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Desconocimiento absoluto de la realidad

Todas las personas tenemos cualidades y defectos. Nadie es ni perfecto ni miseria absoluta. A veces al relacionarnos con otros, si nos caen bien no surge ningún problema, pero si no acaban de caernos bien magnificamos el juicio subjetivo que hacemos de sus defectos y pasamos por alto sus buenas cualidades.

En cambio, cuando nos juzgamos a nosotros mismos no advertimos nuestros defectos y nos regodeamos en nuestras cualidades.

Es más, a veces somos inconscientes de nuestros defectos, e incluso un defecto lo apreciamos como una cualidad. Me lleva a escribir este post el haber visto esta actitud en dos personas con las que casualmente me he topado recientemente. Satisfechas de si mismas y con juicios duros e injustos hacia algún otro. Son personas que no tocan con los pies en el suelo y que creen que la realidad es la que ellos se imaginan. Un mundo en que ellos son perfectos y los que les caen mal un condensado de defectos.

Contra esta patología que acabo de describir solo hay una receta: humildad. El problema es que el que sufre esa patología, en su tergiversado juicio, también se piensa que es humilde, por lo que el asunto tiene mal arreglo. ¡Qué a gusto se está con una persona humilde!

En contraposición a todo esto, hay personas que son muy duras cuando se juzgan a si mismas. No ven sus cualidades y solo ven sus defectos. A estas personas hay que darles seguridad. Ayudarles. Intentar que mejore su autoestima. Que sientan que se aprecian y valoran sus muchas cualidades. Hasta el jueves que viene.

  1. Susana Gonzalez
    mayo 20, 2021 a las 8:49 am

    Gracias Miguel Angel,

    Siempre aportas LUZ a nuestra vida . Deseo estes muy bien !!

    Recibe un fuerte abrazo

    Susana Gonzalez

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  2. Iliam Suazo
    mayo 20, 2021 a las 6:33 pm

    Durante mi formación cómo profesional de la administración, varias veces me tocó trabajar en conjunto con estas personas que no tienen los pies en el suelo, desconozco hasta qué punto me juzgaban, pero el rasgo más común que identifiqué entre ellos fue que ponían su opinión por encima de las demás, sin cuestionarse ni por un segundo; me tocó ceder varias veces porque personalmente prefiero no crear un conflicto y realmente no valía la pena.

    Hoy ya cómo profesional ejerciendo tengo la suerte de trabajar en un equipo con pies en la tierra.

    Finalmente, tomando el último punto de su articulo, soy de esas personas que les cuesta ver sus cualidades, ya sea por un pensamiento de mejora continua o simple inseguridad. Agradezco a mi familia, cercanos y pareja por siempre darme apoyo y hacerme creer que soy capaz de algo, porque tal vez lo sea.

    Felicidades por su Blog Miguel Angel, hace poco que soy un lector, ahora cada jueves entro a ver sus actualizaciones. Un saludo!

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    • mayo 23, 2021 a las 9:45 am

      Muchas gracias Iliam. La humildad es un punto de partida muy bueno para ser un buen profesional.
      Saludos,
      Miguel Angel

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  3. Antonio
    mayo 23, 2021 a las 3:11 pm

    Muy buen post 🙂
    A mis 54 primaveras creo haber desarrollado el radar para detectar a estos individuos que no tienen los pies en el suelo. Me preocupa ahora ser capaz de empoderar a los que en ellos solamente ven defectos y no zonas de valor. Por favor, si puedes, danos sugerencias para ayudarles a aumentar su confianza en ellos mismos.

    Un abrazo

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    • mayo 23, 2021 a las 3:23 pm

      Gracias Antonio. Tomo nota de tu sugerencia y algún día escribirésobre ello.
      Saludos,
      Miguel Angel

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  4. Xavier D.
    mayo 25, 2021 a las 5:36 pm

    Buenas tardes profesor Miguel A. y grupo. El juicio sobre los otros y para con nosotros mismos, viene muy bien explicado en el Evangelio de San Mateo 7,1-6. En este relato tan conocido, Jesús nos dice bien claro: “No juzguéis y no seréis juzgados”. Y para hacer compresible esta enseñanza, recurre a la gigantesca desproporción entre una brizna de paja en el ojo ajeno (una simple pequeñez que nosotros enseguida advertimos como censurable en nuestro semejante), y una viga en nuestro propio ojo (un inmenso defecto en nosotros mismos pero que tenemos por “irrelevante”…). Con este ejemplo entendemos lo grandemente equivocados que estamos cuando juzgamos rápidamente al otro, y lo todavía más grandemente equivocados que estamos cuando disculpamos a éste que vemos en el espejo cada mañana !!! Lo correcto sería: intentar comprender y disculpar al otro, y procurar examinar y corregir al del espejo. Además esta tendencia a la crítica ajena suele aumentar y hacerse costumbre, con lo cual entramos en un círculo vicioso de difícil salida donde podemos despreciar injustamente a los demás. Un recurso para detener esta crítica tanto en nuestro pensamiento como en las conversaciones comunes, puede ser recordar al momento “que todos somos humanos, y que precisamente por ello todos tenemos defectos y cometemos errores” (seguramente asintiremos rápidamente esta verdad y pararemos). También Confucio dijo 5 siglos antes que Jesús: El hombre justo actua de tal forma que cuando en los demás ve una buena cualidad: la imita para aumentar su mejoramiento, y cuando en los demás ve un defecto: lo corrige en sí mismo para su aumentar su mejoramiento. En el caso de quienes son “muy duros” consigo mismos, pienso que quizás se deba a que anteriornente los demás fueron “muy duros” con ellos. Terminaré con estas tres ideas que procuro tener presentes y que comparto cuantas veces puedo: 1) Esta máxima es de las que nos la repetían en el colegio durante todos los cursos (muchas veces sin apenas comprenderlas), hasta que con el tiempo llega un día en que dices “ahora por fin lo entendí”. Nos la decían así: “A una persona no se la puede juzgar ni por 1 ni por 1 millón de hechos, pues no conocemos nada de su interior”. 2) Esto lo escuché hace muchos años en un programa de radio al Cardenal Juvany, que decía así: “Si de una situación conoces sólo una parte… en realidad no conoces nada. Pues te falta la otra parte que puede tener iguales o mayores argumentos”. 3) Esta es la primera regla del Curso Dale Carnegie: “No critique, no condene, ni se queje”. Resumen: No juzgar ni al que juzga. Hasta la próxima y que tod@s sigamos mejorando cada día un poco más !!! Saludos, Xavier D.

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