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Posts Tagged ‘Prepotencia’

El tiempo coloca a cada uno en su sitio

octubre 25, 2018 4 comentarios

humildadNo he encontrado el texto exacto, pero Cervantes pone en boca de Don Quijote las bondades de la humildad. Entre otras cosas dice que, sin humildad, ninguna virtud lo es.

En las organizaciones hay personas de gran valía y que no están todo el día mostrando sus grandes hazañas. Simplemente trabajan, hacen bien las cosas y nada más. Con el tiempo la gente se va dando cuenta de sus cualidades.

También hay personas que se sienten muy satisfechas de sí mismas. Dan por sentado que todo el mundo aprecia su valía. Van sobrados por la vida. Esta actitud tiene un peligro. Se puede engañar a muchos por poco tiempo y a pocos durante mucho tiempo, pero no se puede engañar a muchos durante mucho tiempo. Y a estas personas que se sobrevaloran, el tiempo las acaba poniendo en su sitio.

Con el tiempo se acaba sabiendo cómo es cada persona. No hace falta venderse. El que se sobrevende acaba poniéndose en evidencia. Y el que trabaja intensa y humildemente también acaba siendo reconocido.

Hay estudios que muestran que las personas que tienen un puesto de trabajo que excede sus capacidades, son personas muy satisfechas con su trabajo. Las que tienen un puesto acorde con sus capacidades tienen un nivel normal de satisfacción, mientras que las personas subempleadas, las que tienen más capacidades que las que exige su puesto de trabajo son personas insatisfechas. Se ve por el mundo algunas personas con una alta autoestima de las que todo el mundo se pregunta ¿de qué se jacta?

Abogo por cultivar la humildad, virtud poco de moda en un mundo donde hay mucha preocupación por la imagen que se proyecta.

Cercanía

octubre 20, 2016 16 comentarios

jefesMe comentaba la semana pasada un antiguo alumno que el jefe que tiene en la empresa en la que trabaja desde hace pocos meses le impone mucho. Que no se encuentra a gusto cuando se lo encuentra y que prefiere esquivarlo.

Esto me recordó a una conversación que tuve hace años con una amiga de mi familia. Me hablaba de su jefe, persona a quien yo también conocía. Y me lo describía como una persona poco natural, con una actitud postiza; que con su actitud y postura iba dejando claro por donde pasaba que él era el jefe.

Este tipo de actitudes en las personas que mandan no les hace ningún bien. No inspiran confianza en su gente. La gente les evita. Esta falta de contacto con la gente por la barrera artificial que ponen hace que pierdan contacto con la realidad y que no se acaben enterando de lo que pasa a su alrededor.

Recomiendo a los jefes que sean cercanos; que se muestren naturales, que estén distendidos. Verán como fácilmente la gente empieza a tener confianza en ellos. También le recomiendo a un jefe algo fundamental: que sea predictible, que la gente sepa cómo va a reaccionar en las distintas situaciones en que se pueda encontrar. No hay nada más devastador para la relación con un jefe, que un día este se muestre simpático ante una situación, y otro día ante una situación similar ponga cara de pocos amigos. La gente no sabe a qué atenerse. No sabe cuáles son las reglas del juego. Siempre están cambiando.

Yo tengo una manera de detectar si una persona que se muestra muy importante realmente es muy importante o no. Le pregunto si va todos los días al cuarto de baño. Si me dice que sí, que se le bajen los humos es un vulgar cualquiera. Hasta el jueves que viene.

Conversar

tener razonHola a todos, adelanto el mensaje de esta semana a hoy miércoles porque mañana, Jueves Santo, es fiesta en muchos sitios. Hay personas que cuando hablan hacen afirmaciones con gran rotundidad. Hay que desconfiar de ellas. En general el conjunto de estupideces que una persona dice es directamente proporcional a la seguridad con que las dice.

Una vez participé en una mesa redonda en la que estábamos siete supuestos expertos, y fue uno el que acaparó todo el debate con afirmaciones rotundas que iban contradiciendo lo que los demás íbamos diciendo. Conforme hablaba este elemento se iba creciendo.

Cuando en una autopista son todos los demás coches los que circulan en dirección contraria, sospechoso. Una vez un buen amigo me dijo “ya me gustaría estar tan seguro de alguna cosa como alguno lo está de todo”.

Las personas inteligentes saben que pueden estar equivocadas y cuando dicen algo están abiertas a rectificar o cambiar de opinión cuando aparecen nuevos datos o se les muestra un punto de vista que no habían considerado.

Yo disfruto de los buenos conversadores. Uno de mis “hobbies” es una buena merienda con un reducido grupo de amigos, horas por delante y… a arreglar el mundo. Ahí no caben los que tienen solución infalible y probada para todo. Feliz Semana Santa, y hasta el jueves siguiente.

El jefe se está pasando

febrero 21, 2013 18 comentarios

el jefe se pasaAlgunos directivos tienen una tendencia a actuar como si pudieran disponer de sus empleados para todo lo que necesiten. O por lo menos exigen de sus empleados en ambitos más allá de lo que la relación profesional requiere. Esto va desde dar por supuesto horarios más allá de lo estipulado como exigir actuaciones profesionales que superan las capacidades del empleado y que no eran esas actuaciones para las que se le contrató. A veces lo que sucede es que no se le dan los medios necesarios para realizar lo que se le pide y “que espabile”.

No importa. Parece que una vez contratado se le puede exigir cualquier cosa. Esto es una falta de respeto hacia el empleado, que por muy subordinado que sea no deja de ser persona digna de ser respetada y tratada con justicia. Esto puede suceder sin mala intención por parte del jefe. Que va pidiendo cada vez un poquito más, y llega un momento que lo que está pidiendo es mucho más de lo estipulado. Un jefe así tiene que pararse a reflexionar y ver si inconscientemente está exigiendo a su gente en ámbitos más allá de lo que debe exigir.

Otras veces este trato es fruto de una prepotencia chulesca por parte del jefe que piensa que por ser jefe puede tratar a sus subordinados como le da la gana. A veces sucede que como el jefe sabe que el empleado necesita ese trabajo y dificilmente va a encontrar otro puesto, especialmente en los momentos actuales, este jefe piensa que puede tratarle de cualquier manera. Incluso que su subordinado todavía tiene que estarle agradecido. En una situación así el principal perjudicado es el mismo jefe. Tendrá grandes insatisfacciones en su vida, fruto de su modo de actuar. y quizá viceversa, su modo de actuar puede ser fruto de no soportarse a sí mismo.

En cualquier caso reflexiona qué tipo de jefe eres y corrige si detectas que tienes algo que corregir. Hasta el jueves que viene y gracias por seguir el blog.

Decidir y acertar (II)

noviembre 3, 2011 9 comentarios

Pulpo PaulEn el mensaje de hace tres semanas hablaba de que no es lo mismo decidir bien que acertar. Uno puede haber decidido correctamente y no conseguir los objetivos que pretendía con su decisión por causas que están fuera de su control y viceversa. En los resultados de una decisión intervienen muchos imponderables, entre ellos la buena o mala suerte.

Uno puede pensar que lo peor que puede pasar es decidir bien y que las cosas salgan mal. ¡Qué gran desgracia! Pues no, lo peor que puede pasar es decidir mal y que te salgan las cosas bien. En estas situaciones es muy fácil que se produzca el aprendizaje negativo: que a la vista de los resultados  uno crea que ha decidido bien. Así se aprende a decidir mal. Si además la empresa concede unos bonos o incentivos en función de los resultados, el aprendizaje negativo se acelera, y las consecuencias negativas acaban apareciendo tarde o temprano. ¿Cuáles son si no las causas de la actual crisis económica? Si además el directivo es un prepotente…

Además si a uno le han salido bien las cosas pese a haber decidido mal, lo que ha tenido es suerte. Pero que la buena marcha de una empresa se deba a la suerte es muy peligroso, y una empresa tal tiene poco futuro. Además si la buena marcha de una empresa se debe a la suerte, el directivo en cuestión ¿qué está aportando? ¿para qué se le paga?

Seguiré hablando de esto en próximos mensajes, pero mientras avisos y noticias:

1. Ayer publicamos el I3E, el Índice IESE de Incertidumbre Económica. En octubre ha bajado la incertidumbre en 11 puntos y se sitúa en 134 (escala 0-200). Una incertidumbre todavía muy alta.

2. El jueves que viene día 10 doy una sesión en el IESE de Madrid sobre “La intuición en la Toma de Decisiones” en el programa de continuidad para antiguos alumnos.

3. Si todavía no lo has hecho, participa en el estudio que propuse hace dos semanas sobre la posibilidad de anticipar los resultados de las próximas elecciones generales via acumulación de conocimiento de mucha gente. En el mensaje del jueves que viene publicaré los resultados.

ENCUESTA

Hasta la semana que viene.

Directivos altamente incompetentes

Hoy voy a hablar de uno de los siete hábitos de los directivos altamente incompetentes: la prepotencia. Es propia de algunos directivos que ocupan altos puestos de responsabilidad en sus organizaciones. Piensan que ocupar el puesto que ocupan les otorga el don de la infalibilidad. Esta prepotencia les incapacita para tener en cuenta el punto de vista de los demás. No les hace falta. Ellos lo saben todo. Los demás no tienen nada que aportar.  En ningún momento dudan de que lo que están haciendo es lo correcto.

Esta incapacidad de contemplar otros puntos de vista les hace altamente incompetentes. Su gente pierde el interés en compartir nada con ellos. Es inútil intentar hacerlo. Sé de uno de ellos que incluso tenía la desfachatez de hablar de la soledad del hombre de vértice. Toda su gente le rehuía.

Los principales perjudicados de esa actitud son ellos mismos. Los demás lo sufren solo en la medida que tienen que tratar algún asunto con ellos, y… no hay mal que 100 años dure. Tarde o temprano, por una razón u otra se cambia de jefe. Pero ellos se tienen que soportar a sí mismos continuamente. Su mal les dura toda al vida. Aunque cambien de empresa su prepotencia se va con ellos.

¿Qué hacer cuando se tiene que tratar con una persona así? Pues el único consejo que se me ocurre es hacer el firme proósito de no ser así. Evitar caer en el mismo defecto.

Gracias a todos por la difusión que hicisteis del mensaje de la semana pasada: las conclusiones del debate sobre qué decisiones se debían tomar ante la situación actual.

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