es que es muy fácil de calcular. Hasta el jueves que viene.

Pan para hoy… hambre para mañana

Ya sé de dos empresas donde ya sé que ha pasado esto. Con el afán de recortar costes por las dificultades causadas por la pandemia despidieron a algunas personas. El trabajo que desempeñaban estas personas fue distribuido entre los que quedaban en la empresa. Lo que pasa, y pasaba en las dos empresas, es que una de las cosas que hacía una de las personas despedidas, requería experiencia y saber hacer, y no había nadie en la empresa con ese expertise. Ese trabajo a realizar era de poca visibilidad, pero fundamental en la empresa. Total, un caos.

Resulta que se aliviaron los costes de la empresa, pero destruyendo activos muy importantes, el conocimiento acumulado durante años por algunos empleados. Es un problema de cortoplacismo. Se ve la ventaja de tener que pagar menos nóminas, pero uno no cae en la cuenta de lo que va a pasar cuando esas personas despedidas no estén realizando el trabajo que hacían.

Los activos más importantes de las empresas no son los activos tangibles. Son los conocimientos, la experiencia, el compromiso de sus empleados. Y son esos activos los que hay que cuidar. Los otros activos, los tangibles, habitualmente se pueden comprar con dinero. Y como decía un buen amigo mío, que era sabio, todo lo que se puede comprar con dinero es barato.

Total, estas empresas a las que me refería al principio tenían pan en su momento, pero ahora están pasando mucha hambre y algo de arrepentimiento. Lástima que haya que aprender a base de errores ¿No sería mejor razonar antes de lanzarse sin pensar en las consecuencias? Hasta el jueves que viene.

Empleados nucleares y empleados periféricos

febrero 22, 2018 12 comentarios

docenciaLa semana pasada tuve una sesión de debate con mandos intermedios de colegios de enseñanza media y primaria. Los que me conocéis sabéis que la docencia y la educación es mi pasión, así que me sentí como pez en el agua.

En esa reunión vimos, entre otras cosas, que en toda empresa hay dos tipos de empleados, los que podríamos llamar “nucleares”, de la traducción inglesa “core” y los “periféricos”

Un empleado periférico es uno que vende su tiempo y sus capacidades a la empresa a cambio de dinero, de un salario. Se llaman periféricos porque su actividad la puede realizar cualquier persona que disponga de esas capacidades. Lo que aportan a la empresa lo podrían aportar muchos otros profesionales. 

Un empleado nuclear por el contrario, es uno que se identifica con lo que se hace en la empresa. Valora la utilidad real que tiene lo que allí se hace. Por supuesto que dedica su tiempo y sus capacidades al servicio de la empresa. Por supuesto que cobra un salario. Pero su vinculación con la empresa va mucho más allá. Por un lado aporta a la empresa su entusiasmo y su compromiso para que las cosas funcionen bien, lo cual tiene un gran valor para laempresa. Un valor impagable económicamente. Pero por otro lado está recibiendo de la empresa la posibilidad de crecer como persona y como profesional. La empresa da la oportunidad de dotar al empleado de un sentido a su trabajo, la posibilidad de sentirse útil.

Son los empleados nucleares los que sacan adelante la empresa cuando llegan tiempos de crisis. Con los periféricos no se puede contar en tiempos de dificultades. No están comprometidos con la empresa.

Si siempre he recomendado desde este blog dar las gracias a la gente, la dirección de la empresa debe estar muy atenta a agradecer y reconocer el trabajo de los “nucleares”. Lo pasé muy bien y aprendí mucho trabajando con este gran grupo de profesionales de la docencia.

Dirigir y manipular

septiembre 26, 2013 59 comentarios

toma de decisionesUn antiguo alumno, muy buen profesional, me comentaba desde hacía tiempo que notaba cierta frialdad de sus jefes hacia él, cosa que le tenía algo perplejo. Hace pocas semanas volví a encontrarmelo y me dijo que recientemente un colega suyo le había advertido: “tu problema es que dices lo que piensas”. Y me decía, efectivamente, es posible que ahí esté la clave de mi relación con los jefes.

Pasa muchas veces a los directivos. En una afan de tener una imagen de cercanía con su gente y de demostrarse así mismos que tienen un estilo de dirigir participativo, animan a su gente a que den sus opiniones y digan todo lo que crean oportuno. Ahora bien… como a alguno se le ocurra decir algo que al jefe no le gusta oir … empiezan los problemas. Hablar sí, pero solo si se está alineado con lo que el jefe piensa. Todo compatible con las buenas formas y las sonrisas del jefe, pero este subordinado que inocentemente pensaba que se podían decir las cosas para mejorarlas, empieza a arrinconársele sutilmente (o se le aparca burdamente, que también pasa).

Jefe: o no pidas opiniones a tus subordinados, o si las pides atiende a lo que dicen tanto si es para aceptarlo como si es para desestimarlo (los subordinados no tienen porqué tener siempre razón). Pero atiende a lo que dicen que muchas veces es de un sentido común aplastante. Los de abajo suelen hablar con muy buenas intenciones agradeciendo que el jefe esté interesado por sus puntos de vista. Pero cuando se percatan que un jefe solo le gusta que se opine lo que él quiere que se opine, la perdida de confianza ante la burda manipulación que supone ese falso estilo participativo es destructivo para el ambiente de la empresa.

Gracias a todos los que difundiis el blog. Hasta el jueves que viene.

Prejubilaciones

bancosEl viernes pasado un conocido que trabaja en una entidad bancaria que iba a fusionarse con otra me comentó: “estamos de suerte, la plantilla de mi caja es más joven que la del banco que nos va a adquirir, así que prejubilarán a los suyos y nosotros sobreviviremos”. Esto me ha recordado con tristeza el comentario de otro buen amigo sobre la empresa en la que trabaja. Me decía (era una empresa que yo conocía bastante): “Miguel Angel, ¿cuántos empleados conoces en mi empresa que tengan más de 55 años?”.

Muchas empresas cortoplacistas tienen la mala costumbre de prejubilar a sus empleados. Me parece que es un grave error por muchas razones. ¿Con qué entusiasmo van a trabajar los empleados de esas empresas si saben que llegará el día en que serán sustituidos por jóvenes inexpertos, eso sí con muchos títulos?. Cuánta experiencia acumulada y cuanto saber hacer se tira por la ventana cuando se sustituye a un senior por un recién llegado. Qué ambiente hay en una empresa cuando planea la sombra de la prejubilación sobre empleados que han dedicado años y esfuerzos.

La solidez profesional no la dan los títulos ni la juventud. La dan los años de experiencia, el trabajo constante y el compromiso con una organización. Qué sensación de objeto usable debe tener una persona que se sabe posible prejubilado. Qué cortoplacista visión la de los que sustituyen años de experiencia por jóvenes inexpertos.

Una empresa debe tener una plantilla compuesta por diversos estratos de empleados. La savia nueva de los jóvenes debe estar balanceada con seniors que aportan experiencia, buen hacer y mantienen la cultura de la empresa. Asimismo, el respeto de los jóvenes hacia sus mayores debe estar debe ser correspondido por un esfuerzo por parte de los seniors de poner su experiencia al servicio de la formación de los más jóvenes. Aunque sea hablar de una experiencia personal, no me resisto a decir que el mayor atractivo que tiene ahora mi trabajo profesional es utilizar mi experiencia de 31 años como docente para formar profesores jóvenes y ayudarles en esta apasionante carrera profesional. No le puede ir bien a la banca cuando se deshace de su mayor fuente de talento.

Hasta el jueves que viene y recordar que el 12 de abril a las 19.00 tenemos una reunión presencial en el IESE en Barcelona. Inscribiros aquí los que no lo hayáis hecho todavía y queráis asistir.

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