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Posts Tagged ‘pandemia’

¿Qué está pasando?

septiembre 30, 2021 11 comentarios

Con año y medio de pandemia, las vacunas actuando y la incidencia bajando, parece que podemos empezar a pensar en otras cosas. La economía ha sufrido mucho, y estamos recuperándonos. Pero ¿las cosas van a ser como antes? Yo creo que algunas cosas van a quedar cambiadas.

Primero, la bajada de actividad durante este tiempo ha hecho que algunas unidades productivas cerraran o dejaran de operar. Ahora cuando casi todo ya está en marcha está faltando capacidad productiva a nivel mundial y algunos sectores están teniendo dificultades de aprovisionamiento. Los más llamativos son el de la automoción y el farmacéutico, por cierto, sectores altamente globalizados. Esta falta de suministros va a llevar a un aumento de los precios, y la inflación ya lo está acusando. Posiblemente siga aumentando los próximos meses.

Por todo esto muchas empresas van a dejar de aprovisionarse en los mercados internacionales y van a buscar proveedores más cercanos. Esto quizá cause un retroceso en el proceso de globalización que ha caracterizado las últimas décadas. Tras la buena experiencia de las reuniones telemáticas y las restricciones impuestas por los países va a hacer que disminuyan los viajes, disminuyendo con ellos la globalización. Viajar te expone a otras realidades y ahora esto va a quedar mermado.

China y Estados Unidos van a acaparar la atención internacional. La burocracia de las 27 Europas nos va a dejar en segundo plano. Las consecuencias de la situación de la constructora China están todavía por ver.

En España tenemos un volcán que va a ocupar nuestra atención, y la desafección entre los políticos y la ciudadanía parece que va a seguir creciendo. Nuestra principal preocupación debe ser generar empleo. En definitiva, no sé lo que va a pasar. Hasta el jueves que viene

Pan para hoy… hambre para mañana

Ya sé de dos empresas donde ya sé que ha pasado esto. Con el afán de recortar costes por las dificultades causadas por la pandemia despidieron a algunas personas. El trabajo que desempeñaban estas personas fue distribuido entre los que quedaban en la empresa. Lo que pasa, y pasaba en las dos empresas, es que una de las cosas que hacía una de las personas despedidas, requería experiencia y saber hacer, y no había nadie en la empresa con ese expertise. Ese trabajo a realizar era de poca visibilidad, pero fundamental en la empresa. Total, un caos.

Resulta que se aliviaron los costes de la empresa, pero destruyendo activos muy importantes, el conocimiento acumulado durante años por algunos empleados. Es un problema de cortoplacismo. Se ve la ventaja de tener que pagar menos nóminas, pero uno no cae en la cuenta de lo que va a pasar cuando esas personas despedidas no estén realizando el trabajo que hacían.

Los activos más importantes de las empresas no son los activos tangibles. Son los conocimientos, la experiencia, el compromiso de sus empleados. Y son esos activos los que hay que cuidar. Los otros activos, los tangibles, habitualmente se pueden comprar con dinero. Y como decía un buen amigo mío, que era sabio, todo lo que se puede comprar con dinero es barato.

Total, estas empresas a las que me refería al principio tenían pan en su momento, pero ahora están pasando mucha hambre y algo de arrepentimiento. Lástima que haya que aprender a base de errores ¿No sería mejor razonar antes de lanzarse sin pensar en las consecuencias? Hasta el jueves que viene.

Vivimos en un polvorín

Antes de que estallara la pandemia solía terminar algunas de las conferencias que me pedían diciendo que actualmente el mundo está en un polvorín. La globalización, las telecomunicaciones, los desarrollos tecnológicos, etc. han acortado las distancias entre todos nosotros.

Normalmente no tiene por qué haber accidentes, pero cuando hay un accidente de moto como mucho muere una persona. Si es de coche pueden morir dos o tres. De autobús, las muertes son diez o doce, y si es de avión se cuentan por centenares. Pero ya digo, no suele haber accidentes.

Lo mismo le pasa al mundo. Normalmente no pasa nada, pero cuando pasa, conforme estamos más interconectados, las crisis son más profundas y de efectos más devastadores. Basta ver cómo eran las crisis económicas de la segunda mitad del siglo pasado y cómo están siendo las de este siglo. Todos tan interconectados y el mundo tan globalizado es como si todos viajáramos en un avión.

En este siglo ha aparecido a escala global el terrorismo islámico. La crisis iniciada en el 2008 no tenía precedentes que alguien recordara. Después la pandemia ¿Qué será lo próximo? No se sabe, pero como afectará a un mundo interconectado será muy grande.

Dos datos. A mitad del mes de mayo, un ciberataque cortó el suministro de petróleo en buena parte de Estados Unidos. A principios de este mes de junio, otro ciberataque a las plantas en Estados Unidos de una empresa brasileña (JBS) de proceso de productos cárnicos ha forzado el cierre de dichas plantas, donde se procesa el 20% de la carne que se consume en ese país.

¿Qué será lo próximo? Yo no lo sé, no soy adivino, pero me aventuro a pronosticar dos posibles crisis importantes. O bien un ciberataque masivo (imagínense que alguien borra toda la información contable de algunos importantes bancos a nivel mundial). Otra posible crisis a nivel mundial podría ser un levantamiento social producido por las desigualdades y la mezcla de inmigrantes procedentes del mundo subdesarrollado con el opulento primer mundo, con consecuencias imprevisibles. En otra ocasión daré mi opinión sobre la inmigración.

Hemos colocado el mundo sobre un polvorín. Creo que todo es cuestión de tiempo. Hasta el jueves que viene.

¿Prisas o falta de planificación?

diciembre 3, 2020 2 comentarios

Se ve frecuentemente a los directivos muy estresados con muchos asuntos importantes entre manos, muy atareados y siempre con cosas importantes. La primera reflexión es que, si uno siempre está haciendo cosas importantes, estas dejan de ser importantes y pasan a ser normales.

Por otro lado, si con frecuencia un jefe se ve desbordado puede ser por falta de planificación. Si nos paramos a pensar podemos anticipar futuras cosas que nos pueden pasar y hacer planes para cada cosa, y cuando se presente una situación ya tenemos pensado de antemano como hay que actuar, y evitamos las prisas y los atolondramientos.

En la primera ola de la actual pandemia en marzo y abril de este año, lo que ocurrió pilló por sorpresa a muchos. Se hizo lo que se pudo y ya fue suficiente. Pero la segunda ola iniciada a finales de agosto y principios de septiembre debía haber pillado más preparados a los que gestionan la situación.  No perder el tiempo discutiendo lo que hay que hacer y ponerse a hacer lo que de antemano se ha juzgado como lo mejor.

¿Se tienen pensados los futuros posibles escenarios para después de navidad? ¿Se tiene pensado qué hacer en función de si ocurre una cosa u otra? ¿o se volverá a discusiones medio sanitarias medio de poder político? Saludos y hasta el jueves que viene. Os dejo un video donde explico un índice que estamos elaborando sobre la situación de la pandemia

 

Gestión de Pandemias

octubre 29, 2020 8 comentarios

Los directivos de empresas y responsables de organizaciones suelen pensar que tienen que tomar frecuentemente decisiones importantes con información limitada y presión de tiempo. Lo de información limitada es habitual, lo de decisiones importantes es de vez en cuando y lo de presión de tiempo es rara vez.

Las decisiones que tuvieron que tomar en el gobierno de España a los distintos niveles, cuando estalló la pandemia en marzo sí que eran decisiones importantes, con información limitada y presión de tiempo. Hicieron lo que pudieron y no se les podía pedir más en aquellas circunstancias, como ya apunté en su día en este blog.

Sin embargo, no se puede decir lo mismo de las decisiones que se deben tomar para gestionar esta segunda ola de la pandemia. Ya hay más información. Otra cosa es que se esté teniendo en cuenta o no. Siguen siendo decisiones importantes. Pero lo que no ha habido ha sido presión de tiempo.

Me explicaré, ya para finales de junio, cuando parecía controlada la primera ola, se podían haber establecido planes de actuación en función de posibles futuros escenarios. Se podía decir, cuando venga la segunda ola, en cuanto ocurra tal cosa se hará tal actuación en tal lugar. Si ocurre tal otra cosa la actuación deberá ser tal.

Se podían haber diseñado distintas actuaciones en función de distintos escenarios y así evitar el atolondramiento de última hora. Este es uno de los más elementales principios de toma de decisiones y de diseño de estrategias. Esta segunda ola debería habernos pillado mejor preparados. Si las cosas se piensan de antemano hay tiempo para proponer soluciones. Así como exculpé en este blog las actuaciones de los responsables en la primera ola del virus, no puedo hacer lo mismo ahora. Aprendan gestores públicos un poco de estrategia y de toma de decisiones. Hasta el jueves que viene.

Donde no hay distinción hay confusión

confusión

Siempre ha habido empresas que han ido bien y empresas que han ido mal. También empresas que en su día tuvieron mucho éxito por lo que hacían y por cómo lo hacían, y posteriormente fracasaron. Es la dinámica de la actividad económica y empresarial. Las actuales turbulencias sanitarias están teniendo un terrible impacto económico. Las actuaciones de los gobiernos están paliando el desastre, están haciendo que muchas empresas sobrevivan, pero en la UCI empresarial. Llegará un momento en que los gobiernos no podrán hacer más, o las empresas sobreviven por si mismas o tendrán que cerrar.

Como siempre, también actualmente, hay empresas mal gestionadas que van a tener dificultades, y quizá tengan que cerrar con independencia de que haya virus o no, pues están mal gestionadas, o se han quedado retrasadas o por cualquier otra razón.

A la hora de justificar las dificultades la excusa será muy fácil, el maldito virus. Cuando en realidad con virus o sin él las dificultades estarían allí. Los directivos no se darían cuenta de que es su mala gestión, o su falta de capacidad por anticiparse o adaptarse la verdadera causa de los problemas.

Si no se saben las causas de por qué pasa lo que pasa, no se puede aprender ni mejorar. Donde no hay distinción hay confusión. La principal razón para mantener una empresa a flote es salvar los puestos de trabajo.

La semana pasada empecé a dar el curso inicial de Análisis de Decisiones en el EMBA del IESE en Barcelona. Como cada año dispuesto a pasarlo muy bien. Hasta el jueves que viene.

Vulnerabilidad

prepotenciaTres sucesos han ocurrido en los últimos 20 años, los tres sin conexión alguna, que están configurando nuestro futuro para las próximas décadas. El atentado terrorista del 11.IX de Nueva York, la gran recesión iniciada el 2008 y la pandemia actual.

¿Por qué digo que van a configurar nuestro futuro a largo plazo? Por lo siguiente. Los últimos años del siglo pasado, los felices 90’s fueron años de gran desarrollo tecnológico y prosperidad económica. Recordad internet con todas las posibilidades que trajo. Nunca habíamos tenido tanto dominio sobre nuestro entorno. Si instaló una sensación de que podíamos dominar el mundo. De que no había reto que se nos resistiera. Nos consideramos autosuficientes. Podíamos dominarlo todo.

Pero hete aquí que unos terroristas en 2001 nos vinieron a decir que alguna vulnerabilidad teníamos. A partir del 2008 aprendimos que no dominábamos la economía. Quizá por excesos o quizá por otros motivos, tuvimos problemas económicos. Y ahora la pandemia también está controlando nuestras vidas.

Nos hemos dado cuenta que no tenemos las cosas tan controladas como creíamos. Que somos vulnerables. Que no podemos confiar exclusivamente en la potencia del hombre. Terrorismo, economía, salud. Tres factores totalmente independientes que nos recuerdan nuestra pequeñez. No dominamos el mundo. ¿Qué lecciones podemos aprender de todo esto? La primera el ser más humildes. Pero también alguna otra que quizá algún día desarrolle.

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